lunes, 29 de octubre de 2007

Mártires de la fe: La gran persecución

Ayer hubo una gran fiesta en Roma. 498 mártires de los tiempos de la República y de la Guerra Civil española fueron subidos a los altares. No pretendo yo echar más leña al fuego de un tema que ha sido ya bastante politizado (por ambas partes) pero si hacer algunas anotaciones que me parecen necesarias:

- No son canonizados por morir en la guerra defendiendo un bando u otro, sino por morir defendiendo la fe en Jesucristo, la Iglesia, y lo que es más importante y se ha comprobado: por morir perdonando a sus ejecutores.

- Resulta pintoresco (por no decir grotesco e hipócrita) que quienes han alzado la voz en contra de esta canonización sean los mismos que hablan de recuperar la memoria histórica, que hacen leyes para ello y que nos machacan hasta la saciedad en Canal Sur con documentales sobre la Guerra Civil (siempre vistos desde el bando republicano), la postguerra y los refugiados de la misma. Sólo pido un poco de coherencia; si se habla de memoria histórica hay que traerlo a la memoria todo... Precisamente por curiosidad (y un poco de maldad, dicho sea de paso), me tragué ayer -cosa que no suelo hacer- el TD de Canal Sur. Esta fue la cobertura que se le dio a la canonización de más de 100 andaluces: Mención de apenas 30 segundos, haciendo espacial hincapié en la protesta de un grupo (unas 5 personas en medio de más de 450.000) de anarquistas que protestaban contra el acto. De risa, o mejor dicho, para "jartarse" de llorar...

- A todos los interesados en conocer las atrocidades del Bando Republicano en contra de la Iglesia (de las atrocidades del Bando Nacional ya se encarga Canal Sur) les recomiendo el libro "La Gran Persecución" de Vicente Cárcel Ortí, Editorial Planeta, del año 2000; donde se narran con todo tipo de detalles los mas de 20.000 asesinados entre obispos, sacerdotes, religiosos-as, seminaristas, matrimonios, niños-as durante este periodo. No pertenecían a ningún bando, no eran militares, simplemente murieron por ser cristianos y no renegar de su fe. Unos pocos han sido canonizados, pero a todos Dios los tiene en su santo Reino.

lunes, 22 de octubre de 2007

María Magdalena

Reproduzco hoy un articulo que la Hermandad del Prendimiento de Arcos me ha pedido que escribiera sobre este personaje bíblico para su revista anual:
Dadas las últimas campañas mediáticas, creo que resulta conveniente escribir acerca de María Magdalena para tener argumentos con los que hacer frente a este antiguo -pero renovado y más virulento- ataque a la Iglesia católica. Sí, hablamos de María, la de Magdala (su ciudad natal), quien aparece mencionada varias veces en el Nuevo Testamento como seguidora de Jesucristo, aquella que junto a otras mujeres estuvo presente en la crucifixión y la que fuera primera testigo de la resurrección del Maestro. Poco más sabemos de ella, salvo que la tradición cristiana la ha relacionado con la mujer que iba a ser lapidada por haber cometido adulterio y que posteriormente se habría unido al grupo de seguidores de Jesús. Según otra antigua tradición ortodoxa, María Magdalena habría pasado sus últimos días en Éfeso, huyendo de las persecuciones a los cristianos junto a San Juan y a la Virgen María.
De llenar este inmenso vacío histórico se ocuparon pronto varios escritos apócrifos –como el Evangelio de Tomás, de Felipe o de la propia María Magdalena– (ninguno de ellos admitidos por la Iglesia) y más recientemente, las mentes calenturientas que pretenden destruir a la Iglesia católica y confundir a los cristianos menos formados. Ya en la película del reconocido masón Martin Scorsese “La Última Tentación de Cristo” (1988) basada en el libro “El Enigma Sagrado” (1982) y más recientemente en la novela del oportunista Dan Brown llevada a la pantalla “El Código da Vinci” (2003); se nos presenta a María Magdalena como la amante-esposa de Jesucristo. Según esta teoría, ambos habrían tenido una descendencia –el cáliz de Cristo es identificado con el vientre fecundado de la de Magdala-, hijo con el que María Magdalena se habría trasladado a Francia. Este vástago sería linaje directo de Jesucristo, que no sería el Hijo de Dios sino únicamente un profeta humano que, de paso, nunca tuvo pensamiento de fundar ninguna Iglesia. De esta dinastía formarían parte los merovingios, los templarios, y finalmente, los masones, únicos conocedores en la actualidad de esa historia entre Jesús de Nazaret y María Magdalena.
Todos estos autores, que proliferan como champiñones en primavera (basta ir a una librería para comprobar la interminable lista de libros referidos a esta temática) nos quieren hacer ver que la Iglesia católica es -como siempre- la mala de la película, y habría sido la institución encargada durante estos 2.000 años de ocultar esa verdad y, a base de tramas vaticanas, asesinatos, engaños, dinero y corrupción… evitar que este misterio salga a la luz.
Como se puede comprobar, un tema morboso y recurrente; muy atrayente en esta época nuestra tan enemiga de las instituciones, pero sin ninguna base exegética, teológica ni mucho menos científica. No deja de ser curioso que en estos momentos, donde se pone en duda todo lo contenido en las Sagradas Escrituras, donde sólo se cree en lo que la razón y la ciencia puedan mostrar, se crea a pies juntillas una fantasía tan poco fundamentada como una relación sentimental entre Jesucristo y María Magdalena. Los mismos que niegan los dogmas de la Iglesia católica creen firmemente esta patraña inconsistente. Aquellos que no tienen fe parece que sólo disfrutan cercenando la de los demás.
Nosotros dediquemos nuestra fe y nuestras fuerzas a otros temas más relevantes a nuestras convicciones y no hagamos mucho caso de quienes no saben hacer otra cosa sino confundir malintencionadamente al personal.

lunes, 8 de octubre de 2007

Peregrinación a Tierra Santa

No es mi costumbre, pero me vais a permitir que aproveche hoy mi blog para hacerme un poco de propaganda…
Al volver de la peregrinación de Roma (en el mes de marzo), comencé ya a preparar otra a Tierra Santa para el puente de Andalucía de este próximo año 2008. Pronto, y ante mi sorpresa, se alcanzó el número de 50 personas necesarias para organizar el viaje. Ello me hizo ampliarlo a 100, y en la fecha que estamos el número de peregrinos es ya de 94 personas… Ni el tiempo (ocho días), ni la economía, ni el riesgo de atentados en la zona están suponiendo impedimento alguno como yo en unprincipio creía que iban a serlo...
Para mi es una nueva experiencia, ya que no he estado nunca en Jerusalén, pero sinceramente creo que ningún cristiano debería morirse sin pisar la misma tierra por donde anduvo el Maestro. Los musulmanes están obligados a peregrinar a La Meca una vez en la vida, y creo que los cristianos también deberíamos tomarnos este viaje como una obligación moral…
Dicen los que han estado allí que Tierra Santa es el quinto Evangelio, ese que infructuosamente los detractores del cristianismo no paran de buscar para desacreditar a la Iglesia católica, y que no es otro sino el camino del Via crucis, el Mar Muerto, el lago de Genesaret, el monte de los Olivos… Un metro mas acá o más allá allí estuvo el Hijo de Dios (se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo…) predicando, curando, haciendo milagros, muriendo y resucitando... Dicen que quien va a esta peregrinación nunca lee ya el Nuevo Testamento de la misma manera. Con sólo cerrar los ojos y oír el Evangelio uno se sitúa inmediatamente en el contexto geográfico del pasaje… “En aquel tiempo, estando Jesús en Cafarnaún…”… No podemos volver a “aquel tiempo”, pero sí a “aquel lugar”. Imagináos que antiguamente hacían falta varios meses para llegar allí, hoy se llega en apenas 5 horas…
Cierto que todos los lugares son santos, que Dios está en todas partes, pero no se trata de que Dios esté más allí que en otro sitio, sino que nosotros nos volvemos más sensibles a su presencia allí donde hace 2.000 años paseaba un carpintero-profeta rodeado de unos cuantos pescadores y mujeres…
Pasa como con las Iglesias. Dios está en todas partes, pero en el silencio y la oscuridad de nuestros templos parece que lo encontramos con más facilidad. Somos humanos, y los condicionantes externos influyen evidentemente en nuestra capacidad de concentración y, por lo tanto, en nuestra oración.
Bueno lo dicho, quedan 6 plazas y se cierra el cupo…