domingo, 31 de agosto de 2014

Encontrarás Dragones (There be Dragons, EEUU, 2011)

Una película sobre la Guerra Civil Española. Pues vaya novedad, diréis... Lleváis razón, pero esta es un poco distinta, se sale de lo que hemos venido viendo en los últimos 40 años. La guerra en este caso no es el argumento central, sino únicamente el contexto en el que se nos narra la biografía de San Josémaría Escrivá de Balaguer y los orígenes de la prelatura del Opus Dei. Y por si fuera poco este novedoso punto de vista, el film no es español, sino estadounidense. Para rematar la jugada, tampoco se toma partido por el bando republicano, como estamos acostumbrados a ver en el cine nacional. Por lo tanto, aunque el tema está muy manido, la perspectiva que adopta le confiere grandes dosis de novedad. Su director, Roland Joffe (La Misión, 1986), consigue en esta ocasión a base de una buena fotografía y grandes efectos especiales un resultado bastante digno para un presupuesto mucho más bajo con unos actores poco mediáticos.

Tengo que reconocer que conozco muy poco a esta prelatura de la Iglesia, por lo que tiene más mérito que la película me haya cautivado. No es tampoco una película política. En la historia se narran las atrocidades de ambos bandos (lo cual, repito, es una novedad, ya que rara vez se ven en el cine los asesinatos del bando republicano) pero por encima de confrontaciones fraticidas, emerge portentosa la figura del Santo de Barbastro, el “Borrico de Dios” como él mismo se denominaba. 

Aunque en mi Espiritualidad siguen sin encajar muchos de los elementos expuestos, como por ejemplo la disciplina corporal, muchas de las frases de los diálogos son para enmarcar. La entrega a Dios por encima del miedo, el perdón a los asesinos y torturadores, la defensa de los valores cristianos en medio de las persecuciones y muchas más virtudes heroicas hacen de esta película un soplo de aire fresco a lo ya visto cientos de veces.

San Josemaría, el grano fecundo caído en tierra buena es un ejemplo en los tiempos que corren, tiempos de persecución y de odio a la fe. Un ejemplo de reconciliación y de entrega a Dios y a los más necesitados. Perdón y reconciliación son las palabras que más se repiten a lo largo del film y el mensaje que se intenta transmitir. Deberían tomar nota todos aquellos que en virtud de una memoria histórica deformada pretenden rescribir la historia y destapar odios que deberían estar ya superados.

Invito a todos los que a veces se mueven por prejuicios respecto a su figura y su Obra (el dinero, el poder, la riqueza… etc.) a que visionen este film y posiblemente cambien sus esquemas, como me ha pasado a mí. Son muchos los que en la actualidad critican al Opus Dei y se centran sólo en dichos tópicos, sin conocer siquiera ni adentrarse en lo valioso del mensaje de su fundador. Un mensaje, repito, revolucionario para su tiempo y evangélico a más no poder. Un hombre austero nacido en una familia humilde y capaz de transformar los corazones de quienes le rodeaban. Si la Prelatura actual no responde exactamente al mensaje de su fundador es su problema, pero su doctrina es en esencia evangélica. La misma crítica se le puede hacer a muchas órdenes religiosas que con el tiempo han perdido la autenticidad del mensaje de sus fundadores.

Por ello es preciso, constantemente, volver a las fuentes y retomar la esencia del mensaje. Creo que esta película consigue este objetivo, con fidelidad exquisita.

domingo, 24 de agosto de 2014

El tamaño de Dios

Cuentan que un periodista ateo le preguntó a la Beata Teresa de Calcuta si Dios es grande o pequeño, a lo que la futura santa respondió: "Dios es tan pequeño que cabe dentro de mi corazón, y tan grande que no cabe en tu cabeza".

Al hilo de esta ingeniosa respuesta que el otro día alguien compartió en mi muro, he recordado un pequeño relato no menos interesante sobre la misma cuestión y que a su vez hoy comparto con vosotros. 

Es el siguiente:

"¿Papi, de qué tamaño es Dios?"  Le pregunto un día un hijo a su padre

El padre, desconcertado por aquella pregunta, miró al cielo en busca de ayuda divina para encontrar una respuesta, y al ver un avión que pasaba, le respondió a su hijo con otra pregunta: "Hijo, ¿de qué tamaño ves aquel avión?"

El chico dijo: "Es muy pequeño, casi ni se alcanza a ver. Sólo se ve su estela..."

Entonces el padre lo llevó al aeropuerto, y al estar cerca de un avión le preguntó de nuevo: "Y ahora, de qué tamaño dices que es un avión?"

El chico le respondió con asombro: "¡Papá, es enorme!"

El papá le dijo entonces: "Pues así es Dios, el tamaño que tenga va a depender de la distancia que tú estés de Él. Cuanto más cerca estés de Él, más grande será su presencia en tu vida."

domingo, 17 de agosto de 2014

Sobre las matanzas de cristianos en Irak

Llevo casi tres semanas sin escribir en el Blog, tomándome un pequeño respiro veraniego aderezado con varias dosis de pereza intelectual. Durante este tiempo, mis redes sociales se han colapsado de las peores imágenes que creo he visto en mi vida: Niños descuartizados, hombres y mujeres decapitados, bárbaros que hacen alarde de su religión sosteniendo en sus manos las cabezas de sus ejecutados, y un sinfín más de atrocidades que hoy con las redes sociales nos hacen llegar lo que hasta hace un año se autocensuraban los mismos periodistas por no herir la sensibilidad de nadie.

No son, ni mucho menos, imágenes agradables a la vista. Por ello no voy a iluminar este post con ninguna de ellas. Basta que el interesado/a busque en Google Imágenes con algunas palabras clave y las encontrará todas ellas. Suficientes como para alimentar las ansias de morbo y encender el odio visceral de quienes claman venganza. No son ésos los propósitos de este post. Si me he decidido a escribir unas líneas sobre este drama, es porqué mi conciencia me lo reclamaba a voces y porqué quería clarificar los siguientes puntos:

1. Estas matanzas-genocidios no son hechos aislados. Sistemáticamente, facciones politico-religiosas del Islam aniquilan a miembros de otras religiones. Lo sé, no es lo políticamente correcto, pero es así. Es más bonito hablar de la "Alianza de las Civilizaciones" o del "Diálogo Interreligioso", pero dentro del Islam (no es justo tampoco generalizar) hay varias corrientes muy poderosas que varios siglos después de que los cristianos cesasen en sus hostilidades siguen manteniendo la Guerra Santa como uno de los pilares de su fe. Apoyados por supuesto en gobiernos totalitarios y teocráticos que alientan las masacres. Nigeria, Libia, Argelia, Siria, Sudán, Uganda, Ruanda, Afganistán... han precedido a Irak y forman ya una lista donde los mártires cristianos se cuentan por cientos de miles. Es curios que incluso en la India los cristianos son masacrados no por los hindúes, sino por los musulmanes que cuentan, eso sí, con el silencio cómplice de las autoridades indias. En este mismo Blog, sin ir más lejos, el 10 de agosto de 2012 tenéis una entrada sobre una de las masacres de Nigeria. Cambia el país pero los protagonistas son siempre los mismos, tanto las víctimas como los verdugos.

2. Debemos intentar que nuestra bilis amarga y nuestro odio visceral no clamen venganza, sino que se transformen en admiración hacia los mártires y en oraciones de conversión hacia los asesinos, además de nuestra colaboración económica cuando se nos solicite. Flaco favor le haríamos a nuestra fe sino optamos por este camino. No se trata de mirar para otro lado ni de no auxiliar a las víctimas, pero sí de honrar su memoria. Luchar con todas las armas legales y militares posibles es compatible con el mayor de los homenajes a quienes dieron su vida PERDONANDO a sus asesinos. No se nos olvide que la condición sine qua non para abrazar la palma del martirio es la defensa de la fe y el perdón a los enemigos hasta el último hálito vital, a ejemplo de Cristo crucificado. Con miedo y sudando sangre por el terror como Cristo en Getsemaní, sí; pero con el alma llenos de amor y de perdón de aquellos a quienes arrebatan la vida terrenal pero confían en la recompensa celestial.

3. Debemos hacer examen de conciencia de nuestra mediocre vida como cristianos. Pienso en primer lugar en mi. En mi vida acomodada, en una persecución que no pasa de lo verbal y de aquella que los medios de comunicación realizan a todo lo cristiano en nuestro país. Cuánto me quejo y nos quejamos de esa intransigencia que se ha apoderado de nuestra sociedad, pero que en el fondo, se conforma con eliminar los símbolos religiosos o que todo lo más se limita a ridiculizar lo que para nosotros es sagrado (leánse Carnavales, cabalgatas de orgullo -dejémosló ahí-, programas politicos laicistas... etc). Como he dicho antes, pienso y me acuso en primer lugar a mí, pero tampoco puedo dejar de pensar en estos momentos en muchos "cristianos" que a la vista de los mártires dudo mucho que sean dignos de llevar ese nombre. Me refiero a los que se pegan codazos en Semana Santa por llevar una vara, o a los que acuden en masa al Rocío para que lo único que sufra sea su hígado, o a los que acuden a una Iglesia y protestan porque no había suficientes flores el día de su boda, o los que reclaman que el turno de la primera Comunión de sus hijos no puede ser a las diez de la mañana porqué es una mala hora para la comilona posterior, o a aquellos que protestan porqué el cura se les hace pesados, o etc, etc, etc. A todos ellos, conmigo el primero, repito, los ponía en la fila de un pelotón de fusilamiento para comprobar si su fe es digna del nombre de cristianos-nazarenos. Si a mi me pusieran el símbolo nun en mi casa quizás no sería tan valiente ni tan elocuente como lo soy con estas palabras. Sólo le pido a Dios que me de fuerzas si llega ese día y que se la dé a los que en estos momentos pasan por la prueba de la persecución y el martirio. A ellos la Gloria y la recompensa eterna.