domingo, 27 de enero de 2013

Fe (Maná, 2002)


Preciosa esta canción del grupo mexicano Maná, con una letra 100% cristiana. Poco a poco vamos ampliando nuestra colección de canciones con un contenido cristiano, y para mi sorpresa, son muchos grupos conocidos del panorama contemporáneo musical los que han dedicado alguna canción de sus repertorios a transmitir un mensaje de fe. Precisamente hoy comentamos esta canción de un grupo cuyo nombre no puede ser más Bíblico: El Maná es el pan con el que Dios alimentó a los israelitas durante 40 años en su Éxodo por el desierto guiados por Moisés. Esta canción-oración en concreto es un canto en contra de la violencia, del odio, de las guerras, del derramamiento de sangre, del rencor que poco a poco parece que se apoderan de nuestra sociedad con el silencio cómplice de quienes dejamos pasar las situaciones injustas sin denunciarlas. La canción recoge una serie de preguntas que todos y cada uno de nosotros seguramente nos habremos realizado alguna vez a lo largo de nuestras vidas: el porqué del odio, de la violencia, de la injusticia… Frente a ellas, y a pesar de que a veces no veamos a Dios en medio de tanto sufrimiento, una palabra que se eleva por encima del resto: FE.

Es una canción-protesta, una oración a Dios que debe calar en lo más profundo de nuestro corazón y animarnos a construir una sociedad más justa y más humana. Ojalá Dios nos de a todos esa fe que pide Maná, ese corazón que sea capaz de no devolver mal por mal, sino que sea capaz de amar incluso a quienes nos hacen el mal. Hay que amar como hermanos, hay que intentar al menos como nos dice la letra de la canción construir un mundo mejor. Está en mis manos, y en las tuyas, y en las de todos. No dejemos que nos venza el desánimo. Cada uno podemos poner nuestro granito de arena para cambiar esta sociedad y transformarla en un poco más humana-cristiana. 



No puedo entender 
este mundo como es, 
que uno puede odiar, 
herir y traicionar, ¿Por qué? 

Cómo puede ser 
que haya gente que pueda matar 
por diferencia de opinión, 
por tierra o por religión, no sé. 

Oh no, míranos. 
dónde está nuestro corazón 
oye mi canción 
ya no más sangre, grítalo 

FE 
Dame fe, dame alas, 
dame fuerza 
para sobrevivir, 
en este mundo. 

Cómo puede ser 
que haya tanta destrucción, 
en vez de resolver 
les enferma todo el poder. 

Que esto quede claro: 
Hay que amarnos como hermanos, 
Tenemos el valor, para darnos más amor 
lo sé, ya lo sé. 

Oh no, míranos 
Dónde esta nuestro corazón, 
oye mi canción 
ya no más sangre, grítalo 

FE 
Dame fe, dame alas, 
dame fuerza 
para sobrevivir, 
en este mundo. 

El mundo puede cambiar 
sólo hay que intentarlo, 
no hay que odiar, hay que amar 
no hay que odiar, hay que amar 
hay que intentar, hay que intentar 
no hay que perder la fe. 

Dame fe, dame alas, 
dame fuerza 
para sobrevivir, 
en este mundo. 

Dame fe, dame alas, 
dame fuerza 
para sobrevivir, 
en este mundo.

sábado, 19 de enero de 2013

Un testimonio de fe sorprendente: Chicharito Hernández

Esta semana he encontrado un nuevo testimonio de fe interesante en el mundo del fútbol. Se trata del jugador mexicano del Manchester United Javier “Chicharito” Hernández, quien acaba de conceder una entrevista en la que ha afirmado: “Siempre rezo en el campo antes de un partido. Es una rutina importante para mí pero no es una superstición. Me gusta rezar, se que hablo con Dios y le digo que tenga cuidado de la salud de ambos equipos”. 

A sus 23 años testimoniar su fe católica no ha sido nada fácil, y menos ahora, que juega en un país de mayoría protestante. Afirma que le han intentado convencer de que no rece ni exprese su fe para no buscarse problemas con aficionados radicales. Dice que han llegado incluso a amenazarle pero que él piensa seguir con sus oraciones. 

Su testimonio no queda ahí, en una pose más o menos estética antes de cada partido. En la entrevista le pidieron que definiera el éxito con tres palabras. Él lo tuvo claro: “Dios, familia, perseverancia”. 

Hace unos años estuvo a punto de dejar el fútbol. Apenas jugaba en el Chivas, su equipo de México y su vida personal y profesional no le llenaban. Su abuela, figura importantísima en la transmisión de su fe y de sus valores le dio un consejo que le hizo seguir adelante y que hoy recuerda todos los días “El tiempo de Dios es perfecto y Dios sabrá los tiempos para cada uno”. Desde entonces comenzó paralelamente su fulgurante carrera que lo ha convertido en el futbolista más importante de su país y uno de los de mayor proyección del mundo. 

El éxito no se le ha subido a la cabeza: Sigue dando gracias a Dios por este cambio en su vida, y por haber descubierto otras facetas de la vida: “Aprendí a ver la vida desde otra perspectiva, saber que si no me va bien en el fútbol puedo ser feliz, es cuando aprendí que la vida es más que tu profesión, porque aunque sea tu sueño, aunque luches por él no lo es todo. Así empecé a disfrutar de cada entrenamiento, cada minuto, cada momento de estar con mi familia. Empecé a disfrutar de muchísimas cosas más allá del fútbol. Me apegué mucho a Dios y creo que eso me ayudó bastante para poder creer más en Él y ver la vida de otra manera”. 

Ahora es una estrella mundial, dando testimonio de Dios y de la Iglesia Católica en un lugar donde lo más cómodo es que se te suba el ego a la cabeza o de que te olvides fácilmente de tus orígenes o de Dios. Incluso, como hemos comentado antes, siendo objeto de persecución por parte de los más fundamentalistas e intolerantes. Para mí, hoy, ha sido una grata sorpresa conocer el testimonio de Javier. Espero que para vosotros, también.

sábado, 12 de enero de 2013

Una reflexión sobre la vida

A veces tiene uno la sensación que la vida lo atropella. Tengo la seguridad que vivimos en una sociedad que fomenta la ansiedad, el stress y la fatiga. A duras penas podemos disfrutar el tiempo presente porque los acontecimientos del pasado nos paralizan o el futuro que pueda venir nos angustia.

Me comentaba un compañero el otro día que nos pasamos los días esperando que lleguen los fines de semana y nos pasamos las semanas esperando que lleguen las vacaciones. Siempre ponemos nuestra felicidad en un futuro que nunca llega y dejamos escapar los días como el agua que se escurre entre los dedos. Acabo de decir que nuestra sociedad consumista y materialista fomenta este sentimiento, pero no es menos cierto que ya Jesús nos prevenía contra esta manera de entender la vida en el sermón de la montaña del capítulo 6 de San Mateo.

Parece mentira que un texto que tiene casi 2.000 años tenga tanta actualidad como éste. En esta dichosa "crisis" que se ha instalado en nuestra sociedad occidental no nos viene mal que leamos y releamos estas Palabras de Jesucristo para que las interioricemos y las vivamos de verdad:


Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán.



Creo que deberíamos tomarnos la vida con más calma, disfrutarla más y no preocuparnos tanto por lo que pudo ser y no fue o por lo que pueda venir y quizás no vendrá. La llamada de Jesús es una invitación a vivir intensa y apasionadamente el presente, con responsabilidad cristiana y sabiendo que Dios protege nuestras vidas.

Hay también un curioso proverbio chino que dice: Si un problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?. Creo que, desde una perspectiva psicológica intenta transmitir esta misma filosofía de vida: Vive el presente, porque lo que está en tu mano lo puedes arreglar, lo que no, no. Por más que uno se preocupe no va a conseguir nada.

Bueno, creo que la idea ha quedado clara. Aprovechemos el presente porque el pasado ya no existe y el futuro aún lo desconocemos. Pongamos nuestra confianza en Dios, que Él nunca defrauda.

lunes, 7 de enero de 2013

Vuelta a la rutina

Bueno, se acabaron las fiestas navideñas y también de ellas hay que hacer balance. Concluyo con la sensación de que estas fiestas en las que celebramos el nacimiento de un Niño están hechas por y para el disfrute de los niños. Los que vamos acumulando años, las intentamos vivir con alegría, precisamente para que los niños que están a nuestro alrededor las disfruten de la misma manera que nosotros las gozábamos cuando teníamos su edad, pero para nosotros ni por asomo son iguales a aquellas de antaño.

En el plano humano, por lo tanto, la pérdida de seres queridos y la nostalgia han campado a sus anchas por estos días en los que se amontonan los recuerdos y cada detalle se repite en su ritual pero con las circunstancias cambiadas. También el consumismo y el materialismo han ocupado quizás el lugar que no debieran en nuestras vidas. Es, en definitiva un conjunto de tradiciones que se repiten como si nada cambiara aunque nosotros y nuestro entorno es distinto queramos o no.

En el plano espiritual es distinto. El nacimiento de Jesús es siempre una novedad y una alegría. Sin perder de vista que su nacimiento tuvo una fecha determinada, su recuerdo siempre debe ser motivo de fiesta y de esperanza. Hemos cumplido una Navidad más -o una menos según se mire-, y en el horizonte la gran fiesta del reencuentro con Dios y con todos nuestros seres queridos está un poco más cerca. Sin la alegría de la Pascua de la resurrección no celebraríamos las Navidades. Son, por lo tanto, un recuerdo de que el Salvador vino al mundo para redimir y rescatar a la humanidad.

Aprovechemos la vida, vivámosla intensamente, pero no perdamos nunca el norte de nuestra vida cristiana. Encajemos cada momento, cada alegría, cada tristeza, y cada instante de nuestras vidas en el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Y si alguna vez no entendemos algo, o estamos un poco desubicados, tomemos ejemplo de María, en el Evangelio de San Lucas, donde en su capítulo 2 versículo 51 se nos dice que "...Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón...."

miércoles, 2 de enero de 2013

Testimonio (Juan Luis Guerra, 1998)

Comenzamos el año comentando esta canción del cantante dominicano Juan Luis Guerra que me impactó cuando la escuché y que tenía en la reserva para compartirla con vosotros. En estos días navideños me he buscado un momento de tranquilidad necesaria para paladearla bien. Os pido como siempre que os toméis esos mismos minutos de pausa para disfrutarla. Pertenece a su album "Ni es lo mismo ni es igual". Primero vamos a escuchar la canción y a leer su letra: 




No necesito pastillas para dormir 

si estás conmigo 
todos los sueños florecen 
cuando me hablas al oído 

No necesito millones 
ni acorralar los corazones 
y sólo en tu cafetera 
todo el cielo enamorado se cuela 

No necesito decirte 2,500 veces 
multiplicado por 7 
que te espero noche y día 

Que me disculpen los sabios 
pero la sabiduría 
duerme detrás de tu oreja 
y no en Grecia 
como la historia creía 

Ábreme la noche y ven a ver 
cómo te puedo querer eternamente 
cúrame la sombra al caminar 
que se corre si no estás 

No necesito violines 
pizzicatos en el pecho 
eres todo mi concierto 
la más bella sinfonía 

Que me disculpe el poeta 
pero toda la poesía 
la encuentro sobre un madero 
y me verso con tus rodillas que riman 

Ábreme la noche y ven a ver 
cómo te puedo querer eternamente 
cúrame la sombra al caminar 
que se corre si no estás 

No necesito pastillas para dormir 
si estás conmigo 
todos los sueños florecen 
cuando me hablas al oído 

No necesito millones 
ni acorralar los corazones 
y sólo en tu cafetera 
todo el cielo enamorado se cuela



Documentándome acerca de esta canción-oración me he encontrado con el propio testimonio de fe de Juan Luis Guerra en el que cuenta su conversión a Cristo y el cambio tan profundo que experimentó al conocer y tomarse en serio la fe cristiana. Creo que escuchándolo a él sobran los comentarios, si acaso una cita bíblica para adornarla. Cuando oigáis al cantautor veréis que está diciendo con palabras actuales lo mismo que Jesucristo dice en el Evangelio de San Marcos 8, 36: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?". El Evangelio no es teoría, no es palabrería, es Palabra viva y eficaz. Aquí hay un ejemplo vivo de ello: