lunes, 31 de agosto de 2015

Peregrinación a Roma (y 10)

Panorámica de Roma
Comenzaba el último día de nuestra Luna de Miel - Peregrinación a Roma. Había que aprovecharlo bien y no perder ni un minuto del que pudiéramos arrepentirnos cuando volviéramos a España. Había que encontrar tiempo, además, para las compras de recuerdos de última hora. Parte de ese trabajo estaba hecho, por lo que únicamente se trataba de rematar la faena y procurar no olvidarse de nadie. El cansancio iba haciendo mella, pero un esfuerzo final era necesario para aprovechar bien el día. Decidimos desayunar bien y no volver al Hotel a mediodía para aprovechar mejor la jornada.

Interior de San Giovanni
in Laterano
La mañana tenía un objetivo claro, ya que nos faltaba peregrinar a una de las cuatro Basílicas Mayores y había que ir sí o sí. Se trataba de San Giovanni in Laterano, la Catedral de Roma. Muchos creen que ese título pertenece a San Pedro, aunque se trata solo de un matiz territorial. San Pedro es la Catedral del Estado Vaticano mientras que San Juan de Letrán es la Catedral de la ciudad de Roma. Ambas son, a todos los efectos, las sedes del Papa. La Basílica, de estilo barroco, es otra de las grandes maravillas de Roma. El suelo, los techos, el ábside y las enormes estatuas de los doce apóstoles te transportan a otra época. En el fondo de la Iglesia, bajo el ábside, se encuentra la cátedra de San Pedro y las cabezas de San Pedro y San Pablo. tras una oración, visitamos brevemente el Baptistero y el Claustro, exteriores a la Basílica.

Scala Santa
A unos 100 metros de San Juan de Letrán se encuentra la Iglesia de la Scala Santa y el Sancta Sanctorum. La Scala Santa es la escalera que Jesucristo subió para ser juzgado por Poncio Pilato, mandada traer en su integridad desde Jerusalén por Santa Helena, la madre del Emperador Constantino en el año 326. La tradición dice que hay que subirla de rodillas meditando los misterios de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. La escalera está protegida por madera de nogal, aunque en algunos tramos unos cristales dejan ver restos de sangre, según la tradición, de Jesucristo. A mi manera de entender, pensar que 300 años más tarde se mantuvo intacta esa sangre es hilar muy fino, pero cada uno es libre de pensar lo que quiera, ya que no se trata de un dogma de fe. La escalera conduce al Sancta Sanctorum (santo de los santos), la capilla privada de los Papas que contiene un arca con todo tipo de reliquias de Jesucristo y los Santos abierto por última vez en 1905.

Santa Croce in Gerusalemme
De allí, andando por Viale Carlo Felice nos desplazamos hasta la Basílica de la Santa Croce in Gerusalemme, otra de las Siete Iglesias que todo peregrino debe visitar en Roma para alcanzar la Indulgencia Plenaria y la última que nos quedaba a nosotros. En ella se conservan -igualmente según la tradición- reliquias de la Pasión de Cristo tales como parte de la Vera Cruz, la inscripción del INRI, la corona de espinas, los clavos y la esponja empapada en vinagre. Fueron traídos también por Santa Helena en el siglo IV, pero su autenticidad es también bastante cuestionable.

Luperca o Loba Capitolina
De allí nos fuimos en autobús a los Museos Capitolinos, los segundos Museos de nuestra estancia e incluidos en la tarjeta Roma Pass. Se encuentran en el Campidoglio, dividido entre el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo, comunicados de manera subterránea. De entre todo lo que vimos, destacan la estatua ecuestre de Marco Aurelio, el Gálata moribundo, el joven de la espina y la estatua de bronce de la loba Capitolina. La Pinacoteca también cuenta con obras importantes, especialmente varios Caravaggios. La galería de las lápidas conduce a unas vistas de los Foros sencillamente espectaculares.

Moisés de Miguel Ángel
Como se nos había hecho un poco tarde, y empachados de cultura, nos conformamos con almorzar un trozo de pizza al taglio y un helado en Della Palma tomado de nuevo enfrente del Panteón, que se encontraba tan bullicioso como de costumbre. De allí nos desplazamos en autobús y Metro a la parada Cavour para visitar la última Iglesia de nuestra peregrinación, San Pietro in Vincoli (San Pedro encadenado). En ella se encuentran las cadenas con las que San Pedro fue apresado antes de ser crucificado boca abajo y una de las mayores obras de Arte de la Historia Universal: el Moisés de Miguel Ángel. La perfección de la obra es tal, que cuenta la leyenda que al concluirla, el artista florentino la golpeó con un martillo en la rodilla al tiempo que le preguntaba: ¿Por qué no me hablas?, dejando en ella esta marca para la posteridad a modo de firma.

Antipasti
Con tan buen sabor de boca nos fuimos al Hotel a realizar una tarea menos agradable: hacer las maletas. El colofón culinario lo tuvimos en el ristorante Nori a base de antipasti y un par de buenas pizzas. El último helado supo un poco más amargo de lo habitual. Tras asegurarnos que todo estaba bien preparado, pusimos el despertados a las 03:00 A.M. (volar low cost es lo que tiene...) y nos dispusimos a dormir unas cuantas horas...Habían concluido 10 días de auténtica vorágine cultural y espiritual. Aunque resulte paradójico, necesitábamos unas vacaciones de las vacaciones y descansar un poco.

La reflexión final habrá que dejarla para un último post...¿no?

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