jueves, 7 de diciembre de 2017

Noé (Noah, EEUU, 2014)

Noé es una película "Made in Hollywood", industria que en los últimos años ha visto un filón económico en la adaptación de diversos relatos bíblicos, con el plus añadido que producen los nuevos avances tecnológicos. De la misma manera, se percibe en estas nuevas películas un inusitado interés por la perspectiva psicológica de los personajes, poniendo más énfasis en las motivaciones personales de los protagonistas que en el propio argumento de las historias, por lo que no importa que la temática sea ya archi-conocida, como es el caso que nos ocupa. El reparto de Noé es de auténtico lujo, con Rusell Crowe, Emma Watson y Anthony Hopkins como avales de la seriedad del proyecto.

Para mi juicio se trata de una versión bastante fiel al relato bíblico, si bien es cierto que la dificultad para ello radica en que no hay mucho material histórico para un largometraje. En el libro del Génesis apenas se dedican 4 capítulos al desarrollo de la historia de Noé, por lo que realizar un film de 135 minutos tuvo que requerir de bastante imaginación por parte de los guionistas. Para cumplir este propósito se han añadido historias paralelas bastante creíbles y que encajan en el conjunto de la trama. Con esta intención, además de la historia de Noé, se añade acertadamente un relato de la Creación que es una buena explicación científico-teológica del origen del mundo, así como varias escenas de Adán y Eva en el Paraíso, el pecado original o el fratricidio entre Caín y Abel. Especial mención en este sentido merecen unos extraños personajes, los nefilim que aparecen en Gn. 6,4, y que unas veces son traducidos en la Biblia como caídos o rebeldes y otras como gigantes. La película unifica todos estos conceptos y el resultado vuelve a ser una vez más convincente, con unas criaturas entrañables que desaparecerán con el Diluvio.  Algunas de las historias inventadas son: la aparición de un descendiente de Caín (Tubal-Caín) rival de Noé, el embarazo durante la travesía de la nuera de Noé (Ila) o el supuesto sacrificio que Noé iba a hacer de sus nietas, episodio que recuerda poderosamente a otra historia bíblica posterior, la de Abraham y el sacrificio de su hijo Jacob. Todo ello unido a una fotografía destacable, buenos efectos especiales y una banda sonora que no desmerece al conjunto, conforman un film bastante interesante. Ello no quita que la película presente errores de bulto, como un Noé que pasea a sus anchas en pantalones, o la aparición en las batallas de armas metálicas o de fuego más propias de los tiempos medievales y modernos. Son errores tan evidentes que hacen suponer que son intencionados, supongo que en un intento de presentar el relato bíblico en consonancia con los tiempos modernos, haciendo creer al espectador que aunque es una historia que sucedió hace más de 3.500 años bien pudiera ser contemporánea de nuestra sociedad.

Respecto al aspecto "espiritual" de la película -el más interesante para mi gusto- la película presenta una serie de temas que merecen un comentario individual:

- En primer lugar se presenta el tema del pecado. Un tema que es casi el prioritario de los 11 primeros capítulos del Génesis, por lo que no podía ser otro el argumento principal. Noé y su familia son los escogidos para una regeneración de la especie. El Arca representa el germen de esa nueva humanidad perdonada por Dios, aunque se deja intuir que en lo sucesivo la humanidad volverá a manifestar el pecado como característica generalizada. En este sentido, la antropología que subyace a la película es de tipo luterano-pesimista, si bien es cierto que se abren espacios de interpretación para la doctrina católica de la gracia redentora. No obstante, es un relato del A.T., por lo que entiendo que teológicamente se puede hacer una lectura de ambas concepciones. La lucha entre el bien y el mal -y sus efectos visibles- es presentada como una constante de la historia desde el momento del pecado original hasta nuestros días, y esa me parece una idea bastante lúcida.

- La visión de Dios que se transmite es la de un Dios sádico y cruel, por mucho que conceda otra oportunidad al hombre. Se trata de un Dios que arrepentido de su Creación intenta acabar con ella, aunque finalmente escoge a unos cuantos humanos que la comiencen de nuevo. Se trata de un Dios algo antropomorfo del A.T. (evidentemente en Dios no cabe el arrepentimiento, cualidad humana), por lo que no hay que rasgarse las vestiduras al contemplar el film y sí verlo como un Dios pre-cristiano, más propio del judaísmo y con las características que el paso de los siglos -y la intervención de Jesucristo en la historia- limarían.

- Otro tema fundamental es el tema de la fe y la experiencia religiosa, de la cual solo Noé y su abuelo Matusalem tienen la exclusiva. La idea de restringir el fenómeno religioso a unos pocos elegidos tampoco me parece una concepción errada, ya que se intentan transmitir los orígenes de la dimensión trascendente, y solo unos pocos comenzaron con esas experiencias a modo de sueños, visiones o voces internas. El resto de la familia de Noé no entiende que el Patriarca anteponga sus sentimientos religiosos a los afectivos y familiares, lo cual será una constante hasta la llegada de Jesucristo. Es por ello que realizar una lectura sesgada del A.T. pueda dar como conclusión errónea la perspectiva del fanatismo y el fundamentalismo como características principales de las personas religiosas, cuando lo que en realidad se pretende transmitir con estos relatos es una idea bien distinta. Resulta ciertamente una tarea dificultosa narrar con palabras experiencias profundas e internas de los diferentes escogidos por Dios. Noé, Abraham, Moisés, David... ninguno de ellos pasaría por el tamiz del Dios misericordioso del N.T., pero no sería justo realizar un juicio de sus historias a la luz de lo que no conocieron.

Espero que estas claves os ayuden a una mejor comprensión de la película, que ciertamente merece la pena, tanto como espectáculo visual como por dar pié a una reflexión posterior.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Calvary (Irlanda, 2014)

El fin de semana pasado pude por fin ver Calvario, un thriller irlandés que tiene como protagonista a un sacerdote, entremezclando sutilmente comedia ácida y drama a partes iguales.

La película está ambientada teniendo muy en cuenta el contexto religioso de Irlanda, el único país con mayoría católica del norte de Europa, y no evita abordar temas tan delicados como la pederastia, la homosexualidad, la eutanasia, las riquezas de la Iglesia o la posición excesivamente acomodada de la jerarquía. También aparece un retrato perfecto de la sociedad occidental actual y sus pecados más frecuentes, con un elenco casi interminable de vicios e inmoralidades cometidas por personas corrientes. En el film, junto a estos temas tan espinosos y controvertidos aparecen otros más espirituales como el perdón, la amistad, la vocación, el servicio, la fidelidad o la realización de la persona.

El argumento de la película es muy interesante: El padre James Lavelle (Brendan Gleeson), sacerdote católico, escucha en el confesionario un domingo a un feligrés que le dice que le va a asesinar al siguiente domingo. Comienza por lo tanto una semana intensa en la vida del cura en la que a través de su relación con la feligresía y con su propia familia tendrá que afrontar su propio "Calvario" espiritual y prepararse por si la amenaza llega a consumarse.

La palabra Calvario remite al monte en el que Jesucristo fue crucificado, en hebreo "Gólgota". Pasar un calvario se ha interpretado tradicionalmente como una serie de calamidades y desgracias que afligen a una persona. Esta será la situación que debe afrontar el Padre Lavelle, quien irá conociendo a una serie de personajes a cada cual más peculiar-depravado y que pueden ser su potencial asesino.

No voy a hacer de spoiler y revelar si finalmente el penitente cumple su propósito o no, pero sí voy a apuntar las personas con las que el Padre Lavelle toma contacto a lo largo de la película, ya que no tienen desperdicio.

Los primeros son aquellos que en función de su sexo o su cercanía al sacerdote no pueden ser sus asesinos:

- Fiona, hija del sacerdote (se hizo sacerdote tras enviudar), quien acaba de intentar suicidarse cortándose las venas tras un desengaño amoroso y pasa una temporada de recuperación con su padre.  
- El obispo Montgomery, quien no se preocupa en exceso de las cosas espirituales pero sí de las materiales.
- El Padre Leary, El compañero sacerdote del Padre Lavelle, quien tiene dudas de fe y vive un sacerdocio acomodado y poco comprometido.
- Teresa, Una mujer francesa que acaba de perder a su marido en un accidente de tráfico. A pesar de su delicada situación será un ejemplo de fe y fortaleza fundamental para el sacerdote en sus momentos más difíciles.
- Freddy Joyce: Un preso que está en la cárcel por asesinato y canibalismo. El padre Lavelle mantendrá una interesantísima conversación con él sobre la naturaleza humana
- Verónica, la mujer del carnicero del pueblo que reconoce abiertamente su adulterio y afirma que no es el único que ha cometido en su vida, no mostrando arrepentimiento alguno ni deseo de conversión, sino mostrándose provocativa en todos sus acercamientos al sacerdote.

A partir de aquí comienza la lista de candidatos a asesino:

- Inspector Stanton, Un policía homosexual poco partidario de la estrechez moral de la Iglesia Católica.
- Milo Herlihy, un joven marginado cuyo poco éxito con las chicas le he llevado a enrolarse en el ejército para -en sus propias palabras- saber que se siente al matar a una persona.
- Leo: Un homosexual que se prostituye, afirmando que su primera experiencia homosexual fue con un obispo.
- Frank Harte, Un médico ateo que dice haber perdido la fe en sus primeros años de ejercicio de la medicina al interpretar el sufrimiento y la muerte como ausencia de Dios. Desde entonces vive amargado ya que sabe que en su trabajo más tarde o más temprano siempre perderá su lucha contra la muerte.
- Jack Brennan, Un carnicero cuya mujer (Verónica) le es infiel con un africano. Su desencanto le lleva a tener sed de venganza contra todo ser humano.
- Simon, el africano, un mecánico que alardea de sus múltiples conquistas, entre ellas Verónica. Vive para el sexo y no entiende de normas que no se puedan traspasar.
- Brendan Lynch, El dueño de la taberna del pueblo, un budista violento que odia la Iglesia Católica.
- Michael Fitzgerald, El rico del pueblo, que reconoce abiertamente que ha ganado toda su riqueza de manera ilícita y sin escrúpulos, y a quien toda su familia ha abandonado por lo que se encuentra  en un momento de vacío y de sinsentido existencial.
- Un anciano escritor (en la película no se menciona su nombre) fracasado que quiere suicidarse antes de sufrir más, pidiendo al sacerdote que le proporcione una pistola para ello.

Desvelar quien de los nueve es el posible asesino (y si cumple o no con su palabra) os lo dejo a vosotros; pero sí os adelanto desde ya que merece la pena ver la película y disfrutar de la trama y de lo característico de cada personaje...

jueves, 23 de noviembre de 2017

City of Angels (EEUU, 1998)

Hace unas semanas escribía sobre la película favorita del Papa Francisco. Alguien me preguntó en una conversación privada que cuál era mi película religiosa favorita. Ciertamente son tantas que me resulta complicado quedarme con una en concreto. Sin embargo, le prometí a esa persona que iba a escribir un post sobre una de ellas. Esa conversación me animó definitivamente a escribir esta entrada que he evitado durante años, pero que creo que ya puedo afrontar sin tapujos. El motivo de mi preferencia por este film es que se establecen tantas similitudes entre la vida del protagonista y mi propia vida que ineludiblemente me toca la fibra sensible hasta el tuétano.

En efecto, City of Angels es es uno de mis largometrajes favoritos, de visión -y revisión- obligados. Soy consciente que como película no tuvo mucho éxito en los cines comerciales, aunque sí lo tuvo su B.S.O. interpretada por auténticos números uno como Eric Clapton, U2, Alanis Morissete, Peter Gabriel o Jimi Hendrix entre otros.

Respecto al filme, ya me encantaba y me hacía cuestionarme muchas cosas cuando la vi por primera vez a finales de los años 90 y evidentemente sigue haciéndolo hoy. Se trata de un remake de la película alemana “El Cielo sobre Berlín” (1987). La versión de Hollywood está protagonizada por Nicolas Cage y Meg Ryan. No me extiendo en los detalles técnicos, pero en cuanto os cuente el argumento entenderéis porque me gusta tanto. City of Angels cuenta la historia de Seth, un ángel de Dios que se enamora de Maggie, una médico que pasa por un momento de crisis humana. Seth tendrá que tomar la decisión más trascendental de su vida: escoger entre seguir sirviendo a Dios como ángel espiritual o experimentar el amor humano y comenzar una nueva existencia como hombre carnal. Salvo en que yo no soy ningún ángel, los paralelismos son más que evidentes. Siempre he contemplado esta película con la precisión que requiere el verse tan identificado con el protagonista, escudriñando cada frase, paladeando y saboreando los diálogos (más bien escuetos, la película se desarrolla más en tiempos de silencios que provocan la reflexión) entre la pareja protagonista. El final –que no desvelo- es de culto, lejos de esas películas románticas empalagosas. 

Inevitablemente, al terminar de ver la película, siempre brota en mi interior la misma pregunta: ¿Por qué tiene que escoger Seth entre dos cosas perfectamente compatibles, entre dos amores que no son excluyentes...? Yo personalmente asumo y acato la doctrina de la Iglesia Católica en cuestión de celibato. Nadie obliga a ser célibe y nadie impide dejar de serlo. Pero no es menos cierto que el celibato es solo una ley eclesiástica, no de derecho divino, lo cual hace que pueda ser derogada en cualquier momento por la autoridad competente. Que ello vaya a pasar no depende de mí ni de mis gustos, por lo que solo el tiempo dirá si historias como la de Seth tendrán que seguir repitiéndose. Si algún día la Iglesia Católica diera ese paso -y seguimos en el terreno de la hipótesis- pasado un tiempo prudencial sería el momento justo para comparar el antes y el después de los ministros ordenados y poder sacar conclusiones acerca de si el celibato fue bueno o no para la Iglesia Católica durante su vigencia. 

Aparcando ese tema y volviendo a la película, deciros que espero que os guste. Si ya la habéis visto y si es posible, os pediría que la veáis desde esta nueva perspectiva que os propongo para que empaticéis conmigo y con tantas personas que un día tuvimos que escoger entre dos formas distintas de amor y de existencia.

martes, 14 de noviembre de 2017

11 Cumpleaños


Bueno, pues como cada 14 de noviembre el Blog cumple un añito más. En este caso ya van 11, un número que sin ser redondo no es por ello menos interesante que el del año pasado.

Este año, sin embargo, las estadísticas que ofrezco anualmente se van aquedar un poco cortas. El motivo es ajeno a mi voluntad, ya que Google nos ha ocultado a los administradores las cifras referentes a "me gusta", tanto los de cada entrada como los del Blog en general.

Escribí a Google para consultar sobre esta cuestión y me han respondido que se siguen contabilizando pero de manera oculta. Ellos pueden verlo pero el propietario del Blog no, lo cual no llego a alcanzar a comprender, aunque imagino que sus razones tendrán.

Dicho esto, lo realmente importante -como se puede ver por el resto de estadísticas- es que el Blog sigue avanzando a buen ritmo. Sigo estando satisfecho de este crecimiento, que como digo siempre espero que sea para mayor gloria de Dios y de su Evangelio.

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Para compensar la pérdida de algunas estadísticas voy a contraatacar con otras, menos relevantes pero también curiosas. Espero que se conviertan también en tradición con el paso de los años....

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jueves, 9 de noviembre de 2017

Habemus Papam (Italia, 2011)

Desde que viví dos años en Italia quedé prendado de Nanni Moretti, el director de cine que supo plasmar perfectamente la superación de un cáncer en su genial Caro Diario (1993). Estando allí se estrenó su segundo gran éxito, La habitación del hijo (2001), otra obra de arte sobre el sufrimiento ante la pérdida de un ser querido. Desde entonces lo he seguido en la distancia, lo suficiente para saber que únicamente ha rodado 4 películas de las que yo solo había visto hasta ayer: Mia madre (2015).                                                                                 
Ayer, como digo, añadía a esa lista una más. Reconozco que he tardado bastante en ver una película con una temática netamente religiosa como Habemus Papam (2011). Vista con el paso de los años, creo que se trata de una película casi profética, un buen intento de mezclar drama y comedia frente a temas siempre controvertidos y por ello difíciles de tratar, pero Moretti consigue que la acción se desarrolle de forma reverente sin sobrepasar los límites tolerables para un creyente.

¿Qué pasaría si un cardenal entra en una crisis existencial en el justo momento de ser elegido Papa? La original pregunta es -como digo- tratada desde el punto de vista del drama personal humano del candidato a Papa y de sus personas más cercanas, al tiempo que el periodo de espera mientras toma una decisión provoca situaciones cómicas y momentos en los que todo resulta creíble por lo inexplorado de la situación. Un psicoanalista ateo (protagonizado por el propio Moretti) será el hombre escogido para intentar que el candidato a Sumo Pontífice aclare sus confusas ideas frente a la desesperación de los impacientes cardenales.

La película alterna la ficción propia de la película con imágenes reales de 2005, durante el entierro de San Juan Pablo II en la plaza de San Pedro del Vaticano y de la elección del propio Benedicto XVI en dicha plaza, lo que hace más creíble la historia. 

Adelantaba antes que la película fue casi profética. Este comentario se debe a que el film adelantó dos años lo que sería una auténtica convulsión en la Iglesia Católica, la renuncia de Benedicto XVI al papado el 11 de febrero de 2013. Más allá de este hecho curioso, lo que más interesa de la cinta de Moretti es la profundidad con la que retrata siempre a sus protagonistas desde un punto de vista psicológico, lo que consigue que el espectador empatice con la mayor parte de sus protagonistas y situaciones. Especialmente significativa me ha resultado personalmente la escena en que todos los Cardenales rezan en su interior para no ser elegidos Papa durante las votaciones. Uno siempre había pensado lo contrario, que cada Cardenal estaría deseando ser el sucesor de San Pedro, por lo que esa nueva perspectiva confiere un punto de vista diverso y no exento de grandes dosis de credibilidad.

De la misma manera la renuncia final del Papa no es por motivos de fe, ni siquiera de humildad. Se trata de una renuncia porque una persona en el atardecer de su vida no se encuentra con fuerzas para dirigir a una institución que representa a más de mil millones de creyentes en todo el mundo. Me parece una crítica soterrada de Moretti bastante aceptable, y que en el caso de Benedicto XVI terminó por darle la razón. Las presiones internas, externas y mediáticas deben ser de tal calibre para ocupar un puesto de tanta responsabilidad que tanto en el caso de la película como en el del Papa emérito resultan comprensibles sus renuncias. Si bien ello es cierto, también lo es que en la película el protagonista principal aparece como pusilánime y un tanto bobalicón, no sabiendo dar una explicación veraz de los motivos últimos de su crisis. Quizás esta es la perspectiva más criticable a un Moretti que en la segunda parte del film diluye un tanto la credibilidad del personaje principal.

Otra escena para enmarcar es aquella en la que el Camarlengo le insinúa al recién escogido Papa que no sería ético renunciar al cargo porque su antecesor lo ocupó hasta el final a pesar de su deterioro físico, de su enfermedad y de su avanzada edad. Sin citar nombres se está aludiendo de manera directa a San Juan Pablo II. Esta presión psicológica no me cabe duda que el propio Benedicto XVI tuvo que soportar de manera directa o indirecta, y es probable que Moretti ya intuyera en la época en que rodaba la película que se trataba de una cuestión controvertida dentro del Vaticano.

Por todos estos aspectos me parece una película muy recomendable y apta para todo tipo de públicos, ya que como mencioné anteriormente la película no roza -ni siquiera de lejos- la irreverencia.

jueves, 2 de noviembre de 2017

El festín de Babette (Babettes gæstebud, Dinamarca, 1987)

La semana pasada escribí un post acerca de la felicidad y esta semana abordamos la misma temática a través del Cine. 

Creo que es la primera película danesa que veo en mi vida, y es posible que sea la última. A pesar de ser la ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa, no fue ése el motivo suficiente para visionarla en su día. Si me he decidido a verla 30 años después de su estreno ha sido por haber sido publicitada recientemente por el Papa Francisco al declararla su película favorita de todos los tiempos. Me parece una persona con suficiente criterio ético y estético como para no pasar por alto su invitación a tenerla en consideración.

El festín de Babette narra la historia de dos hijas de un pastor luterano y de su criada, Babette, una exiliada francesa que llega a Jutlandia para cambiar definitivamente las vidas de todos los que entran en contacto con ella. No será de manera inmediata, sino que lo hará 14 años después de su llegada, tras ser la ganadora de un premio de lotería y poder preparar un banquete para todos aquellos que la recibieron y le dieron un sentido a su vida en sus años más difíciles. 

Me parece una película entrañable, humana a más no poder, y que mezcla una temática religiosa con la búsqueda del sentido de la vida y de la felicidad de una manera bastante acertada. No me atrevo a catalogarla como la mejor película de mi vida, pero sí que es de esos filmes que merece la pena ver al menos un par de veces para sacarle toda su enjundia. 

A continuación ofrezco tres claves de interpretación que creo que os pueden aprovechar a quienes la hayáis visto: 

1. Contenido Bíblico:

En primer lugar el banquete que Babette organiza tiene ya de por sí fuertes connotaciones bíblicas, ya que el festín es uno de los elementos que más se repite en el N.T.: Mc 6, 21 (El banquete de Herodes), Mt 22,2-10 (El Reino de los Cielos como banquete), Mt, 25, 10 (Parábola del banquete de bodas), Lc 14,13-14 (Invitar a un banquete sin esperar nada a cambio),  Ap 19,9 (El banquete de bodas del Cordero)...

Aparte de esta temática, dos son a mi juicio las citas bíblicas más relevantes de la película. 

La primera aparece una sola vez en boca del general y está tomada del comienzo del libro del Eclesiastés (1,2): "Vanidad de vanidades, todo es vanidad". Con ella se resume el vano intento de alcanzar la felicidad a través de la apariencia, los convencionalismos sociales o la búsqueda egoísta de los placeres de este mundo.

La segunda, repetida varias veces a lo largo de la película forma parte del Salmo 84, 11-12: "La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo".


Esta última se resume especialmente en el discurso final del general, que no tiene desperdicio y que el propio Papa Francisco reconoció que había inspirado algunas líneas de su Encíclica Amoris Laetitiae. Copio íntegro el discurso del General: "Conocemos el temor pero no. Nuestra elección no importa nada. Llega un tiempo en el que se abren nuestros ojos. Y llegamos a comprender que la misericordia y la gracia son infinitas y lo único que debemos hacer es esperar con confianza y recibirla con gratitud. La misericordia y la gracia no ponen condiciones y dirá: Todo lo que hemos elegido nos ha sido concebido y todo lo que rechazamos también nos lo es dado. Sí, incluso se nos devuelve aquello que rechazamos porque la misericordia y la verdad se han encontrado. Y la justicia y la dicha se besarán.". Evidentemente varían las traducciones de algunas palabras pero el contenido esencial es el mismo que el del Salmo.


2. La dualidad norma-Gracia

La película expone lo superficial y la vaciedad que provoca una vida sometida a unas normas o preceptos, aunque sean religiosos. La religión basada únicamente en normas puede incluso llegar a ser percibida como buena y provocar buenos frutos, pero es manifiestamente imperfecta. Las normas fuera de su espíritu se convierten en mandamientos deshumanizantes, que lleva a la comunidad presidida por las dos hermanas a despreciar las cosas buenas de la vida y a auto-destruirse por amargamiento. Incluso la caridad practicada por las hermanas es expuesta como insatisfactoria, ya que aunque se tratan de buenas acciones hacia el prójimo no repercuten positivamente en el espíritu de quienes las realizan. Afortunadamente Babette cambiará la manera de entender la vida y la religión de toda la comunidad, quedando expuesto este cambio con las palabras del general anteriormente citadas, en las que la Gracia divina sustituye definitivamente a la norma puritana. 

3. Sentido de la vida

Cada personaje de la película busca el sentido de la vida y la felicidad en los más diversos lugares: En el cumplimiento de la norma, en el matrimonio, en el celibato, en el prestigio, en el poder, en la música, en la paz, en la Religión, en la gastronomía, en el servicio a los demás... De entre todos ellos solo Babette parece haber entendido que la felicidad personal radica en hacer felices a los otros. Tras una experiencia marcada por el sufrimiento y la pérdida de sus seres queridos experimenta como forastera el amor y la acogida en el nombre de Dios. Llenar tu "mochila" con la Gracia divina es imprescindible para poder después repartirla a los demás. Gracias a esta experiencia es capaz de renunciar a todos sus bienes materiales para proporcionar la felicidad de los demás y así de paso sentirse realizada a sí misma. Creo que no hay otra definición mejor de santidad: Hacer el bien en el nombre de Dios para compartir todo lo que Él nos ha regalado previamente. Por ello Babette es feliz. Y por ello la santidad ha sido a lo largo de la historia por la Iglesia como una característica vinculada a la felicidad. No en vano, el Evangelio que se leyó en la festividad de Todos los Santos de hace un par de días son las Bienaventuranzas de Jesucristo. Una palabra tan caída en desuso como el cumplimiento de las mismas, pero no podemos olvidar que las 8 categorías de personas que Jesús nombra "Bienaventurados...", se puede traducir (y muchas Biblias lo hacen) por "Dichosos...", "Felices..." o "Alegres...").

jueves, 26 de octubre de 2017

La felicidad

Hace unos días hablaba con varias personas acerca de la felicidad. Creo que no todo el mundo tiene claro el concepto de felicidad en la vida. En concreto una de ellas me decía que el dinero da la felicidad plena, justificándolo con que con ella podría comprar todo lo que quisiera, incluso a las personas. Creo que quienes piensan como él ya han sido totalmente absorbidos por la sociedad de consumo que cosifica al ser humano. Si hay personas que creen que el dinero da la felicidad es porque su confianza y el sentido de sus vidas están puestos únicamente en las cosas materiales. Desde ese prisma, por supuesto que el dinero da la felicidad. El dinero te da la posibilidad de consumir sin límites, una de las panaceas de la sociedad actual. A más dinero, más felicidad, y a mayor pobreza mayor desdicha. El anterior es un silogismo que puede entender hasta un niño de 5 años. 

Pero afortunadamente hay vida más allá de la sociedad de consumo. Si el sentido de la vida no lo ponemos en las cosas materiales sino en otros valores, la cosa cambia. La fe, el amor o la esperanza, por ejemplo, no se pueden comprar ni con todo el oro del mundo. Por ello las personas que tenemos  estas virtudes en cualquiera de sus grados somos los más afortunados sobre la Tierra, siempre y cuando las valoremos como lo que son, tesoros espirituales. 

A propósito de ello me acordé de una historia que leí hace ya muchos años de José Luis Martín Descalzo, quien en su libro “Razones para la Esperanza” escribía:

Cuentan que un joven paseaba una vez por una ciudad desconocida, cuando, de pronto, se encontró con un comercio sobre cuya marquesina se leía un extraño rótulo: «La Felicidad». Al entrar descubrió que, tras los mostradores, quienes despachaban eran ángeles. Y, medio asustado, se acercó a uno de ellos y le preguntó: «Por favor, ¿qué venden aquí ustedes?» 
«¿Aquí? —respondió en ángel—. Aquí vendemos absolutamente de todo». 
«¡Ah! — dijo asombrado el joven—. Sírvanme entonces el fin de todas las guerras del mundo; muchas toneladas de amor entre los hombres; un gran bidón de comprensión entre las familias; más tiempo de los padres para jugar con sus hijos...» 
Y así prosiguió hasta que el ángel, muy respetuoso, le cortó la palabra y le dijo: «Perdone usted, señor. Creo que no me he explicado bien. Aquí no vendemos frutos, sino semillas.»

En conclusión, la felicidad, como las virtudes, no son algo que se pueda comprar, sino que constituyen el objeto mismo de nuestra propia existencia. Cuanto más luches por la paz, la familia, el amor, la justicia... más feliz serás; no con la felicidad efímera que los bienes materiales producen, sino con una satisfacción interna que nadie nunca te podrá arrebatar. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Contact (EEUU, 1997)

No había visto esta película hasta hace unos días, y tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente. Esperaba ver algo de temática relativa a la Ciencia Ficción, pero Contact es mucho más que eso. Es de esas películas que al terminar de verlas te dejan un poso de reflexión, lo que como ya hemos comentado en otras ocasiones es una de mis debilidades.

A mi juicio la película presenta una reflexión completa sobre la fe en sus múltiples facetas. Fe en Dios, pero también fe en la Ciencia. Y fe en el progreso, fe en la humanidad, fe en lo que uno cree y realiza en el día a día. ¿Son complementarias estas fes? Todas ellas tienen algo en común. Para creer en Dios se necesita fe, pero también para que la Ciencia avance el científico necesita fe en su trabajo y en los postulados de sus colegas anteriores. La fe, la voluntad y la búsqueda honesta de la verdad caminan de la mano en la película y en la vida misma. 

Para ilustrar esta realidad la película muestra dos estereotipos de personas aparentemente opuestas pero que en el fondo no están tan lejanas en sus planteamientos. Más allá de que se enamoren y mantengan una relación romántica durante la película lo importante son los roles que desempeña cada una de ellas.

Por un lado, la protagonista, Eleanor Arroway (Jodie Foster), quien tras perder a sus padres siendo niña se declara atea y busca en la Ciencia y en una posible comunicación con otras civilizaciones extraterrestres el sentido a las preguntas trascendentales del ser humano: ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos?. Su fe y su constancia hacen que dedique toda su existencia a esta labor, y cuándo finalmente tiene una experiencia paranormal, le resulta imposible describirla con palabras ni tiene pruebas para demostrarla, por lo que requiere a su vez de la fe de sus oyentes para no ser tenida por loca.

Por otro lado tenemos a Palmer Joss (Matthew McConaughey) como prototipo del creyente en Dios. Al hablar de su experiencia vital y de su "enamoramiento" de Dios, expone la fe y la vocación como un sentimiento imposible de explicar con palabras (semejante al de la Dra. Arroway) que condiciona toda la vida y la existencia de quien lo percibe. Quizás por haber tenido esta experiencia es finalmente uno de los pocos que creen en las revelaciones de Eleanor

Los encuentros y diálogos entre ambos son a mi juicio lo más interesante de la película, ya que ninguno de los dos intenta imponer su opinión sobre el otro y ambos respetan y se muestran comprensivos con la otra postura. La intolerancia hacia la religión o el fundamentalismo que se opone a la Ciencia desde la propia religión se reservan para personajes secundarios y sí son vistos de manera negativa. 

Por otro lado esta el tema de la posibilidad de la existencia de otras civilizaciones en otros planetas. Para avalar esta hipótesis, por tres veces (la Dra. Arroway, su padre y Joss) repiten la frase "si solo estamos nosotros… cuanto espacio desaprovechado.", que dicho sea de paso, era una de las frases favoritas de Carl Sagan, el inspirador de la película. La película se muestra partidaria de esta vida extraterrestre, pero deja abierta asimismo la posibilidad de la existencia de un Dios o Ser Supremo, con lo que finalmente ambos protagonistas ven avaladas sus posturas como juiciosas. Por todo ello me parece una película bastante interesante para una reflexión posterior.

jueves, 5 de octubre de 2017

Dios es grande, yo soy pequeña (Dieu est grand, je suis toute petite, Francia, 2001)

Ayer vi esta película francesa que la verdad me decepcionó bastante. Se trata de una comedia romántica con un argumento bastante sugerente pero que sin embargo se diluye como un azucarillo sin profundizar en ningún tema interesante.

El argumento, como digo, es de lo poco que se salva de la película. Una chica, Michele (Audrey Tatou) se encuentra en un momento psicológicamente bajo de su vida, y va tratando de encontrar consuelo en las diferentes religiones mayoritarias, pasando por el cristianismo, el budismo y finalmente el judaísmo. Su intención es la búsqueda de la felicidad y complacer a sus esporádicas parejas que apenas se muestran interesadas por la religión.

Con ello se realiza un recorrido por las distintas espiritualidades y por las relaciones humanas, pero como he adelantado previamente sin profundizar ni en una ni en otra. Van pasando los minutos y el film se convierte en una serie de situaciones más o menos cómicas en las que los protagonistas van actuando sin un hilo conductor suficiente. 

Los medios anticonceptivos, el aborto, el sentido de la vida, la muerte, los preceptos religiosos, el psicoanálisis, la instrucción en la fe, los rabinos o gurús, el sabath, ... muchos temas atrayentes van y vienen a lo largo del metraje pero uno termina el visionado del film con la sensación de que se ha perdido una magnífica ocasión para tocar con fundamento temas importantes.

Las comedias religiosas no abundan. Esta, desgraciadamente, pasará sin pena ni gloria, cuando -insisto- reunía un gran puñado de buenos requisitos para al menos haber resultado atrayente.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Entrada nº 400: 5 chistes religiosos más

Bueno, pues después de unos meses sin publicar vuelvo a la actividad.

Tal y como hice con la entrada número 200 y con la 300, me dispongo a celebrar el número redondo 400 con otra remesa de chistes de temática religiosa. Se trata como viene siendo costumbre de una manera desenfadada de celebrar un número redondo en la vida del Blog.

Como también hice en aquellas dos ocasiones, lo primero que tengo que decir es que no resulta nada fácil encontrar material publicable, ya que es un tema en el que lo que más abunda es lo obsceno o lo irreverente. Como lo voy haciendo en tandas de 5, si quitamos los diez que ya he puesto en ocasiones anteriores el círculo se va estrechando cada vez más... No obstante, a fuerza de buscar y de ir seleccionando, aquí os presento otros  5 nuevos chistes gráficos que pretenden poner de manifiesto que humor y Religión no se contraponen, antes bien, puede valorarse lo irónico, lo cómico y lo que nos saca una sonrisa como un don de Dios en medio de tantas penas y tristezas como este mundo a veces nos depara.... Todos los chistes que escogido tienen una carga de profundidad (unos mayores y otros menores) que intento explicitar a su lado.








El primero de ellos creo que es bastante sugerente. Ambientándose en la creación del A.T. ilustra de manera genial de qué manera la Teología y la terminología tan específica que a veces utiliza la Iglesia (en el caso del chiste el propio Dios) no son entendidas por el hombre de a pié... 













El segundo expone las hipotéticas dificultades que Jesucristo hubiera tenido hoy en día si hubiera tenido que predicar y hacer milagros en una sociedad como la nuestra en la que todo el mundo reclama sus derechos y prioriza sus intereses...











El tercero expone las reacciones de los discípulos si el anuncio de la traición hubiera sido realizado en un grupo de Whatsapp en lugar de en la Última Cena...














El cuarto nos expone la necesidad de que todos los mensajes (también el religioso) se adapten a las Nuevas Tecnologías y a las Redes Sociales para resultar atrayente para el hombre y la mujer de nuestra sociedad











Y el último presenta un mensaje aparentemente opuesto al anterior, pero creo que  en realidad es complementario. Internet y las Redes Sociales pueden ser muy útiles y un instrumento de Dios cuando se utilizan bien, pero desgraciadamente y como este chiste refleja a menudo simplemente abren la puerta a todo el mal del mundo....





Bueno, pues seguiremos en la entrada 500.... (sDq)

miércoles, 7 de junio de 2017

El Gran Milagro (México, 2011)

¿Se pueden hacer dibujos animados con un mensaje cristiano? La respuesta es afirmativa. Hace unos años comenté El Hombre que hacía Milagros (aunque sea más bien animación) como un buen ejemplo de hacer atractivo el mensaje del Evangelio y la vida de Jesucristo a los niños a través de una historia bien contada y adaptada a su mentalidad.

¿Se puede explicar la misa a los niños a través de dibujos animados y hacerla atractiva? ufff... Aquí la respuesta es más difícil ya que mezclar los temas más profundos de la fe cristiana con el entretenimiento es una tarea ardua y compleja.

El Gran Milagro es precisamente un intento de explicar los beneficios espirituales de la Eucaristía a través de la historia de tres personajes (Mónica, Chema y doña Cata) quienes por distintos motivos acuden a una Iglesia en los momentos más complicados de sus vidas. Mónica ha perdido a su esposo y se siente sin fuerzas para educar a su hijo. Chema tiene a su hijo en el hospital gravemente enfermo. Y doña Cata afronta los últimos momentos de su existencia debido a su avanzada edad. Los tres serán acompañados por sus respectivos ángeles de la guarda a una Eucaristía especial en la que de manera pedagógica y didáctica les irán explicando los momentos más importantes de la misma. En ella se intentan hacer visibles realidades invisibles, lo cual ya es una pista de la dificultad de la tarea.

Tengo que reconocer que he visto la película como adulto que soy y con mentalidad de adulto. Mi impresión es que presenta temas muy profundos que para la mentalidad de un niño son bastante elevados. La lucha entre el bien y el mal en la conciencia de la persona en el sacramento de la Penitencia, el efecto purificador de la oración para las almas del purgatorio, la ofrenda de uno mismo en el Ofertorio, la Comunión como sanación liberadora para uno mismo y para los demás, la Comunión de los Santos... son temas complejos que no sé hasta que punto pueden ser comprendidos por un niño que vea la película, al que probablemente le llegue más el enfrentamiento entre ángeles y demonios que se deja entrever en la misma.

No obstante es de agradecer el esfuerzo por actualizar el mensaje cristiano. Hay un buen puñado de elementos que son muy aprovechables para ser explicados visualmente. En concreto la "pelotita" que cada uno debe formar en el Ofertorio como ofrenda de sí mismo me parece una intuición genial y muy visual. La estructura de la Misa, la presencia de la Virgen María como intercesora, la Iglesia como lugar sagrado, los Sacramentos, el sentido de la vida... son temas todos ellos que también están bien tratados y que pueden servir para un debate posterior si la película se ve por ejemplo en catequesis o en clases de Religión.

Por todo ello me parece una película muy recomendable, aunque eso sí, yo no la aconsejaría a niños menores de 12 años, ya que el mensaje que intenta transmitir requiere de unos ciertos conocimientos religiosos y de una cierta madurez como persona y como cristiano.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Hasta que el cura nos separe (License to Wed, EEUU, 2007)

No es fácil hacer una comedia con contenido religioso. De hecho, parece que comedia y Religión puedan ser palabras antagónicas cuando en realidad no deberían serlo. Por ello se agradecen películas como esta, en la que de una manera desenfadada se tocan temas interesantes y hasta con una cierta profundidad.

Soy consciente y parto de la base de que el primer propósito de la película no es mover a la reflexión sino el mero entretenimiento. La película es una comedia romántica en la que el protagonista principal, eso sí, es un sacerdote, interpretado por el malogrado Robin Williams. Esa es la clave de la película. Robin Williams era como el rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Esta película no es una excepción, y lo que se podía haber quedado en una película del montón e irrelevante se convirtió gracias a su intervención en un film cuanto menos entretenido e interesante. 

El argumento de la película es sencillo. Ben Murphy y su novia Sadie Jones deciden casarse. Antes de llegar al momento del altar deben realizar un curso prematrimonial organizado por el padre Frank. Dicho curso tiene por objetivo desestabilizar a la pareja para asegurar que la decisión de compartir el resto de la vida con otra persona no se toma a la ligera sino de manera libre y consciente. Las distintas pruebas, tareas, actividades... a realizar serán de lo más disparatadas, dando lugar a distintas situaciones cómicas. 

La reflexión posterior al visionado de la película también puede resultar interesante. No tanto respecto a lo disparatado del curso prematrimonial, pero sí respecto a la insuficiente preparación que muchos matrimonios cristianos llevan al momento del sacramento. El padre Frank quiere hacer consciente a la pareja de un hecho incuestionable: la pasión del enamoramiento pasa tarde o temprano, debiendo quedar el amor, con todo lo que ello conlleva. Temas como el respeto, compartir la vida, saber escuchar a tu pareja, no querer imponerse siempre, ser dialogante, ceder ante la opinión del otro, planificar el futuro en común... son importantes durante el noviazgo, periodo que debe ser una verdadera prueba de fuego. En el caso de la película el padre Frank logra su objetivo consiguiendo que el consentimiento final sea más pleno y consciente que lo era en los momentos previos a su intervención.

Lo dicho, una película recomendable tanto para buscar un poco de entretenimiento como para "sacarle un poco de punta" espiritual.