sábado, 29 de junio de 2013

Frases para meditar

Bueno, ya he comenzado mis vacaciones de verano… Un tiempo necesario para desconectar del ritmo cotidiano, que pienso dedicarlo -además de para estar más tiempo con Dios y con mis seres queridos- a cultivar mis grandes aficiones: la lectura, la música y el cine. Así que no os extrañe si a partir de ahora comienzan una serie de posts dedicados a esos tres temas…

Este último post pre-vacacional que comparto hoy con vosotros, es fruto de una pequeña recopilación de frases que he ido haciendo durante este curso de aquellas que han llegado a través de mis redes sociales en forma de memes. Cada vez que una me llamaba la atención, la guardaba en el documento al cual hoy estoy dando forma… Algunas tienen un contenido específicamente religioso, otras no; pero todas ellas han sido importantes para mí y me han ayudado como material de reflexión o de oración en un curso intenso, difícil y algo estresante. De entre todas ellas he seleccionado las 15 que podréis leer a continuación.

Hoy quería compartirlas con vosotros. De algunas he localizado el autor, de la mayoría, no. En fin, es una especie de cajón de sastre donde he ido recolectando -cual hormiguita de Esopo- para los tiempos de carestía… Sé que no están todas las que son, pero sí son todas las que están… Podría haber frases mejores y más profundas, pero muchas de ellas ya han sido comentadas en los siete años de existencia de este blog. Hasta donde me alcanza la memoria creo que no he repetido  ninguna, y si queréis ampliar vuestro repertorio, pinchando en la etiqueta “Frases para pensar” encontraréis otro buen puñado de sentencias que ya han sido comentadas y por ello no aparecen en este listado….

En fin, buen fin de semana y espero que las disfrutéis:

Dios no elige personas capacitadas, Él capacita a los elegidos. (Anónimo)

No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio. (Proverbio hindú)

Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar. (Ernest Hemingway)

Debemos orar sin desfallecer, no hasta que Dios nos escuche, sino hasta que podamos oír a Dios... (Anónimo)

Dios no habla con personas apresuradas y sin tiempo. (Anónimo)

Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar (Anton Chejov)

La tristeza mira hacia atrás, la preocupación mira alrededor, la fe mira hacia arriba. (Anónimo)

Cuando quieras emprender algo, habrá un montón de gente que te dirá que no lo hagas; 
cuando vean que no te pueden detener, te dirán cómo lo tienes que hacer; 
y cuando finalmente lo logres, dirán que siempre han creído en ti. Dante Gebel.

No le cuentes a Dios que grande es tu problema, cuéntale a tu problema que Grande es Dios. (Anónimo)

No es tu APTITUD, si no tu ACTITUD, lo que determina tu ALTITUD. (Anónimo)

La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.  Platón

Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a si mismo. (Leon Tolstoi)

La felicidad no es un lugar hacia el cual nos dirigimos en nuestro viaje, sino el modo de hacer el viaje. (Anónimo)

Una rosa no necesita hablar, simplemente esparce su fragancia (Gandhi)

Donde hay amor no hay temor. Donde hay temor no hay amor. (Anónimo)

miércoles, 26 de junio de 2013

El Rito (The Rite, EE.UU. 2011)

Ni fú ni fá. No sé si es que ya he visto demasiadas películas sobre esta temática, pero lo cierto es que El Rito (The Rite, EE.UU. 2011) me ha decepcionado bastante. Apenas se salva la interpretación magistral -como siempre- de Anthony Hopkins. El resto es más de lo mismo.

Avalada por el hecho de estar basada en hechos reales (valga la redundancia) la película nos narra la historia del sacerdote Michael Kovak (Colin O'Donoghue) quien parte inicialmente como un escéptico seminarista norteamericano que es enviado por su obispo a un curso de exorcismos en el Vaticano, lo que hará que sus dudas se tambaleen y tenga que enfrentarse a terribles fuerzas demoníacas. En Roma conocerá al Padre Lucas (Hopkins), un sacerdote poco convencional que le enseñará el lado oscuro de la Fe... 

El argumento prometía, los actores también, la temática me encanta… Sin embargo, le falta algo. Falta chispa, falta expresividad en los personajes, falta profundización en sus aspectos psicológicos… No sé, la película -que llegó a ser número 1 de taquilla en todo el mundo varias semanas- no aporta nada nuevo al gran catálogo ya existente de filmes inspirados en posesiones demoníacas. Algunas ya han sido comentadas en este Blog, otras lo serán cuando tenga un poco más de tiempo, pero en general se van copiando unas de otras. Ante la falta de información de los exorcismos reales (está prohibido grabarlos y se mantiene riguroso secreto sobre ellos), las películas se van nutriendo de las informaciones dadas por el padre Amorth (Exorcista oficial de la Diócesis de Roma y uno de las pocos sacerdotes divulgadores de su trabajo) y van repitiendo esquemas: la posesión comprende conocimiento de lenguas extrañas, contorsionismo imposible del cuerpo, tentaciones sexuales, predicción del futuro, lectura del pensamiento del exorcista, aparición de animales desagradables, marcas corporales y como novedad en este título -algo que el padre Amorth siempre cita en sus libros- objetos extraños en la almohada del poseído.

En fin, que si tenéis un rato, no está mal del todo, pero no esperéis grandes novedades. Eso sí, la película repite una y otra vez la idea fundamental del padre Amorth: el Demonio es el príncipe de la mentira, sólo se puede luchar contra él con fe y oración y su gran victoria en nuestra sociedad actual es hacer creer que ya no existe. En palabras del protagonista de la película: "Que optes por no creer en el Diablo no te pretegerá de él....". En fin, algo, como veis, aporta, aunque sea el hecho de saber que las fuerzas del mal siguen operativas y recordarnos que hay que luchar contra ellas… Además, es una película donde los dos protagonistas principales, el sacerdote exorcista y el aspirante, son muy bien tratados y se percibe una visión positiva de ambos, algo que no es muy común en el panorama cinematográfico actual…

Un detalle más, espero que no suceda lo mismo… Cuando el 29 de noviembre de 2006 comenté en este mismo Blog “El exorcismo de Emily Rose”, mi correo electrónico literalmente se saturó de mails procedentes de todo el mundo comentándome situaciones paranormales y posibles casos de posesiones. Sigo estando a vuestra disposición, pero, aunque me gusta la materia, y soy de los pocos que escriben y hablan abiertamente sobre ella, poco puedo hacer más que aconsejaros que acudáis a vuestros respectivos párrocos y le contéis lo mismo que a mí…

El problema que muchas de estas personas me contaban es que cuando exponían sus casos, unos sacerdotes se echaban a temblar y otros a reír… En este campo no hay término medio, ni desgraciadamente, excesiva formación. Me costó cerca de seis meses hacerme con un Ritual de Exorcismos, ya que estaba descatalogado… Por cierto, en aquel año, solicité a mi Vicario Pastoral que el Obispo nombrara un exorcista oficial para nuestra Diócesis. Fue de los que se sin reparo alguno, en mi misma cara, se rió de mi sugerencia, y siete años después, seguimos sin exorcista… Una verdadera lástima. Hace 15 días, sin embargo, me alegró leer la noticia de que la Diócesis de Madrid ha nombrado 8 nuevos exorcistas. Quizás haya “efecto contagio” y pronto tengamos uno… Ojalá.

sábado, 22 de junio de 2013

Ciencia y Religión. Razón y Fe (2): Louis Pasteur

Al hilo de mi último post sobre la compatibilidad de ser científico y creyente, he recibido un mail muy interesante para apoyar el mismo. En él se puede leer varias citas de la Biografía de Louis Pasteur (1822-1895) el conocido científico químico, bacteriólogo y microbiólogo francés.

Su yerno, René Vallery-Radot, escribió la biografía del microbiólogo: "La vida de Pasteur". En cierto modo, se repite a grandes rasgos el esquema de Einstein, con la variante de que Pasteur siempre fue un cristiano practicante, si bien es cierto que en sus últimos días se acercó aún más a la fe cristiana buscando la ayuda de Dios cuando la ciencia ya nada podía hacer por él. Así se describe en dicha biografía:

"La fe absoluta en Dios y en la eternidad, y la convicción de que el poder para hacer el bien nos fue dado en este mundo, eran los sentimientos que impregnaban toda su vida. Las virtudes del Evangelio estuvieron siempre presentes en él. Lleno de respeto por la forma de religión que había heredado de sus antepasados, se apegó a ella simplemente y de forma natural, en busca de ayuda espiritual, especialmente en sus últimas semanas de vida"

En el mismo volumen se cuenta una anécdota acontecida en 1886 y que no tiene desperdicio.

"Louis Pasteur viajaba en tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía un libro de Ciencias. Mi suegro, a su vez, leía un libro de portada negra. Pasado un rato, el joven percibió que aquel libro se trataba de la Biblia, abierto por el Evangelio de San Marcos.

Sin mucha diplomacia, el muchacho interrumpió la lectura y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, muchacho, pero no es un libro de cuentos, para mi es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado en algo?

- Pues claro que lo está. Creo que usted, señor, debería estudiar un poco más. Vería que la Revolución Francesa mostró lo absurdo de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted, señor, debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y... ¿Qué es exactamente lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme una tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo a la mayor brevedad.

Pasteur entonces, con mucha parsimonia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, se quedó cabizbajo, sintiéndose avergonzado. En la tarjeta decía:

Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia

Pasteur, con una sonrisa, le añadió:

Hijo, te voy a dar un consejo que espero no olvides nunca: 

“Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.
Mucha, nos aproxima”.

Creo que la historia es preciosa, y las últimas palabras de Pasteur resumen el objetivo de estos dos últimos posts: Ciencia y Religión, razón y fe no sólo no se contraponen sino que son complementarias. La fe debe tener una dimensión racional y la razón no tiene porqué alejarnos de la fe, más bien al contrario, nos acercan al Dios infinito creador y sostenedor de todo. 



miércoles, 19 de junio de 2013

Ciencia y Religión. Razón y Fe (1) Albert Einstein

Uno de los grandes caballos de batalla de la educación religiosa es intentar hacer compatibles Ciencia y Religión. No es tarea fácil hacer entender que relatos como los once primeros capítulos del Génesis son simbólicos, y que la Biblia no es un tratado de Ciencia sino de un libro de Fe. Poco ayudan lecturas fundamentalistas de la Palabra de Dios, y todavía abundan profesores de Religión y Catequistas que más que ayudar, estorban. 

¿Qué tenemos que creer, la Biblia que nos dice que Dios creó el mundo en 7 días o la teoría del Big Bang que nos enseña el profe de Cono?, ¿Quién tiene la razón, el relato de Adán y Eva o que venimos del mono como nos dice la teoría de Charles Darwin que nos ha explicado la Seño? Preguntas como éstas y semejantes se producen casi a diario en nuestros Colegios, Institutos y Parroquias. Miedo me dan las respuestas que más de uno darán a las mismas. Nada más pensarlo se me ponen los pelos como escarpias….

Ya lo he adelantado antes: La Biblia no nos dice el “cómo” de las cosas, sino el “porqué” y el “para qué”. La Palabra de Dios respeta el genuino campo de la Ciencia, que es el encargado de investigar las causas de la Naturaleza, sus leyes y sus efectos. A la fe corresponde darle un sentido a esos descubrimientos y unas acotaciones morales a todo posible desorden o abuso de la tecnología. La fe aporta una cosmovisión creyente sin la cual la Ciencia tampoco tendría un sentido en sí misma.

Para rematar este entuerto, la mayor parte de nuestros niños y jóvenes, tienen siempre la desgracia de tropezarse con algún profesor ateo o agnóstico, quien en aras de la “libertad” y del “respeto” a las creencias, se jactan y se vanaglorian de su falta de creencia, cuando no directamente se burlan con sorna de los alumnos creyentes. Muy seguros de sí mismos, les aseguran que ciencia y religión, razón y fe, no son compatibles. Y claro, en un mundo tan científico y tan tecnológico como el que vivimos, esas aseveraciones hacen dudar a cualquiera, más si es a adolescentes que aún no tienen una fe sólida. Para este tipo de afirmaciones gratuitas, tiran de los archiconocidos tópicos de Galileo Galilei o de Charles Darwin, como ejemplos de intolerancia fundamentalista cristiana y de incompatibilidad entre la Biblia y un tratado científico. Cierto es que la Iglesia ha tenido momentos de la historia en la que ha estado abiertamente enfrentada a la Ciencia, pero no es menos cierto que en otras épocas de la historia la Iglesia ha sido el único bastión cultural y científico del orbe conocido. Hoy en día ambos -ciencia y fe- tienen sus campos bien delimitados y deberían respetarse mutuamente, ya que más que opuestas, son totalmente complementarias. mucho me temo que en los tiempos que corren no es la Iglesia la que persigue a la Ciencia, sino la Ciencia la que acosa a la fe... He tenido que soportar alumnos que me discutían que Galileo había muerto quemado en las hogueras de la Inquisición, cuando en realidad murió de viejecito -confinado, eso sí- en su Florencia natal.

Esos mismos pseudo-profesores, maestros del engaño y la falacia, a menudo ocultan o no cuentan la película completa. Claro, que si contaran esto se les desmontaría su chiringuito falsario. Estos mindundis, cuya toda su sabiduría se resume en haber leído algún libro de Dan Brown o haber visto algún documental de Stephen Hawking o de Carl Sagan, se olvidan de mencionar, que, por poner un ejemplo, el más grande científico del siglo XX, Albert Einstein, fue un gran creyente. A su manera, pero un gran creyente. Judío de nacimiento, no excesivamente practicante, conforme se fue acercando el fin de su vida fue abriéndose a una perspectiva creyente del mundo sobrenatural. Mucha ciencia, mucha ciencia, pero cuando se le ven las orejitas al lobo el hombre se vuelve por naturaleza más sensible a los temas religiosos… Seguro que muchos de estos maestros del tres al cuarto, un ratillo antes de dejar este mundo, lo mismo tienen también su apertura religiosa….

Por citar algunas perlitas de Einstein, ateo “traidor” para unos, creyente convencido para otros, podríamos poner estas cinco de su etapa final:

"Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la legítima armonía de todo lo que existe"

“Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen los milagros, otra es creer que todo es un milagro”

“El admitir que existe Algo en lo cual no podemos penetrar; el pensar que las razones más profundas, que la belleza más radiante que nuestra mente pueda alcanzar, son sólo sus formas más elementales de expresión; ese reconocimiento, esa emoción, constituye la actitud verdaderamente religiosa. En ese sentido yo soy profundamente religioso”

“¿Qué sentido tiene la vida, y cuál es el de la vida de los vivientes en general? Poder dar una respuesta a esta pregunta significa ser religioso...Yo lo soy… Tú preguntas si tiene algún sentido formular tal interrogante. Y yo respondo: quien encuentra carente de sentido su propia vida y la de sus hermanos, no sólo es desgraciado, sino que apenas está capacitado para vivir”

“El sentimiento religioso guarda estrecha relación con el tenor de vida del investigador serio de la naturaleza, porque este sentimiento no puede significar, en cualquier caso, que las relaciones extraordinarias que el científico contempla son ideadas por él. En un universo incomprensible se revela una Razón Infinita superpuesta. La objeción de moda "soy un ateo" se apoya en un error craso. Quien interprete a través de mis teorías esta objeción, apenas las ha comprendido”

Para mi esta última es la más bonita. Es la que reconoce la limitación del hombre, de su razón y de su conocimiento y la que reconoce la existencia de un ser Superior que lo ha planificado y ordenado todo.

Osea, en otras palabras, y aunque Einstein no utilice ese nombre: de Dios….



domingo, 16 de junio de 2013

Real Madrid y F.C. Barcelona, unidos por el cristianismo, ¿o no?

Que la rivalidad entre los dos mejores equipos españoles de fútbol es un hecho lo demuestran ya más de 100 años de encuentros, competiciones, “Partidos del siglo” que se repiten todos los años, exaltaciones políticas que utilizan un terreno de juego para reivindicar sentimientos nacionales o nacionalistas y un largo etcétera…

El abandono de un jugador de un club para pasarse al bando “enemigo” es considerado como “alta traición” que nunca será perdonada por una afición dolida y unida por una causa común: la defensa a ultranza de unos colores y de unas banderas símbolos de algo más que de fútbol: De una legítima historia y de muchos sentimientos de muchas generaciones.

Que fútbol y política caminan de la mano no es ninguna novedad ni algo que yo esté descubriendo como una cosa sorprendente. Paradigmático en este contexto es el famoso Argentina-Ingleterra del Mundial ´86, sí, el de la mano de “Dios”, el cual fue entendido como la revancha sobre el terreno de juego de la recién por aquel entonces derrota del ejército argentino en la Guerra de las Malvinas. Muchos, con el paso de los años, consideran incluso más importante la victoria de Maradona y sus muchachos que el conflicto diplomático que aún hoy en día sigue en liza.

Volviendo a nuestro país, pocos elementos en común podríamos encontrar entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid. Bueno, hay uno en el que ambos caminan siempre unidos, y es que como diría un buen catalán, “la pela es la pela”: El reparto de los derechos televisivos ha unido tradicionalmente en un bando común a los sempiternos enemigos en el terreno de juego.

¿Y que tiene esto que ver con un post de un Blog religioso…? Se estará preguntando más de uno… ¿Nos va salir con que en el Madrid juega “Cristiano” y en el Barça el “Messias?... pues no, no van por ahí los tiros…

Resulta, que en los últimos meses, hay otro elemento que une a ambos equipos. Cada uno por separado, eso sí. Un ejemplo de cómo Europa en general y España en particular se descristianizan y renuncian a sus símbolos históricos maltratándolos y vendiéndolos por 30 monedas de plata (quizás un poco más…)

El Real Madrid, cuyo escudo está rematado por la cruz monárquica de la que hace gala y a la que representa allá donde va, ha decidido eliminar la cruz para abrirse al mercado musulmán. Así lo refleja el vídeo de presentación del parque temático sobre el equipo que se inaugurará en enero de 2015 en la isla de Ras Al Khaimah, en los Emiratos Árabes Unidos. Sólo se eliminará en los países de mayoría musulmana, para no ofender al personal. Primer paso de lo que creo que dentro de unos años sea definitivo, cuando la comunidad musulmana de España proteste enérgicamente contra los signos cristianos. Tiempo al tiempo.

Su rival, el Futbol Club Barcelona, ha firmado un convenio de colaboración con el estado de Qatar. Pero claro, a cambio de tanta pasta que han soltado los jeques árabes hay que pagar peaje: quitar la cruz de San Jorge porque ofende a los musulmanes. Pues nada, se quita, dame pan, dime tonto y aquí paz y después gloria. De nuevo un primer paso de lo que dentro de unos añitos será definitivo: suprimir la cruz porque ofenderá a los “socis” ateos o musulmanes. De nuevo, tiempo al tiempo. 

En fín, que las dos “bienpagás” han vendido sus respectivas cruces por “un puñado de parné”, y mientras tanto, unos y otros, haciendo alarde de que sus equipos son los estandartes de sus ciudades… Eso sí, de sus ciudades descristianizadas…. Anda y que les den morcilla a los dos (a no, que es de cerdo y a lo mejor ofende a los musulmanes….). Para llorar...

viernes, 14 de junio de 2013

La alegría de Francisco I y Juan XXIII

Decía San Francisco de Sales que “Un Santo triste es un triste Santo”, haciendo alusión a que el cristiano debe vivir alegre y transmitir alegría a su alrededor. El Papa Francisco ha actualizado esa sentencia afirmando que “Algunos cristianos tienen cara de pepinillos en vinagre” (homilía del 10 de mayo de 2013). Por frases como ésta, algunos ya han empezado a ver claras sintonias entre las maneras de entender la vida del Papa Francisco y la del Beato Juan XXIII (El Papa Bueno).

El pasado 3 de junio se cumplieron 50 años de su fallecimiento, ocasión que podemos aprovechar para conocer algunas anécdotas de Angelo Roncalli. Yo no tuve la suerte de conocerlo, pero todo lo que he leído de él y sobre él es bueno. Quienes lo conocieron destacaban su espontaneidad, su naturalidad y su ingenio.

La primera (y para mi gusto más genial ocurrencia de Juan XXIII) fue cuando en una entrevista, le preguntaron: “Santidad, ¿Cuántas personas trabajan en el Vaticano?” a lo que el Papa Bueno respondió: “Más o menos la mitad”… Creo que sobran los comentarios, se comenta que las risas de los periodistas todavía hacen eco entre las columnatas de Bernini….

Cuentan también que una vez salió del Vaticano a escondidas (en plan Cirilo Lakota en “Las Sandalias del Pescador”) a visitar a un amigo sacerdote enfermo. Al llamar a la puerta del Hospital del Espíritu Santo, la portera fue a avisar a su Superiora, quien se presentó diciendo: “Santo Padre, soy la Madre superiora del Espíritu Santo”. Ante tal afirmación, la respuesta de Juan XXIII fue “¡Qué carrera ha hecho usted, Madre! Yo sólo soy el siervo de los siervos de Dios!”. Esta costumbre de andar sólo por las calles de Roma para visitar enfermos, presos, vagabundos, hizo que se ganara el sobrenombre de una famosa marca de Whisky: “Johnny Walker” (Juanito el caminante…).

Otra anécdota curiosa la contó el Rabino Jefe de París. Ambos fueron presentados en una recepción y entablaron una amistosa charla. Cuando fueron reclamados para sentarse a la mesa, al ir a pasar por la puerta de entrada, el Rabino le indicó al Santo Padre que pasara primero, a lo que éste respondió: “No, por favor, el Antiguo Testamento va antes...”.

También contaba en tono jocoso su condición de Papa. En su biografía escribió: “Con frecuencia me desvelo a media noche y empiezo a pensar en un algún problema grave y decido que a la mañana siguiente se los expondré al Papa. Después, me despierto completamente y ¡me acuerdo de que yo soy el Papa!”. En ese mismo escrito y en un tono sarcástico afirmaba: “Todo el mundo puede ser Papa. La prueba es que yo lo soy”.

Como veis el buen humor y la espiritualidad no están enfrentadas, más bien al contrario, deben ser complementarias la una de la otra.

Quizás con el declive de su progresiva enfermedad la imagen del Beato Juan Pablo II la tenemos un poco distorsionada. Muchas personas, tienden más a recordarlo achacoso y torpón en la última y dolorosa etapa de su vida que con la jovialidad y alegría que caracterizaron su extenso Pontificado. Sin embargo, esto no se corresponde con la realidad. Juan Pablo II destacó sobremanera por sus “puestas en escena”, su naturalidad, su sentido del humor y por su sonrisa. Para muestra, os dejo este vídeo con el testimonio de Japo, el payaso español que todos los años actuaba para Juan Pablo II





Son 7 minutos espectaculares... Sencillamente, para enmarcar

domingo, 9 de junio de 2013

Juan José Padilla, un torero católico y testigo de la fe

Lo primero que quiero dejar claro es que esta entrada no responde a mis aficiones taurinas. De hecho, no me gustan los toros. Pero no, tampoco me encasilléis como antitaurino. No me posiciono ni a favor de unos ni de otros, respeto a quienes son aficionados y sinceramente, me parece que hay muchas cosas que arreglar en este mundo antes que prohibir un espectáculo en el que a fin de cuentas, lo que sufre es un animal. Yo sería partidario de abolir los toros en el momento en que se alcanzara una justicia social equitativa. Mientras la humanidad no alcance ese grado de madurez, no veo como prioritario el suprimir este tipo de espectáculos. Me preocupa más el sufrimiento de las personas y me consterna aún más tener la certeza de que quienes critican los toros o protegen a las focas del Ártico no mueven un solo dedo por solucionar el hambre en el mundo. Así es que quiero que quede claro que no quiero polemizar ni entrar en un debate del que me mantengo al margen: ¿Es compatible ser torero y cristiano? Supongo que aquellos que entienden la tauromaquia como una tortura animal responderán que no, mientras que los que afirman que es un arte afirmarán que sí. Yo, como digo, expresada mi humilde e ignorante opinión en un campo que no domino, doy un paso al lado y me centro en el testimonio de fe de la persona, Juan José Padilla.

Y lo hago por dos motivos. En primer lugar porque Juan José es mi paisano, lo conozco personalmente (no tanto como mi hermano) y pertenecemos a la misma Hermandad de San Mateo en Jerez de la frontera. No es, por lo tanto, un post “de oídas”, sino un post del que certifico que cuanto se dice en él es real y verídico. En segundo lugar, porque polémicas aparte, ser torero significa estar hecho “de otra pasta”. Todos los días se juegan la vida, ven a la muerte cara a cara y se enfrentan a ella con pasmosa naturalidad. Un sentimiento que debería ser común en todos los cristianos y que por el contrario, a menudo -me incluyo- esquivamos. Preferimos pensar en fútbol, en política, en televisión, en toros, en viajes, en dinero, en nuestras relaciones… o en cualquier otro tema menos en la muerte. Un torero, no. Un torero convive con la presión de que hoy puede ser su último día, que sólo existe el ahora porque el afilado asta de un morlaco puede ser lo último que vea y que sienta unas horas más tarde. Desde que se levanta hasta que se acuesta tiene en mente que las cosas a las que el resto de los mortales concedemos demasiada importancia son, en realidad, relativas, y que quizás está viviendo el último día o la última faena de su vida. Las cicatrices de su cuerpo se lo recuerdan cada vez que se mira al espejo. Muchos compañeros y amigos suyos han perdido la vida en el intento y por ello son conscientes del peligro real que los acecha.

Por todo lo anteriormente dicho, el mundo del toro es un mundo donde religiosidad y superstición son muy difíciles de separar. Ambas se dan la mano y encuentran un lugar común en la Religiosidad Popular. Lejos de los libros y los tratados de Teología, lejos de la Liturgia Romana pero cercana a las Capillas que existen en todos los cosos y a los altares que casi todos los toreros tienen en sus casas. El torero es por ello religioso por devoción y casi por obligación. 

Juan José Padilla (Jerez de la frontera, 23-05-1973), en concreto, es costalero del Paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas (del que lleva una imagen en el interior de su montera y otra en su capote de paseo) y muy devoto de la Virgen del Rocío, donde cada otoño, al terminar la temporada, acude a darle gracias a la Virgen por los favores concedidos. Juan José Padilla, “El Ciclón de Jerez”, ha sufrido dos graves percances. El primero de ellos el 14 de julio de 2001 en La Monumental de Pamplona. Una cornada de un Miura en su cuello estuvo a unos centímetros de acabar con su por entonces apenas comenzada carrera. La segunda cogida, más mediática, fue el 7 de octubre de 2011, cuando en el coso de La Misericordia de Zaragoza un toro de la ganadería de Ana Romero lo corneaba desde la mandíbula hasta la órbita ocular izquierda. A consecuencia de esta segunda cogida pierde el ojo izquierdo para el resto de su vida, y su nombre artístico tras su reaparición es para muchos el de “El Pirata Padilla”. la imagen que os pongo habla por sí sola de la gravedad de la cornada.

Cuentan quienes presenciaron la cogida que tras el “…No veo, no veo…” inicial fue trasladado a la enfermería de la plaza. Durante el camino sólo se le oyó decir varios dramáticos “…mis hijos, mis hijos…”. Allí ya sí le dijo al médico que le asistía “En sus manos estoy y en las de Dios”. En sus propias palabras, su siguiente recuerdo es despertar en la UCI, “dándole las gracias a la Virgen del Pilar por haberme echado su manto y poder ver de nuevo a mi familia y a Dios porque me permitió seguir con vida”. A partir de ese momento su fe se acrecentó, comenzó a ir a retiros espirituales y a conocer a través de amigos comunes la figura de San José María Escrivá de Balaguer.

Tras una rehabilitación durísima, el 3 de marzo de 2012 reapareció en Olivenza (Badajoz). Antes de volver a los ruedos quiso recibir la bendición de un sacerdote. Llamó a mi hermano Luis, a quien ya conocía de la Hermandad y de sus años como Sacerdote en Sanlúcar de Barrameda, y mantuvieron una profunda e interesante charla espiritual. Mi hermano bendijo el traje verde (esperanza) bordado de laurel con el que triunfó aquella tarde. Orgulloso de su parche -“herida de guerra”- mi hermano lo describe como una persona sencilla, humilde, creyente, honrada y honesta. Cualidades que hoy, desgraciadamente, no abundan.

Cabe destacar del mismo modo que Juan José Padilla fue uno de los impulsores de la Parroquia de San Pedro -de nueva creación- existente en La Jara (Sanlúcar de Barrameda), de la que es feligrés. Allí es uno más y trabajó a destajo recaudando fondos para su construcción, incluyendo la coordinación de un festival taurino que fue todo un éxito suyo y de mi hermano. “El movimiento se demuestra andando”, dicen, y Padilla no es sólo de los que hablan sino de los que actúan.

Recientemente, en un libro homenaje a Benedicto XVI, Juan José ha escrito: “Ser hombre de fe es saberse hijo, sentirse hijo del Padre celestial, al que debemos la existencia, y quien nos espera al final del tortuoso camino. Un camino en el que no faltan las penalidades, los reveses. Reveses que se superan mejor desde esta vivencia de la fe. En la prueba que he pasado, yo abracé la verdad más profunda de mi vida: la fe y mi familia”. 

Padilla es un hombre que vive para su familia. Que curioso -no tan curioso, diría yo- que fe y familia van siempre de la mano. Hace unos días, en el post de Vicente del Bosque veíamos ese mismo testimonio: la fe lleva a la familia y la familia es transmisora de la fe. A propósito de la familia, y para concluir el post, rescato otra perla del libro anteriormente mencionado que no tiene desperdicio:

Mi mujer y mis dos hijos son para mí el mayor orgullo. Ahora, como hicieron mis padres, me ocupo de sus estudios, de su educación, y tengo una familia feliz. Mis padres y mis hermanos han dado siempre mucho apoyo en mi carrera. El poder contar con unos padres y unos hermanos que te ayudan, y una mujer y unos hijos, es para mí de un gran valor. Como dice Benedicto, contar con la familia es lo más importante para una persona”.

Para que más. Como dijo un colega suyo de profesión, en un lapsus que será eternamente recordado: "En dos palabras: Im-presionante…"





miércoles, 5 de junio de 2013

La Última Cima (España, 2010)

Bueno, en primer lugar tengo que reconocer que esta entrada tendría que haberla publicado hace ya casi tres años, ya que es un “crimen” no haber dedicado antes unas líneas a este maravilloso  trabajo sobre la vida del malogrado sacerdote Pablo Domínguez, pero como bien sabéis el Blog estuvo unos añitos en barbecho y coincidió con el lanzamiento de esta producción.

Me dispongo hoy, por lo tanto, a hacer justicia y a recomendaros la visión obligada de este título que sin lugar a dudas hará vuestras delicias. Es verdaderamente magistral la manera tan original en la que se nos presenta la figura de un sacerdote actual, la técnica con la que está realizado y lo que es más importante, el mensaje que nos intenta transmitir.

El documental se centra en contarnos la vida de Pablo Domínguez Prieto (Madrid, 03-07-1966/ Moncayo, 15-02-2009), quien fue un sacerdote diocesano de Madrid y que a pesar de la fugacidad de su existencia escribió varios libros espirituales y de teología. Su talento fue tal que llegó a ser Decano de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid

Yo no conocí a Pablo personalmente, pero viví su muerte muy de cerca. Recuerdo como en unos Ejercicios Espirituales en la casa de La Inmaculada de El Puerto de Santa María, el ponente y Obispo de Huesca D. Jesús Sanz (hoy de Oviedo) nos pidió una tarde que rezáramos por un sacerdote amigo suyo que había desaparecido escalando el Moncayo. A la mañana siguiente nos comunicó la trágica noticia. Pablo y su compañera de escalada Sara habían sido encontrados sepultados por un alud. Uno de los dos debió resbalar y al escalar amarrados se precipitaron ambos al vacío. Monseñor Sanz nos hizo una breve semblanza de Pablo, destacando no sólo su evidente faceta intelectual, sino sobre todo su humanidad y cercanía con todos. Desconcertado y abatido, se marchó al funeral y los Ejercicios Espirituales quedaron marcados por aquella impactante noticia.

Un año después me emocioné al ver este documental. A una manera actual y original de presentarnos la figura de Pablo se une la cercanía y el cariño de quienes lo trataron de cerca. Es evidente que si entrevistamos a los padres, hermanos, amigos y compañeros de cualquier persona fallecida podríamos sacar un producto parecido a éste. Las alabanzas y las anécdotas no dejan de ser lo secundario, aunque dejan traslucir que hablamos de alguien excepcional. Lo realmente novedoso -y genuino- del mensaje cristiano y del documental es la manera en la que se habla de la muerte. La muerte no es vista en ningún momento como un drama, como algo lamentable, sino como la puerta necesaria que hay que atravesar para el encuentro definitivo con el Padre. Pablo se encontró con la muerte haciendo escalada y probablemente a las pocas horas de celebrar la Eucaristía. Pablo murió haciendo lo que le gustaba y disfrutando de la vida hasta el límite. Cierto que nos desconsuela no ver más a nuestros seres queridos, pero la esperanza en la resurrección dá una perspectiva nueva a cualquier drama humano.

¿Fue Pablo un santo? Posiblemente sí. ¿Subirá a los altares? No tengo ni idea. Pero de lo que sí estoy seguro es que el mundo necesita muchos y santos testigos del amor de Dios. Pablo era uno de ellos. Y un testigo alegre. El documental hace hincapié en el sentido del humor de Pablo, algo que lo acercaba más aún a Cristo si cabe. Citando textualmente al Papa, en unas declaraciones recientes, “Algunos cristianos tienen cara de pepinillos en vinagre” (Francisco I, homilía del 10 de mayo de 2013). Tenemos que ser personas alegres y transmisoras de esperanza, al mismo tiempo que sabemos que sólo estamos aquí de paso. No podemos evangelizar con caras ásperas y con reprimendas constantes. Se consigue más con miel que con hiel.

Y, por que no decirlo también, nuestra sociedad también necesita muchos Juan Manuel Cotelo, el productor y director de esta “rara avis” que consiste en hablar bien de un sacerdote en España dentro de la industria cinematográfica de nuestro país. Olé por su valentía y por su talento. Podéis encontrar el documental en la red, y os aseguro que verlo será para vosotros una inyección de fe y de ganas de vivir. Yo os recomiendo que os lo compréis y lo tengáis en vuestra videoteca, así ayudaremos a que el talento y la creatividad de estos autores sigan adelante. 

Yo no me canso de verlo y reverlo. Siempre encuentro una frase nueva, un gesto nuevo, algo que me ayuda a creer que sí, que las personas buenas existen y están a nuestro alrededor, aunque desgraciadamente -y aquí interviene sin duda la envidia humana- sólo solemos hablar bien de ellas cuando ya no están entre nosotros…Lo dicho, que lo veáis y lo disfrutéis...