domingo, 13 de septiembre de 2015

Refugiados de Siria

Al igual que todos vosotros, estoy conmovido por las imágenes que día a día nos llegan de tantas personas que quieren buscar un lugar mejor para vivir y que se ven obligadas a dejar sus tierras para emprender un camino hacia lo desconocido, una travesía que a menudo les conduce a la marginación o directamente a la muerte.

Todos tenemos en la cabeza la imagen de ese niño muerto -del cual me niego a poner su foto- en la playa tras naufragar la patera en la que viajaba, o ese otro adolescente que con una madurez asombrosa (fruto de las penalidades que a pesar de su corta edad ya ha tenido que padecer) exponía ante la cámara que el no pedía viajar a Europa, sino que se detuviera la guerra en Siria. En este caso no son personas sin recursos las que huyen de su país, sino familias enteras que hasta hace unos meses han tenido una vida acomodada pero a las que la guerra y la persecución del Estado Islámico están empujando hasta el abismo. Las imágenes de los repartos de comida son estremecedoras, así como de los intentos desesperados por saltar vallas o tomar un tren que los lleve a un lugar que no conocen pero donde creen que vivirán lejos de sus perores pesadillas.

Sería bueno que la comunidad internacional respondiera en el origen del problema, evitando que así cientos de miles de personas tengan que abandonar sus raíces huyendo de la barbarie de quienes dicen que actúan en nombre de Alá y del Profeta. El Estado Islámico lleva ya años causando estragos en oriente medio. Las imágenes de cristianos torturados y asesinados han sido constantes durante los últimos meses ante la indiferencia y la pasividad internacional. Ahora esos cristianos y los musulmanes menos radicales huyen ante la continua amenaza de muerte para los que no son colaboradores del sistema.

Mientras esa intervención llega, es tiempo para la misericordia y la acogida. Parece que la sociedad va reaccionando y aunque con algo de lentitud los refugiados van a ser aceptados por los países europeos. El Papa ha solicitado a cada Parroquia y a cada Comunidad religiosa que acojan a una familia, lo cual es una gran noticia. Las Diócesis ya se están movilizando  y solicitando refugiados, aunque claro, eso no saldrá en las noticias porque a los medios de comunicación no les hace gracia hablar bien de la Iglesia.

Esta situación me ha recordado un pequeño relato del sacerdote jesuíta Anthony de Mello. En primer lugar me la aplico en primera persona pero también la comparto con vosotros, para que, cuando tengamos oportunidad, no dejemos de hacer todo el bien que podamos. Es la siguiente:


Vi en la calle a una niñita temblando de frío con un vestidito ligero, parecía con poca esperanza de encontrar una comida decente. Me enojé y le dije a Dios:
- ¿Por qué permites esto? ¿Por qué no haces algo para remediar esto?
Por un rato Dios no dijo nada, pero esa noche, Él respondió de pronto diciendo:
- Ya hice algo para remediarlo... Te hice a TI.

5 comentarios :

  1. Las guerras traen consecuencias, hasta ahora no las veíamos tan cerca. ¿De donde salen las armas de uno y otro bando? ¿Quien compra el petróleo de las zonas ocupadas por el estado islámico? Quizás se debería dejar de mirar para otro lado ante estas cuestiones.

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  2. Salvador Maldonado14 sept. 2015 11:28:00

    http://gaceta.es/noticias/vaticano-respaldaria-coalicion-internacional-frenar-is-16032015-2056

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  3. Maria Fernanda Passos14 sept. 2015 15:10:00

    Muy importante reflexion, Jaime. Me hacen impresion las imagenes de la TV y me acuerdo con frecuencia de un detalle que refieres en la Peregrinacion a Roma: el comedor social. Tanta gente que alla puede comer una sopa... Si nuestro corazon es sensible se encuentran soluciones, aunque sencillas...Como en España, tambien aca, en Portugal, ya estamos acogendo los refugiados y haciendo esfuerzo por ofrecerles condiciones dignas de la persona humana. Nuestra fe se manifiesta con obras. Este es el momento de hacerlo y implorar la misericordia de Dios para estas familias que sufren, fuera de su cultura.
    Gracias, Jaime, por compartir tu reflexion.

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  4. Dios los ayude y proteja siempre.

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  5. Gracias Jaime.
    Yo también me acuerdo de otro sacerdote jesuita que dice un principio universal: podemos examinar siempre nuestra relación con Dios a través de nuestras relaciones humanas. Si voy a menudo a la Iglesia, rezo con frecuencia y me ocupo de mis práticas espirituales, pero si en mis relaciones co los hombres no me comporto correctamente, mi relación con Dios no es buena.
    Franz Jalics

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