lunes, 10 de diciembre de 2007

Llega la Navidad

Como todos los años, la revista de la Asociación de Belenistas "La Adoración" me ha pedido una colaboración a modo de artículo. Espero que les guste y os guste a vosotros:
No hace falta ser muy listos para constatar una realidad cierta a nuestro alrededor: Vivimos en una sociedad que ha sustituido la ética por la estética. Quiere esto decir que se han relativizado los valores morales invisibles (fe, esperanza y caridad; entre otros) y a cambio de ello rige como gran principio todo lo visible, lo que es tangible y constatable. Pocos se preocupan de cultivar su interior, pero a cambio abundan los cuerpos “danone” cargados de horas de gimnasio, batucas y fitness. La limpieza interior (sacramento de la Penitencia), ha sido sustituida por limpieza exterior (ducha y ropita nueva, de marca -y cara- todos los días). La conciencia ha sido silenciada por la cultura del pelotazo y el “haz lo que todo el mundo hace, mira para otro lado y no te busques problemas…”.
No vivimos tiempos por ello favorables para la Navidad, para ese anuncio explícito del Niño Jesús que se hace pobre entre los pobres, que viene a traernos paz de espíritu y compromiso de solidaridad entre todos los hijos de Dios. Nuestra sociedad preferirá las grandes comilonas y la abundancia de regalos a las misas del Gallo y a los actos litúrgicos que nos recordarán que Dios prefiere la pobreza, el silencio y la justicia a la opulencia, el estruendo y la violencia.
La Gran Fiesta del Solsticio de Invierno (que todavía se llama Navidad…) vendrá impuesta por un enorme poder de persuasión. Todo está perfectamente estudiado por las mentes que controlan nuestros impulsos más primarios. Campañas mediáticas de televisión, publicidad, grandes almacenes, iluminaciones de las calles,… nos irán haciendo entrar -queramos o no- en la vorágine de gastos absurdos de todos los años. Vaciaremos nuestros bolsillos y llenaremos nuestros estómagos más de lo necesario pensando que hacemos lo correcto.
Un signo denunciará esta actitud derrochadora e insolidaria. Estará en un rinconcito, a veces aburrido de que nadie le preste atención, pero allí estará: Nuestro niño Jesús, nuestro Portal de Belén (si no ha sido eliminado para dejar paso al nórdico abeto…) nos recordará el verdadero sentido de nuestra fiesta y nos gritará: “¡Eh, vosotros, miradme!, ¡Soy yo, Jesús!, Estoy desnudo, hambriento, rodeado de animales, expulsado de las posadas, y sin embargo vengo a traeros alegría, paz, justicia, amor, verdad... ¿Qué hacéis ahí viendo la tele como pasmarotes, vestidos de gala, despilfarrando comida, mirándoos de reojo y sin perdonaros los unos a los otros…?”
Que no se pierda nunca este signo, este niño Jesús que nos denuncia nuestras incoherencias y nos anuncia nuestra salvación. Mirémoslo, y al menos, ya que no le hacemos demasiado caso, pidámosle perdón y ayuda para ser cada día un poquito mejores…

martes, 4 de diciembre de 2007

Hablar menos

Hace tiempo recibí un powerpoint que inspira este artículo que hoy os escribo. Estamos ya en tiempo de Adviento (Antes de que me vuelvan a acusar de gay os recuerdo que el morado es su color litúrgico-), momento idóneo para preparar nuestros corazones ante la inminente celebración del nacimiento -un año más- de nuestro Salvador. Es tiempo de reflexión, de oración, donde todos deberíamos buscar unos minutos para buscarnos a nosotros mismos y encontrar a Dios. Y a Dios lo encontramos no en los barullos, no en los centros comerciales, no en las comilonas... sino en el silencio de nuestro corazón y en el rostro -a menudo también taciturno- del hermano que sufre.


Dicho esto, tenemos que ser conscientes de que Dios nos ha dado:
- 2 ojos,
- 2 oídos,
- 2 brazos,
- 2 piernas
- y 1 boca.

Así es que en justicia aritmética debemos:
- ver más,
- oír más,
- hacer más,
- movernos más
- y hablar menos...

Y todo ello con un sentido, un porqué, una finalidad, porque también nos puede pasar que:
- miremos mucho y no veamos nada,
- oigamos mucho pero no escuchemos nada,
- hagamos cosas pero no seamos nada,
- nos movamos mucho pero no vayamos a ninguna parte
- y hablemos mucho y no digamos nada...

En fin, que aprovechemos este tiempo de Adviento para hablar menos y convertirnos en mejores personas, que eso es lo que se pretende con estos 4 domingos de preparación a la Navidad.
Como último consejo, un dicho que a menudo se nos repite a los sacerdotes antes de comenzar los Ejercicios Espirituales: "Antes de hablar piensa si lo que vas a decir es más bello que el silencio..."

lunes, 26 de noviembre de 2007

Fin de Año

Con la fiesta de este pasado domingo de "Cristo Rey" hemos terminado el año litúrgico en la Iglesia. No hubo campanadas (excepto las de los toques de misa), ni uvas ni champagne, pero sí fiesta: Jesucristo Rey del Universo.

La Iglesia conmemoró en este último domingo del año ordinario previo al Adviento a un Cristo que es Rey, pero de una manera distinta a como se suelen ver en los cuentos y en las películas. No está en un trono dorado sino en una sucia cruz; no tiene una corona de oro sino una corona de espinas; no tiene cetro, pues sus manos y pies están clavados; y no lleva manto ni orlas pues está desnudo. A estas clásicas comparaciones antitéticas podemos añadir una más moderna: En lugar de preguntar como nuestro monarca ¿Por qué no te callas?, Cristo Rey nos pregunta a los hombres ¿Por qué no me habláis más a menudo...?.

Todos hablan en nuestro país de que tenemos una familia Real muy sencilla, muy llana y muy espontánea. Será cierto, pero nunca podrán igualar en humildad y sencillez a nuestro otro Rey, Jesucristo. Pronto conmemoraremos su nacimiento en un pesebre, y su muerte que acabamos de recordar no es un acto menos llamativo para un rey. Evidentemente, su Reino "no es de este mundo", y no se basa en opulencia ni en apariencia, sino en paz, justicia y perdón.

Volviendo al ejemplo de marras, ni Chávez ni el Rey Juan Carlos se bajan del burro y se piden disculpas. Por contra, nuestro rey Cristo perdonó a sus asesinos en la cruz y solicitó al Padre que no le tuviera en cuenta ese delito... efectivamente, su Reino no es de este mundo...

En fin, que hoy que parece que está de moda el debate entre Monarquía o República, yo os invito a todos a que sigamos al único Rey, Presidente o como queramos llamarle que merece la pena: Jesús de Nazaret.

martes, 20 de noviembre de 2007

El rey y el halcón

De nuevo os copio un cuentecito que me han pasado por internet y que me parece muy sugerente:
"Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasado unos meses el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó. El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Al día siguiente, el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de este milagro."
Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó: "¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?".
Asombrado, el campesino le dijo al rey, "Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar."
¿Es bonito, verdad? Cuantas veces a nosotros nos pasa como a ese halcón: que no hemos descubierto nuestra valía y nos da miedo abandonar la ramita a la que nos aferramos miedosos y autoencadenados. Ojalá los cristianos aprendamos a volar sin miedo, a dar testimonio de Cristo y emplear nuestros talentos invirtiéndolos en caridad, y no escondiéndolos bajo tierra como en la parábola de los talentos...
Un saludo y a volar...

martes, 13 de noviembre de 2007

Cumpleaños feliz

Queridos amigos/as: nuestro blog (mío porque escribo y vosotros porque lo leeis) cumple mañana un añito. Parece que fue ayer cuando comenzó, y han pasado ya 365 días...
He publicado 102 artículos, casi uno cada tres días, aunque tengo que reconocer que últimamente estoy más liadillo y he aflojado el ritmo... Algunos han sido más comentados que otros, pero todos los he escrito desde el cariño y el deseo de transmitir un poco de la fe que Dios me ha regalado.
Muchos han sido los ánimos que he recibido, sin ellos seguro esta aventura no habría durado tanto, muchas gracias a todos los que habéis dado vuestra opinión a lo largo de este tiempo.
No creía que este blog iba a tener tanta repercusión cuando lo comencé. Más de 500 personas han visualizado mi perfil. La mayoría no los conozco, muchos se han puesto en contacto conmigo a través de mi email para pedirme consejo o ayuda en determinados temas.
Si me tuviera que quedar con un tema, creo que sería el referente al libro del Padre Gabriel Amorth "Habla un exorcista". Desde latinoamérica recibí bastantes emails acerca de posesiones y exorcismos. Un sacerdote me pidió fotocopia integra del libro pues está agotado. Creo que es un tema que la Iglesia pasa por alto pero que es impactante y necesitado de muchas clarificaciones.
Espero que tengamos un bonito futuro juntos por delante. Seguimos la aventura.

martes, 6 de noviembre de 2007

Somos víctimas y verdugos

"Cuarenticinco inmigrantes senegaleses mueren victima del hambre, la sed y el frío", titula ahora mismo la edicion digital de "El Mundo" que me gusta leer todas las tardes. Llevamos años leyendo noticias de este tipo. Aunque ahora se hable de "cayucos" y no de "pateras", intentan entrar en Canarias los que antes buscaban el Estrecho. Imagino sus caras de desesperación al no avistar la tierra prometida que tan bien les habrían vendido. Cuentan que se perdieron casi al salir de su tierra, lo que supone una lenta y penosa agonía. Atrás dejaban casa, familia y el poco dinero del que disponían para lanzarse a una peligrosa aventura. Su última aventura. Salen de su tierra porqué no pueden alimentar a sus mujeres e hijos. Alguno de sus famélicos niños quizás le preguntara a su padre cuando se iba: papá, ¿adónde te vas?, ¿volverás pronto...?. Seguro le hablaría de un bonito viaje tras el cual volvería lleno de dinero y alimentos para todos ellos. Nunca podrán cumplir sus promesas, nunca volverán para explicarle que les habían engañado, que el viaje no era tan fácil ni tan cómodo como le habían asegurado. Aquel malnacido que le cogió sus ahorros y le aseguró que no corría peligro alguno los engañó a todos y los embarcó en una travesía macabra.

Pero no es ése mercader de humanos el único culpable. También nosotros leemos esta noticia y nos quedamos tan tranquilos. Para nosotros sólo son un número. A fin de cuentas no conocemos sus nombres, ni sus rostros, ni sus familias. No hemos conversado con ellos, no les hemos visto nerviosos intentando divisar la costa que nunca llegaba. Mañana o pasado otra noticia parecida nos volverá un poco más insensibles. Y protestaremos porque nuestro equipo de fútbol no ha ganado hoy o porque ha subido el pan y la leche, o porque el teléfono no tiene cobertura.... Iremos programando nuestras comilonas navideñas, nuestros caros regalos vacíos de cariño y miraremos hacia otro lado. Es la penosa condición humana que prefiere ignorar el sufrimiento antes que compartirlo. Ojos que no ven, corazón que no siente. No nos vendría mal un mes en una cabaña de Senegal. O en un orfanato de niñas chino. O en un poblado acosado por la guerrilla Colombiana. O en los suburbios de Madrid, Barcelona o Sevilla. No hay que ir tan lejos.

A nivel individual somos inocentes, eso es cierto. Somos afortunados de haber nacido en un pais rico, en una familia acomodada y demás fortuna que no hemos merecido. Casi se puede decir que somos víctimas de una sociedad que no hemos escogido. Pero esa misma sociedad, la que disfrutamos en todo su confort, nos convierte en cómplices de esta injusticia. Y el Vaticano II nos dice que la paz es el fruto de la justicia. No puede haber paz en esta situación. No quiero ser apocalíptico, pero me temo que mucho antes del calentamiento global y de que los casquetes polares se derritan y todas esas calamidades, algo gordo va a pasar. No hay justicia. Es evidente que no puede haber paz.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Cristo y el ermitaño

Os copio un cuentecito que he encontrado en la red y que quiero compartir con vosotros:

Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una ermita. A ella acudía la gente a orar con mucha devoción.En esta ermita había una cruz muy antigua. Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.
Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso.
Se arrodilló ante la cruz y dijo:
"Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz."
Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta. El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."
"¿Cuál, Señor?, - preguntó con acento suplicante Haakon. ¿Es una condición difícil? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!"- respondió él viejo ermitaño.
"Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio siempre."
Haakon contestó: "Os, lo prometo, Señor!" Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz.
El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada.
Pero un día, llegó un rico, después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.
Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa.
Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado.
El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:
¡Dame la bolsa que me has robado!.
El joven sorprendido, replicó: ¡No he robado ninguna bolsa!.
¡No mientas, devuélvemela enseguida!.
¡Le repito que no he cogido ninguna bolsa!, afirmó el muchacho.
El rico arremetió, furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte: ¡Detente!
El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Éste quedó anonadado, y salió de la ermita.
El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.
Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo Se dirigió a su siervo y le dijo:
"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio."
"Señor, - dijo Haakon - , ¿Cómo iba a permitir esa injusticia?"
Se cambiaron los puestos. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la Cruz.
El Señor, siguió hablando: "Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada.
Yo sí se. Por eso callo."
Y el Señor nuevamente guardó silencio.

lunes, 29 de octubre de 2007

Mártires de la fe: La gran persecución

Ayer hubo una gran fiesta en Roma. 498 mártires de los tiempos de la República y de la Guerra Civil española fueron subidos a los altares. No pretendo yo echar más leña al fuego de un tema que ha sido ya bastante politizado (por ambas partes) pero si hacer algunas anotaciones que me parecen necesarias:

- No son canonizados por morir en la guerra defendiendo un bando u otro, sino por morir defendiendo la fe en Jesucristo, la Iglesia, y lo que es más importante y se ha comprobado: por morir perdonando a sus ejecutores.

- Resulta pintoresco (por no decir grotesco e hipócrita) que quienes han alzado la voz en contra de esta canonización sean los mismos que hablan de recuperar la memoria histórica, que hacen leyes para ello y que nos machacan hasta la saciedad en Canal Sur con documentales sobre la Guerra Civil (siempre vistos desde el bando republicano), la postguerra y los refugiados de la misma. Sólo pido un poco de coherencia; si se habla de memoria histórica hay que traerlo a la memoria todo... Precisamente por curiosidad (y un poco de maldad, dicho sea de paso), me tragué ayer -cosa que no suelo hacer- el TD de Canal Sur. Esta fue la cobertura que se le dio a la canonización de más de 100 andaluces: Mención de apenas 30 segundos, haciendo espacial hincapié en la protesta de un grupo (unas 5 personas en medio de más de 450.000) de anarquistas que protestaban contra el acto. De risa, o mejor dicho, para "jartarse" de llorar...

- A todos los interesados en conocer las atrocidades del Bando Republicano en contra de la Iglesia (de las atrocidades del Bando Nacional ya se encarga Canal Sur) les recomiendo el libro "La Gran Persecución" de Vicente Cárcel Ortí, Editorial Planeta, del año 2000; donde se narran con todo tipo de detalles los mas de 20.000 asesinados entre obispos, sacerdotes, religiosos-as, seminaristas, matrimonios, niños-as durante este periodo. No pertenecían a ningún bando, no eran militares, simplemente murieron por ser cristianos y no renegar de su fe. Unos pocos han sido canonizados, pero a todos Dios los tiene en su santo Reino.

lunes, 22 de octubre de 2007

María Magdalena

Reproduzco hoy un articulo que la Hermandad del Prendimiento de Arcos me ha pedido que escribiera sobre este personaje bíblico para su revista anual:
Dadas las últimas campañas mediáticas, creo que resulta conveniente escribir acerca de María Magdalena para tener argumentos con los que hacer frente a este antiguo -pero renovado y más virulento- ataque a la Iglesia católica. Sí, hablamos de María, la de Magdala (su ciudad natal), quien aparece mencionada varias veces en el Nuevo Testamento como seguidora de Jesucristo, aquella que junto a otras mujeres estuvo presente en la crucifixión y la que fuera primera testigo de la resurrección del Maestro. Poco más sabemos de ella, salvo que la tradición cristiana la ha relacionado con la mujer que iba a ser lapidada por haber cometido adulterio y que posteriormente se habría unido al grupo de seguidores de Jesús. Según otra antigua tradición ortodoxa, María Magdalena habría pasado sus últimos días en Éfeso, huyendo de las persecuciones a los cristianos junto a San Juan y a la Virgen María.
De llenar este inmenso vacío histórico se ocuparon pronto varios escritos apócrifos –como el Evangelio de Tomás, de Felipe o de la propia María Magdalena– (ninguno de ellos admitidos por la Iglesia) y más recientemente, las mentes calenturientas que pretenden destruir a la Iglesia católica y confundir a los cristianos menos formados. Ya en la película del reconocido masón Martin Scorsese “La Última Tentación de Cristo” (1988) basada en el libro “El Enigma Sagrado” (1982) y más recientemente en la novela del oportunista Dan Brown llevada a la pantalla “El Código da Vinci” (2003); se nos presenta a María Magdalena como la amante-esposa de Jesucristo. Según esta teoría, ambos habrían tenido una descendencia –el cáliz de Cristo es identificado con el vientre fecundado de la de Magdala-, hijo con el que María Magdalena se habría trasladado a Francia. Este vástago sería linaje directo de Jesucristo, que no sería el Hijo de Dios sino únicamente un profeta humano que, de paso, nunca tuvo pensamiento de fundar ninguna Iglesia. De esta dinastía formarían parte los merovingios, los templarios, y finalmente, los masones, únicos conocedores en la actualidad de esa historia entre Jesús de Nazaret y María Magdalena.
Todos estos autores, que proliferan como champiñones en primavera (basta ir a una librería para comprobar la interminable lista de libros referidos a esta temática) nos quieren hacer ver que la Iglesia católica es -como siempre- la mala de la película, y habría sido la institución encargada durante estos 2.000 años de ocultar esa verdad y, a base de tramas vaticanas, asesinatos, engaños, dinero y corrupción… evitar que este misterio salga a la luz.
Como se puede comprobar, un tema morboso y recurrente; muy atrayente en esta época nuestra tan enemiga de las instituciones, pero sin ninguna base exegética, teológica ni mucho menos científica. No deja de ser curioso que en estos momentos, donde se pone en duda todo lo contenido en las Sagradas Escrituras, donde sólo se cree en lo que la razón y la ciencia puedan mostrar, se crea a pies juntillas una fantasía tan poco fundamentada como una relación sentimental entre Jesucristo y María Magdalena. Los mismos que niegan los dogmas de la Iglesia católica creen firmemente esta patraña inconsistente. Aquellos que no tienen fe parece que sólo disfrutan cercenando la de los demás.
Nosotros dediquemos nuestra fe y nuestras fuerzas a otros temas más relevantes a nuestras convicciones y no hagamos mucho caso de quienes no saben hacer otra cosa sino confundir malintencionadamente al personal.

lunes, 8 de octubre de 2007

Peregrinación a Tierra Santa

No es mi costumbre, pero me vais a permitir que aproveche hoy mi blog para hacerme un poco de propaganda…
Al volver de la peregrinación de Roma (en el mes de marzo), comencé ya a preparar otra a Tierra Santa para el puente de Andalucía de este próximo año 2008. Pronto, y ante mi sorpresa, se alcanzó el número de 50 personas necesarias para organizar el viaje. Ello me hizo ampliarlo a 100, y en la fecha que estamos el número de peregrinos es ya de 94 personas… Ni el tiempo (ocho días), ni la economía, ni el riesgo de atentados en la zona están suponiendo impedimento alguno como yo en unprincipio creía que iban a serlo...
Para mi es una nueva experiencia, ya que no he estado nunca en Jerusalén, pero sinceramente creo que ningún cristiano debería morirse sin pisar la misma tierra por donde anduvo el Maestro. Los musulmanes están obligados a peregrinar a La Meca una vez en la vida, y creo que los cristianos también deberíamos tomarnos este viaje como una obligación moral…
Dicen los que han estado allí que Tierra Santa es el quinto Evangelio, ese que infructuosamente los detractores del cristianismo no paran de buscar para desacreditar a la Iglesia católica, y que no es otro sino el camino del Via crucis, el Mar Muerto, el lago de Genesaret, el monte de los Olivos… Un metro mas acá o más allá allí estuvo el Hijo de Dios (se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo…) predicando, curando, haciendo milagros, muriendo y resucitando... Dicen que quien va a esta peregrinación nunca lee ya el Nuevo Testamento de la misma manera. Con sólo cerrar los ojos y oír el Evangelio uno se sitúa inmediatamente en el contexto geográfico del pasaje… “En aquel tiempo, estando Jesús en Cafarnaún…”… No podemos volver a “aquel tiempo”, pero sí a “aquel lugar”. Imagináos que antiguamente hacían falta varios meses para llegar allí, hoy se llega en apenas 5 horas…
Cierto que todos los lugares son santos, que Dios está en todas partes, pero no se trata de que Dios esté más allí que en otro sitio, sino que nosotros nos volvemos más sensibles a su presencia allí donde hace 2.000 años paseaba un carpintero-profeta rodeado de unos cuantos pescadores y mujeres…
Pasa como con las Iglesias. Dios está en todas partes, pero en el silencio y la oscuridad de nuestros templos parece que lo encontramos con más facilidad. Somos humanos, y los condicionantes externos influyen evidentemente en nuestra capacidad de concentración y, por lo tanto, en nuestra oración.
Bueno lo dicho, quedan 6 plazas y se cierra el cupo…

martes, 25 de septiembre de 2007

Una frase genial

Ha entrado el otoño y con él un tiempo propicio para el pesimismo y la depresión. La propia naturaleza parece que se muere, las plantas se secan, los árboles dejan caer sus hojas, llegan las primeras y abundantes lluvias y los días nublados nos convierten en seres más caseros y hastiados que en primavera-verano. La Iglesia no es ajena a ello y dedicará todo el mes de noviembre a la oración y la intercesión de los difuntos. Parece que nuestra alma es más sensible al más allá entre rayos y tormentas que no entre el sol y la playa...
Aunque aún queda un mes para esas plegarias, me han mandado un e-mail referente a la muerte que contiene una frase realmente preciosa. No entiendo como puede haber por ahí gente con tanta imaginación y agudeza que hacen que uno se sienta realmente insignificante. Este tipo de gente tiene mucho tiempo o un coeficiente intelectual bastante superior a la media. Yo carezco de ambas cosas y me limito a compartir con vosotros este tipo de pensamientos que a mi entender no son sólo bellas palabras sino un buen material de reflexión y de oración.

La frase en cuestión dice así:

“Cuando naciste tú lloraste y todos los que estaban a tu alrededor reían. Procura que cuando dejes este mundo tú seas el que rías y todos los que estén a tu alrededor los que lloren…”

Es genial, ¿no os parece?. Creo que no debe haber una muerte más dulce que la de aquel que se marcha de este mundo con la conciencia tranquila, con la satisfacción del deber cumplido, la esperanza de la resurrección y la compañía de los seres queridos como último recuerdo. Sin mencionarlas todas creo que esta sentencia recoge todos estos pensamientos.

Bueno, lo dicho, ánimo en esta época y recordad que la tristeza y la nostalgia son enemigas acérrimas de la esperanza, una de las virtudes teologales cristianas.

sábado, 15 de septiembre de 2007

La exaltación de la Santa Cruz

Ayer viernes los cristianos celebrábamos la Exaltación de la Santa Cruz. ¿No parecen a priori dos palabras contradictorias "celebrar" y "cruz"?... En nuestra sociedad se celebran otras cosas: Cumpleaños, bodas, bautizos, comuniones, despedidas de solteros, comidas de empresas... ¿Cómo se puede celebrar algo tan negativo como una cruz?

La cruz es el lugar del escarnio, de la soledad, de la injusticia, del sufrimiento, de la traición, del insulto, de los salivazos, de los azotes... en fin, el lugar del reinado de la Muerte. Y sin embargo, los cristianos hacemos alarde de ella: La llevamos en nuestras cadenas, está en nuestras casas, en nuestras Iglesias... nos gloriamos de ella. ¿Por qué?, ¿No tendremos algo de masoquistas?...

Ni mucho menos. La cruz solo es una cara de la moneda. La otra cara es la resurrección. Si celebramos la cruz es porque el sufrimiento es a menudo el camino de la alegría plena. Aunque parezca contradictorio esa es la dinámica de la Pascua. Sin cruz no hay resurrección, sin resurrección la cruz no tendría ningún sentido. Cristo nos marca la pauta a seguir: cargar con la cruz de cada día es lo necesario para ser buen discípulo suyo. Y si aún nos sobran fuerzas siempre hay por ahí más cruces de las que podemos convertirnos en Cireneos, ayudando a los que van cayendo por el camino bajo el insoportable peso del madero.

No nos llamemos a engaños: no hay salvación sin cruz. Carguemos con la nuestra (no hay dos cruces iguales, todas son distintas) y al final de nuestro camino le veremos su sentido y nos proporcionará nuestra recompensa

domingo, 9 de septiembre de 2007

Quart

Este sacerdote, con apellido más bien anglosajón que de la lengua de Cervantes, protagoniza la nueva serie española de Antena 3 para la noche de los martes. El otro día vi su primer capítulo y no me desagradó en exceso. Tampoco es para tirar cohetes, pero como está la tv creo que es un mal menor bastante sufrible. La trama, aunque un poco vista ya (conspiraciones vaticanas, facciones violentas dentro de la Iglesia y el rentable asunto del celibato…) enganchan, aunque mejor será que no os fijéis en los detalles litúrgicos que puedan aparecer (ayer por ejemplo, apareció durante una misa una estola cruzada, que no se ve desde antes del Concilio Vaticano II; 1965-68…).

No se la audiencia como irá, pero creo que tendrá su público, ansioso de ratificar sus temores sobre la corrupción en la Iglesia y de ver a nuestro protagonista liado con su antigua novia reaparecida años después… Creo que el mayor problema lo va a tener no la serie, sino los espectadores que la ven. Ya hemos afirmado otras veces que muchos van una película o una teleserie de la misma manera que ven el telediario de las tres. No sólo le pasa a las personas mayores, sino sobre todo a las víctimas de la LODE, la LOGSE y la ESO exenta de suspensos y repeticiones de curso. Gran parte de los telespectadores no saben distinguir muchas la realidad de la ficción, y la tv. se convierte en auténtica palabra de Dios. A muchos les falta sólo hacer genuflexión cada vez que pasan por delante de ella, porque es el verdadero y nuevo ídolo de nuestra sociedad.

Debido a mi edad, caso y conozco a muchos matrimonios jóvenes. Si son mis amigos o primos, voy a sus casas a preparar la ceremonia o a bendecirlas. Os aseguro que en todas ellas hay un plasma de nosecuantas (muchísimas) pulgadas. Es presentado la mayoría de las veces como el objeto estrella (ídolo) del hogar. En ella basan la gran parte de sus horas de convivencia matrimonial tras la vuelta de los respectivos trabajos. A falta de compartir la vida se compartirán imágenes… En fin, que os voy a contar…

Bueno, ya veremos como avanza la serie, pero de momento, y a falta de que comience la champions la noche de los martes creo que la voy a ir siguiendo, ya os contaré…

domingo, 2 de septiembre de 2007

Una frase para pensar

Dejando a un lado la revelación de la Biblia (la mayor fuente de conocimiento de Dios por parte del hombre), hoy nos vamos a centrar en el acceso a la trascendencia a través de la razón. La pregunta sería: ¿Es razonable creer en Dios o no?. Me han mandado una frase de Blaise Pascal, pensador francés del s. XVII, que creo resuelve esta incógnita y que me gustaría comentar con vosotros:

"Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo".

Pascal, pensador, filósofo, científico y teólogo de su época sabía muy bien lo que decía. Creo que en esta frase se encierra una gran sabiduría de la que el hombre hoy carece: la Religión interesa al hombre, le da un sentido, un porqué a sus días. Es más necio el ateo que el creyente, pues ambos arriesgan sus vidas a una carta boca abajo, pero el ateo no espera que en esa carta haya nada y el creyente sí.

¿Es entonces la religión sólo un invento interesado del hombre como afirman Feuerbach, Freud o Nietzsche? No, ya hemos dicho antes que los cristianos no creemos en el Dios de la razón, sino en el Dios revelado a través de Jesucristo. Lo que si podríamos afirmar junto al enciclopedista Voltaire es que si "Dios no existiera habria que inventarlo", porque un mundo que no cree en Dios es un mundo vacío de sentido y que camina hacia su autodestrucción, como comprobamos día a día.

Dios ha dejado su impronta en el corazón del hombre, pero lo ha hecho de una manera tan sútil, que es tan imposible demostrar que existe como lo contrario.

Hoy domingo, os dejo con ese pensamiento para que nos estrujemos las neuronas y reafirmemos nuestra fe en Cristo, ya que, por más vueltas que le demos, al final todo es cuestión de fe...

martes, 28 de agosto de 2007

No sabéis ni el día ni la hora...

Mi afición al fútbol me ha hecho volver a escribir. Como el país futbolístico, ando conmocionado por el fallecimiento de Antonio Puerta. Es cierto que está siendo una muerte mediática, no lo niego, pero creo que ello es precisamente por lo extraño que resulta que la muerte llame a la puerta (perdón por el juego de palabras) de un muchacho de apenas 22 años. Tenía todo lo material que en esta vida se puede soñar: una familia que lo quería, una novia que lo amaba y con la que iba a tener un hijo, dinero, fama y poder hacer lo que más le gusta: jugar a fútbol. Pero su corazón no estaba preparado y le jugó una mala pasada. No consiguió vencer el partido de su vida y se va dejando un vacío imposible de llenar para sus seres queridos.

Hace unos domingos nos lo advertía Jesucristo en el Evangelio: "Estad preparados porque no sabéis ni el día ni la hora..." (Mateo 25,13). A pesar de tener esas palabras recientes siempre creemos que eso le toca a los otros, nunca a uno mismo. Hace falta la muerte de alguien cercano (gracias a la tv Puerta era ya un poco de todos nosotros...) para volvernos al Maestro y reconocer que sí, que es verdad, que somos un soplo que pasa o una pelusa que se lleva el viento. Que descanse en paz, que Dios conceda consuelo y esperanza a sus familiares y seres queridos y que el día que nos toque dejar este mundo estemos preparados.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Las vacaciones de un cura

Ya he vuelto de las vacaciones. A muchos les extraña que un cura tenga días libres, así me lo ha expresado mucha gente que me he visto por Sanlúcar y El Puerto; y así lo he comprobado también por algunas alusiones a mi último comentario... Por cierto, vistos los 28 comentarios, creo que voy a abandonar este blog de experiencias cristianas y abriré uno de fútbol, que creo que trae mas cuenta...

Sinceramente, volviendo al tema que hoy trato, creo que las vacaciones son más que nunca necesarias en la sociedad en que vivimos. Evidentemente, uno no deja de ser cura (se es sacerdote las 24 horas del día 365 días al año), pero si deja la labor cotidiana para hacer otras cosas que en el trajín de cada día es díficil realizar (pasear, ir a la playa, leer una buena novela, conversar distendidamente sin pensar que al día siguiente hay una obligación...) Todo ello humaniza y es sano. De paso se dejan de hacer otras cosas, como encender el ordenador o la Tv, gracias a que la programación televisiva en verano es más nefasta aún (si cabe) que durante el resto del año.

Pero sigamos haciendo apología de las vacaciones. Respondiendo incluso a un amigo anónimo (no nos quiso dejar su nombre...) que insinúa que Dios no toma vacaciones, le respondería que precisamente las invento él... ¿o no le suena aquello de "al séptimo día descansó..."?. Evidentemente no dejó ese último día (para los judíos el sabado, pera nosotros el domingo) de ser Dios, pero sí se tomo un merecido descanso después de la ardúa tarea de la creación...

Bromas aparte, todos nos cansamos. El trabajador merece su descanso, y así lo entiende nuestro sistema liberal capitalista. No son buenas unas vacaciones permanentes como tampoco es sano un trabajo asfixiante. Como en casi todo, en el término medio está la virtud. A un buen trabajo, gratificante y bien hecho (y remunerado) corresponden unas buenas vacaciones. Sólo así se reinicia de nuevo el ciclo laboral con ganas de volver al tajo.

Precisamente por el estado de cansancio de los últimos días no os comente dos actividades de las que de nuevo me siento orgulloso por la respuesta obtenida: La peregrinación al Santuario de Consolación de Utrera para ganar el jubileo (y unos Eurillos para la nueva Iglesia..) y la salida procesional del titular de mi parroquia, San Pedro; en el día de su onomástica, el 29 de junio. Muchas gracias a los que hicieron posible esos dos eventos, tan fructíferos personal y pastoralmente.

Bueno, para ser el primer día creo que basta con este alegato pro-vacacional, del que ahora espero que esté disfrutando mi amigo y colega del Barrio Bajo. Un saludo para él (si decide encender el ordenador, cosa que no le recomiendo) y para todos vosotros.

martes, 26 de junio de 2007

La dura ley del resultado

Hoy voy a dar un triple salto mortal. Vamos a volver, como hace unos meses, a buscar analogías entre el fútbol y la vida espiritual, que como ya sabéis, son dos de mis grandes pasiones en la vida.

Algunos me tildarán de oportunista, incluso de resentido, pero quiero en estas líneas protestar pacíficamente contra la última injusticia futbolística que hemos sufrido este año. Ya el verano pasado, la selección italiana ganó el mundial con un juego mediocre, y este año, el Milán se ha llevado una pobre champions y el “italianizado” Real Madrid, con un estilo resultadista y a la defensiva, se ha llevado la liga española en los últimos minutos. Los ingredientes de los tres equipos se saben desde que el fútbol es fútbol: Un gran portero, una defensa sólida, bien encerraditos y a la primera oportunidad (a veces la única) meterla dentro. En la liga poco importó que el Barcelona haya marcado 15 goles más. Ha vuelto a triunfar el fútbol práctico y efectivo frente a la belleza de un juego espectacular. En una encuesta realizada por Marca hace un par de días en Internet, el 61% de los aficionados quieren que siga Capello. Un título hace olvidar la precariedad de ese equipo que ha mezclado agresividad, mentalidad y algo de fortuna, pero siempre desde el aburrimiento extremo. No hay ningún Messi, ningún Ronaldinho, ningún Xavi, ningún Iniesta… El bueno de Guti (lo más cercano…) se cansaba en el banquillo de ver trotar a Emerson y Diarrá. Capello disfrutaba con Beckham y Reyes en la grada. Los resultados le iban dando la razón, pese a quien nos pese…

Ahora damos el salto a la espiritualidad, que no solo de fútbol vive el hombre. ¿Qué importa más en nuestra sociedad, el éxito o la felicidad?, Mucho me temo que todos nos apuntaríamos a la segunda, pero lo cierto es que a nuestro alrededor prima mucho más lo primero. Es más, se nos hace creer que sólo se alcanza la felicidad a través del éxito material. Gran mentira. Parece que sólo son felices los ricos, y como prototipo se nos presentan a los famosos que pasean sus culos de canal en canal buscando unos milloncejos para seguir manteniendo sus elevados trenes de vida. Parece no importar como han llegado a la fama, lo único que importa es que están ahí, y (aparentemente) son felices. Decía Maquiavelo que "El fin justifica los medios", y esa es la ley que hoy prima. Para los cristianos la realidad es otra: sólo con medios lícitos está permitido llegar a fines buenos para el hombre. Pero la realidad hoy es distinta, la conciencia no importa, la honradez y el sentido de justicia tampoco. Sólo importa ganar, sea como sea. Es la dura ley del resultado. El “joga bonito” de los brasileños queda sólo para los anuncios de ropa deportiva. Lo que todo el mundo quiere es ganar de la manera que sea. Pegar un pelotazo urbanístico y mirar para otro lado. Ese parece ser el objetivo de una vida feliz. En nuestra sociedad se busca el éxito, aunque sea sacrificando el “espectáculo” de una vida verdadera, bella y justa. Platón decía que estos tres conceptos dan la felicidad al hombre. Si levantara la cabeza vería que hoy han sido sustituidos por apariencia, placer y éxito. Únicamente el dinero proporciona el camino hacia estos nuevos dioses. La conciencia debe ser silenciada y la religión suprimida. Ambas son peligrosas y por ello deben ser suplantadas por una educación para la ciudadanía (donde se inculcarán subliminalmente esos antivalores…). Ese es otro tema que hoy solo menciono de pasada.

Dentro de cinco años nadie recordará que el Barcelona jugaba mejor que el Madrid. El campeón de la liga 2006-07 será el equipo merengue y así lo reflejarán los libros. Pero la realidad fue otra. El fútbol no es justo, la vida tampoco. Por eso es necesaria la conciencia y la religión, para mantener la esperanza aún cuando las cosas no vayan como debieran ir. Dios un día hará justicia infinita. De eso no cabe duda

lunes, 18 de junio de 2007

A vueltas con el amor cristiano

Llevamos tres semanas con Evangelios variados pero monotemáticos. El amor es el centro de los mismos. Dios es amor (La Trinidad), la Eucaristía es amor (Corpus Christi) y esta semana Jesucristo ensalza a la pecadora que mucho amor muestra porque mucho se le ha perdonado. En el mismo, el Maestro da un “palito” a ese fariseo que no necesita perdón y por ello poco amor muestra.

No es casualidad que salga a relucir tanto un tema nuclear para el hombre: la sed de sentirse amado y de amar. De ello podemos sacar ya algunas conclusiones obvias: Una religión que no conduce al amor sino al odio es falsa, una espiritualidad que se cierra en uno mismo es engañosa, buscar en la Biblia palabras que justifiquen algo que no sea amar es aberración.

Esta mañana leemos en los Laudes un trozo de la Carta de Santiago que tampoco tiene desperdicio: “El juicio será sin misericordia para el que no practicó la misericordia. La misericordia se ríe del juicio” (St. 2,13). Una vez más, como en San Mateo capítulo 25, el juicio se reduce, exclusivamente, a una cuestión de amor-misericordia. No se pregunta nada de misas o de oraciones (que no digo yo que no sean necesarios…) sino única y exclusivamente de amor.

Los hombres nos resistimos a ello. Preferimos tener la salvación amarrada a base de preceptos y mandamientos y nos da miedo no ser capaces de amar lo suficiente. Es más fácil rendir cuentas de los diez mandamientos que del mandamiento-resumen de CristoAma a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Clarifiquemos términos. En griego se ve más fácil. Para el término “amor”, ellos empleaban tres palabras cada una con un matiz distinto. Por un lado esta “filia” o inclinación afectiva a algo. Es el amor (sano) a todas las cosas creadas. En nuestro castellano se ha desvirtuado con términos como zoofilia o pedofilia. Nada que ver con la filia griega, un principio de amor positivo aunque genérico. Luego viene el "eros", que es el amor pasional; es lo erótico pero también en el sentido más positivo del término. La entrega generosa del ser hacia otra persona, que conlleva una búsqueda de placer y satisfacción personal. Es dar y recibir. Es el amor carnal, un grado medio de amor, aún imperfecto pero que comienza a realizar al hombre. Por último esta la “Charitas”, el amor perfecto, hacia otra persona o hacia Dios, del que San Pablo se hace eco en su Carta a los Corintios. Es la perfección del amor, el amor que no busca sino que sólo da, el amor que es paciente, afable, que no lleva cuentas del mal, que cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites…

Ese es el amor cristiano, la caridad. Lo que pasa es que en castellano hemos “prostituido” esa palabra, y a veces pensamos que caridad es darle un Euro al pesado de turno que está en la puerta de la Iglesia. Eso no es caridad, sino lavado absurdo de conciencia. Como las purificaciones rituales de los judíos, nosotros a veces necesitamos tranquilizar –o adormecer- a nuestro Pepito Grillo. La Caridad no es dar, sino darse. Es el grado sumo de amor. Es la entrega de Cristo en la cruz, amando y perdonando a los hombres sin esperar nada a cambio. Es la muerte de los mártires perdonando y amando a sus enemigos. Es la entrega a fondo de los santos que gastan y desgastan sus vidas con leprosos, sidosos, enfermos, presos, hambrientos… Es la entrega de los esposos que consiguen ser “una sola carne”. Esa es la caridad. A ella estamos llamados.

Ahora que es tiempo de exámenes, nada como conocer las preguntas antes del mismo. Nosotros nos sabemos las del juicio final. No perdamos el tiempo en otras cosas y pongámonos manos a la obra…

lunes, 11 de junio de 2007

Una Iglesia sin niños

Que tristes son ahora las misas de los domingos. Como os comenté hace unas semanas, pasadas las comuniones, ni rastro de ellos. Los más puristas dirán que no hay jaleos, que no hay que mandarlos callar, que no revolucionan el misterio con sus risas o suspiros… Algo de razón hay en ello, pero yo me sitúo más bien entre aquellos que piensan como Jesucristo, “Dejad que los niños se acerquen a mí” (Mc.10,14).

No voy a seguir hoy con las comuniones ni sus conflictos (aunque por el volumen de respuestas veo que es un tema que podría dar más de sí…). Hoy me voy a situar en otro problema igualmente importante: la desintegración de la familia tradicional cristiana.

Lejos quedan esas familias que vivían en casas de vecinos de las que aquí en San Pedro aún nos quedan las fachadas. No creo que fuera el mejor sistema de vida (entre otras cosas por que era reflejo de una penosa situación económica…) pero sí que aquel estilo de vida tenía una dimensión positiva: la familia unida. Y cuando hablo de familia lo hago en el sentido amplio: Abuelos, padres, hijos y a veces una cuarta generación convivían bajo el mismo techo. Juegos, risas, embarazos... Aquello tenía que ser alegre a la fuerza. Hemos pasado de eso a una situación donde los abuelos son enviados a los geriátricos, los padres trabajan fuera y no se ven, y los hijos se educan con la televisión y la calle. La cuarta generación ahora no llega hasta que los dos trabajen, compren un piso con una hipoteca de 25 años y lo amueblen completamente. La mayor parte se casan rondando los 30 años, dejan unos años “para disfrutar” (como si no hubieran disfrutado antes…) y teniendo en cueta que a los 35 ya se considera embarazo de riesgo para la madre eso nos da unas posibilidades de 2 o 3 hijos a lo sumo. Escaso promedio cuando (y no soy racista) sudamericanos y africanos vienen ya con esos tres hijos rondando apenas los 25…

Hoy nos decían que somos 45 millones de españoles. Curioso dato, cuando hace apenas un par de años rozábamos los 40. ¿De dónde han salido esos 5 millones?, ¿de una explosión demográfica de nuestros jóvenes? Me temo que no. Píldoras del día después y abortos indiscriminados se encargan de paliar la amplia promiscuidad sexual de las nuevas generaciones…

Se que no es "politicamente correcto" lo que hoy escribo, pero Europa envejece a la par que es colonizada por aquellos mismos que hace pocos siglos fueron conquistados (la vida da las mismas vueltas que desgraciadamente dio el sábado por la noche la liga…). La Europa cristiana desaparece, y lo que empezamos a percibir en pueblos pequeños como éste es ya toda una realidad en las grandes capitales. A este paso no sólo la Iglesia, sino Europa entera se va a quedar sin niños (auctóctonos, se entiende).
No hablo del problema político que ello acarrea, no me compete a mí juzgar lo que no entiendo, pero sí se que a nivel religioso esto lo vamos a notar pronto, mucho antes de lo que muchos creen. Tiempo al tiempo.

lunes, 4 de junio de 2007

La Santísima Trinidad

Ayer celebrábamos en la liturgia dominical una de las fiestas más importantes del dogma cristiano. No pretendo aquí dar una clase de teología, ni tampoco desentrañar un misterio que de por sí es inabarcable. Pero sí me parece oportuno traer ese Misterio a la vida de cada día, que en el fondo, es de lo que tratan los dogmas cristianos.

En la Teología clásica se han propuesto dos explicaciones a la pregunta: ¿Cómo puede haber un solo Dios y tres personas?, ¿Cómo puede ser a la vez Dios Uno y Trino?...

La primera respuesta es la Analogía de la Mente, comenzada por Santo Tomás de Aquino. Según éste, Dios es como nuestro cerebro, con tres potencias –memoria, inteligencia y voluntad- que actúan independientemente pero en perfecta conjunción.

La segunda analogía es la del Amor, iniciada por Hugo de San Víctor. Según este otro autor, la Trinidad sería reflejo del amor, donde siempre se da un amante (en este caso el Padre), un amado (el Hijo) y el fruto de ese amor (El Espíritu Santo).

Hace unos quince días, un feligrés, menos intelectual pero para mi gusto muy acertadamente, me proponía otra analogía. Se le podrán poner muchas objeciones, pero la intuición me parece muy válida. “Mire usted, padre” –me decía- “Yo el misterio de la Trinidad me lo aplico a mi mismo y lo entiendo perfectamente. Yo fui hijo, y como hijo me comporté de una manera. Ahora soy padre, y como tal actúo. Y en todo momento soy espíritu, independientemente de mis relaciones familiares…” Bonita sugerencia, ¿no os parece?...

De todas formas, no deja de ser un intento, como decía antes, de penetrar en lo inabarcable para la mente humana. De esta fiesta, yo me quedo con su sentido más práctico: Dios no es solitario, sino comunión de personas. Tres personas que actúan como un solo Dios porque se aman tanto que tienen unidad de criterio, voluntad, acción etc. Un Dios en comunión que nos pide a los hombres que estemos en comunión de amor los unos con los otros. Como dijo el filósofo francés Voltaire, el Dios cristiano es tan grande que si no existiera habría que inventarlo…

lunes, 28 de mayo de 2007

Primeras Comuniones (II)

Os propongo que esta semana dejemos a un lado la vorágine de las elecciones (Como habréis comprobado por las declaraciones -de unos y otros- todos han ganado…) y sigamos dándole vueltas al tema de las primeras Comuniones. He leído detenidamente vuestros comentarios y en general estoy de acuerdo con vuestras opiniones. No todo es malo en estos actos eclesiales-sociales, y además, si quitáramos de la Iglesia estos actos “festivo-sociales” (bodas, bautizos y comuniones) ¿Con qué nos quedaríamos?... Si hablamos que la religiosidad popular acerca a muchas personas a Jesucristo, no es menos cierto que estos actos son para muchos otros el ÚNICO acercamiento a los misterios de la Iglesia. De lo bien o lo mal que se celebren depende la imagen que muchos tengan (más allá de los tópicos prejuicios) de la Iglesia.

Dicho esto, insistamos en los aspectos negativos. Mi experiencia de este fin de semana en este campo no ha podido ser más desalentadora. En el Santiscal, de 21 niños que hicieron su primera comunión la semana pasada, solo una volvió a misa este sábado. Inmediatamente me vino a la mente el pasaje del Evangelio en el que de diez leprosos curados sólo uno volvió a darle las gracias al Maestro… Comenzada la misa, la pobre se quedó un poco cortada y desorientada, como preguntándose ¿Qué demonios hago yo ya aquí?. En el momento de la paz, con las sillas a su alrededor vacías (donde se sentaban los otros niños…) y sin sus padres (que la habrían soltado allí con el acostumbrado “luego te recogemos”) me acerqué y le dí dos besitos para que al menos no se quedara sin saludar a nadie. Triste realidad de una niña que probablemente ya no venga más…

En San Pedro la cosa no fue mucho mejor el domingo. De 18 niños que la hicieron hace 2 semanas vinieron 3 (al menos el porcentaje no es tan desastroso…). Juan con mucha voluntad intentó cantar, pero aquello no se hubiera podido arreglar ni con los tres tenores en concierto… Supongo que también pronto se aburrirán y se dedicarán a otros menesteres. La estructura en sí es insostenible, deprimente por la deserción generalizada de los primerocomulgantes. Luego llegará septiembre y otra remesa de niños a los que empezar a obligar a venir los domingos… en fin, como cantaría Julio IglesiasLa vida sigue igual”.

Frente a ello hemos celebrado Pentecostés. Yo creo en Él. Creo en su fuerza, en que conduce la Historia, en que un día nos resucitará como lo hizo con Jesucristo. Por ello, aunque los signos de los tiempos no sean muy halagüeños le pido que nunca me falte esa fe de saber que sólo somos obreros de la viña, nunca los dueños… Termino hoy con una oración. Como decía el Evangelio de este domingo, que el Espíritu Santo nos ilumine y nos de fuerzas a todos para seguir con PAZ (“paz a vosotros”), ALEGRÍA (“los discípulos se llenaron de alegría”), ENVIADOS (“como el Padre me envía así os envío yo”), y emisarios del PERDÓN (“a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados…”). Perfecto resumen de vida cristiana la que se nos planteaba en apenas unas líneas…

martes, 22 de mayo de 2007

Primeras Comuniones

Ántes que nada, pediros disculpas por haberme ausentado y dejaros "huérfanos" de comentarios espirituales. La actualidad manda, y este mes de mayo es el mes de las comuniones por antonomasia. Renovaciones del Bautismo, confesiones, ensayos y, por fin, las celebraciones litúrgicas (a caballo entre lo espiritual y lo social) me han dejado para el arrastre.

A propósito de ello os lanzo algunas preguntas profundas: ¿Que queda en los niños después de dos años de preparación?, ¿Qué buscan los padres cuando van a apuntar a sus niños?, ¿Sabe un niño distinguir entre el pan y el Cuerpo de Cristo?, ¿Como podríamos hacer más serias las celebraciones de las comuniones?... Por otro lado también, entre la ironía y la pena, comparto con vosotros otras preguntas más jocosas: ¿Por qué la gente va a la Iglesia en vez de ir directamente al convite?, ¿Por qué no apagan los móviles o en su defecto los ponen en el vibrador?, ¿Dónde regalan las cámaras que todo el mundo lleva a las comuniones?, ¿Alguien tiene estómago para ver un vídeo de una primera comunión?, ¿Por qué las mujeres van tan ligeritas de ropa aunque haga frío?, ¿Por que los niños van de marinerito si en el lago de Arcos no caben buques?, ¿Por que las niñas se disfrazan de princesas si en el castillo de la Plaza del Cabildo no vive el rey?, ¿Por qué hay que darle de comer a 50-100 personas con todo el fasto del mundo cuando Cristo lo que predicó fue la austeridad?...

Conste que yo me divierto con los niños, lo pasó bien y no me altero en exceso en el maremagnum de las misas, pero eso no quita que sea crítico y reconozca que hay mucha paja que barrer en este circo de las comuniones...

Comentemos, que aquí seguro todos tenemos alguna sugerencia, crítica, opinión... etc.

martes, 8 de mayo de 2007

El Amor cristiano

Dicen que una monja se fue de un convento porque allí le hablaban mucho de amor pero en su casa la querían más...

Valga esta broma como introducción a que no os voy a dar la vara con charlas metafísicas y volátiles sobre el amor. Pero si quiero reflexionar algunos puntos sobre este tema capital con vosotros.

El Evangelio de este domingo era corto pero intenso. "Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado" (Jn. 13,34) nos decía Jesús. Bonitas palabras. La belleza en estado puro sale de los labios de Cristo. ¿Pero es posible darle cumplimiento a tan buenos propósitos...?
Que trabajo nos cuesta amar. Y digo amar, no querer o tener cariño. Amar es más profundo. Amar es darse sin esperar nada a cambio. A menudo nosotros somos como los bancos: Damos de nuestro "amor" pero esperando que nos devuelvan pronto lo mismo y con los intereses... eso no es amor. Eso es una forma incipiente de prostitución. Eso no deja de ser un amorcillo que entra en los comercios de la compraventa. El amor es otra cosa. Es completamente desinteresado, hace que uno se olvide de sí mismo y de sus intereses y que sólo se preocupe del otro. Ese es el amor de los auténticos esposos. El amor natural entre padres e hijos. El amor de los amigos de verdad. El amor al trabajo como realización vocacional. El amor cristiano al prójimo. Todo puede ser auténtico amor si se enfoca desde la entrega incondicional al otro. Humanamente hay que salir de uno mismo para poner al otro en el lugar privilegiado de nuestro corazón. Cristianamente hay que poner a Cristo en ese lugar privilegiado para con su amor amar a los otros. No hay otra forma de amar que ésas.

Demos un paso más: El amor humano puede fallar, puede venir a menos, puede incluso desaparecer. Si no hay correspondencia es lo más normal del mundo. Lo vemos en las rupturas matrimoniales, en los múltiples cuernos físicos o de pensamiento que se dan hoy en día. Se acaba la chispa, la pasión, el enamoramiento... y a buscarlo por otro lado. Dicen que dos no se pelean si uno no quiere. Humanamente tampoco dos personas se pueden amar si uno no quiere. Y digo humanamente, porque cristianamente sí. El amor cristiano - la caridad- no entiende de correspondencias. Jesucristo, San Francisco, la Madre Teresa o la legión de Santos del cielo obraban sin esperar a veces otra cosa que no fuera incomprensión e insultos. Cristo y los mártires murieron perdonando -amando- a sus enemigos. Ni lo más importante de este mundo, la propia existencia personal, tiene valor en sí comparable al amor cristiano.

A nosotros nos resulta relativamente fácil amar a las personas queridas. Amamos a los padres, a las personas de las que nos enamoramos, a los amigos, a los hijos... es un amor fácil: "Si amáis a los que os aman ¿qué merito teneis? también los paganos lo hacen..." (Lc. 6, 32). Lo difícil es el amor cristiano, el amor al otro porque es hijo-a de Dios y hermano-a en Cristo. Y si nos odia o nos la juega... ¡más lo tenemos que amar! ¿difícil, verdad? Evidentemente. La cruz no fue fácil, el seguimiento del crucificado tampoco puede serlo...

Como véis el Evangelio del domingo tiene mucha miga...

martes, 1 de mayo de 2007

Peregrinación al Puerto

Dentro de las actividades para recaudar fondos para la construcción de la Iglesia del Santiscal, hoy día 1 de mayo hemos ido 45 personas a pasar el día al Puerto de Santa María. Hemos visto la Iglesia Prioral de El Puerto, saludado a su párroco, el arcense don Diego Valle y luego hemos ido a Valdelagrana, donde hemos paseado, comido y conversado hasta las 17:00 hs. Como ya indiqué en mi post referente a la excursión a Sanlúcar, de nuevo ha sido una experiencia maravillosa. Me encanta estar con la gente lejos de la rutina de lo cotidiano. No sólo saco beneficios económicos (que son uno de los objetivos del viaje) sino que el compartir la vida y la fe es lo que sin duda alguna hace que esto valga la pena. Además estaban allí mis amigos Alejandro y Mª del Carmen (amigos de esos de los de toda la vida), con su recién nacido hijo Jaime (bonito nombre..) al que he conocido hoy.
Las próximas fechas, ya las hemos adelantado: A Utrera a ganar el jubileo en el quinto Centenario de la Virgen de Consolación y a Tierra Santa en febrero´08. Espero que os animéis de nuevo todos los que podáis.

lunes, 23 de abril de 2007

La Séptima Profecía (The Seventh Sign, EEUU, 1988)

Hoy os comento esta película, La Séptima profecía (The Seventh Sign, EEUU, 1988), dirigida por el desconocido Carl Schultz, ya que aunque han pasado varios años desde su estreno me parece que no ha perdido actualidad. Su argumento es muy bíblico, pues se basa en el cumplimiento de las siete profecías previas al fin de los tiempos que aparecen en el libro del Apocalipsis. La trama está muy bien llevada, con un buen reparto Demi Moore -Ghost, Algunos Hombres Buenos, Una Proposición Indecente- Michael Biehn -el malo de Terminator 2-, Jürgen Prochnow...) y una acertada mezcla de Biblia e imaginación. La película nos narra como la protagonista femenina, Abby Quinn va tomando conciencia de que el bebé que ella espera esta íntimamente ligado al cumplimiento de las aperturas de los siete sellos de un extraño personaje que se aloja en su casa, David. Poco a poco Abby se va preparando para tomar una decisión final: ¿Podrá la esperanza de esta mujer salvar a toda la humanidad?.

Reverla hace unos días me ha hecho tomar interés por el libro del Apocalipsis, tan enigmático e interesante a la vez. Os invito a que en este tiempo Pascual le dediquemos unos minutos a su lectura (por su dificultad recomiendo una buena Biblia comentada) ya que no sabemos ni el día ni la hora...

sábado, 21 de abril de 2007

El niño tranquilo

He encontrado una nueva historia sobre la fe que creo que merece la pena que compartamos juntos. Dice así:

Cuentan que un hombre subió a un avión para viajar a Nueva York. padecía de ansiedad y le daba mucho miedo volar. Tomó varias pastillas relajantes y procuró descansar un poco. En esto un niño de unos 10 años entró buscando su asiento y se sentó justo a su lado. El niño era muy educado, lo saludó y se puso a colorear en su libro de pintar. El niño no presentó rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no fue nada tranquilo, hubo varias tormentas y mucha turbulencia. En un momento dado hubo una sacudida muy fuerte en el avión, y aunque todos los pasajeros estaban muy nerviosos, el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento. ¿Cómo lo hacia?, ¿Porqué su calma? Se preguntaba aquel hombre. 
Ya al final del vuelo, intrigado, le preguntó: "Niño: ¿no has tenido miedo?". "No señor" - contestó el niño - y mirando su libro de pintar le dijo: "Mi padre es el piloto".


Esta historia me recuerda al Salmo 130, uno de los más cortos pero sin duda de los más bellos de la Biblia:


"Señor, mi corazon no es ambicioso
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad
sino que acallo y modero mis deseos
como un niño en brazos de su madre".


Hay tiempos en nuestra vida que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos dónde agarrarnos, y no nos sentimos seguros. En esos momentos hay que recordar que nuestro Padre-Madre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra.


Esa es la fe, la que nos alienta y nos da confianza en los momentos difíciles. Démosle gracias a Dios por la fe que nos ha regalado y pidámosle que nos la conserve y se la dé a aquellos que pasan por momentos de prueba...

lunes, 16 de abril de 2007

El alpinista

Al hilo del último evangelio dominical, el de las dudas de Santo Tomás, os presento hoy un cuento sobre la incredulidad en el hombre. Es sólo un cuento, pero refleja muy bien como los hombres nos aferramos a lo que vemos y no confiamos en lo que no vemos...

Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- ¡¡¡¡¡¡Sálvame Dios mío!!!!!!!!!
-¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDO SALVAR?
--Por supuesto Señor
-ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda....
Cuenta el equipo de rescate, que al siguiente día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a una cuerda... 
A TAN SOLO UN METRO DEL SUELO...

miércoles, 11 de abril de 2007

¿Cuándo resucitamos?

Una amiga me hace está pregunta en un email. Acaba de morir su padre y me pregunta si tendrá que esperar hasta el final de los tiempos para resucitar. Seguramente todos nos hemos hecho una pregunta parecida alguna vez: ¿Qué pasa cuando morimos? Voy a intentar dar una respuesta sin pretender ser exhaustivo en el tema (se escriben libros acerca de esta problemática...)
Las distintas teorías que se han dado a lo largo de la historia de la teología las podríamos resumir en tres:
1. Hay que esperar a la resurrección del último día: Basada en los datos del Apocalipsis, "los sepulcros se abren" para el juicio universal. Así lo inmortalizó también Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. De esta teoría derivó la práctica (presente hasta nuestros días) del respeto a los huesos como "semilla" de la resurrección. Es una imagen quizás un poco anacrónica, demasiado materialista y reduccionista del problema.
2. Juicio inmediato: Una vez que morimos somos juzgados y considerados justos (cielo), condenados (infierno) o dignos del cielo pero aún imperfectos (purgatorio). Los vivos pueden interceder por estos últimos a traves de oraciones, misas, etc. Esta teoría se basa en las palabras de Cristo al Buen ladrón "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
3. Postura intermedia: Habrá un día en el que se acabe el mundo y los que vivan en ese momento serán allí juzgados. Los que hayan muerto antes serán juzgados también en ese último día, pero a diferencia con la primera teoría, en esta postura no hay un concepto de espera, ya que las nociones de espacio y tiempo se acaban al morir. para el que fallece, por lo tanto, el juicio es una prolongación temporal de su muerte.
No obstante sea un tema interesante para nuestra inquietud, no debemos olvidar (y releer) el capítulo 25 de San Mateo. Nos juzgamos en el presente: Dando de comer, de beber, de vestir, visitando... en una palabra: con la caridad. La salvación nos la jugamos en el amor al prójimo en esta vida. El juicio no es sino una consecuencia de nuestros propios actos (y del amor de Dios que a buen seguro intervendrá, por que sino...)

lunes, 9 de abril de 2007

¡Feliz pascua de resurrección!

¿Para que sirven los afanes de la vida?, ¿Porqué tanto sufrimiento?, ¿Dónde vamos cuando morimos?...

Todas estas y muchas más preguntas encuentran su respuesta en el gran misterio que celebramos los cristianos estos días: la resurrección. El Dios que se hace niño (Navidad) y el hombre-Dios que sufre hasta límites insospechados (Semana Santa) encuentran su clímax en la victoria sobre el pecado y la muerte.

Desde hace casi 2000 años, cuando un grupo de "locos" comenzaron (después de haberlo abandonado y esconderse...) a anunciar la resurrección de su maestro la historia cambia radicalmente. Aquello que es lo más precioso para cualquier persona (su propia vida) deja de ser un fin absoluto. A aquellos que fueron cobardes en la Pasión, ahora no les importa morir como su Señor. Uno que los perseguía (San Pablo), afirma que todo lo estima basura en comparación con esta buena noticia de la resurrección. El imperio poco a poco cede al empuje de este grupo que cada vez crece más y más, como un poco de levadura que fermenta toda la masa. La historia y la vida del hombre cobran sentido. El hombre no tiene como horizonte último la muerte, sino la esperanza de otra vida.

¿Invención de unos cuantos?, ¿No será esta idea el "opio del pueblo" (como decía Nietzsche) para tener una ilusión en esta vida?, ¿Cómo podemos demostrar que la resurrección es verdad?

No hay más pruebas que la fe, no hay más testimonios que los que entregaron su vida por esta causa (que no son pocos...) pero lo que sí podemos afirmar los que creemos en Cristo es que sin resurrección esta vida es indigna de ser vivida, sin esa Esperanza nada tiene sentido, sin Dios la ley del más fuerte es lo único que vale...

Por todo ello ¡Feliz Pascua a todos!

viernes, 30 de marzo de 2007

El Sermón de las 7 palabras (y VII)

7. Padre, a tus manos encomiendo mi Espíritu (Lc. 23,46)

Tus últimas palabras son de nuevo una oración al Padre. Todo está cumplido y le devuelves el Espíritu. Ese espíritu que es el hálito vital que te dio la primera respiración, la primera palabra, la primera sonrisa, el primer llanto. Pero también el Espíritu Santo que penetró ya el vientre de tu madre María. Ese Espíritu que te ha acompañado a lo largo de toda tu vida, que te hizo fuerte, sabio, paciente, misericordioso. El Espíritu que al tercer día te resucitará y que tu comunicarás a los apóstoles en el día de Pentecostés.

La vida esta a punto de agotarse. ¿Pasaría también por tu cabeza esa película que nos recuerda los momentos más importantes de nuestra vida? La respiración es cada vez más acelerada, los pulmones apenas pueden sostener ya el aire, el corazón no logra bombear con normalidad la poca sangre que te queda… Lo único que te queda es el Espíritu, y se lo das a tu Padre para que él te lo cuide unos días…
Ahora te espera un viaje de tres días, dicen que irás al infierno, a rescatar el alma de los justos encadenados al poder de la muerte… la muerte va a ser vencida definitivamente, la última batalla la vas a vencer tú, y te preparas para ello. A partir de hoy una espera, la espera tensa de la resurrección, de la justicia que te reivindica y te hace Señor del Tiempo y de la Historia.

Tu te vas pero nos quedará tu Espíritu. No tu simple recuerdo, ni tu mensaje moral, sino la fuerza que cambió el mundo y que lo sigue transformando. El Espíritu que animó a los primeros cristianos a salir del anonimato de una pequeña provincia del Imperio y a convertir a ese mismo Imperio en apenas tres siglos al cristianismo. Aquellos que te han abandonado y negado van a dar sus vidas por ti. Y aquellos que han escuchado hablar de ti darán su vida a lo largo de los siglos. Es incontable el número de los mártires, de los santos, de los justos que entregaron su vida por ti. Todos ellos lo hicieron animados por tu Espíritu. Hoy no se habla de esto, pero ninguna institución de la historia puede presentar el currículum de santidad de la Iglesia. Ha tenido fallos y pecados, sí; pero su obra en la historia es lo mejor que le ha pasado al hombre. Quitad a la Iglesia de la sociedad y esta se autodestruirá en menos que canta un gallo.

Tu Espíritu nos acompaña, nos guía hasta el final de los tiempos. Nos hace hombres y mujeres de fe, de esperanza y de caridad. De fe en Dios, de caridad con el prójimo y de esperanza en que después de la tormenta viene la calma; después de la muerte siempre viene la resurrección. El cristiano sabe que ha vencido ya la última batalla. Y no la ha vencido él, sino que la has vencido tú por nosotros. Como nos dice San Pablo y repetimos en el pregón pascual, la muerte ha perdido su aguijón. ¿Qué sentido tendría la vida si todo terminara en la muerte?, ¿Para que servirían los buenos momentos y los sinsabores de la vida si todo se acabara como un sueño?

Tu nos has abierto las puertas del Paraíso, le has devuelto un sentido a nuestras vidas, nos has hecho inmortales para siempre. Gracias por dejarnos tu Espíritu que nos conduce hasta el final de nuestros días.
Señor, ¡encomienda también a nuestras manos tu Espíritu, para que sea él y no nosotros quien gobierne nuestra vidas!

miércoles, 28 de marzo de 2007

El Sermón de las 7 palabras (VI)

6. Padre, todo está consumado (Jn. 19,30)

De nuevo te diriges a tu Padre. Todo se va a acabar, aunque el final es sólo el principio de la salvación. Termina la crucifixión y pronto comenzará la novedad de la resurrección. Tú ya no puedes hacer nada más. Te has dado entero, como dice san Juan, nos amaste hasta el extremo. Ya no te queda más amor, ni más perdón, ni más sangre, ni más fuerzas. El tormento de la cruz está a punto de ganar aparentemente la batalla. Será sólo una victoria de tres días, hasta que el Padre de nuevo intervenga y ponga las cosas en su sitio. El mal vence siempre aparentemente, pero luego la justicia de Dios acaba siempre imponiéndose.

Dentro de unos minutos, la lanza de un soldado romano solo conseguirá vaciarte aún más si cabe de la poca sangre y agua que queda en tu cuerpo. De tu costado abierto brotarán los sacramentos, Bautismo y Eucaristía. Todo está cumplido. Ya no puedes hacer otra cosa que esperar a que los hombres se arrepientan de lo que han hecho y se enmienden en sus vidas. Muere Cristo y nace la Iglesia, la que a pesar de los pesares nos ha transmitido tu mensaje hasta nuestros días.
Has vivido una vida intensa. Un nacimiento fuera de lo común para un Rey como tú. Una infancia y juventud de lo más normalitas, rodeadas del cariño de tus padres y de tus amigos. Una maduración que te ha hecho ver que eras distinto a los demás. Así te preparabas para darte a conocer. Y tres años intensos de predicación, de milagros, de parábolas, de curaciones, de amistades, aunque también de continuos enfrentamientos con las autoridades de este mundo que te han llevado al punto en que te encuentras ahora. Ser bueno en esta vida tiene sus problemas. Tú lo experimentas con la entrega de tu propia vida. No has hecho ni dicho nada malo, has ayudado a todo quien se ha cruzado en tu camino, has luchado contra el pecado en todas sus manifestaciones, pero te ha llevado a enfrentarte con intereses poderosos, con personas que no estaban dispuestas a cambiar su situación y te han llevado al patíbulo. Tú, en vez de llamar una legión de ángeles para que te ayudaran has preferido sufrir en silencio. Has comprendido que esa era la voluntad del Padre, una voluntad que no entiendes pero que aceptas. Ha sido una vida de continúa acción de gracias al Padre, una vida en la que nos has enseñado lo que significa verdaderamente ser hombre, cual es el secreto de la felicidad, de la tranquilidad de conciencia y de cumplir la voluntad de Dios. Ya Dios no tiene que decir nada más para nuestra salvación. Quien te ve a ti ve al Padre, tu eres el camino, la verdad y la vida, el Buen Pastor que da la vida por las ovejas, el Pan vivo que ha bajado del cielo.

Todo está cumplido. Dios ya no puede dar más de sí. Ahora espera nuestra respuesta, nuestra adhesión a ese plan que quiere conquistar el mundo no desde la fuerza sino desde el amor; a ese Reino que se impone a base de ejércitos incontables, pero no de guerreros sino de santos. Sus armas no son fusiles y cañones, sino Paz, Amor, Fe y Esperanza. Todo esta cumplido por tu parte, pero ahora esperas que nosotros cumplamos con la nuestra…

Jesús, ¡Tú lo dejaste todo cumplido, que tu Pasión no sea en vano, que tú sangre derramada no sea estéril, recuérdanos cada día que ahora somos notros los que tenemos que poner de nuestra parte para que el Reino de Dios crezca!

martes, 27 de marzo de 2007

El Sermón de las 7 palabras (V)

5. Tengo Sed (Jn. 19,28)

Para cumplir las Escrituras pides un poco de agua. En lugar de ello te dan vinagre e hiel. La agonía se prolonga y los hombres van desfilando junto a la cruz. “Si ha salvado a otros, que se baje de la cruz y entonces creeremos en él”. De nuevo aparece Satanás, como en las tentaciones, pero esta vez con un rostro concreto. Cuantas veces nos reímos del indefenso, del que está clavado en la cruz, del que no puede defenderse… lo que no nos atrevemos a decirle a los poderosos de este mundo se lo decimos a los crucificados, a los que tienen las manos atadas y no pueden hacer nada… Que fácil es reírse del humillado, hacerse fuerte frente al abandonado y al frágil. Lo difícil es lo que tú haces, soportar con paciencia los insultos y las risas en vez de demostrar abiertamente tu divinidad… Al pie de la cruz se reparten tu túnica, se juegan a suertes la única posesión material que te queda… ya nos habías dicho que "el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"… ahora solo te queda la cruz, a la que estás pegado y bien sujeto para que no huyas… El Dueño de toda la creación no tiene nada material, ni siquiera un poco de agua con el que saciar la angustia…

El Maestro tiene sed… él, que le había dicho a la Samaritana que quien bebiera del agua de la vida ya nunca más tendría sed… De nuevo Jesús se solidariza con los hombres de este mundo que tienen sed… sed física y sed espiritual. El que es la Palabra de Dios, el Pan de la Vida, el manantial de agua fresca se humilla una vez más… La cruz es la escuela en la que, como dice San Pablo, Jesucristo aprendió sufriendo, a obedecer. Si la encarnación es un prodigio de humildad, la cruz es el clímax de la misma. El que pudo nacer en cualquier palacio escogió un pesebre para venir al mundo. El que era inmortal escoge morir entre los desheredados del mundo, en el lugar del escarnio y de la humillación. A Dios no le bastó hacerse uno de nosotros, sino que nos quiso dar un último ejemplo de humildad… Poco antes de hacerlo, ya había lavado los pies de los discípulos para mostrarles que el que quiera ser el primero tiene que portarse como el servidor de todos. Pedro no lo entendía, probablemente los otros tampoco, ellos que querían los primeros puestos no terminan de entender que la salvación pasa por el servicio y la humillación… por eso no están allí contigo, por que no te han comprendido del todo… hará falta la resurrección para que no tengan miedo ellos tampoco de humillarse y morir por ti…

Tengo sed, dice el que había convertido el agua en vino en Caná. Cuanto daría él en ese momento por un poco de agua con el que refrescar la boca seca y el cuerpo deshidratado por tantas heridas… Para nosotros la sed hoy ya no es una necesidad primaria. Basta abrir un grifo o entrar en un bar y pedir un poco de agua o de cualquier otro líquido para calmarla. Y sin embargo, para un tercio del mundo el agua sigue siendo cuestión de vida o muerte. En muchos pueblos de África , Asia o Sudamérica no hay grifos, hay charcos llenos de agua enlodada que son un vivero de enfermedades mortales. También ellos tienen sed, y hambre, no solo física sino también hambre y sed de la justicia, como nos dijiste tú en las bienaventuranzas. Tu sed es la sed de los pobres de este mundo, de aquellos que sufren por una riqueza mal repartida, de aquellos que nacen condenados a morir en la más absoluta de las miserias por culpa de los caprichos de unos cuantos poderosos…

Señor, ¡haznos tener sed de ti, sed de la justicia infinita, sed espiritual que aparque nuestras a menudo ficticias sedes materiales…!