lunes, 28 de mayo de 2007

Primeras Comuniones (II)

Os propongo que esta semana dejemos a un lado la vorágine de las elecciones (Como habréis comprobado por las declaraciones -de unos y otros- todos han ganado…) y sigamos dándole vueltas al tema de las primeras Comuniones. He leído detenidamente vuestros comentarios y en general estoy de acuerdo con vuestras opiniones. No todo es malo en estos actos eclesiales-sociales, y además, si quitáramos de la Iglesia estos actos “festivo-sociales” (bodas, bautizos y comuniones) ¿Con qué nos quedaríamos?... Si hablamos que la religiosidad popular acerca a muchas personas a Jesucristo, no es menos cierto que estos actos son para muchos otros el ÚNICO acercamiento a los misterios de la Iglesia. De lo bien o lo mal que se celebren depende la imagen que muchos tengan (más allá de los tópicos prejuicios) de la Iglesia.

Dicho esto, insistamos en los aspectos negativos. Mi experiencia de este fin de semana en este campo no ha podido ser más desalentadora. En el Santiscal, de 21 niños que hicieron su primera comunión la semana pasada, solo una volvió a misa este sábado. Inmediatamente me vino a la mente el pasaje del Evangelio en el que de diez leprosos curados sólo uno volvió a darle las gracias al Maestro… Comenzada la misa, la pobre se quedó un poco cortada y desorientada, como preguntándose ¿Qué demonios hago yo ya aquí?. En el momento de la paz, con las sillas a su alrededor vacías (donde se sentaban los otros niños…) y sin sus padres (que la habrían soltado allí con el acostumbrado “luego te recogemos”) me acerqué y le dí dos besitos para que al menos no se quedara sin saludar a nadie. Triste realidad de una niña que probablemente ya no venga más…

En San Pedro la cosa no fue mucho mejor el domingo. De 18 niños que la hicieron hace 2 semanas vinieron 3 (al menos el porcentaje no es tan desastroso…). Juan con mucha voluntad intentó cantar, pero aquello no se hubiera podido arreglar ni con los tres tenores en concierto… Supongo que también pronto se aburrirán y se dedicarán a otros menesteres. La estructura en sí es insostenible, deprimente por la deserción generalizada de los primerocomulgantes. Luego llegará septiembre y otra remesa de niños a los que empezar a obligar a venir los domingos… en fin, como cantaría Julio IglesiasLa vida sigue igual”.

Frente a ello hemos celebrado Pentecostés. Yo creo en Él. Creo en su fuerza, en que conduce la Historia, en que un día nos resucitará como lo hizo con Jesucristo. Por ello, aunque los signos de los tiempos no sean muy halagüeños le pido que nunca me falte esa fe de saber que sólo somos obreros de la viña, nunca los dueños… Termino hoy con una oración. Como decía el Evangelio de este domingo, que el Espíritu Santo nos ilumine y nos de fuerzas a todos para seguir con PAZ (“paz a vosotros”), ALEGRÍA (“los discípulos se llenaron de alegría”), ENVIADOS (“como el Padre me envía así os envío yo”), y emisarios del PERDÓN (“a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados…”). Perfecto resumen de vida cristiana la que se nos planteaba en apenas unas líneas…

martes, 22 de mayo de 2007

Primeras Comuniones

Ántes que nada, pediros disculpas por haberme ausentado y dejaros "huérfanos" de comentarios espirituales. La actualidad manda, y este mes de mayo es el mes de las comuniones por antonomasia. Renovaciones del Bautismo, confesiones, ensayos y, por fin, las celebraciones litúrgicas (a caballo entre lo espiritual y lo social) me han dejado para el arrastre.

A propósito de ello os lanzo algunas preguntas profundas: ¿Que queda en los niños después de dos años de preparación?, ¿Qué buscan los padres cuando van a apuntar a sus niños?, ¿Sabe un niño distinguir entre el pan y el Cuerpo de Cristo?, ¿Como podríamos hacer más serias las celebraciones de las comuniones?... Por otro lado también, entre la ironía y la pena, comparto con vosotros otras preguntas más jocosas: ¿Por qué la gente va a la Iglesia en vez de ir directamente al convite?, ¿Por qué no apagan los móviles o en su defecto los ponen en el vibrador?, ¿Dónde regalan las cámaras que todo el mundo lleva a las comuniones?, ¿Alguien tiene estómago para ver un vídeo de una primera comunión?, ¿Por qué las mujeres van tan ligeritas de ropa aunque haga frío?, ¿Por que los niños van de marinerito si en el lago de Arcos no caben buques?, ¿Por que las niñas se disfrazan de princesas si en el castillo de la Plaza del Cabildo no vive el rey?, ¿Por qué hay que darle de comer a 50-100 personas con todo el fasto del mundo cuando Cristo lo que predicó fue la austeridad?...

Conste que yo me divierto con los niños, lo pasó bien y no me altero en exceso en el maremagnum de las misas, pero eso no quita que sea crítico y reconozca que hay mucha paja que barrer en este circo de las comuniones...

Comentemos, que aquí seguro todos tenemos alguna sugerencia, crítica, opinión... etc.

martes, 8 de mayo de 2007

El Amor cristiano

Dicen que una monja se fue de un convento porque allí le hablaban mucho de amor pero en su casa la querían más...

Valga esta broma como introducción a que no os voy a dar la vara con charlas metafísicas y volátiles sobre el amor. Pero si quiero reflexionar algunos puntos sobre este tema capital con vosotros.

El Evangelio de este domingo era corto pero intenso. "Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado" (Jn. 13,34) nos decía Jesús. Bonitas palabras. La belleza en estado puro sale de los labios de Cristo. ¿Pero es posible darle cumplimiento a tan buenos propósitos...?
Que trabajo nos cuesta amar. Y digo amar, no querer o tener cariño. Amar es más profundo. Amar es darse sin esperar nada a cambio. A menudo nosotros somos como los bancos: Damos de nuestro "amor" pero esperando que nos devuelvan pronto lo mismo y con los intereses... eso no es amor. Eso es una forma incipiente de prostitución. Eso no deja de ser un amorcillo que entra en los comercios de la compraventa. El amor es otra cosa. Es completamente desinteresado, hace que uno se olvide de sí mismo y de sus intereses y que sólo se preocupe del otro. Ese es el amor de los auténticos esposos. El amor natural entre padres e hijos. El amor de los amigos de verdad. El amor al trabajo como realización vocacional. El amor cristiano al prójimo. Todo puede ser auténtico amor si se enfoca desde la entrega incondicional al otro. Humanamente hay que salir de uno mismo para poner al otro en el lugar privilegiado de nuestro corazón. Cristianamente hay que poner a Cristo en ese lugar privilegiado para con su amor amar a los otros. No hay otra forma de amar que ésas.

Demos un paso más: El amor humano puede fallar, puede venir a menos, puede incluso desaparecer. Si no hay correspondencia es lo más normal del mundo. Lo vemos en las rupturas matrimoniales, en los múltiples cuernos físicos o de pensamiento que se dan hoy en día. Se acaba la chispa, la pasión, el enamoramiento... y a buscarlo por otro lado. Dicen que dos no se pelean si uno no quiere. Humanamente tampoco dos personas se pueden amar si uno no quiere. Y digo humanamente, porque cristianamente sí. El amor cristiano - la caridad- no entiende de correspondencias. Jesucristo, San Francisco, la Madre Teresa o la legión de Santos del cielo obraban sin esperar a veces otra cosa que no fuera incomprensión e insultos. Cristo y los mártires murieron perdonando -amando- a sus enemigos. Ni lo más importante de este mundo, la propia existencia personal, tiene valor en sí comparable al amor cristiano.

A nosotros nos resulta relativamente fácil amar a las personas queridas. Amamos a los padres, a las personas de las que nos enamoramos, a los amigos, a los hijos... es un amor fácil: "Si amáis a los que os aman ¿qué merito teneis? también los paganos lo hacen..." (Lc. 6, 32). Lo difícil es el amor cristiano, el amor al otro porque es hijo-a de Dios y hermano-a en Cristo. Y si nos odia o nos la juega... ¡más lo tenemos que amar! ¿difícil, verdad? Evidentemente. La cruz no fue fácil, el seguimiento del crucificado tampoco puede serlo...

Como véis el Evangelio del domingo tiene mucha miga...

martes, 1 de mayo de 2007

Peregrinación al Puerto

Dentro de las actividades para recaudar fondos para la construcción de la Iglesia del Santiscal, hoy día 1 de mayo hemos ido 45 personas a pasar el día al Puerto de Santa María. Hemos visto la Iglesia Prioral de El Puerto, saludado a su párroco, el arcense don Diego Valle y luego hemos ido a Valdelagrana, donde hemos paseado, comido y conversado hasta las 17:00 hs. Como ya indiqué en mi post referente a la excursión a Sanlúcar, de nuevo ha sido una experiencia maravillosa. Me encanta estar con la gente lejos de la rutina de lo cotidiano. No sólo saco beneficios económicos (que son uno de los objetivos del viaje) sino que el compartir la vida y la fe es lo que sin duda alguna hace que esto valga la pena. Además estaban allí mis amigos Alejandro y Mª del Carmen (amigos de esos de los de toda la vida), con su recién nacido hijo Jaime (bonito nombre..) al que he conocido hoy.
Las próximas fechas, ya las hemos adelantado: A Utrera a ganar el jubileo en el quinto Centenario de la Virgen de Consolación y a Tierra Santa en febrero´08. Espero que os animéis de nuevo todos los que podáis.