lunes, 23 de abril de 2007

La Séptima Profecía (The Seventh Sign, EEUU, 1988)

Hoy os comento esta película, La Séptima profecía (The Seventh Sign, EEUU, 1988), dirigida por el desconocido Carl Schultz, ya que aunque han pasado varios años desde su estreno me parece que no ha perdido actualidad. Su argumento es muy bíblico, pues se basa en el cumplimiento de las siete profecías previas al fin de los tiempos que aparecen en el libro del Apocalipsis. La trama está muy bien llevada, con un buen reparto Demi Moore -Ghost, Algunos Hombres Buenos, Una Proposición Indecente- Michael Biehn -el malo de Terminator 2-, Jürgen Prochnow...) y una acertada mezcla de Biblia e imaginación. La película nos narra como la protagonista femenina, Abby Quinn va tomando conciencia de que el bebé que ella espera esta íntimamente ligado al cumplimiento de las aperturas de los siete sellos de un extraño personaje que se aloja en su casa, David. Poco a poco Abby se va preparando para tomar una decisión final: ¿Podrá la esperanza de esta mujer salvar a toda la humanidad?.

Reverla hace unos días me ha hecho tomar interés por el libro del Apocalipsis, tan enigmático e interesante a la vez. Os invito a que en este tiempo Pascual le dediquemos unos minutos a su lectura (por su dificultad recomiendo una buena Biblia comentada) ya que no sabemos ni el día ni la hora...

sábado, 21 de abril de 2007

El niño tranquilo

He encontrado una nueva historia sobre la fe que creo que merece la pena que compartamos juntos. Dice así:

Cuentan que un hombre subió a un avión para viajar a Nueva York. padecía de ansiedad y le daba mucho miedo volar. Tomó varias pastillas relajantes y procuró descansar un poco. En esto un niño de unos 10 años entró buscando su asiento y se sentó justo a su lado. El niño era muy educado, lo saludó y se puso a colorear en su libro de pintar. El niño no presentó rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no fue nada tranquilo, hubo varias tormentas y mucha turbulencia. En un momento dado hubo una sacudida muy fuerte en el avión, y aunque todos los pasajeros estaban muy nerviosos, el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento. ¿Cómo lo hacia?, ¿Porqué su calma? Se preguntaba aquel hombre. 
Ya al final del vuelo, intrigado, le preguntó: "Niño: ¿no has tenido miedo?". "No señor" - contestó el niño - y mirando su libro de pintar le dijo: "Mi padre es el piloto".


Esta historia me recuerda al Salmo 130, uno de los más cortos pero sin duda de los más bellos de la Biblia:


"Señor, mi corazon no es ambicioso
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad
sino que acallo y modero mis deseos
como un niño en brazos de su madre".


Hay tiempos en nuestra vida que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos dónde agarrarnos, y no nos sentimos seguros. En esos momentos hay que recordar que nuestro Padre-Madre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra.


Esa es la fe, la que nos alienta y nos da confianza en los momentos difíciles. Démosle gracias a Dios por la fe que nos ha regalado y pidámosle que nos la conserve y se la dé a aquellos que pasan por momentos de prueba...

lunes, 16 de abril de 2007

El alpinista

Al hilo del último evangelio dominical, el de las dudas de Santo Tomás, os presento hoy un cuento sobre la incredulidad en el hombre. Es sólo un cuento, pero refleja muy bien como los hombres nos aferramos a lo que vemos y no confiamos en lo que no vemos...

Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- ¡¡¡¡¡¡Sálvame Dios mío!!!!!!!!!
-¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDO SALVAR?
--Por supuesto Señor
-ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda....
Cuenta el equipo de rescate, que al siguiente día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a una cuerda... 
A TAN SOLO UN METRO DEL SUELO...

miércoles, 11 de abril de 2007

¿Cuándo resucitamos?

Una amiga me hace está pregunta en un email. Acaba de morir su padre y me pregunta si tendrá que esperar hasta el final de los tiempos para resucitar. Seguramente todos nos hemos hecho una pregunta parecida alguna vez: ¿Qué pasa cuando morimos? Voy a intentar dar una respuesta sin pretender ser exhaustivo en el tema (se escriben libros acerca de esta problemática...)
Las distintas teorías que se han dado a lo largo de la historia de la teología las podríamos resumir en tres:
1. Hay que esperar a la resurrección del último día: Basada en los datos del Apocalipsis, "los sepulcros se abren" para el juicio universal. Así lo inmortalizó también Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. De esta teoría derivó la práctica (presente hasta nuestros días) del respeto a los huesos como "semilla" de la resurrección. Es una imagen quizás un poco anacrónica, demasiado materialista y reduccionista del problema.
2. Juicio inmediato: Una vez que morimos somos juzgados y considerados justos (cielo), condenados (infierno) o dignos del cielo pero aún imperfectos (purgatorio). Los vivos pueden interceder por estos últimos a traves de oraciones, misas, etc. Esta teoría se basa en las palabras de Cristo al Buen ladrón "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
3. Postura intermedia: Habrá un día en el que se acabe el mundo y los que vivan en ese momento serán allí juzgados. Los que hayan muerto antes serán juzgados también en ese último día, pero a diferencia con la primera teoría, en esta postura no hay un concepto de espera, ya que las nociones de espacio y tiempo se acaban al morir. para el que fallece, por lo tanto, el juicio es una prolongación temporal de su muerte.
No obstante sea un tema interesante para nuestra inquietud, no debemos olvidar (y releer) el capítulo 25 de San Mateo. Nos juzgamos en el presente: Dando de comer, de beber, de vestir, visitando... en una palabra: con la caridad. La salvación nos la jugamos en el amor al prójimo en esta vida. El juicio no es sino una consecuencia de nuestros propios actos (y del amor de Dios que a buen seguro intervendrá, por que sino...)

lunes, 9 de abril de 2007

¡Feliz pascua de resurrección!

¿Para que sirven los afanes de la vida?, ¿Porqué tanto sufrimiento?, ¿Dónde vamos cuando morimos?...

Todas estas y muchas más preguntas encuentran su respuesta en el gran misterio que celebramos los cristianos estos días: la resurrección. El Dios que se hace niño (Navidad) y el hombre-Dios que sufre hasta límites insospechados (Semana Santa) encuentran su clímax en la victoria sobre el pecado y la muerte.

Desde hace casi 2000 años, cuando un grupo de "locos" comenzaron (después de haberlo abandonado y esconderse...) a anunciar la resurrección de su maestro la historia cambia radicalmente. Aquello que es lo más precioso para cualquier persona (su propia vida) deja de ser un fin absoluto. A aquellos que fueron cobardes en la Pasión, ahora no les importa morir como su Señor. Uno que los perseguía (San Pablo), afirma que todo lo estima basura en comparación con esta buena noticia de la resurrección. El imperio poco a poco cede al empuje de este grupo que cada vez crece más y más, como un poco de levadura que fermenta toda la masa. La historia y la vida del hombre cobran sentido. El hombre no tiene como horizonte último la muerte, sino la esperanza de otra vida.

¿Invención de unos cuantos?, ¿No será esta idea el "opio del pueblo" (como decía Nietzsche) para tener una ilusión en esta vida?, ¿Cómo podemos demostrar que la resurrección es verdad?

No hay más pruebas que la fe, no hay más testimonios que los que entregaron su vida por esta causa (que no son pocos...) pero lo que sí podemos afirmar los que creemos en Cristo es que sin resurrección esta vida es indigna de ser vivida, sin esa Esperanza nada tiene sentido, sin Dios la ley del más fuerte es lo único que vale...

Por todo ello ¡Feliz Pascua a todos!