sábado, 25 de abril de 2015

Dos amigos del desierto

Hoy quería compartir con vosotros un pensamiento acerca del perdón y la amistad. Ambos temas quedan perfectamente reflejados en esta bonita historia que me ha encantado leer:

"Cuenta la historia que dos amigos iban caminando por el desierto. En un punto del viaje comenzaron a discutir de manera acalorada, y en un arranque de violencia, un amigo le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, el amigo abofeteado escribió en la arena: 
Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada. 

Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado sufrió un calambre y comenzó a ahogarse, pero su amigo lo agarró a tiempo y lo salvó. Después de recuperarse, el amigo rescatado escribió en una piedra: 
MI MEJOR AMIGO HOY SALVO MI VIDA. 

El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó:
- Cuando hice algo contra ti lo escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Porqué? 

El otro amigo le respondió: 
- Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo y todos puedan verlo." 

La historia me parece un perfecto reflejo de dos de los temas favoritos de Jesús. El primero nos habla del perdón, una de las prácticas más bonitas y liberadoras (al tiempo que difícil) que el ser humano puede realizar. El segundo se refiere al precepto del amor, que a fin de cuentas, es el resumen de toda la ley cristiana. Muchas personas dicen “perdono pero no olvido”. Muchas otras aman solo de manera interesada esperando una recompensa a cambio. Esta historia es una invitación justo a tener las actitudes contrarias. A perdonar siempre olvidando y a amar sin esperar ninguna contrapartida. Difícil ambas cosas, pero no imposible. Es cuestión de ascesis espiritual y de ponerse en manos de Dios, en quien lo imposible se convierte en posible.

sábado, 11 de abril de 2015

Una historia que comenzó hace 2.000 años (L´Inchiesta, Italia, 1986)

De entre todas las películas religiosas que he visto la pasada Semana Santa  me quedo con ésta, bastante desconocida en España. Lo primero que llama la atención es la traducción de su título, ya que la simple palabra “inchiesta” (investigación) ha sido sustituida por una frase interminable. En Inglés sí se mantiene su título original como The Inquiry.

Pasados varios años de la muerte de Jesús, el Emperador Tiberio encarga al general Tauro (Harvey  Keitel) que realice una investigación sobre el asunto. Llegado a Jerusalén, encontrará continuas trabas por parte de Poncio Pilato (Keith Carradine) para llevar adelante su investigación. Pilato mantiene que los discípulos de Cristo robaron su cuerpo y que el asunto debe ser silenciado. No conforme con estas explicaciones, el general Tauro interrogará algunos testigos y buscará toda información posible para esclarecer el asunto.

La trama y lo bien que refleja el ambiente hostil de los judíos hacia los romanos en Jerusalén son lo mejor de la película. Ciertamente no destaca como otras por sus vestuarios, decorados o efectos especiales, pero su argumento si me parece muy sugerente.


Buscando información sobre ella he descubierto que la película “En busca de la tumba de Cristo”, (nuevamente L´inchiesta en italiano y The inquiry en Inglés) se trata de un remake realizado en 2006 con el mismo argumento. Así que cualquiera de las dos que podáis ver os sumergirá en el mismo argumento.

domingo, 5 de abril de 2015

Domingo de Pascua

Comienza un año más el tiempo de Pascua. Coincidiendo con la victoria de Cristo, la Madre Naturaleza también se confabula con Él para aclamar su victoria. Comienza la primavera, estalla la alegría y las flores surgen por doquier, mientras los árboles se adornan y de las ramas secas vuelven a brotar los tiernos brotes que se convierten en hojas, flores y frutos que devuelven la vida a nuestros campos y parques.

La muerte cede el paso a la vida, en un retorno cíclico en el caso de la Naturaleza, pero en un avance lineal en nuestras vidas. Nuestros cuerpos mueren un poco cada día. Más canas, más arrugas, más "goteras" que nos anuncian que algún día nuestras vidas tendrán que pasar por el trance del Viernes Santo. Será más tarde o más temprano, pero será. El consuelo y la esperanza con el que contamos los cristianos es que esa agonía será transitoria, un paso (de ahí procede la palabra "Pascua") hacía la Vida definitiva. La vida encuentra su aparente fin en la muerte, pero a ésta la sucede la resurrección. La victoria de Cristo será un día también la nuestra.

Ayer lo celebramos en la Vigilia Pascual. Os dejo el que a mi entender es la parte más bella del Pregón con el que se anunció la resurrección de Cristo:

Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!