martes, 16 de septiembre de 2008

La Última Lección

El 25 de Julio (el día del apóstol Santiago y por ende, mi santo) falleció en EEUU Randy Paucsh, un presbiteriano (de la religión presbiteriana, una variante del protestantismo) a quien tres meses antes le habían diagnosticado un cáncer de Páncreas.
Esta noticia no dejaría de ser un obituario más de no ser por la brillante idea de este hombre. Frente al mazazo inicial, la pregunta que más se repetía dentro de su interior era: ¿Qué recuerdo les va a quedar a mis tres hijos (el mayor de ellos de 5 años...) de mí dentro de unos años?. Su solución fue brillante: despedirse del ámbito académico (donde trabajaba) con una última lección, unas palabras magistrales que versaran sobre la vida y no sobre la muerte. Dicha lección quedaría grabada para la posteridad y sus hijos tendrían siempre un recuerdo de como hablaba, exponía, sonreía, gesticulaba... su padre. Randy Pausch asienta su lección sobre como en su vida había cumplido los sueños de su niñez, y por ello, se iba tranquilo y en paz.
Dicha despedida se ha editado ya en un libro que ha arrasado en las librerías de EEUU y que acaba de editarse en España en este mes de septiembre. En su primera semana de ventas ya está en el número dos en los libros de "no ficción", así que su éxito está más que asegurado. Os puedo decir que es un canto a la vida, al optimismo vital y a la fe en el ser humano.
No os cuento más porque me parece que merece la pena leerlo. Sólo os subrayo tres frases de las que más me han hecho pensar mientras leía el libro. La primera dice: "No podemos cambiar las cartas que la vida nos ha repartido, pero sí como jugamos nuestra mano". Otra, no menos profunda: "Los muros están por una razón: nos dan la oportunidad de demostrar cuanto deseamos algo". Y la última, la que me parece que tiene el mensaje más profundamente cristiano: "Colaborar en la consecución de los sueños de los demás es aún más edificante que realizar los propios".
Os dejo esas tres perlas para vuestra reflexión. Termino diciéndoos que creo que de este libro merecen la pena dos cosas. En primer lugar, leerlo. Pero en segundo lugar, -y aunque no tengamos la capacidad de escribir un libro- me parecería un ejercicio muy saludable el intentar responder por escrito a la siguientes preguntas: Si me pasara lo mismo que a Pausch, ¿Que legado espiritual le dejaría a mis hijos para que me conocieran? (en el caso de los sacerdotes cambiemos la palabra "hijos" por "feligreses"...), ¿Donde le diría que está la felicidad en esta vida?, ¿Que querría que recordaran de mi...?. Ahí queda el encargo. Han comenzado los colegios y hala, ya os pongo tarea...

4 comentarios :

  1. Me ha impresinado el post, muy interensante, cuando pueda comprare el libro y lo leeré con entusiasmo.

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  2. 15 euros en el carrefour.

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  3. Manos mal que ya está de vuelta, un saludo y que siga transmitiendonos ideas como la de hoy. Yo también compraré el libro e intentaré responder a las preguntas que nos plantea

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  4. Hola, el libro me transmitió muchas sensaciones…y cuando vi el video en Youtube…pensé que a las personas nos deberían transmitir más lecciones así durante la vida. Lecciones que nos ayudaran a pasar situaciones difíciles. Con este positivismo es con el que vivió Randy, y con ese positivismo tenemos que continuar su optimismo con una web dedicada a él: cadenadeoptimismo.com.

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