jueves, 29 de diciembre de 2016

Elefante Blanco (Argentina, 2012)

Sigo aprovechando las Navidades para ver cine religioso o con valores, una de mis aficiones favoritas y a la que me entrego con gusto cada vez que tengo unos días libres.

Ayer vi Elefante Blanco, protagonizada por Ricardo Darín, quien tengo que reconocer que es una de mis debilidades cinematográficas. Desde que lo vi por primera vez en Nueve Reinas he intentado seguir su trayectoria y disfrutar sus películas: El hijo de la noviaLuna de Avellaneda, El mismo amor, la misma lluvia, Séptimo... Todo lo que toca Darín es de indudable calidad.

Hasta el presente ha protagonizado 58 películas y en una de ellas -la que nos ocupa ahora- su papel protagonista es el de un sacerdote. 

La historia del director Pablo Trapero está basada en un lugar y un contexto reales, siendo un homenaje al sacerdote Carlos Múgica (+1974) asesinado a balazos cerca de la Parroquia de Cristo Obrero en la Villa 31 en los suburbios de Buenos Aires. En ese mismo lugar pero varias décadas después se sitúa una historia ficticia que cuenta la ayuda que tres sacerdotes y una asistenta social llevan a cabo en condiciones infrahumanas. Ricardo Darín es el párroco Julián, a quien diagnostican un tumor cerebral y prepara el relevo al frente de la parroquia de su amigo Nicolás (Jérémie Renier), junto a otro compañero sacerdote y a la asistenta social Luciana (Martina Gusmán).

Allí se nos refleja un submundo de analfabetismo, delincuencia, drogadicción, narcotráfico, violencia, hambre, paro, familias desestructuradas... en el que estas cuatro almas generosas entregan su vida voluntariamente por la dignificación de las personas y por un compromiso personal de ser continuadores de las palabras de Cristo "así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos" (Mt. 20, 28). En ese marco sórdido, violento y peligroso los protagonistas hacen las veces de sacerdotes, asistentes sociales, psicólogos, padres, amigos, consejeros, profesores, constructores y todo lo que se tercie.

No abundan los diálogos, dejando mucho espacio a la reflexión personal del espectador. Se suceden al mismo tiempo la acción sacerdotal (misas, bautizos, rezo del rosario, oración personal...) y la acción social (construcción de viviendas, alfabetización, terapias de grupo, asistencia social...) en sus protagonistas. El papel de la jerarquía no es negativo como en otras películas, sino de impotencia ante una realidad social que trasciende sus posibilidades de ayuda. Ello hace que el padre Julián y su obispo vivan una relación tensa pero cercana, libre y sincera, lejos del esquema "cura bueno-jerarquía mala" que se repite sistemáticamente en las películas españolas o americanas. Otros temas como el celibato, la soledad del sacerdote, la frustración, el rencor, el sentido de la vida o la posibilidad de la vida contemplativa como fugas mundi son tratados sin tapujos y en toda su crudeza.

100 minutos de pleno deleite visual y reflexivo. El desenlace, no obstante, enturbia algo una magnífica puesta en escena de sus protagonistas, presentando actitudes del Padre Julián que no encajan en lo anteriormente visto en la película. No puedo comentar más sin hacer de spoiler, tendréis que verlo vosotros mismos y sacar vuestras propias conclusiones, aunque la sensación final es de ambigüedad e incoherencia, eso sí os lo puedo adelantar. Quizás el director se ha aprovechado de que la trama sea ficticia y ha optado por un final sorprendente y que descoloca al espectador.

Os dejo con algo real, y es una oración creada por el padre Múgica en la que refleja el drama existencial que vivía a su alrededor:

Señor, perdóname por haberme acostumbrado

a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece.

Señor, perdóname por haberme acostumbrado
a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.

Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas,
de las que puedo no sufrir, ellos no.

Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo.

Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no,
porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre.

Señor, perdóname por decirles 'no solo de pan vive el hombre'
y no luchar con todo para que rescaten su pan.

Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí.
Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.
Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Feliz Navidad (Joyeux Noël, Francia, 2005)

No hay mejor fecha para ver esta película que estos días de Navidad. Hace algunos meses me la tropecé casualmente y la compré, pero he esperado pacientemente para verla a que el ambiente acompañara. No me ha defraudado lo más mínimo, todo lo contrario, he disfrutado su visionado como un niño aunque su temática bélica no sea precisamente para niños.

La historia está basada en hechos reales acontecidos durante la Primera Guerra Mundial. Durante un asedio a una granja fronteriza ocupada por los alemanes, las tropas escocesas y francesas esperan las instrucciones para asaltarla y ganar unos metros en el frente de batalla. La Nochebuena llega y reúne en ese punto del frente a personajes muy variopintos: un lugarteniente francés que aún no ha podido ver a su recién nacido hijo en la zona francesa ocupada por los alemanes, un sacerdote escocés que lleva el consuelo y la compañía espiritual a sus soldados y una pareja formada por un tenor alemán y una soprano danesa a quienes la guerra separó. La música y la decoración navideña que salen de ambas trincheras serán los elementos que los una a todos y que desencadene una tregua histórica no oficial que terminará siendo un escándalo para los gobernantes de los países afectados y una bendición para  los soldados, que nunca olvidaron los rostros de sus "enemigos". Una tregua para compartir alimentos, historias, juegos, fotografías, para enterrar a los muertos e incluso para celebrar un servicio religioso ecuménico o un partido de fútbol "amistoso". Una crítica en toda regla a los gobernantes que bien calentitos y con abundancia de manjares pasan una Navidad confortable mientras los soldados de a pié se matan entre ellos por unos ideales y unos intereses que en realidad no son los suyos.

Una humilde cruz en el lugar exacto recuerda aún hoy en día ese alto al fuego histórico que si bien no consiguió detener una guerra sí fue un signo visible de que no toda esperanza está perdida. Aún en tiempos de conflicto y de guerra el corazón de las personas es sensible a determinados estímulos.

El anuncio de Sainsbury de 2014 que compartí hace unos años en este link está recreado en esta misma historia, así como la famosa canción de The Farm All Together Now (1990) convertida en un himno pacifista que os invito a rever siguiendo el enlace.

Respecto a la película francesa una pena que no consiguió el Oscar a la mejor película extranjera. Solo fue nominada y finalmente el premio fue para la sudafricana Tsotsi. Una parte importante de esa decisión es sin duda que las tropas estadounidenses no protagonizaron el acontecimiento, algo que siempre es tenido muy en cuenta por la Academia a la hora de dar sus galardones. No obstante la historia quedó inmortalizada y merece la pena recordarla, sobre todo, en estas fechas tan señaladas.

Aprovecho el título de esta entrada para desearos a todos una Feliz Navidad y para invitaros a celebrarla físicamente en la tierra con todos vuestros seres queridos y espiritualmente -a través de la Eucaristía- con los que ya no están con nosotros.

sábado, 10 de diciembre de 2016

5 anuncios comerciales sobre la Navidad

¿Me prestáis 10 minutos de vuestras vidas? Os aseguro que no os vais a arrepentir. El año pasado realicé Una entrada con 5 anuncios comerciales ambientados en la Navidad, que podéis volver a ver pinchando en este link . Este año os presento otros 5, creo que al menos tan buenos como los del año pasado. Ya van 10, lo que viene siendo una buena colección de cortos impactantes por su contenido y sobre todo por la originalidad con la que están hechos.

El primero de ellos -para seguir la tradición del año pasado- es el de la Lotería de Navidad Española de este año. No ha tenido tanto éxito como el del año pasado, pero no se le puede negar su originalidad y la capacidad de suscitar un pellizquito en el estómago la primera vez que uno lo ve. Es cierto que el listón estaba muy alto con las historias de Manu y de Justino, y este año la historia de Carmina ha tenido tantos admiradores como detractores. Carmina es una maestra jubilada que tras escuchar su número en la tele, piensa que le ha tocado la Lotería de Navidad, y a partir de ahí un pueblo entero se unirá para mantener viva su ilusión. Intrigante.




El segundo es el anuncio alemán de Edeka, en la que de nuevo un anciano intenta reunir a toda su familia por Navidad. Las excusas se van sucediendo y nadie piensa acudir a su invitación, pero el ingenioso anciano se las apañará para que finalmente todos sus familiares esté presentes... Ingenioso.


El tercer anuncio que os propongo es también alemán, de Lidl. Este no lo he escogido por su originalidad, pero sí por lo bien que refleja el espíritu navideño familiar y de ilusión, especialmente para los niños. Enternecedor.



El cuarto anuncio es polaco, de la empresa Allegro. Un nuevo anciano es el protagonista. Durante el comienzo del anuncio vemos que este anciano adquiere un curso de Inglés y comienza su aprendizaje entusiasmado, con fuerza de voluntad y constancia. Al final del anuncio vemos el porqué de ese interés repentino de aprender un idioma nuevo en la etapa final de la vida. Emotivo.


Y el último de esta serie de 5 es el de John Lewis, una empresa británica de regalos. Es el más antiguo (2011), y nos cuenta la historia de un niño impaciente por que llegue el momento de abrir los regalos en Navidad. Pero como siempre una sorpresa se oculta detrás de ese interés natural por la llegada del gran día... Original. 




Espero que los hayáis disfrutado. El año que viene, y si Dios quiere, más.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Dios escribe derecho con renglones torcidos

Qué gran verdad es que de una desgracia Dios puede sacar algo positivo. Santa Teresa de Jesús lo supo expresar mejor que nadie con la frase lapidaria "Dios escribe derecho con renglones torcidos". Así, lo que aparentemente parece una desgracia, un contratiempo, un fastidio... al cabo de los años y con la distancia lo vemos desde otra perspectiva y ya no nos lo parecen tanto. Seguro que las preocupaciones que uno tenía hace 10 años -por decir un tiempo- no son las mismas que las que uno tiene en la actualidad. Nos centramos siempre en el presente, el aquí y el ahora, absolutizándolo y con poca capacidad de relativización.    

Supongo que la explicación desde una perspectiva no creyente a este fenómeno es que el ser humano es consciente de que "no hay mal que cien años dure" y nuestra mentalidad termina superando las contrariedades de la vida con la capacidad humana que los psiquiatras y psicólogos contemporáneos denominan "resiliencia".

No obstante, desde una perspectiva de fe a la que yo me adhiero, prefiero pensar que formamos parte de un plan divino, incomprensible para nuestras mentalidades finitas. Según este parecer, los momentos en que nuestra fe es probada a través de distintos acontecimientos son precisamente una posibilidad que se nos brinda para fortalecernos interiormente y demostrar nuestra confianza en Dios. Así al menos intento yo ir encajando los duros golpes que la vida me va proporcionando con el transcurso de los años.

Una historia para pensar ahonda en esta idea. Actualmente está siendo muy utilizada en técnicas de empresa para invitar a los trabajadores a salir de la "zona de confort" en la que habitualmente nos movemos y adentrarnos en lo desconocido, en el ámbito de la creatividad y la innovación. Creo que también tiene una lectura espiritual evidente y por eso la quería compartir con vosotros:
  
Un maestro paseaba con su discípulo cuando llegaron a un poblado muy pobre. Visitaron a una familia del lugar, que los recibieron con ropa vieja y maloliente. Les explicaron que no obstante fueran humildes se sentían afortunados de tener una vaca, gracias a la cual podían sobrevivir a pesar de sus precarias condiciones.  El padre de la familia dijo que bebían la mitad de la leche que les proporcionaba cada día, y la otra parte la vendían a cambio de otros alimentos en una ciudad vecina. 

Cuando se marcharon del lugar, el sabio le dijo al joven discípulo: “coge la vaca de estos señores y lánzala por el precipicio”. El joven no lo entendió, pero lo hizo. 

Unos años después, remordido de culpa por haber realizado aquello, decidió volver a aquel poblado. Cuando llegó se sorprendió al encontrarlo repleto de jardines, tiendas y fuentes. Parecía un lugar totalmente distinto, y también le extrañó que la casucha donde había estado en su día visitando a aquella familia era una casa bonita. Se horrorizó imaginando cómo aquella familia, tras perder a su vaca, habrían tenido que vender su casa y marcharse. 

Preguntó entonces a un hombre que vio junto a la puerta: “¿Sabe dónde puedo encontrar a una familia que vivía aquí hace unos cuatro años?” a lo que el hombre le contestó: "Somos nosotros". 

El joven, extrañado, le preguntó: “¿Cómo lo hicieron para cambiar de vida?” y el hombre le contestó: “Teníamos una vaca que murió, y entonces tuvimos que arreglárnoslas para sobrevivir de otra manera. Montamos un negocio que ha funcionado bien y ahora nos sobra de todo”.

La historia se puede adaptar a lo que os digo. Una desgracia se transformó en oportunidad de mejora para una familia que lo único que hacía era subsistir de mala manera. Los planes de Dios actúan también de esta manera, sacando bienes de donde en apariencia solo hay desgracias.  Eso sí, la vaca no creo que estuviera conforme ni con la moraleja del cuento ni con mis reflexiones... En fin, como casi siempre, todo depende de la perspectiva desde la que uno analice las cosas.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Una década de Blog

Hola amig@s:

No suelo ser amante del autobombo, y sabéis que solo suelo conceder una entrada al año a hablar de la marcha del Blog. Sin embargo, en este año han coincidido en apenas una semana la visita 1.000.000 y los diez años de vida del Blog, ocasiones ambas que me parecen merecían un post aparte. Hoy intento resumir estos diez años en la red. Una década da para mucho, como podréis comprobar a continuación...

El 14 de noviembre de 2006 vio la luz esta aventura que aún hoy y de otra manera a la que fue pensada inicialmente sigue adelante. El Blog lo comenzaba como sacerdote en Arcos de la frontera, tras pensar que no bastaba con las homilías de los domingos y las catequesis semanales, sino que había que aprovechar la oportunidad que nos brindan las Nuevas Tecnologías para difundir el evangelio sin fronteras temporales ni espaciales, algo que únicamente posibilita internet. Recuerdo que mi primera intención era ser una especie de panfleto parroquial, aunque no tenía las ideas muy claras aún, como demuestra la primera entrada. En mi mente no podía caber que diez años después reciba visitas de prácticamente todos los rincones del mundo a un ritmo de más de 600 diarias.

Siguiendo con el recorrido histórico, En el verano de 2009 debido a circunstancias personales decido tomarme un año sabático para repensar mi vocación e interrumpo las publicaciones en el Blog con la entrada "Punto y final". Un año después decido dejar el sacerdocio, emprender una nueva vida y prácticamente me olvido de esta aventura para siempre. 

Sin embargo, de nuevo en un verano, en este caso de 2012, recuerdo que volví a entrar por curiosidad en el Blog y mi sorpresa fue que el número de visitas diarias no había disminuido sino que por el contrario iba en aumento... ¿Quién se resistía a no volver a publicar...? Así es que transformé el "Punto y final" en un "Punto y aparte"...

Casi cinco años después de esa decisión sigo publicando entradas -no con tanta frecuencia como inicialmente- y el Blog sigue creciendo a buen ritmo. Su progresión es ahora mucho mayor que cuando comenzó, debido sin duda entre otros factores a la universalización de la web. En estos 5 últimos años ha recibido 750.000 visitas frente a las 250.000 de los 5 primeros años. Todos los años en el post de cumpleaños lo demuestro con cifras y este no iba a ser una excepción. Aquí os dejo el global desde que en 2012 comencé a contabilizar estadísticas: 

Año
2012
2013
2014
2015
2016
Entradas
205
267
312
357
377
Visitas
249.386
411.766
619.373
816.500
1.004.184
Comentarios
1.715
2.213
2.362
2.431
2.486
Me gusta una entrada
2.504
4.623
5.973
6.487
6.972
Me gusta el Blog
102
172
199
192
Seguidores Blog
63
80
89
90
Seguidores Google +
643
907
970

En fin, que seguiremos en la brecha el tiempo que Dios quiera y mientras las fuerzas e ideas no fallen. 

¡Larga vida al Blog!

sábado, 5 de noviembre de 2016

Un millón de gracias

A una semana de cumplir sus diez añitos de vida el Blog registra en el día de hoy la visita 1.000.000. Llegados a una cifra tan redonda me gustaría compartir con vosotros las estadísticas de las 10 entradas más vistas en esta casi década de existencia. Así, si alguno se he incorporado tarde al Blog o lo lee hoy por primera vez tiene a su disposición los datos de las entradas más visitadas pinchando en el link correspondiente:


Entrada

Número de visitas
Comentarios
Fecha



113.728

36

28 noviembre 2006



66.440

17

21 abril 2007



45.103

46

26 noviembre 2006



30.307

19

9 noviembre 2013



28.424

14

24 noviembre 2006



18.636

19

16 abril 2007



14.005

7

14 septiembre 2013



12.080

11

9 abril 2007



10.110

11

21 noviembre 2006



8.238

3

29 diciembre 2012



De estos datos me gustaría destacar algunos aspectos. 

El primero de ellos es que 4 entradas de las 10 más leídas están escritas en el plazo de una semana, entre el 21 y el 28 de noviembre de 2006. Se ve que por aquellas fechas andaba inspirado y con más tiempo que ahora, en los que a duras penas consigo publicar un par de entradas mensuales.

El segundo es que no guarda proporción la relación "tiempo invertido-número de páginas visitadas". Hay entradas a las que dediqué muchas horas y no tuvieron éxito. Otras me limité a copiar alguna historia modificando algunas palabras o haciendo un breve comentario y sin embargo ahí están entre las más visitadas.

Por último, un consejo para los que tengáis Blog. Una cosa que descubrí hace algunos años es la importancia del título del Blog y de cada entrada. Respecto al Blog tuve suerte o intuición ya que son muchas las personas que buscan "Reflexiones cristianas" sin más. Respecto al título de cada entrada éste queda encriptado al enlace web de la página, así que muchos buscadores lo destacan cuando se hace una búsqueda a través de Google o similares. Recuerdo haber utilizado esta técnica especialmente en la cuarta entrada más visitada, "El matrimonio" (2013) y a lo que se ve ha tenido éxito. Se trata de una historia que no tiene como temática el matrimonio sino la crítica, pero sin duda la palabra "matrimonio" es más buscada. Seguro que son muchas las personas que ponen en un buscador "Reflexiones cristianas matrimonio". Aunque la entrada no tiene mucho que ver con el sacramento, y muchos visitantes se habrán llevado una decepción, como marketing no cabe duda que funcionó a la perfección.

En fin, lo dicho, gracias por este millón de visitas y la semana que viene comentaremos más cositas con ocasión del décimo aniversario

sábado, 22 de octubre de 2016

Tener la conciencia tranquila

Qué verdad es que nunca se puede tener a todo el mundo contento. Puedes dar una limosna y habrá quien te diga "seguro que el dinero es para drogas...". Puedes hacer una buena obra a alguien y también habrá quien te diga -o lo piense- "seguro que quiere algo a cambio...". Ni siquiera el Hijo de Dios, Jesucristo, pudo contentar a todas las personas de su época. Muchos lo criticaron, lo acusaron, lo condenaron y lo mataron finalmente a pesar de sus buenas obras. Está claro que si tuviéramos que hacer las cosas con el único objeto de contentar a la gente haríamos mejor en quedaríamos inmóviles, ya que no podríamos hacer nada. Tal parece la condición humana que nunca se contenta y siempre anda buscando los tres pies al gato. Supongo que pecados como la envidia o los celos andan también detrás de la advertencia de Cristo sobre los que prefieren "buscar la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio" (Lc. 6, 42).

En relación con esto he escrito el título de esta entrada. Yo soy de los que piensan que en esta vida lo verdaderamente importante es tener la conciencia tranquila, independientemente de lo que los demás opinen de nuestras acciones. Poder acostarte por las noches y dormir tranquilo, sabiendo que al menos no has hecho daño a nadie y sin embargo has intentado hacer todo el bien que estuvo en tus manos ese día creo que es el mejor regalo que nadie puede tener.

No he podido encontrar otra historia mejor para ilustrar estos pensamientos que la fábula de Esopo que os dejo a continuación: El molinero, su hijo y el burro. Seguro que alguna vez ya la habéis oído, pero es de esos relatos que merecen la pena ser releídos y meditados de vez en cuando.

Que os aproveche.


Un molinero y su hijo llevaban su burro a una feria en la ciudad vecina para venderlo. No habían andado todavía muy lejos cuando se encontraron con un grupo de mujeres alrededor de un pozo, hablando y riéndose.

"¡Miren eso!" - gritó una de ellas. "Han visto alguna vez a semejantes compañeros, andar con dificultad a lo largo del camino a pie cuándo podrían montar sobre el burro?"

El anciano, que oyó aquello, rápidamente hizo montar a su hijo sobre el burro, y siguió andando alegremente a su lado. Poco después toparon con unos ancianos que discutían entre ellos. 

"¡Ahí está!" - dijo uno del grupo, "Demuestra lo que yo les decía. ¿Cuál respeto hay para la vejez en estos días? Vean ustedes esa ociosa tranquilidad juvenil mientras su viejo padre tiene que andar. ¡Baje usted, agraciado joven, y deje al anciano descansar sus cansados miembros!"

Por aquellas palabras, el anciano hizo a su hijo desmontarse del burro, y montarse él mismo. Y siguiendo adelante, no habían llegado muy lejos cuando encontraron un grupo de mujeres y niños: 

"¿Por qué, usted, viejo perezoso..." - Gritaron varios a la vez "...puede montar sobre la bestia, mientras a ese pequeño pobre chaval le cuesta seguir el ritmo al lado de usted?

El molinero bondadoso inmediatamente tomó a su hijo y lo montó detrás de él. Y ya ahora casi habían alcanzado la ciudad. 

"¡Dios con ustedes, buenos amigos!" - Dijo un ciudadano, "¿Es ese burro de ustedes?"

"Sí" - Contestó al anciano. 

"¡Oh, no lo habría pensado así!"- Dijo el ciudadano, "Y a propósito, veo que ustedes van encima de él. ¿Por qué ustedes dos juntos, no llevan a la bestia sobre ustedes, y no ustedes sobre ella? Así llegara descansado y podrán sacar más dinero por él"

"Podríamos complacerle" - dijo el anciano. "Así lo haremos".

De este modo, bajando ambos del burro, le ataron juntas las piernas, y con la ayuda de un poste lo llevaban en sus hombros. Cerca de la entrada de la ciudad pasaron sobre un puente. Esta vista divertida atrajo a la gente en muchedumbres para reírse, y hasta el burro, no gustando del ruido ni del manejo extraño al cual era sujeto, rompió las cuerdas que lo ligaban y, cayendo del poste, todos fueron a dar al río. 

Por todo esto, el molinero, fastidiado y avergonzado, decidió que lo mejor era regresar a casa otra vez, convencido de que procurando complacer a cada uno, en realidad no había complacido a nadie, y además de que perdió la oportunidad de vender a su burro.

Moraleja: Toma tus decisiones con tu mejor parecer, no con el parecer ajeno.

sábado, 8 de octubre de 2016

Sacerdotes y religiosas asesinados

Llevamos unos meses en las que rara es la semana en la que algún sacerdote o religioso/a no es asesinado en algún rincón del mundo. Parece algo novedoso, pero desgraciadamente no lo es. Últimamente parece incluso que esa estadística se está disparando.

El día 3 de septiembre fue asesinada a tiros una religiosa española en Haití. Su único delito fue levantar una escuela tras el terremoto de enero del 2010. Vivía en uno de los barrios más pobres de Puerto Príncipe, entregando su vida y su tiempo por los más necesitados y convirtiéndose en una "pobre entre los pobres", como gustaba ser llamada Santa Teresa de Calcuta.

Hace una semana han sido asesinados a sangre fría dos sacerdotes en Veracruz (México). Unos días más tarde ha sido asesinado otro sacerdote en Michoacán. Diversas instituciones han denunciado en varias ocasiones que los sacerdotes en México son “sistemáticamente víctimas de intentos de extorsión, amenazas de muerte, e intimidación por parte de grupos criminales organizados”.

Tirando de estadística, se calcula que más de 7.000 cristianos fueron asesinados en 2015 por sus creencias religiosas. De ellos, 25 fueron sacerdotes o religiosos/as. Y digo "se calcula" porque hay países africanos y asiáticos donde el número es mucho más elevado pero al estar prohibido el cristianismo no trascienden a la luz pública sus asesinatos. 

Creo que estas cifras hablan muy claras del riesgo de ser cristiano en el mundo. Ciertamente no en Europa, donde estas noticias son afortunadamente raras, pero sí a nivel mundial. Abrazar la palma del martirio (morir por Jesucristo y el Evangelio) sigue siendo una realidad incuestionable. 

Por cierto, cuando ciertas personas critican alegremente algunos temas de la Iglesia (riquezas, exceso de autoridad, pederastia...) casi nunca hacen referencia a estos datos. Me parece un análisis sesgado, parcial e interesado del tema. Deberían poner todos los sacos en la balanza antes de emitir un juicio tan subjetivo.

Creo sinceramente que el martirio es una bendición para la Iglesia. Una bendición dolorosa, pero una bendición al fin y al cabo. La antigua sentencia latina sanguis martyrum semen christianorum» (la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos) así lo confirma. Nadie da su vida por algo de lo que no está seguro o en lo que no cree firmemente. Por ello, el ejemplo de estos 7.000 mártires de 2.015 y de los millones de asesinados por su fe a lo largo de toda la historia son un ejemplo y un estímulo para quienes como yo tenemos una fe más mediocre que necesita ser alimentada, al tiempo que se convierten en motivo de conversión para quienes comienzan a ser cristianos gracias a su testimonio de entrega incondicional. Benditos sean y en la gloria de Dios están.

sábado, 17 de septiembre de 2016

El saco de plumas (o el daño irreparable de la calumnia)

Cuando la calumnia te toca de cerca es sencillamente devastadora. Alguna que otra vez lo he sufrido en primera persona, aunque en el momento presente no soy yo quien la sufre (que yo sepa...) pero sí una persona muy cercana a mi a quien va dedicado este post.

Es cierto que la mentira tiene las patas muy cortas y que tarde o temprano el tiempo pone a cada uno en su sitio. Pero no es menos cierto tampoco que basta un bulo, una invención y dar rienda suelta a la imaginación para que el afectado sufra en sus carnes el desasosiego que produce saber que tu prestigio está siendo mancillado y que no te puedes defender si no es a base de la honradez y la coherencia de vida.

A propósito de ello os dejo hoy este cuento que viene como anillo al dedo:

"Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, haciéndolo por la envidia que le tenía al ver el éxito que había alcanzado. Se inventó toda suerte de mentiras para desprestigiarlo, contándolas a grandes voces por las plazas del pueblo y poniendo carteles anónimos para difamarlo.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, por lo que decidió ir a pedir consejo a un hombre muy sabio a quien le dijo: 

"He calumniado a un amigo pero estoy arrepentido. Quiero arreglar todo el mal que le hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a lo que el sabio respondió: "Es sencillo. Solo tienes que hacer dos cosas. La primera de ellas es tomar un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y soltarlas al aire en una jornada de ventisca. Cuando lo hayas hecho, vuelve a por la segunda instrucción". 

El hombre se fue muy contento por la tarea tan fácil que el sabio le había encargado. Compró un montón de plumas y llenó un saco. Esperó a que las condiciones climatológicas fueran las oportunas, tomó el saco lleno de plumas y las soltó para que el viento se las llevara bien lejos. Con esto pensó que parte del daño estaba reparado. "Son como las calumnias que he dicho, que se las habrá llevado el viento", se dijo. "Me siento mejor y más tranquilo", pensó.

Volvió entonces donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado la primera parte de la tarea, la segunda no será tan sencilla, ¿verdad...?

A lo que el sabio contestó: "Efectivamente esa era solo la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle, búscalas y me las traes todas".
Entonces el hombre se sintió muy triste, pues sabía que lo que el sabio le pedía ahora era imposible de cumplir ya que no podría encontrar casi ninguna de las plumas lanzadas al aire. 

Al comprobar su tristeza y que el hombre no se movía de su sitio, el sabio le dijo: 
"Así como no podrás juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, de la misma manera las mentiras que dijiste volaron de boca en boca y el daño ya es irreparable. No obstante, si de verdad estás arrepentido, lo único que puedes hacer es pedirle perdón de corazón a tu amigo, y confiar en su misericordia, pues no hay otra forma de revertir lo que hiciste...".

lunes, 18 de julio de 2016

Un cuento sobre la constancia

Este cuento que he encontrado tiene una moraleja preciosa: Hay que ser constante hasta el final de nuestras vidas, porque no sabemos lo que el futuro nos tiene deparado. No os adelanto más para no hacer de spoiler. Espero que lo disfrutéis:

Un obrero ya entrado en años pensó que había llegado el momento de retirarse a disfrutar de su pensión de jubilación. Fue a hablar con su jefe y le contó sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Sin lugar a dudas iba a perder dinero con esa decisión, pero ganaría en calidad de vida. Lo había hablado con su mujer y ya saldrían adelante como habían hecho en muchas otras ocasiones. Le explicó que durante más de 40 años había trabajado sin desfallecer, siendo un perfecto profesional y poniendo su corazón en lo que hacía. Estaba orgulloso de ello pero ahora le había llegado el momento de disfrutar y no veía la hora de comenzar su nueva vida. 

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado -el mejor de la empresa, sin duda- dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construirle una casa más, una vivienda de lujo a las afueras de la ciudad. El obrero accedió y comenzó su trabajo, pero lo hizo a regañadientes. No contaba con este último trabajo, y no tenía ninguna gana de hacerlo. Además de cobrar por él, en esta ocasión pensó en aprovecharse de esta oportunidad que se le presentaba. Usó materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, fue muy deficiente. Lo hizo todo rápido y mal, para ganar el mayor dinero posible en el menor tiempo. Era una desafortunada manera de poner punto final a su carrera, pero al menos tendría un beneficio económico que le ayudaría en su nueva vida.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe lo acompañó a inspeccionar la casa. Al terminar de verla, le entregó un sobre y le dijo: "Ábrelo, es un regalo para ti".

El albañil comenzó a abrir el sobre con las manos temblorosas. Quizá fuera más dinero como recompensa por tantos años de trabajo...

Pero cuando terminó de abrir el sobre lo que encontró fueron... las llaves de la casa que acaba de construir, la que su jefe le regalaba por tantos años de dedicación y esfuerzo y que él había estropeado con un trabajo chapucero...