martes, 1 de diciembre de 2015

Adviento. Mantener la esperanza contra toda esperanza

Abrahán esperó "contra toda esperanza" (Rom. 4,18).  Y a lo mismo parecemos estar llamados nosotros en los tiempos que corren. Rezar, rezar y rezar. No queda otra. Los últimos acontecimientos mundiales no auguran nada bueno, el ambiente está tenso y crispado, por lo que nunca es mal momento para pedirle a Dios que transforme los corazones de las personas para que se conviertan a su mensaje y dejen a un lado de una vez por todas el odio y la violencia. El Adviento que el domingo pasado comenzamos debería ser un buen tiempo para curtir las virtudes de la paciencia y la mencionada esperanza.

Sin embargo, no soplan vientos favorables para el sentimiento religioso. Tres detalles acontecidos esta semana pueden ilustrar este comentario.

El primero en Reino Unido. La iglesia Anglicana, con dinero de su propio bolsillo ha puesto en marcha una campaña de animación a la oración. La iniciativa  ha sido censurada -en todo un alarde de "tolerancia"- en distintos medios de comunicación y directamente prohibida en los cines del Reino Unido donde la campaña iba a ser proyectada. Parece que su mensaje no gusta a los magnates de la comunicación, ignoro si es que lo consideran subversivo o excesivamente nocivo para la sociedad británica. El pretexto ofrecido es que puede ofender a personas con un pensamiento distinto. Os dejo el vídeo para que juzguéis vosotros mismos si su mensaje es tan agresivo, violento o destructivo que no pueda ser visto por nadie sin que dañe su sensibilidad.

Segundo hecho. Con dinero público, el Ayuntamiento de Pamplona (España) ha subvencionado una exposición cuanto menos irreverente. Un individuo (me resisto a dar nombres y datos) se ha dedicado a “comulgar” en más de 200 Iglesias para posteriormente sacarse el Cuerpo de Cristo de la boca y formar en el suelo la palabra “pederastas”. Todo ello lo ha grabado y expuesto públicamente para que el público pueda admirar su “obra de arte”. Pese a la indignación general y las protestas al Ayuntamiento la exposición sigue en este momento abierta. Parece que en este caso prima el derecho a la libertad de expresión frente a la ofensa que está provocando en tantos y tantos creyentes que consideramos que la blasfemia no es la forma correcta para manifestar una opinión.

Un tercer dato. Hace menos de una semana sufríamos en Francia unos atentados “en nombre de Dios”. No puede haber una aberración mayor. Pero eso no significa que el sentimiento religioso sean violento en sí. Todo lo contrario. Es cierto que más de una vez el nombre de Dios se ha profanado y utilizado equivocadamente, pero no es menos cierto que la esencia del mensaje de Jesucristo (y de muchas otras religiones) es el perdón, el amor y la paz. De ahí que estén de más mensajes como el del tristemente conocido semanario francés Charlie Hebdó,  el cual ha pedido en la imagen que tenéis reproducida al lado que no se rece por París ni por Francia, manifestando de nuevo su rechazo explícito a todas las religiones.

Comienza el Adviento, y como vemos comienza movidito. Esperemos que la dinámica cambie. Y mientras tanto, como el bueno de Abrahán, nuestro padre en la fe, a seguir manteniendo viva la esperanza.

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