jueves, 22 de marzo de 2007

El Sermón de las 7 palabras (I)

Os voy a proponer un nuevo "Septenario" como el del viaje. Se trata esta vez de una charla que he dado a las maestras de religión y a las catequistas como reflexión cuaresmal. Son 7 puntos tomados de las 7 frases pronuciadas por Cristo en la cruz:

1. Padre, perdónales porque no saben lo que hacen (Lc. 23, 34)
Te han escuchado en las plazas, en los templos, en las sinagogas… pero no te han comprendido. Tú lo sabes. Tus palabras de paz, justicia, perdón… no han calado en sus corazones. El Sermón de la Montaña, el Padrenuestro, tus mandamientos, la parábola del hijo pródigo… no han encontrado eco ni siquiera en los apóstoles que te han abandonado. Todos tenemos que ser perdonados, porque ninguno sabemos lo que hacemos. No lo sabían los judíos que se cerraron a sus mandamientos y preceptos para no escucharte. No lo sabían los romanos que se divertían haciendo sufrir a un hombre destrozado, escupido, coronado, vejado, humillado hasta límites insospechados. No lo sabían sus discípulos: Uno lo traiciona, otro lo niega, los demás lo abandonan… no sabe lo que hace este mundo: guerras, robos, pornografía, terrorismo, violaciones, mentiras, abusos de menores, drogas, insolidaridades…. No lo sabemos tampoco nosotros con nuestras pequeñas infidelidades de cada día, con nuestras negaciones al evangelio, con nuestras cobardías, nuestras perezas, nuestro no complicarnos la vida y mirar hacia otro lado… Ninguno sabemos lo que hacemos. Somos ignorantes que nos creemos dioses, que creemos que somos perfectos, ilimitados, los mejores…. Nada de eso es verdad. La verdad es que te crucificaron y si volvieras a venir te crucificaríamos. Nuestros celos y nuestras envidias siguen sin soportar la bondad infinita que viniste a traernos. Todos los días apretamos un poco más los clavos, te azotamos con nuestras debilidades, te ceñimos la corona de espinas para que se apriete mejor a tu cabeza. Siempre buscamos culpables fuera de nosotros, pero todos somos culpables. Tras la resurrección, los romanos culparán a los judíos y los judíos a los romanos. Adán culpó a Eva y Eva a la serpiente… se nos da bien eso de escurrir el bulto…

Pero menos mal que tú nos perdonas a todos… Tu que dijiste que había que perdonar 70 veces 7, tu que defendías el perdón no solo a los amigos sino también a los enemigos, tu que nos mostraste que el perdón de Dios es infinito como el del Padre del Hijo pródigo… Ahora nos das la última lección, la de la acción, muy superior a la de las palabras… En el padrenuestro nos decías que le pidiéramos a Dios que nos perdonara como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Tú que no necesitas el perdón de Dios lo pides para nosotros… y lo solicitas sin que nosotros pongamos de nuestra parte… eres un Dios grande, un hermano perfecto, un padre, una madre… eres sublime…

Pero parece que este mundo ya ni siquiera quiere tu perdón. Es curioso que los sacerdotes vamos relegando al Dios de la infinita justicia por el de la infinita bondad… y sin embargo en nuestra sociedad nunca se reivindica el perdón, sino que se apela a la justicia… nuestro mundo ya no es cristiano, ya no cree ni practica tu perdón… a lo sumo reclama justicia, cuando no se toma la justicia por su mano… un mundo cada vez más descristianizado, menos humano y menos cristiano. Cuando el mundo vuelve la espalda a Dios vemos lo que sucede… el hombre devora al hombre como los lobos, la ley del más fuerte es la única que vale, el más corrupto y el más vivo es el que triunfa en la vida… ¡fuera Dios! Ha dicho el hombre ¡fuera los valores! Ha dicho la propia naturaleza de las cosas…

Pero tú Padre, no nos abandones. Padre, perdónanos porque no sabemos lo que hacemos, porque la última lección sobre la cruz no la hemos llegado a comprender, porque nos pueden las circunstancias de la vida a nuestra fe en ti… Tu perdón es nuestra salvación, tu esfuerzo en la cruz no fue en vano… aunque a veces lo parezca.

3 comentarios :

  1. ¡Hay que ver lo que nos parecemos los cristianos de hoy día a los fariseos...!
    Los fariseos eran, para la sociedad judía de aquel tiempo, unos hombres "como hay que ser": Oraban, ayunaban, pagaban sus diezmos, no eran adúlteros, guardaban el sábado y agradecían a Dios ser como eran, y no como los publicanos y pecadores.- Eran personas ejemplares para la sociedad de su tiempo.-
    En cambio, a Jesús, no acababan de gustarle; creían en la justicia y en la venganza más que en el amor y el perdón.-
    Y los cristianos andamos un poco por el estilo: clamamos, efectivamente, justicia más que perdón.- No somos nada dados a perdonar ni a pedir perdón tampoco (y sálvese quien pueda).-
    Tenemos un concepto de Dios justiciero; que nos aguarda con el libro de contabilidad abierto y nos cobrará un día; que es imposible que no haga pagar sus culpas a tanto sinvergüenza suelto que anda por el mundo (sobre todo, si nos dañaron directamente a nosotros).- Es muy corriente entre nosotros la frase "Dios está arriba", sobre todo cuando estamos llenos de rencor por dentro.-
    Qué dificil resulta de entender Jesús cuando, mediante parábolas tales como "el fariseo y el publicano", "el amo bueno" o "el hijo pródigo (el Padre Bueno)", intenta mostrarnos el rostro de un Dios cargado de compasión (se pone en nuestro lugar) y misericordia (nos ayuda) y, justifica a ese hijo publicano que se reconoce pecador, o que da a cada cual lo prometido (la salvación) con independencia del horario de trabajo que haya tenido (eso no encaja con nuestro sentido de la justicia), o, acoge a ese hijo desastroso que pensó un día que lejos de la autoridad paterna viviría mejor...
    Y cuánto tenemos los cristianos también de ese hijo mayor, que no se fue de la casa pero que era tan desastroso como el menor.- No quiso entender la libertad del hermano para irse, lo mismo que la suya propia para quedarse; no era capaz de comprender que el hermano hubiera podido recapacitar; no era capaz de reconocerlo como su propio hermano ("ese hijo tuyo", le dice al padre); no era capaz de perdonar; no era capaz de amar.- No sabemos si al final entraría en la fiesta o se autoexcluyó, pero sí sabemos que el Padre le había dejado la puerta abierta...
    ¡Qué dificil es todo ésto...! Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, y así lo proclamamos, pero, ¿de qué Dios?.- Porque parece más bien que somos nosotros los que hemos hecho a Dios a imagen y semejanza nuestra.-
    Qué poco se parece nuestro Dios al Dios de Jesucristo.- Y qué poco nos parecemos nosotros a ese Jesucristo que nos encomendó "ser sus testigos"...
    Por todo ello, considero muy oportuno ese sermón de las siete frases de Jesús en la cruz, empezando por la primera: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".-

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  2. El Peregrino Ruso23/3/2007 10:30:00

    Hoy la Iglesia se parece mas a los fariseos y escribas, empezando por la institución, sobre todo en temas morales, y todos los cristianos porque no damos a conocer el Dios PAdre que Jesús intentaba dar a conocer como la parabola del Hijo pródigo. La Iglesia se ha olvidado que Jesús vino a salvar y no a condenar continuamente como esta haciendo a la Iglesia que hace que muchos cristianos pierdan credibilidad en nuestro mundo. Mas humildad y menos condenas. Y sobre todo ser misericordiosos con los que nos rodean. ¿Podria el Papa hacer menos discrusos y escribir menos y tener gestos de misericodia con los divociados y otros colectivos por ejempplo?

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  3. Me admiro de sus excelentes aportaciones en Internet. Necesitamos una presencia evangelizadora. Viva el Señor, Rey de Internet.

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