miércoles, 31 de enero de 2007

Ser catequista hoy

Dedico este post a todas aquellas (casi siempre son mujeres…) que dedican su tiempo a la transmisión de la fe a través de la catequesis. Dar catequesis no es impartir un libro, sino hacer visible la fe a aquellos que comienzan a descubrirla. Sean niños, jóvenes o adultos, no importa. El-la Catequista es aquel que introduce en los misterios de la fe a quien tiene sed de la trascendencia.

Son tiempos difíciles, ya lo hemos dicho en otras ocasiones. Para las catequistas no es una excepción. A las críticas habituales (que si son las pelotas del cura, que si cobran por su tarea…) se une hoy el desaliento por una labor de la que cada vez se ven menos frutos. Los sacramentos se han convertido en meros actos sociales y eso hace la tarea más ardua si cabe. Encontrar un niño que siga en postcomunión o un joven que tras confirmarse permanezca en la parroquia es casi una quimera. Además, nadie está dispuesto a dar nada gratis, y ello produce que nadie crea que un catequista realiza su labor por amor al Evangelio y a la Iglesia. En nuestra cultura del ocio, niños y jóvenes tienen cientos de distracciones más entretenidas que la catequesis. Por ello, ir a catequesis se ha convertido en una obligación más, como el colegio, el judo o el refuerzo de inglés. Son pocos los que buscan a Dios a través de la catequesis. Pocas familias interesadas, pocos niños interesados. Es de cajón.

Y sin embargo, allí están ellas. Dejando por un momento a sus familias, sus ocupaciones -o simplemente su descanso- dedican su tiempo y su esfuerzo a poner ladrillos espirituales en el Reino de Dios. Sin importarles las críticas. Tentadas (pero no vencidas) por el desaliento. Incomprendidas muchas veces incluso por las madres que les tendrían que estar agradecidas. Rebanándose los sesos para hacer más atrayentes sus esfuerzos. Me consta que a algunas las catequesis les cuesta incluso dinero de sus bolsillos. Aparte de la formación continua que ellas son conscientes que necesitan y que les quita más tiempo aún.

En fin, que como cura me quito el bonete. A todas ellas, ¡Gracias! Y no olvidéis nunca dos textos fundamentales de la Biblia: Primero, la parábola del sembrador (Mc. 4, 1-9). Vosotras sembráis en todas partes, que cada uno recoja lo que pueda… Y segundo Cristo nos promete el ciento por uno y la vida eterna (Mc. 10,28-31) … merece la pena arriesgar nuestra vida por Él, que nunca falla…

lunes, 29 de enero de 2007

Eclesiastés: Amargura Sagrada

Os presento hoy un libro de la Biblia realmente fascinante: El Eclesiastés. Se trata de uno de los más cortos (apenas 11 capítulos) pero intenso en su contenido. Está escrito desde la amargura y la decepción por una vida que no tiene sentido. Este hombre tuvo un mal día (como todos…), cogió la pluma, e inspirado por Dios (no lo olvidemos) escribió todo un tratado sobre la angustia vital. Por ello creo que es uno de los libros que más conecta con la mentalidad postmoderna de hoy en día. Ansiedades, depresiones, desengaños, decepciones… encuentran comprensión y reflejo en estas líneas que no ocultan las penalidades de esta vida. La Biblia no es esencialmente pesimista, pero posee un optimismo que parte de un gran realismo existencial. Veamos algunos párrafos interesantísimos de Qohelet (así se autonombra el autor de este libro):

- Vanidad de vanidades; todo es vanidad. ¿Qué provecho saca el hombre de todos los afanes que persigue bajo el sol?

- Una generación pasa, otra generación viene, y la tierra permanece siempre. Todas las cosas cansan, y nadie es capaz de explicarlo; ni el ojo se sacia de ver ni el oído de oír. Lo que fue, eso será, lo que se hizo, se hará: Nada hay nuevo bajo el sol. Y si alguno dice: “Esto es nuevo”, eso ya existió en los siglos que nos precedieron.

- Donde abunda la sabiduría, abunda el sufrimiento, y a más ciencia, más dolor.

- Aborrecí la vida, porque me disgustaba cuanto se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y caza de viento. ¿Qué le queda al hombre de todos los trabajos y afanes que persiguió bajo el sol? Todos sus días son sufrimiento, disgusto sus fatigas, y ni de noche descansa.

- Y comprendí que la única felicidad del hombre consiste en alegrarse y disfrutar de la vida.

- He observado otra cosa bajo el sol: En el puesto de la ley, está el delito; en el puesto de la justicia, la injusticia.

- Una misma es la suerte de los hombres y los animales: la muerte de unos es como la de los otros.

- Vi llorar a los oprimidos sin que nadie los consolase, y consideré a los que ya han muerto más afortunados que a los que todavía viven. Y más afortunados aún a los que todavía no han nacido y no han visto los atropellos que se cometen bajo el sol.

- Quien ama el dinero no se harta de él; quien ama las riquezas, no saca provecho. También esto es vanidad. Un hombre a quien Dios da bienes riquezas y honores, sin que le falte nada de cuanto puede desear, pero al que Dios no le concede disfrutar de ello, porque un extraño lo devora, también esto es vanidad y gran desgracia.

- He visto de todo en mis días sin sentido: Justos que perecen a pesar de su justicia, malvados que perviven a pesar de su maldad…

La respuesta a este libro tenemos que buscarla en los Evangelios, que son nuestra fuente primordial de salvación. Cristo viene a liberarnos de estas penalidades, a dar un sentido a la vida y a la muerte, a llenar nuestras vidas de esperanza. Concluyo pues, que el libro del Eclesiastés es el modelo de vida sin Cristo, Dios nos libre…

sábado, 27 de enero de 2007

La Tregua (La Tregua, Italia, 1997)

Esta película de Francesco Rosi, protagonizada por John Tunturro (Quiz Show EEUU 1994, Daño Colateral EEUU, 2002) y Rade Serbedzija, (El Santo EEUU 1996, Stigmata EEUU 1999) está basada en la novela homónima de Primo Levi.

Esbozo su biografía y comprenderemos mejor la película. Levi nació en Turín en 1919 en el seno de una familia judía. Se licenció en química por la Universidad de Turín en 1941. En 1943 intentó unirse a la resistencia antinazi italiana. Completamente inexperto para tal causa, fue arrestado por el ejército del tercer Reich. Fue deportado a Auschwitz en 1944, campo de exterminio situado en la Polonia ocupada por los nazis, donde pasó diez meses antes de que el campo fuera liberado. De los 650 judíos italianos compañeros de Levi, él fue uno de los 20 supervivientes del exterminio.

Al volver a Italia, Levi empezó a escribir sobre sus experiencias en Auschwitz, obras que se convirtieron en sus dos memorias clásicas: Si esto es un hombre y La Tregua.

Levi murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, aunque algunos amigos y biógrafos han cuestionado el veredicto, ya que no dejó nota de suicidio.

La película narra una biografía de Levi tratada desde algunos toques de humor (mucho más atenuados que en la Vida es Bella) y más dramático que ésta.

Para que entendamos la profundidad de la obra de Levi, rescato un bello poema de su otra novela si esto es un hombre:

"vosotros que vivís con toda tranquilidad
en el calor de vuestras casas,
vosotros que encontráis, al volver por la tarde,
la mesa puesta y rostros amigos,
considerad si es un hombre
quien trabaja en el fango,
quien no conoce la paz,
quien lucha por un mendrugo de pan,
quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
quien ha perdido nombre y cabellos
y hasta fuerzas para recordarlo,
la mirada vacía y el regazo frío
como una rama en invierno.
No olvidéis que esto sucedió,
No, que no se os olvide:
Pensad en ellas al estar en casa, por la calle,
al acostaros, al levantaros;
repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
que la enfermedad os abata,
que vuestros hijos os vuelvan la espalda”.

miércoles, 24 de enero de 2007

El fútbol, la nueva liturgia dominical

Ya os comenté hace un par de días mi afición por el deporte, en especial por el fútbol. Decía que no es un tema específicamente cristiano, aunque creo que esa frase debe ser matizada: ¿Podemos comparar al balompié con una nueva religión? Pues claro que sí. Muchos rasgos son comunes, y parece que nuestra sociedad, con sed de trascendencia, tiende a repetir gestos “litúrgicos” en el deporte rey. Veamos algunos ejemplos.
- El nuevo lugar de concentración masiva son los Estadios de fútbol. Estos ocupan el lugar de los Templos, cada vez más desiertos. La reunión tiene lugar (preferentemente) los domingos, aunque también se puede adelantar al sábado tarde-noche (curiosa coincidencia...). El día del Señor se ha convertido en el día del balón. Incluso en España tenemos una "Catedral", San Mamés (Bilbao) y varios "templos menores": Santo Domingo (Ejido), San Vicente (Alicante), San Pablo (Écija)... Tampoco faltan los ejemplos en el extranjero: Saint James Park (Newcastle), San Siro (Milán), San Elía (Cagliari), Saint Denis (París), San Nicola (Bari), San Paolo (Nápoles)…

- La feligresía (ahora llamada afición) se reúne antes de comenzar la celebración. Como en el cristianismo, no hay distinción de raza, lengua, sexo o nacionalidad. Todos son bien acogidos en la nueva casa de Dios. Eso sí, la entrada cuesta dinero, aunque también se puede seguir la celebración por Tv o radio. A diferencia de las misas, la gente no hace un problema del aparcamiento. Pueden dejar el coche a varios cientos de metros y continuar andando, que eso no es un impedimento para su cita dominical. Además nadie llega tarde, sino que se ocupa el lugar bastante tiempo antes, que es mejor esperar un rato que no perderse el principio…

- A la hora en punto salen los "ministros". El "sacerdote", antes de negro y ahora de colores (la desclericalización ha afectado también a los árbitros…) emerge de la "sacristía" (también llamada túnel de vestuarios) con los "vasos sagrados" en la mano (también llamado balón, pelota o esférico). Lo acompañan dos "acólitos" (jueces de línea o árbitros asistentes), uno a cada lado. Inmediatamente la afición-feligresía entona el "canto de entrada" (o himno del Club) que todos saben de memoria. Gran parte de los parroquianos aprovechan este inicio para santiguarse y elevar una primera plegaria al cielo. Los nuevos "dioses" son dinámicos y sustituyen a las estáticas imágenes sagradas. Son auténticos diosecillos o ídolos, aunque sólo duran unos 10 años, ya que luego son sustituidos por nuevos ídolos más jóvenes.

- Estos "ídolos" se desean suerte estrechándose la mano unos a otros (momento de la paz) y se hacen una foto para la posteridad (como los novios en las bodas…)

- Por megafonía suenan las "lecturas sagradas" (o alineaciones) que todo el mundo escucha atentamente. En algunos casos se guarda un minuto de silencio para rezar por los que ya nos han dejado, y la "campana" (en nuestro caso silbato) anuncia el comienzo de la celebración.

- Los nuevos "ministros" pugnan por llevar el "vaso sagrado" (Balón) al "altar" (portería) siguiendo escrupulosamente y sin saltarse las normas del nuevo "misal" (Reglamento). La afición no para de animar la celebración con sus cantos, especialmente los parroquianos más jóvenes (ultras).

- El clímax de la celebración llega con la "consagración-gol". La gente enloquece porque se ha producido el "milagro" del tanto. Es el momento de máxima "comunión". Los ministros se abrazan felicitándose mutuamente, al igual que los parroquianos. De nuevo alguno se persigna y agradece al cielo la acción.

- La celebración termina con un nuevo toque de "campana-silbato" y vuelve a sonar el "canto-himno" de despedida. Todos se saludan despidiéndose hasta el domingo siguiente, "reconciliados" y en máxima "comunión" con sus diosecillos.

En fin, que como veréis, parecidos no faltan…

martes, 23 de enero de 2007

El Don de la Fe

Siento cada mañana, al levantarme, que debo dar gracias a Dios por el nuevo día que amanece y por la fe que me ha regalado. Un día en una misa con niños se me ocurrió decirles que la fe la podemos comparar con unas gafas. Han pasado varios años y me reafirmo cada vez más en esta comparación. Los que tenemos miopía u otra enfermedad óptica sabemos que lo primero que tenemos que hacer al comenzar el día es (después de aporrear el despertador) tantear en la mesita de noche y ponernos las gafas. Si no lo hiciéramos (todos tenemos experiencia de haber roto un cristal...) veríamos mal durante todo el día. La realidad fuera de nosotros es la misma nos pongamos las gafas o no, pero nuestra percepción de ella es bien distinta según tengamos o no esos cristalitos que se apoyan en nuestra nariz. Pues “las gafas de la fe” son las que colorean la realidad (como unas gafas de sol verdes o amarillas) de esperanza y de optimismo vital. La realidad es la que nos traiga el día (a menudo con noticias mas bien desagradables) pero nuestra fe nos ayuda a saber que Cristo ha vencido ya por nosotros la gran batalla contra el mal. Todo lo malo de este mundo (como decíamos el otro día) tiene su merecida derrota en la cruz de Cristo.

¿Y qué mérito hemos hecho nosotros para tener fe? Ninguno. Me da mucha pena cuando se me acerca alguien y me dice: “Padre, he perdido la fe”. A menudo la fe (pongamos otro ejemplo) es como una planta, que si no se riega, se seca. El agua y los fertilizantes espirituales son la oración y la caridad. Si no los usamos, perdemos ese gran regalo de Dios. Por ello digo que hay que darle gracias a Dios todos los días por el inmenso don que Él nos hace. Dios, a través de la Iglesia, mediada por nuestros padres, hermanos, sacerdotes o catequistas nos ha regalado las grandes gafas de la fe. Ahora depende de nosotros limpiar los cristales y ponerle las patillas derechas de vez en cuando.

A propósito de la fe, me despido hoy con una cita que no necesita más comentario. Es de Walter Schubart (Filósofo y psicólogo alemán) y dice así: Creer en Dios no es ninguna obligación, es un regalo, una gracia. No creer en Dios no es ningún delito: quizá sea sólo una desgracia.

lunes, 22 de enero de 2007

Frases de Deportes

Hoy no vamos a hablar de un tema específicamente cristiano. Mi gran afición por el deporte hace que dedique este post a esa práctica humana tan necesaria como entretenida. Soy de los que piensan que mens sana in corpore sano, aunque desgraciadamente no tengo mucho tiempo para practicarlo. Pero a nadie se le escapa que el deporte ha trascendido su práctica, y son muchos los que lo practican pero más aún los que se entretienen simplemente observándolo. He encontrado unas citas curiosas que me gustaría compartir hoy con vosotros.

- Lo más importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo. Pierre de Coubertain, pedagogo francés e iniciador de los JJ.OO. modernos.

- El deporte es lucha, sí, pero lucha noble y franca; que no deja tras de sí, como las guerras, un reguero de lágrimas y sangre. Ramiro de Maetzu, ensayista español.

- Quien no conoce las tristezas deportivas no conoce nada de la tristeza. Julio Ramón Ribeyro, poeta y escritor peruano.

- Algunos creen que el deporte es cuestión de vida o muerte, pero es mucho más que eso… Bill Shankly, futbolista escocés, entrenador del Liverpool y la selección escocesa.

- Cuando leo los periódicos, siempre voy directo a las páginas de deportes, las únicas que registran logros humanos. Earl Warren, juez de los EEUU (famoso por el informe Warren de la comisión JFK).

- Decir que el fútbol son 22 mercenarios dando patadas a un balón es como decir que un violín es madera y tripa, y Hamlet, papel y tinta. John Priestley novelista y empresario británico.

Y para los que no estén de acuerdo, ahí va otra cita (también genial) del director de cine estadounidense John Ford: El ejercicio físico es una bobada: si estás bien, no lo necesitas; si estás mal, no puedes practicarlo

En fín, que hay para todos los gustos…

sábado, 20 de enero de 2007

Amén (Amen, Francia, 2002)

Continúo comentando películas con contenido cristiano, aunque en esta ocasión se trate de la feroz crítica de Costantinos Gavras (Desaparecido EEUU 1982, Mad City EEUU 1997) contra la jerarquía eclesiástica en tiempos de la masacre judía por obra del III Reich. Con un elenco de actores casi desconocidos Ulrich Tukur (Solaris EEUU 2002), Mathieu Kassovitz (Oscura Seducción EEUU 2003, Munich EEUU 2006) Costa-Gavras narra el intento de un joven jesuita y de un miembro de las SS por detener las deportaciones y ejecuciones de los judíos en las cámaras de gas. Ambos saldrán mal parados dejando así en evidencia la barbarie nazi y el silencio culpable de la jerarquía eclesiástica encabezada por Pio XII. El esquema de la película no es nuevo, otro día hablaremos de The Body (EEUU-Israel-Alemania 2001) o Stigmata (EEUU 1999) donde también se presenta una visión muy negativa de las autoridades eclesiásticas y una valoración positiva de los protagonistas de la historia como ministros que “van por libre”.

Se trata de una película bien desarrollada, entretenida e intrigante, pero con una visión de la actuación de la Iglesia demasiado subjetiva y a mi parecer, injusta.

Comienza la película con la denuncia de los obispos alemanes del exterminio de las personas Síndrome de Down por parte de los nazis. Ahí acaban las concesiones del director al enfrentamiento de la Iglesia con el régimen nazi. A partir de ahí todo es silencio, ocultación de la verdad y comilonas entre cardenales. Como digo, olvida este director las numerosas actuaciones del Papa, de los cardenales, obispos, religiosos/as y laicos/as en aquella época. Se han escrito libros al caso, yo me conformo con citar a dos eminentes personajes judíos que alabaron en su día las intervenciones papales (las más criticadas hoy en día).

Joseph Emer Proskauer presidente del comité judío americano, escribe: La intervención de su santidad, de las nunciaturas apostólicas y de los prelados católicos en el mundo entero, han sido, sin duda alguna, una gran prueba de responsabilidad. Estas actividades benéficas avalan, en tiempos de barbarie moderna, la noble tradición humanitaria de la Iglesia católica. Todo ello ha inspirado al pueblo judío un profundo y duradero sentimiento de gratitud…”

El Rabino de Jerusalén Isaac Herzog añadía: “El pueblo de Israel no olvidará jamás el apoyo dado por su santidad a sus desafortunados hermanos y hermanas en el momento más triste de nuestra historia.

Me parece que sobran más comentarios. Animaros a que veáis la película pro no a que os la creáis entera (es un grave problema de nuestros días, mucha gente confunde Cine con Historia). Como cristianos debemos tener una capacidad crítica con todo aquello que veamos y también estar informados de las respuestas que podemos dar ante ataques tan injustos que recibimos a través de este género…

miércoles, 17 de enero de 2007

El Gran Milagro (Vitorio Messori)

Probablemente, muchos de vosotros ignoréis (igual que yo hasta hace bien poco) que el milagro más sorprendente y científicamente comprobado, atribuido a la fe católica, se produjo en España, concretamente en Calanda (Teruel).

Irónicamente dijo Emile Zola, el famoso novelista y positivista francés, una vez que acudió a Lourdes y contemplaba los exvotos: “Veo muchos bastones y muchas muletas, pero no veo ninguna pierna de madera”. En efecto, mostraba así Zola sus dudas de que los milagros fueran ciertos. Para él resultaba fácil que un falso ciego o un falso cojo recobrara la vista o el andar. Lo que nunca ha hecho Dios es devolver una pierna a un amputado, pensaba el intelectual. El bueno de Zola no estaba documentado y nadie le había hablado del milagro de Calanda.

Os lo resumo brevemente:

En 1616, nace Miguel Juan Pellicer, el protagonista de la historia. Nacido en una familia humilde, a los 19 años se traslada a trabajar a Castellón para no resultar gravoso a la maltrecha economía familiar. Pocos meses después vuelve a Calanda con una pierna gangrenada por culpa de un carro que se la había aplastado mientras descansaba. En el Real Hospital de Nuestra Señora de Gracia, vecino a la Basílica del Pilar, le es amputada la pierna. Los despojos son enterrados en dicho hospital. Desde entonces se dedica a pordiosear en la puerta de la basílica, pernoctando en pensiones de caridad y volviendo a su pueblo de vez en cuando. Todos los dís se frota el muñón con aceite de las lámparas de la Virgen del PilarPorque me da alivio”, como declaró en el juicio posterior. Miles de personas lo ven en uno y otro lado mutilado y menesteroso.

El 29 de marzo de 1940, se produce el gran milagro. Mientras duerme, la pierna le es misteriosamente reimplantada mientras soñaba con la Virgen y olía como un “perfume de paraíso”.

Ante el asombro de padres, cura y vecinos comienzan las investigaciones. Se realiza un severo proceso inquisitorial (estamos en tiempos de Felipe IV, en plena Inquisición y caza de brujas, magos..etc) que arroja las siguientes conclusiones:

- La pierna es la misma que fue amputada. Se reconoce por la perfecta “conexión” y por las huellas del mordisco de un perro que atacó a Miguel cuando era niño. Tres cirujanos del hospital firman la veracidad de este hecho. Se añade que la pierna amputada ha desaparecido del lugar del enterramiento.

- Más de 100 personas reconocen y firman un acta notarial en el que reconocen a Miguel Pellicer como el pordiosero que volvió al pueblo y que pedía a las puertas de la Basílica del Pilar. No cabe que sea un hermano gemelo, ya que las partidas de bautismo están intactas y no aparece ningún hermano en un margen de 8 años.

- Un notario da fe de todo ello, acta que se conserva aún hoy en el despacho del alcalde de Zaragoza.

- Hoy esa reimplantación (pese a los avances de la medicina) sería imposible de no producirse antes de las 24 horas de la amputación. En aquella época estamos hablando de Ciencia Ficción.

Un milagro es cuestión de fe, pero ¿Caben más pruebas a favor?. Muchas curaciones “invisibles” (reales también y certificadas por profesionales) se producen en Fátima, Lourdes, Guadalupe… aunque siempre queda la duda para aquellos que no quieren creer (Como Zola...).

Sólo en este caso de Calanda Dios quiso alterar visiblemente la naturaleza de las cosas. Es el milagro por excelencia, el milagro atestiguado jurídicamente que asombra aún hoy a los más escépticos de nuestra época. 

(Para más información: Vittorio Messori, El gran Milagro, Ed. Planeta.)

martes, 16 de enero de 2007

Me encanta ser cristiano

Uno de los versículos más bonitos de la Biblia (para mi gusto) lo hemos leído el miércoles pasado en la Eucaristía. Se trata de la Carta a los Hebreos, capítulo 2, versículo 18. Dice así: “Precisamente porque él mismo (Cristo) fue sometido al sufrimiento y la prueba, puede socorrer ahora a los que están bajo la prueba”.

Acabamos de celebrar la Natividad de Jesús. Ese nacimieno pobre, humilde y solidario con todos los hombres tiene un complemento indispensable en la Pasión de Cristo. Sólo el que ha sufrido hasta límites insospechados puede entender nuestros sufrimientos en esta vida. El Dios cristiano no es ajeno al dolor del hombre. El ha sufrido por nosotros, más que nosotros; por eso podemos decir que sufre con nosotros. Cualquier dolor de este mundo halla consuelo en la cruz de Cristo. Nada se escapa a su ámbito redentor. El lugar de máximo dolor para nuestro Salvador se ha convertido en el lugar acogedor y confortador de los cristianos. Él nos invita a que encontremos conformidad hacia la voluntad del Padre desde el lugar donde exclamó Dios mío Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”. Él mejor que nadie sabía que Dios no lo había abandonado. Pero hasta que llegara la resurrección era objeto de burla y de escarnio. El dolor físico y psicológico eran reales, hasta el punto de no entender (pero si aceptar) la voluntad de Dios. Él nos entiende como un hermano: “Por eso Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos” (Heb. 2,11b).

No estamos solos. Nunca. Ni en la noche más oscura. Tenemos de compañero a Jesús crucificado y resucitado. Él nos muestra el camino de la salvación.

sábado, 13 de enero de 2007

La importancia del nombre

Vivimos en una sociedad cada vez más deshumanizadora. Como comentabamos el otro día, en los hospitales, por ejemplo, se nombra a las personas por el número de habitación o por la enfermedad que padecen en vez de por su nombre. Para la seguridad social, por seguir en el gremio médico, no hay personas sino números. Cuando alguien fallece, las funerarias hablan de "el servicio de Santa María" o el "servicio de San Pedro".

Podríamos seguir poniendo ejemplos de que algo tan significativo e identificativo como el nombre a menudo es suprimido sin escrúpulos. No son practicas demasiado diversas a las de los campos de concentración nazis, donde las personas eran reducidas a un número identificativo grabado en sus cuerpos.

Frente a ello nos encontramos con la importancia del nombre para el cristiano. El nombre no es sólo una manera de identificarnos, sino que bíblicamente indicaba la misión que uno iba a tener en la vida; y cristianamente sirve para encomendarnos a un santo que nos proteje a lo largo de toda nuestra vida, santo que se convierte en modelo de una vida cristiana reconocida por la Iglesia con la gloria de la canonización.

A menudo bautizo niños/as cuyo nombre ni dicen nada, ni siquiera son cristianos. Por ello muchos curas hemos debido recurrir a ponerles "María" o "Jesús" tras nombres como Kevin, Samanta, Jenifffer... etc., casi todos ellos anglicismos sin una referencia en el santoral cristiano. Luego esas mismas madres vienes a preguntarnos que día es la onomástica de su hijo/a. Afortunadamente, si el párroco que los bautiza es previsor, los podemos meter en el "saco" de las Marías y los Jesuses. Si no, hay que decir que el día de todos los santos, que ya es algo...

Son nombres "de modas", que si bien resultan originales en una época concreta pronto caen en el baúl de los olvidos y dejan a la persona compuesto y sin santo. Yo reivindico hoy el santoral cristiano, tan rico y variado como para que uno escoja un nombre original para su hijo y a la vez lo encomiende a un santo que lo proteja. Parecen tonterías, pero no lo son: al comienzo del cristianismo, los paganos que se bautizaban se cambiaban el nombre para ponerse uno cristiano. Hoy a los bautizados les ponen nombres paganos, ¿no es un sintoma más de la descristianización galopante que sufre nuestro país?

miércoles, 10 de enero de 2007

Habla un Exorcista

Os recomiendo hoy este libro, obra de Gabriele Amorth, publicado por la colección Planeta-Testimonio en 1997 y que ya alcanza su cuarta edición.

Gabriele Amorth es el exorcista oficial de la diócesis de Roma, y en este volumen cuenta con pelos y señales muchos de los casos de posesiones a los que ha tenido que hacer frente a lo largo de su labor pastoral. Algunos casos (verídicos, como diría el difunto Paco Gandía) ponen los pelos de punta. Roma, corazón de la Iglesia, es sin duda un lugar predilecto para la acción maléfica de Satanás. Pero no hace falta irse a Roma para comprobar el devastador poder del maligno. A nuestro alrededor percibimos diariamente la acción del mal en la sociedad. El poder de Cristo es más fuerte (afortunadamente), pero eso no quita que mientras pueda el demonio no haga todo el daño posible.

Aprovecho esta recomendación literaria para reflexionar sobre el problema de Satanás en nuestros días. La Iglesia (en un movimiento pendular clásico en la historia) ha dejado de hablar mayoritariamente de estos temas. El efecto de ello es que en lugar de los curas, un sinfín de brujos, magos y adivinos proliferan como los champiñones en primavera. En una sociedad donde parece que da miedo (o risa) hablar del príncipe de los infiernos, la realidad es toda la contraria: la gente tiene ansia de un más allá, y el contacto con estos personajes es lo que se tiene más a la mano. Así, maleficios, males de ojo, vejaciones, posesiones, presciencias, ouijas, ocultismos, misas negras…etc. son manifestaciones de que Satanás, desde lo oculto (como a él le gusta) sigue sembrando la cizaña en el campo de Dios. No en vano Pablo VI dijo: “el mayor de los triunfos de Satanás es haber hecho creer que no existe...”.

El ritual renovado de exorcismos y otras súplicas (Madrid, 2005) ofrece una renovación del exorcismo mayor (que solo puede ser practicado por el obispo o un presbítero designado expresamente por éste) pero también diversos textos para que sacerdotes y fieles luchen contra el poder de las tinieblas. Si la Iglesia nos presenta este ritual en pleno siglo XXI es porque estamos ante un tema serio y no ante las veleidades excéntricas de un puñado de iluminados.

Algunos datos de interés:

- Jesús se pasó medio ministerio “expulsando demonios” (evito las citas bíblicas para no cansaros, pero son abundantes). Los discípulos reciben este encargo directamente de Cristo.

- La Iglesia lleva dos mil años luchando contra Satanás (cierto que en la Edad Media a lo mejor se pasó un poco…) y no debe dejar de hacerlo. Los grandes santos de la historia unían a sus visiones beatíficas revelaciones sobre el infierno o experimentaban en sus cuerpos llagas del maligno. El infierno es dogma de fe (Símbolo quicumque, año 500 aprox.) y negarlo implica una herejía grave.

- La liturgia sacramental (sobre todo el bautismo) conserva exorcismos sobre los neófitos (mucho más abundantes y extensos en los ritos orientales, eso sí). Las renuncias a Satanás son abundantes en diversos símbolos, y forman parte de una de las fórmulas de la profesión de fe interrogada.

Espero vuestros comentarios en este punto de nuestra fe católica, y os recomiendo encarecidamente la lectura de este libro que nos abre los ojos ante una realidad tan evidente y a la vez, tan oculta.

martes, 9 de enero de 2007

Patch Adams (Patch Adams, EEUU, 1998)

Me gusta todo tipo de cine, pero vibro especialmente con aquellas películas que transmiten valores humanos. La pena es que no abundan. En América es más fácil, supongo, hacer una película cargada de efectos especiales (que cuestan una barbaridad) que rebuscar guiones que merezcan la pena. En España (salvo escasas excepciones), como no hay tanto dinero, los efectos especiales se sustituyen casi siempre por mazizas que golfean a diestro y siniestro, unidas a una caterva de homosexuales (de los de vicio), transexuales, drags y demás fauna; con unos argumentos que dan pena o son casi inexistentes…

De ahí que cuando uno se tropieza con una película sin efectos especiales, sin violencia y sin sexo es como encontrar un mirlo blanco. Si además transmite valores humanos ya es para quitarse el sombrero. En estos escasos títulos uno consigue disfrutar de buen cine durante 120´ y termina el film con el deseo de ser más humano (y consiguientemente más cristiano…).

Robin Williams es un actor que suele escoger este tipo de películas. Yo ya había visto El Club de los Poetas Muertos (EEUU, 1989) Despertares (EEUU, 1990) y Mas Allá de los Sueños (EEUU, 1998), donde este intérprete de cara bonachona y un poco pánfila lucha contra la sociedad o contra la naturaleza misma de las cosas para lograr un buen fin.

Reconozco que Patch Adams (EEUU, 1998) se me había escapado de esa lista. Quizá porque no son películas rodeadas de un halo publicitario, pero lo cierto es que no la había visto hasta estas Navidades. Además de lo anteriormente dicho, añadir que esta basada en un caso real, lo que engrandece más si cabe su categoría.

Su argumento es muy atrayente: Un estudiante de medicina se rebela contra una educación deshumanizadora en la Facultad de Medicina. El Decano insiste constantemente en que la medicina no consiste tanto en el trato con los pacientes como en una eficacia curativa. En efecto, como bien refleja la película, todos los médicos quieren ejercer la profesión de Hipócrates para ayudar a los demás; pero casi instintivamente (para no sufrir ellos) se rodean de una coraza que los insensibiliza hasta el punto de nombrar a las personas por el número de habitación que ocupan o por la enfermedad que padecen. El desarrollo mezcla amor, comedia y drama en una ágil combinación. Hay frases de las de hacer oración con ellas; destaco un diálogo donde Robin Williams pregunta: "¿Para qué nos hacemos médicos?, ¿Sólo para retrasar la muerte o para lograr una mayor calidad de vida?" En este último punto se va a situar el amigo Patch, a intentar cambiar un sistema inhumano y deshumanizador… no os cuento el resto. Un apunte más: Casi al final de la película hay una bonita oración de rebeldía de Patch Adams frente al Dios creador. En ella pide explicaciones de porqué tanto sufrimiento en el mundo (oración que todos hemos hecho alguna vez…). Pues bien: ¿Recordáis alguno cuando es la última vez que se reza en una película española…?, ¿No será Pablito Calvo en Marcelino, Pan y Vino…(España, 1954)?

Sólo deciros que seguramente, al final de la película, se os escape una lagrimilla… no os preocupéis, os habréis vuelto un poco más humanos y un poco más cristianos…

P.S: (antes de que me corrijan) La película cuenta con el ingrediente sexual de ver el trasero desnudo de Robin Williams, pero os aseguro que no es el centro de interés del film…

lunes, 8 de enero de 2007

Tiempo "Extra"-ordinario

El mundo parece que vuelve a la normalidad. El hombre entra en su rutina de trabajo, tráfico, colegio, horarios rígidos... (ya casi lo pedíamos a gritos...)... y la Iglesia entra en un nuevo tiempo litúrgico, el tiempo ordinario. Quizás la expresión no sea la más afortunada, ya que todo el tiempo que Dios nos regala es "extraordinario", de una riqueza incalculable. Todo es tiempo de salvación, momentos para la fe, la esperanza y el amor. Valga el juego de palabras, pero lo extraordinario de una vida consiste en hacer las cosas ordinarias como si fuesen las últimas que hacemos. Ahí están, por ejemplo, las vidas de los santos. Muchos de ellos llevaron vidas rutinarias, casi monótonas, pero impregnadas en todo momento de lo esencial: El amor de Dios y el amor al prójimo. Vivían cada minuto como una oportunidad única para mostrar el amor de Dios a los hombres y el amor a los hombres en nombre de Dios (hoy me ha dado por los juegos de palabras...). El tiempo "extra" de un partido de fútbol es el más importante cuando el resultado es ajustado, pero no sirve de nada si vas ganando o perdiendo por goleada... Lo importante, como en la vida misma, son los 90´ de tiempo reglamentario. No esperemos nosotros al descuento, no olvidemos que es en esta vida donde obtenemos nuestro pasaporte al más allá, así que os invito a todos a exprimir nuestras vidas cristianamente. La oración y la caridad son nuestras armas principales, ¡Vamos a aprovecharlas!

viernes, 5 de enero de 2007

Hablemos del Islam

Tras mi compromiso de ayer de escribir acerca de la relación entre Islam y Cristianismo, me dispongo a esbozar algunos puntos que puedan suscitar un diálogo (espero que pacífico y fructífero) entre mis lectores.
Comienzo citando de nuevo el nº 3 de la declaración del Concilio Vaticano II “Nostra Aetate” sobre el dialogo interreligioso referido al Islam: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios… veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su madre Virginal, y a veces la invocan también devotamente… el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando el pasado, procuren sinceramente una mutua comprensión, defiendan y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”.
¿Qué nos une fundamentalmente a los cristianos con el Islam?
- El Monoteísmo: Ellos creen en Aláh y nosotros en el Padre de Jesús (En Arameo Elí, semánticamente muy parecidos… ) De hecho, la raíz “El” (Dios), se halla como prefijo o sufijo de infinitud de nombres judeocristianos: Elías, Eleazar, Elvira, Eladio, Elena, Elisa, Eloy, Daniel, Miguel, Rafael, Gabriel, Manuel, Natanael, Joel, Samuel, Noel, Raquel, Fidel, Isabel
- Las figuras de Jesús y María. Aunque rebajado en su divinidad, los musulmanes veneran a Jesús como el último profeta, y su madre María ¡sorpresa! es la única mujer citada por su nombre en el Corán (Maryam o SayyidaSeñora-, 34 veces). Ni siquiera Fátima, la hija predilecta de Mahoma, aparece mencionada por su nombre en el libro sagrado del Islam. Los musulmanes defienden la virginidad de María, siendo en este punto más semejantes a los católicos que confesiones cristianas como Anglicanos, Luteranos o Calvinistas, que niegan dicha concepción virginal…
- Algunos aspectos de la vida moral del Islam, como por ejemplo:
*La oración (Salat): 5 veces al día el musulmán debe rezar a Aláh. Los cristianos tenemos 7 momentos para alabar a Dios a través de la Liturgia de las Horas: Maitines, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Desgraciadamente, la oración en la Iglesia parece que se reduce a “curas y monjas”. Mucho tenemos que aprender de ellos en este campo…
*La limosna y el ayuno (Ramadán), la prohibición de comer carne… ¿No os recuerda a la Cuaresma? Ellos se privan un mes (durante el día, porque de noche se ponen púos)… ¿Y los cristianos, lo hacemos si quiera los viernes…?
¿Qué nos separa del Islam? (infinitud de cosas, esbozo unas cuantas…)
- Monoteísmo cerrado (Aláh) frente a Sagrada Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo)
- La encarnación de Jesús como Hijo de Dios. María como Madre de Dios.
- El Corán frente a la Biblia como libro sagrado
- La Guerra Santa frente al amor a los enemigos proclamado por Cristo.
- La noción de un más allá cuasi-terreno frente a la resurrección como comunión con Dios y los Santos.
- La obligación de peregrinar una vez a la Meca (ojala fuera obligatorio para los cristianos ir a Tierra Santa…)
Vaya por delante que el Islam no es un sistema cerrado, sino que se divide en miles de “sectas” (las más conocidas, suníes y shiítas) por lo que un diálogo serio no parece posible: ¿Quién se erige en portavoz del Islam?. Por otro lado está el problema de los fundamentalismos, la noción de la yihad, que impide al Islam convivir pacíficamente con otras religiones. Donde el Islam es mayoría, se acaban las demás religiones. El Islam sólo respeta cuando está en minoría, lo que dificulta todo tipo de convivencia. Los que hablan de Al-Andalus como sistema pacífico de convivencia ignoran (deliberadamente) los fuertes tributos económicos que había que pagar para ser respetado en tus creencias, así como que cristianos y judíos debían de vivir en guetos de los que no podían salir sin autorización…
En fin, que el diálogo es necesario pero difícil, no sé que pensaréis vosotros…

jueves, 4 de enero de 2007

Un testimonio impresionante: Balduino de Bélgica

Antesdeayer hablábamos del aborto, y ayer de que necesitamos más ejemplos de vida estimulantes para nuestro seguimiento cristiano. Hoy voy a unir estos dos temas en una persona…

Pocos en mi generación hemos conocido la apasionante historia del Rey Balduino I de Bélgica. Grave “pecado”, sobre todo si tenemos en cuenta que fue un rey profundamente vinculado a nuestro país, con una vida apasionante y una coherencia cristiana que hacen de él uno de los personajes más señeros del siglo pasado.

Voy a esbozar una breve biografía: Balduino nace en 1930. Sólo 5 años después queda huérfano de madre y primero en el orden de sucesión de su país por detrás de su padre Leopoldo III. En 1940 Bélgica es invadida por el ejército nazi y toda su familia recluida al castillo de Ciergnon. Allí, su padre y él se niegan a firmar la carta impuesta por el Reich a la monarquía Belga. Ya tenemos las dos claves principales de la vida del monarca: La preocupación por el más allá y la coherencia de vida.

En 1950 la realeza vuelve a Bélgica tras aprobarse en referéndum con un 57% de respaldo. Un año después Leopoldo III abdica y deja el reinado en manos de un joven Balduino que contaba con 21 años. Es entonces cuando Bélgica conoce sus mejores años de prosperidad: Se unifican las provincias separatistas, se concede la independencia al Congo e internacionalmente Bélgica se convierte en la referencia de Europa y Bruselas en el motor de la Unión Europea que hoy disfrutamos. En 1960 contrae matrimonio con la española Fabiola de Mora y Aragón, aunque en 1966 se sabe que no pueden concebir hijos. En 1990, renuncia a la soberanía de su país al negarse a firmar el decreto sobre el aborto aprobado en el Parlamento Belga. Muere en su residencia de Motril (Granada) tres años después, siendo admirado por media Europa y odiado por la otra media que envidiaba su coherencia de vida.

Todas las dificultades de su vida (hemos esbozado algunas: orfandad materna, exilio, esterilidad, problemas de gobierno…) las resuelve desde la oración. Frecuentemente decía “Voy a tomar...El Sol de Dios...”, y todos sus colaboradores resaltan en sus biografías las largas horas que el rey pasaba orando delante del Santísimo Sacramento. Anteponía su seguimiento a Cristo a sus demás obligaciones, y ha pasado a la historia como un referente moral para todos aquellos que prefieren seguir los dictados de su conciencia antes que seguir instalados en la poltrona. ¿Cuántos en nuestra sociedad hacen exactamente lo contrario, renunciar a su conciencia para convertirse en unos trepas sin escrúpulos…?

Ojala aprendamos de él la oración como fuente de vida, y la vida como expresión de la fe…necesitamos más personas tan cristianas y tan valientes como este rey que sabía que sólo hay un Rey

miércoles, 3 de enero de 2007

Quiero ser... puta (con perdón...)

Estos días han proliferado en los programas de televisión encuestas en las que se preguntaba a la gente sobre lo que esperaba para este año 2007. De entre todas las respuestas tópicas y típicas (Salud, dinero, trabajo… etc.) me quedo con la de esta chavala (rondaría los 18 años) cuyo ideal de vida se asemeja en exceso al de las profesionales del sexo: Con una amplia sonrisa en la boca, y llena de descaro le pedía al 2007 “Mucho dinero y mucho sexo…”. La conclusión la he sacado yo, ya que ella, inconscientemente o imbuida por el espíritu hedonista-materialista, probablemente ignore que lo que ella le pide al año nuevo es convertirse en una ramera de lujo...

Bromas aparte, la reflexión debe ser seria: ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo donde los valores fundamentales son el dinero y el sexo? Una respuesta inmediata es que, perdida la referencia moral de la Iglesia, estamos volviendo a una sociedad pre-cristiana, llena de valores grecorromanos como la lujuria o el desenfreno. Las "fiestas de la primevera" de nuestros jóvenes universitarios poco se diferencian de las de Dionisos y Baco en el imperio romano. Se nos presenta como objetivo en la vida el disfrute egoísta y el “Carpe Diem” reflejado, de manera magistral, eso sí, en la película de Peter Weir El Club de los Poetas Muertos”. Así, nuestra juventud, descentrada y desnortada, busca una guía espiritual en las drogas o en las sectas como respuesta fácil a la pérdida del sentido de la vida. Dura tarea la que se nos presenta a sacerdotes, catequistas o educadores en general para inculcar valores que hoy más que nunca son “contra corriente”: ¿Cómo hablar de castidad, fidelidad, austeridad, humildad… ante un panorama semejante?, ¿No se convierte un cristiano auténtico en el hazmerreír de una sociedad erotizada y derrochadora? Tiempos difíciles se avecinan, en los que más que nunca necesitamos más testigos y menos charlatanes… En un cartel que me regaló D. Diego Moreno, hoy vicerrector del seminario, se puede leer “Las palabras mueven, los ejemplos arrastran…” sobran los comentarios...

Se que estoy tocando muchos temas, todos ellos preocupantes e interesantes, pero no quiero extenderme en mis consideraciones. Mis neuronas aún no se han recuperado por completo de los excesos navideños, así que sólo lanzo los temas al vuelo para que quien quiera los recoja, los medite y exponga sus comentarios…

martes, 2 de enero de 2007

¿Abortarías o no?

Aunque cristianamente decimos siempre NO al aborto, os propongo tres casos "límite" para que mentalmente penséis si estaría justificado el aborto o no.


Caso 1º: Un matrimonio con seis hijos. Debido a la tuberculosis 4 de ellos mueren. El padre de familia es alcohólico y maltratador. Tener más hijos supone un riesgo grave de perderlos. Los médicos indican además que el niño, de nacer, irá perdiendo gradualmente el oído hasta quedar completamente sordo... ¿Abortamos?

Caso 2º: Aquí se trata sólamente de problemas económicos. El matrimonio tiene ya 7 hijos y vive en los arrabales de Buenos Aires, rodeado de miseria, sin posibilidad de sostener ni siquiera unos estudios mínimos para sacar a sus hijos de tan precaria situación... ¿Abortamos?

Caso 3º: Una muchacha, sin estudios ni trabajo, prometida con su novio espera un hijo antes de casarse con él. El hijo no es fruto de la relación con su novio, así que éste puede dejarla sin ingresos y a cargo de una criaturita... ¿Abortamos?...





Si has contestado que sí en alguno de los tres casos, habrías impedido que naciera...
1. El genio de la música Ludwig Van Beethoven
2. El astro del fútbol Diego Armando Maradona
3. El Dios hecho hombre que celebramos estos días...