domingo, 23 de abril de 2017

Historia de una monja (The Nun´s Story, EEUU, 1959)

Comento hoy una película que me ha sorprendido gratamente tanto por la manera en la que está realizada como por su inesperado desenlace final. Es una película fresca, por la que no ha pasado el tiempo, y que más allá de los condicionantes históricos y culturales cuenta una historia que bien podría ser contemporánea a pesar de los 60 años que cumplirá en breve. 

De metraje largo (152 minutos) no se hace pesada en ningún momento. Es más, deja la sensación de que si incluso hubiera sido un poco más larga la historia habría ganado, aunque los intereses comerciales hacen que este tipo de películas se acorten.

Historia de una monja cuenta la historia real de Marie Louise Habets (Audrie Hepburn), una joven belga hija de un famoso médico que decide cambiar su vida como enfermera por los hábitos de monja para cumplir su sueño de ser misionera.

La primera parte de la película es una puesta en escena perfecta de las interioridades de un convento, proceso por el que Marie Louise se convertirá en la hermana Lucas tras pasar por el postulantado, el noviciado y los votos simples y perpetuos. Va quedando claro que se trata de un periodo largo, no exento de dificultades, dudas, incomprensiones... tras los que la candidata tiene que formalizar sus votos de pobreza, castidad y obediencia. Se trata de una continua lucha espiritual en el que debe ir desterrando sus recuerdos, su orgullo y sus deseos mundanos para alcanzar la perfección de la vida consagrada. 

La segunda parte de la película narra sus comienzos como monja en un hospital psiquiátrico de Bruselas hasta que finalmente puede cumplir su sueño de ser enfermera en el Congo Belga. Allí es feliz durante un tiempo hasta que contrae una tuberculosis que sin embargo logrará superar con su fuerza interior y con la ayuda del Doctor Fortunati (Peter Finch). No obstante, su delicada salud aconsejan su vuelta a Europa para recuperarse definitivamente, con la esperanza de volver un día a las misiones.

Comienza así la tercera y última parte, en el que estalla la Segunda Guerra Mundial y Bélgica es ocupada por los nazis. Su padre es ejecutado por ayudar a la resistencia, provocando una nueva lucha interior en la hermana Lucas, cuyo corazón le dice que debe perdonar a sus enemigos -como ha hecho otras veces- pero su cabeza le pide dar un giro radical a su vida.

A mi juicio se trata de una obra maestra del Cine que profundiza en aspectos tan complejos como la vocación religiosa, la obediencia ciega, el perdón a los enemigos, la realización personal o la entrega incondicional de la propia vida. Me resulta además muy convincente que las dudas vocacionales de la hermana Lucas no nazcan del voto de castidad (como siempre suele pensarse en estos casos) sino en el voto de obediencia. Como curiosidad hay que resaltar que el film contó con el beneplácito del propio Vaticano, el cual dispuso varios asesores para cuidar los aspectos religiosos del film en todo momento. Un detalle que no es menor, ya que quien vea la película (e insisto, su desenlace) podrá comprobar que no es precisamente una película proselitista. 

miércoles, 12 de abril de 2017

La Pasión (The Passion of the Christ, EEUU, 2004)

Es imperdonable que hayan tenido que pasar 13 años para escribir esta entrada. De hecho creía que ya la había realizado, pero el otro día, repasando las 32 películas cristianas que hasta la fecha he analizado me percaté de que faltaba esta. 

Y no será porque no la haya visto veces. Recuerdo que el año que la estrenaron en los cines fui dos veces a verla. Como dijo por aquel entonces un amigo mío en tono jocoso: "La primera vez, a ver la paliza que le daban, y la segunda a ver si le daban lo mismo o se escapaba antes...". Bromas aparte -en un  tema que se presta poco a ellas- desde aquel entonces raro es el año que no termino viéndola completa o al menos algún fragmento que engancho en la Tv. 

Creo que en estos años que han pasado se ha hablado mucho de la película, y el tiempo transcurrido desde entonces la ha puesto en su sitio. Aquellos que la acusaban de excesiva violencia ahora tienen que callar, ya que cualquier telediario de la actualidad o incluso cualquier película contemporánea presenta más violencia gratuita que La Pasión de Mel Gibson. 

Precisamente el matiz que a mi juicio diferencia a esta película de cualquier otro film histórico es que desde un punto de vista artístico intenta apoyar la espiritualidad y la mística cristiana. De hecho, la mayor parte del film se basa en las revelaciones de la Beata Ana Catalina Emmerick, además por supuesto de los Evangelios y la tradición popular de la Iglesia. Quien ve la película no permanece impasible ante tanto sufrimiento. Un sufrimiento que no es únicamente físico, sino espiritual de todo un Dios hecho hombre que se deja humillar por la maldad de la condición humana pecadora. 

¿De qué me sirve a mi ver la tortura de cualquier otro personaje de la historia? Creo que absolutamente de nada, y sin embargo existe todo un universo comercial gore que se recrea en la violencia por la violencia. El caso de Cristo es distinto, ya que no se ve la película por contabilizar cuantos golpes recibió o cuantas gotas de sangre derramó. El mensaje que intenta transmitir el film para un creyente es que todo ese sufrimiento tuvo un sentido redentor. Cada uno de nuestros pecados está representado de alguna manera en la tortura que Cristo sufrió, y su mansedumbre y aceptación del dolor obtuvieron para nosotros el perdón de los pecados cuando nos arrepentimos de corazón de ellos. Si la película mueve al arrepentimiento y al cambio de vida habrá conseguido su fin último. Si se queda solo en una perspectiva histórica creo que se queda a medias, haciendo disfrutar a los más sádicos y sufrir a los más sensibles.

En mi caso concreto no hay una sola vez que vea la película y no me mueva a una oración, con lo que creo que ya consigue su propósito...

martes, 4 de abril de 2017

Jesús y la mujer adúltera

Hay pocos textos bíblicos tan bonitos, tan cargados de emoción y de sentimiento como este que hoy comentamos. En él se manifiesta todo lo que Dios es: amor, perdón y comprensión. A partir de una historia conmovedora, Jesús transparenta de manera visual de qué pasta están hechas las entrañas del Padre. Lo hace además esquivando una trampa sibilina de los escribas y fariseos, que buscaban motivos blasfemos para eliminar al que creían falso profeta. 
Antes de analizarlo, lo primero que os pido es que refresquéis la memoria releyendo una vez más el texto de San Juan, 8, 2-11:

Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. 
Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. 
Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.» E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. 
Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. 
Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» 
Ella respondió: «Nadie, Señor.» 
Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.».

Algunas claves de interpretación del texto que os ofrezco son las siguientes:

- En primer lugar, como ya he comentado, Jesucristo es puesto a prueba con una trampa sutil. Escribas y fariseos se basan en la propia Biblia para pretender ajusticiar a la acusada. En efecto, en el libro del Deuteronomio 22,22 se puede leer:  "Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.". Es curioso no obstante que en esta escena los escribas y fariseos omiten el castigo al hombre, reflejando la mentalidad machista de sus grupos religiosos. Centrándonos en el dilema, si ante la acusación de adulterio y la pregunta ¿Tú qué dices?, Jesús responde que es injusto lapidarla, se hubiera puesto en contra de la ley de Moisés, lo cual era motivo suficiente para desacreditarlo ante el pueblo de su condición de presunto Mesías. Si por contra hubiera dicho que sí es justo lapidarla, ¿dónde hubieran quedado el perdón y la misericordia que llevaba tiempo predicando?...

- Frente a este ardid de escribas y fariseos Jesucristo no va a responder directamente a la cuestión planteada, sino que da un rodeo sugiriendo que el que esté libre de pecado tire la primera piedra. Con ello plantea una cuestión interesante. Solo a Dios corresponde juzgar a las personas, por lo que nadie tiene derecho a condenar a nadie. No hablamos evidentemente de la justicia civil, que debe seguir su cauce y ser respetada, pero sí de la justicia divina. Únicamente Dios conoce el interior de las personas y sabe los condicionantes y los contextos vitales por los que una persona actúa de una manera y no de otra. Por lo tanto este relato es toda una lección de humildad para que evitemos hacer juicios de las vidas de las demás personas, ya que solo a Dios compete esa tarea. Es curioso el sarcasmo del Evangelista San Juan anunciando la retirada de los acusadores, comenzando por los más viejos, en quienes podemos sospechar que por el paso de los años se habrían acumulado más pecados.

- También me gustaría destacar el hecho de que Jesús siempre antepone la persona a las leyes. Tal y como había dicho ya al comienzo del Evangelio de San Marcos (Mc. 2, 27) a propósito del día de descanso: "El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado".  Es una constante en toda su predicación que las leyes deben estar al servicio de las personas y no al revés. La ley por la ley nunca es suficiente, ya que debe obedecer a un propósito y ser entendida en un contexto. Este texto es una prueba más de que con Jesucristo se pone fin al judaísmo, la religión de la ley y se da comienzo al cristianismo, la religión del amor. El A.T. que aparece como el origen de la acusación de la condena es superado por el N.T., en el que se antepone la salvación de Dios sobre el pecado de las personas.

- Por último, es necesario aclarar que toda la reflexión anterior sobre el perdón y la misericordia no justifica la existencia del pecado. La escena termina con las palabras de Cristo: "Vete, y en adelante no peques más". El perdón y la misericordia de Dios siempre triunfan, son gratuitos y desinteresados, pero para ser efectivos necesitan primero del arrepentimiento del pecador y después del compromiso de cambio de vida de la persona perdonada. La escena y las palabras finales de Cristo recuerdan a esos padres que intentando proteger a sus hijos de futuros peligros les dicen "...y no lo vuelvas a hacer...". Sin duda, Cristo, como buen pedagogo, actúa desde el amor y la comprensión, no desde el castigo o la condena. De esa manera esta demostrado que se aprende mejor la lección, ya que como dice el refrán "se consiguen más moscas con miel que con hiel"... 

sábado, 25 de marzo de 2017

La Cuaresma

La Cuaresma se define como un tiempo de cambio, de conversión y de penitencia. Comenzó el pasado Miércoles de Ceniza y terminará la víspera del Domingo de Ramos, dejándonos en puertas de una nueva Semana Santa. Debe ser, por lo tanto, un tiempo de desierto espiritual, de silencio interior y de preparación a lo verdaderamente importante, la Semana Santa y la Pascua de Resurrección.

A lo largo de estos 40 días la Iglesia nos invita a reflexionar sobre nuestras vidas cambiando todo aquello que esté en connivencia con el pecado. El número 40 no es aleatorio, ya que nos recuerda los 40 días que Jesucristo estuvo en el desierto antes de ser tentado por el diablo. Esta semana estamos, por lo tanto, a mitad de ese camino de conversión.

La Cuaresma, al igual que el Adviento, no es un tiempo que tenga sentido por sí mismo, sino como preparación a la celebración de los días más especiales para los cristianos, los días en los que nuestra fe recuerda los momentos más importantes de la Historia de la Salvación de Dios con la humanidad. Son días para fortalecer nuestra vida de oración, nuestra vida de caridad y la esperanza en la vida futura.

A nivel personal, no sé lo que pasará este año, pero en experiencias anteriores, al terminar este tiempo, siempre he tenido la sensación de que he podido hacer mucho más en el campo espiritual de lo que he hecho. Al concluir estos días siempre me ha parecido que he permitido que Dios toque algunos aspectos superficiales de mi vida, pero que no le he dejado que entre a fondo en mi interioridad. Todos los años cumplo el ayuno, la abstinencia y algún que otro sacrificio “extra”, pero si de verdad me preguntaran si he cambiado sustancialmente, creo que mi respuesta en conciencia tendría que ser un “no excesivamente”.

Esta realidad me agobiaba un tanto en mis años de juventud. Ahora, con la madurez de los años, voy cambiando también la mentalidad. Últimamente no creo que Dios nos pida un cambio radical -del que cada año por el paso de los años me voy viendo más lejano- pero sí que nos exige un reconocimiento de la condición de pecadores para que su misericordia pueda actuar en cada uno de nosotros. No creo que Dios nos pida o exija esfuerzos inhumanos que van en contra de la propia condición humana, pero sí que como criaturas suyas reconozcamos a nuestro Creador y Salvador como el único que puede gobernar nuestras vidas.

En esa clave estoy intentando vivir estos días de gracia del Señor. Espero que sean provechosos y me hagan mejor persona y cristiano.

sábado, 18 de marzo de 2017

El Cielo es Real (Heaven is for Real, EE.UU, 2014)


"¿El Cielo es real? Porque si lo fuera, estoy seguro de que viviríamos de otra manera...". Esta frase tan sugerente forma parte del discurso final del pastor Todd Burpo en una de las escenas finales de una película tan entretenida como sorprendente.

Cuando una película está basada en hechos reales ello le añade un plus de interés a la misma. Si además plantea el tema de las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte) haciéndolo de manera visualmente atractiva el resultado es muy satisfactorio. El Cielo es Real es una película para todos los públicos, que tanto un niño como un adulto pueden disfrutar, siendo conscientes que cada uno de ellos lo hará con su mentalidad, su noción del sentido de la vida, de la muerte, de la religión...

Su argumento es muy atractivo: Todd Burpo, pastor protestante, lleva una vida como la de cualquier persona hoy en día: agobiado por sus trabajos, por pagar las facturas a fin de mes y sacar a su familia adelante en todos los aspectos. Es el responsable de una comunidad evangélica en un pequeño pueblo en el que con sus múltiples trabajos cobra lo justo para sobrevivir intentando transmitir la fe a sus paisanos. Una serie de pequeñas desgracias se van sucediendo hasta que un día su vida y su fe se tambalean cuando su hijo Colton es ingresado de urgencias en el Hospital con una peritonitis. Allí en el Hospital Todd se rebela contra Dios y las desgracias que le han sucedido una tras otra en un corto período de tiempo. Por suerte, los médicos le indican a la familia que Colton ha salvado la vida de milagro. Al rehacer su vida ordinaria, Colton poco a poco va desvelando un secreto: durante esas horas estuvo con Jesús en el Cielo. Evidentemente al principio nadie le cree, ni siquiera sus propios padres, pero poco a poco va dando pruebas de que su historia no es una fantasía, ya que conoce datos y situaciones que deberían ser absolutamente desconocidos para él...

Se trata sin duda de una película que provoca preguntas e inquietudes en quien la ve. Los diálogos son profundos y escasos, dejando espacio para el silencio y la meditación interior. Los diálogos entre las personas que creen a Colton y quienes son escépticos ante este tipo de experiencias no tienen desperdicio. La película quiere reflejar varios aspectos que se repiten sistemáticamente en quienes han tenido una ECM: En primer lugar, la incomprensión que sienten cuando nadie les cree e incluso se burlan de ellos. De la misma manera, el cambio del sentido de la vida y la pérdida del miedo a la muerte (en la película ello se refleja en que Colton juega con una araña que al principio de la película le daba pánico). También se refleja la profundización en la fe que se produce en quienes conviven con una persona que ha experimentado una ECM, así como el rechazo que provoca en quienes no tienen fe. Durante buena parte de la película el padre de Colton simboliza a la persona creyente mientras que su madre representa al escéptico frente a este tipo de situaciones, dando una visión global del problema.

Muchos símbolos religiosos se hacen presente una y otra vez a lo largo del film: la cruz, la Iglesia, la mariposa como símbolo de la resurrección, los servicios litúrgicos, imágenes de Jesús por todos lados... Todos ellos van creando una atmósfera religiosa en la que se intenta con imágenes y palabras describir realidades simbólicas, lo cual hay que reconocer que no es nada sencillo.


Me gustaría destacar asímismo uno de los extras que tiene la versión en DVD: el testimonio real del verdadero protagonista de la historia, un Colton Burpo ya adolescente pero que con una madurez impropia de su edad vuelve a narrar su experiencia.

Personalmente, yo he tenido la gran suerte en la vida de conocer a una persona que me narró una ECM. En breve le dedicaré una entrada, ya que es una experiencia que merece mucho la pena compartir... Pero ya puedo adelantar algo: A esa persona -como decía la primera frase de este post-  la ECM le cambió la vida para mejor. Creo que no hay mayor prueba que esa para demostrar que su experiencia fue real, al menos en su interior.

sábado, 11 de marzo de 2017

Million Dollar Baby (EE.UU., 2004)

Seguramente a algunos os extrañará que catalogue a Million Dollar Baby como una película religiosa. Evidentemente acepto que su temática fundamental no es la religión sino el boxeo, pero tras esa línea argumental general sí que subyacen otros temas colaterales que todos ellos están directamente relacionados con la fe cristiana. Esta dimensión trascendente no es casual, ya que en muchas películas dirigidas por Clint Eastwood el tema de Dios (o de la ausencia de Dios) está presente de una u otra manera. En concreto en muchas de sus últimas obras (Mystic River, Million Dollar Baby, Gran Torino o Más allá de la vida) la dimensión religiosa es esencial a la temática. Veamos de qué va la película y después la comentamos con calma. Por cierto, recomiendo que se vea la película antes de leer lo que viene a continuación, ya que es inevitable desvelar una parte importante de la trama para analizar el dilema moral que se plantea al final de la película.

Frankie Dunn (Clint Eastwood) es un entrenador de boxeo al que la vida no le va del todo bien. No se habla con su única hija y no consigue demasiado éxito en su trabajo. Un día, entra en su gimnasio una chica de 32 años venida de una familia marginal, Maggie (Hilary Swank), quien quiere que Frankie lo entrene para hacerla campeona. Al principio Frankie la desprecia y solo consigue la ayuda de un ex-boxeador llamado Scrap (Morgan Freeman), quien poco a poco la va acercando a Frankie. Finalmente, y gracias a su constancia y tozudez, Frankie acepta hacer de Maggie una campeona siempre que ella acepte sus reglas... 

¿Cuál es la temática religiosa en todo ello?... Pues aunque no lo parezca los dos personajes principales afrontan el final de sus vidas con una dimensión religiosa de fondo.

En primer lugar, Frankie aparece a lo largo de la película hasta en cuatro ocasiones rezando o yendo a la Iglesia, buscando un refugio-consuelo ante la falta de comunicación con su hija. Es un hombre en búsqueda: busca respuestas, busca consuelo, busca fe. Sus conversaciones con el sacerdote denotan amargura pero también un honesto interés de quien ha estado apartado de la religión pero en el etapa final de su vida necesita en el campo espiritual respuestas que el resto de la sociedad no puede dar. Abro un imaginario paréntesis: ¿No será por ello que todas las Iglesias están llenas de personas mayores con este perfil que se hacen preguntas similares y no encuentran respuestas en ningún otro sitio salvo en la Iglesia?. Cierro paréntesis. Al final de la película Frankie acude de nuevo al sacerdote a pedir su opinión sobre si debe practicar una eutanasia o no. Unas veces con humor-sarcasmo y otras con profundidad las conversaciones Frankie-sacerdote no tienen desperdicio.

Por otro lado, una vez que ha alcanzado el éxito y que le sobra el dinero (aparentemente ha alcanzado el sueño de cualquier deportista de élite) durante un combate, Maggie sufre un accidente que la postra en una cama para el resto de su vida. Aquí entra en juego un segundo punto que esta muy relacionado con la moral cristiana, el tema de la eutanasia. ¿Se puede terminar con una vida si la persona lo solicita?, ¿Es moral ayudarla?, ¿Cual es el límite entre la medicina como curación o la medicina que alarga innecesariamente una vida?, ¿Es digno vivir para quien cree que ha perdido la dignidad?, ¿Es mejor dejar morir lentamente y con sufrimiento o acelerar ese tránsito?... Aunque no se refleja su postura frente a la fe, Maggie aparece en esta etapa final de su vida postrada en un una cama portando una cruz colgada a su cuello, lo cual evidentemente no es casualidad sino una sugerencia más del trasfondo religioso de la película.

El tema de la eutanasia está expuesto en el Catecismo de la Iglesia. Os invito a leer los puntos 2276-2279 . De todas formas os resumo los dos puntos que a mi parecer  sintetizan el pensamiento de la Iglesia en este punto:

-  La eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.


- La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el “encarnizamiento terapéutico (...) Las decisiones deben ser tomadas por el paciente...

El límite entre ambos casos es muy sutil y yo diría que está cada vez más difuminado gracias a la medicina actual que ha avanzado tanto y que puede provocar situaciones "artificiales" de prolongación de la vida. En el caso de la película que nos ocupa hay una doble acción de Frankie. Por un lado desenchufa un respirador artificial a petición de Maggie (podría contemplarse en el segundo supuesto) pero también le administra una inyección de adrenalina que acorta el sufrimiento provocando su muerte, lo que creo que entra claramente en el primer supuesto. Pero más allá del juicio moral que podamos realizar lo verdaderamente importante de esta película es que sugiere temas éticos y consigue que el espectador empatice con cada uno de los personajes. Una historia bien trenzada, que te mantiene en tensión de principio a fin y que no termina con los títulos de créditos, sino que precisamente ahí es donde comienza la reflexión del espectador. Creo que no se le puede pedir más a un título cinematográfico.

sábado, 4 de marzo de 2017

El Reino de los Cielos (Kingdom of Heaven, GB, 2005)

En realidad hace ya unos cuantos años que vi esta película y recuerdo que me dejó más frío que otra cosa, pero ha pasado algo que me ha hecho cambiar de opinión, al menos respecto a lo cinematográfico. 

Hasta hace poco, como digo, yo había visto la versión comercial de 145 minutos y tenía la sensación de que a la historia le faltaba profundidad. Muchos personajes estaban tratados superficialmente y notaba "saltos" en el argumento que me dejaban desconcertado e incómodo en ciertas fases de la película.

El otro día, y por casualidad, pude ver la versión extendida del director Ridley Scott de 190 minutos de duración. La conclusión es que se trata de otra película completamente distinta, con un argumento mucho más sólido y un hilo conductor ahora sí inquebrantable. Sigue sin convencerme una buena parte del contenido de la historia, pero al menos he de reconocer que la película gana en calidad cuando se visiona de manera completa.

La acción tiene como trama la época de las Cruzadas cristianas que pretendían recuperar Tierra Santa. El protagonista principal, Ballian (Orlando Bloom) es un herrero que peregrina a Jerusalén para obtener el perdón de los pecados tras haber asesinado a un sacerdote. Llegado a Tierra Santa, encuentra a su verdadero padre, Godofredo de Ibelin (Liam Neeson) del que termina heredando sus títulos y posesiones. allí se enamora de Sibylla, la hermana del rey. Todo parece ir bien pero tras un periodo de paz, Jerusalén será atacada por los musulmanes y arrebatada para siempre a los reinos cristianos. No obstante, Ballian encabezará una heroica resistencia de la ciudad para salvar al menos la vida de sus habitantes.

Como decía al principio, la primera vez que vi esta película le encontré muchos más defectos que virtudes. Entre ellos está el hecho de que se presenta a la mayoría del cristianismo como belicista y a las huestes musulmanas como un ejército pacifista que parece que no tuvo más remedio que masacrar a los cristianos para salvar el honor mancillado de Saladino. En este sentido, me sigue pareciendo una visión muy simplista e incluso tergiversada de la realidad, pero hay que entender que uno de los objetivos de la película es explicar el fracaso de las Cruzadas y desde este punto de vista la historia funciona. 

Dicho esto, hay que aclarar también que la película presenta una temática religiosa pero pocas conclusiones espirituales se pueden sacar de ella. A lo largo de toda ella están más presentes el odio, el rencor y la venganza que el mensaje de Jesucristo de amor a los enemigos. Es cierto que intenta reflejar una época y un contexto histórico bien definidos, pero el que el protagonista termine perdiendo la poca fe que tenía al principio de la película tampoco ayuda en exceso. La imagen de la jerarquía de la Iglesia de la época que deja traslucir el film suena a tópico, estando más preocupados por las cuestiones terrenales que por las espirituales,´no existiendo un límite bien definido entre el poder terrenal y el poder espiritual, lo cual puede ser asumido habida cuenta de que se reflejan los siglos más oscuros de la Historia de la Iglesia. Por lo demás es entretenida y con unos efectos especiales destacables, especialmente en el asedio de Jerusalén.

En fin, una película que si se ve de manera distendida y sin entrar en excesivos juicios críticos históricos entretiene, sobre todo si como digo uno tiene la suerte de tropezarse con la versión extendida del director, la única que a mi juicio merece la pena.

sábado, 25 de febrero de 2017

20 Monumentos a la familia cristiana

Hace una semana realicé una entrada sobre los tipos de familia, haciendo hincapié en la familia cristiana en su faceta universal, no en la sociológica. No obstante, al terminar el post se me despertó la curiosidad de averiguar cómo se ha plasmado en el arte urbano de la sociedad civil el modelo de familia tradicional o cristiana, y he concluido esta búsqueda con los 20 monumentos a la familia que os dejo a continuación. 

Más allá de que unos puedan gustar más y otros menos, me gustaría destacar un par de puntos:

- En primer lugar, me ha llamado la atención que en Rusia y sus países satélites haya tanto reconocimiento a este tipo de familia. Sinceramente, no esperaba que muchos de los monumentos -y de los más bonitos- dedicados a la familia tradicional estuvieran en estos lugares. No obstante, es justo reconocer que en los últimos años Vladimir Putin es uno de los pocos gobernantes europeos que en sus discursos apela constantemente a las raíces cristianas de Europa, lo cual digo yo que de alguna manera estará relacionado.

- También me gustaría destacar el maltrato sistemático que la institución familiar cristiana sufre en España. Los resultados de esta búsqueda son un ejemplo más del poco reconocimiento que la familia tradicional tiene a nivel civil en nuestro país. No ha sido fácil, pero finalmente he encontrado dos ejemplos de monumentos a la familia en España. Se trata del número 10 (que estéticamente es un horror, sin lugar a dudas el más esperpéntico de toda la lista) y el número 20, que tiene una historia curiosa y lo he incluido únicamente por su aspecto humorístico. Se trata de un monumento en una rotonda en San Fernando (Cádiz) con un padre, una madre y sus dos hijos. Un coche chocó contra la estatua del padre destruyéndola por completo, sin ser sustituida hasta el momento. Desde entonces, el monumento es conocido popularmente como el "monumento al divorcio", ya que los habitantes del pueblo afirman con sorna que la madre se quedó con todo: con la rotonda y con los hijos...

En fin, bromas aparte, espero que disfrutéis con los monumentos, algunos de ellos realmente bellos y que merecerían una visita para verlos in situ.


1. Buenos Aires, Argentina

2. Queensland, Australia

3. Minsk, Bielorrusia.

4. Santa Cruz, Bolivia

5. Toronto, Canadá.

6. Villeta, Colombia

7. Antofagasta, Chile

8. Machalí, Chile

9. San Salvador, El Salvador

10. Salamanca, España
11. California, Estados Unidos
12. Ciudad de México. México
13. Mazatlán, México
14. Chihuahua, México
15. Saransk, Rusia.
16. Astrakhán, Rusia.
17. San Petersburgo, Rusia

18. Belgorod, Rusia
19. Kolochava, Ucrania.

20. San Fernando, España
Monumento tras el accidente

20. San Fernando, España
Monumento original

domingo, 19 de febrero de 2017

Una reflexión sobre la familia cristiana

Quizás el titulo de esta entrada pueda dar lugar a equívocos. De entrada quiero aclarar que este post no pretende hacer apología de ningún modelo concreto de familia, ni siquiera de la llamada "tradicional" o "cristiana". Es cierto que hoy está de moda atacarla y ridiculizarla, pero ya hay libros enteros y magisterio suficiente para salir en defensa de la familia cristiana, por lo que  mis intenciones son diversas en ese sentido.

Familias hay muchas. Tantas como uno quiera aplicar a la ambigua definición que da la Academia Española de la Lengua"Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas". Desde el comienzo de la humanidad hasta el presente han habido familias monogámicas, poligámicas, familia-clan, matriarcales, patriarcales, biparentales, monoparentales, homoparentales o ensambladas, cada una de ellas con sus particularidades. También se ha establecido tradicionalmente una diferencia entre familias nucleares o familias extensas, según el número de personas que contabilicemos en el agrupamiento humano, haciéndolo más o menos extenso.

Por contra, la "familia cristiana" sí que desde el comienzo de la Iglesia ha estado más definida, sin lugar a dudas condicionando el desarrollo posterior del concepto. Este modelo de familia está basado en el matrimonio cristiano, que por definición es "un contrato para toda la vida -indisoluble- entre un hombre y una mujer". La familia nace, por lo tanto, con la misión de los esposos de amarse mutuamente, engendrar hijos y educarlos en la propia fe cristiana. La propia Iglesia comprendió desde muy pronto que la mejor manera de perpetuarse en la historia era a través de la familia o "iglesia doméstica", ya que es evidente que no hay mejor manera de transmitir la fe que el ámbito familiar.

Ambas familias -civil o cristiana- se basan en el reconocimiento de ciertos derechos y deberes que tienen como fin último el bien del núcleo de personas que conviven bajo un mismo techo. En uno y otro caso se pertenece a una familia sin elección propia, por el mero hecho de haber nacido en ella o compartir unos lazos de consanguinidad (o ni siquiera eso, en los casos de adopción). Hasta aquí -como decía en la introducción de la entrada- solo he realizado un mero análisis antropológico de la realidad familiar social o cristiana.

Pero la familia cristiana tiene otra connotación que a menudo se olvida, y esa es la idea que quiero recalcar en el día de hoy. Desde un punto de vista espiritual, vemos que su idiosincrasia es bien distinta a los modelos anteriormente expuestos. Para confirmarlo basta ver la reacción del propio Jesucristo cuando le dicen que su madre y sus parientes -su familia- lo buscan: «¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» (Mt. 12, 48-50). Creo que las palabras de Jesucristo necesitan poco comentario, ya que hablan por sí solas. La verdadera familia cristiana trasciende los lazos de consanguinidad y se adentra en los lazos invisibles de la fe. Para pertenecer a esta familia basta el Bautismo como incorporación a la gran familia de los miembros de Cristo. Precisamente una de las grandes diferencias del cristianismo con respecto al judaísmo es que mientras a este solo se puede pertenecer naciendo en una familia judía, en aquel es la decisión libre, consciente y personal la que adhiere al creyente a la religión.

Entiendo a los que defienden a la familia tradicional como el ámbito privilegiado de transmisión de la fe y de los valores cristianos. Es una dimensión importante que hoy más que nunca debemos fortalecer. Pero también invito a ampliar las miras reconociendo que la fe cristiana se debe vivir en un ámbito mayor de experiencia, en una gran familia que trasciende los lazos de la sangre y se adentra en los invisibles lazos que proporciona el Bautismo.

sábado, 11 de febrero de 2017

Simbolos Cristianos (IV): Símbolos de la Pasión

La cuarta y última (de momento, nunca se sabe...) entrada sobre los símbolos cristianos va a ser la más larga. El motivo es que la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo son los momentos de su vida -que junto a su nacimiento- más repercusión han tenido en la Historia Universal del Arte. Es por ello que en la práctica totalidad de Iglesias desde la Edad Media hasta la actualidad se encuentran símbolos que aluden directa o indirectamente a estos momentos de la vida de Cristo, siendo el total de estos símbolos casi incontable. De manera general se conoce al conjunto de estos elementos como Arma Christi.














Nuevamente he realizado una selección de los mas representativos de entre estos símbolos, sin el propósito de ser exhaustivo ni agotar el tema. Unos son más evidentes y otros más rebuscados, pero todos ellos los podemos encontrar en muchas decoraciones pictóricas o escultóricas de las Iglesias. En esta ocasión quedan recogidos 30 símbolos que unidos a los 41 de las tres entradas anteriores hacen un total de 71 símbolos cristianos, lo cual no está nada mal. Para enriquecer la reflexión, en esta ocasión aporto la cita Bíblica donde se encuentra recogido el símbolo en el Nuevo Testamento. Están ordenados además por orden cronológico según los relatos de la Biblia.

1. Las 30 monedas de plata: Es el precio que las autoridades judías pagaron a Judas por traicionar a Jesús y revelar el sitio donde se iba a encontrar en la noche de Pascua. ¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré? Ellos le asignaron treinta monedas de plata (Mt. 26, 15)Como es lógico las 30 monedas de plata han quedado para la historia como símbolo de la ambición humana y de la traición, aunque posteriormente también del arrepentimiento imperfecto de Judas:  Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás. El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó. (Mt. 27, 3-5).



2-3. El Cáliz - el vino: Símbolos de la sangre derramada por Cristo en la cruz. "De igual modo, después de cenar, tomo el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros." (Lc. 22,20).




4-5. La espiga - el pan: Tanto el pan como el elemento del que procede se convierten en la Última Cena en símbolos de la Eucaristía. "Tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo." (Mt. 26,26).


6. La antorcha: Refleja que el prendimiento de Jesús ocurrió durante la noche, simbolizando la hora de las tinieblas. "Judas, pues, llegó allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas." (Jn. 18, 3)


7. La espada de Pedro: Los 4 Evangelios narran que uno de los discípulos uso la espada para defender a Jesús. Solo San Juan dice el nombre de quien la usó: San Pedro. "Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco" (Jn.18,10).


8. La mano de la bofetada: Símbolo de otro de los ultrajes a los que fue sometido durante los interrogatorios, en este caso, en los de los Sumos Sacerdotes Anás y Caifás: Cuando dijo esto, uno de los alguaciles que estaba cerca, dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? (Jn. 18,22)


9. La palangana de Pilato: A partir de esta acción, la expresión "lavarse las manos de un asunto" simboliza el desentenderse del mismo. Pilato se lavó las manos para dejar constancia de que no era responsable de la sangre de Jesucristo, a quienes los dirigentes judíos querían ver crucificado. "Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.»" (Mt. 27, 24).



10-11. La columna y los látigos de la flagelación: representan el castigo que sufrió Jesús antes de ser crucificado: "Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado" (Mc.15,15)



12-13-14. La Corona de espinas, la caña y el manto: Atributos de burla que los soldados de Pilato ponen a Jesús como "rey de los judíos" para humillarlo: "Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!" (Mt. 27, 28-29).














15: La Santa Faz: La aparición de una mujer que enjuga el rostro de Cristo mientras carga con su cruz no aparece en ninguno de los 4 Evangelios canónicos, pero forma parte de la tradición piadosa de la Iglesia. Como reliquia se la conoce con el nombre de Mandylion, del que se tiene constancia que desapareció en Edesa en el año 609. La primera referencia a nuevas reliquias de este tipo se tienen del año 1137. Su nombre procede probablemente del latín "vera-icon" (verdadera imagen). Fuera de los 4 evangelios canónicos, en el evangelio apócrifo de Nicodemo tampoco aparece esta escena pero aparece la mujer Verónica en otro contexto: sería el nombre de la mujer de la que Jesús curó los flujos de sangre, milagro atestiguado por los tres evangelios sinópticos. Quizás la tradición haya unido estas dos ideas, pero lo cierto es que artísticamente la faz del Señor plasmada en un lienzo es uno de los temas más recurrentes de la Pasión.



16. La cruz: Por su gran importancia y diversidad de formas fue presentado en un post aparte. Pinchando en el link se encuentran los 14 tipos de cruces más representativas del cristianismo. "Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz..." (Jn. 19, 17).



17. La calavera: Es muy frecuente ver un cráneo a los pies de las representaciones de la cruz de Cristo. Dicho hueso es símbolo universal de la muerte y a su vez traducción literal del nombre del monte en el que fue crucificado Jesucristo"Llegaron al sitio llamado Gólgota, que quiere decir lugar de la calavera" (Mt. 27, 33).


18. Las tres cruces: "Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda" (Lc. 23,33). Los evangelios, por lo tanto, nos narran que junto a Jesús fueron crucificados dos bandidos o malhechores, uno a cada lado. Uno de ellos es conocido como el buen ladrón por su arrepentimiento y la promesa que Jesús le hace: "Te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc. 23,43). Sus nombres quedaron recogidos en el ya mencionado evangelio apócrifo de Nicodemo: Dimas (el buen ladrón) y Gestas.


19-20. Los clavos de la cruz y el martillo: Con frecuencia no es la cruz sino algunos elementos accesorios de ella  los que son representados a modo de símbolos, como los tres clavos de la cruz o el martillo para clavarlos. El número de clavos es tres ya que aunque no hay certeza de ello, se piensa que los pies fueron clavados con un solo clavo. Respecto al martillo no se suele representar en exceso en la iconografía actual, posiblemente pos su cercanía a otros símbolos como el comunista o el masón.


21. El letrero INRI: Al igual que el anterior, el letrero INRI remite a la cruz. Se trata de un acrónimo de la causa de la condena de Cristo, tal y como nos narra el Evangelista San Juan: "Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos. Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego." (Jn. 19, 19-20)INRI, por lo tanto, es el acrónimo de Iesvs Nazarenvs, Rex Ivdæorvm. En representaciones de las Iglesias orientales, hay una letra final que varía, ya que se cambia Rex por Basileus, siendo el acrónimo resultante INBI: Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος ὁ Bασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων. Por motivos lógicos de espacio no suele aparecer casi nunca la frase completa, sino únicamente la abreviatura:












22. Los dados: "Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: «No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca." (Jn 19, 23-24). Los dados son, por lo tanto, símbolo de echar a suertes la túnica de Cristo, aunque el Evangelista San Juan no habla específicamente de dados. Sin embargo, sí parece que era la forma más común en la que en aquella época se jugaban la suerte, tal y como se han encontrado en muchos yacimientos arqueológicos de la época.


23. La vara con la esponja empapada en vinagre: Se trata de un elemento que refrescaba la boca de los torturados prolongando su agonía. Las últimas palabras de Jesús en vida hacen alusión a esta escena: "Jesús dijo: «Tengo sed.». Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca." (Jn. 19,29)


24. La lanza: Es un símbolo más que recuerda la muerte física de Cristo, en este caso, la manera en que los soldados romanos se aseguraron de que verdaderamente estaba muerto: "Al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua" (Jn. 19, 33-34).


25-26. Las tenazas y las escaleras:  Elementos relacionados con el descendimiento del cadáver de Cristo de la cruz. "Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo,(...) se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y después de descolgarle..." (Lc. 23, 50-53). Como tal no aparecen en la Biblia ni las escaleras ni las tenazas, pero ambos fueron elementos imprescindibles para bajar el cuerpo de la cruz.


27-28. El sol y la luna: Los evangelios narran ciertos fenómenos extraños tras la muerte de Jesús: terremotos, oscuridad y aparición de resucitados. De entre todos ellos se suele utilizar el símbolo del sol y la luna unidos a la cruz para representar el dominio de Dios sobre los elementos de la naturaleza. "Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona." (Lc. 23,44)



29. El velo del templo: De la misma manera tras la muerte de Jesús nos narran los evangelistas que se rasgó el velo del templo. "En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron" (Mt. 27, 51). Dicho velo era símbolo a su vez de la separación entre Dios y los hombres. Al rasgarse, se da a entender que con la muerte de Jesús se elimina esa separación existente.


30. El sudario: Al igual que la Santa Faz es una de las reliquias más veneradas por los cristianos. La existencia de esta sábana o síndone queda atestiguada por los evangelistas: "José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo" (Mt. 27,59). Muchos identifican esta sábana bíblica con la que a día de hoy se conserva en la Catedral de Turín, la cual sigue siendo objeto de estudio y de controversia por la comunidad científica y religiosa.