martes, 6 de febrero de 2018

El séptimo sello (Det sjunde inseglet -The Seventh Seal-, Suecia, 1957)

Hace unos meses, comentando la película favorita del Papa Francisco El festín de Babettedecía que era la primera película danesa que había visto. Con El Séptimo Sello de Ingmar Bergman me ha pasado lo mismo pero con el cine sueco, al menos que yo recuerde. 

El título de la película hace referencia al pasaje del libro del Apocalipsis 5,1, donde se hace referencia a un libro cerrado con 7 sellos que solo el Cordero (Jesucristo) podía abrir: "Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos.". En los capítulos siguientes Cristo va abriendo progresivamente seis sellos del libro, sucediendo a cada uno de ellos alguna calamidad en la tierra. La apertura del séptimo sello está relacionada con el fin de los tiempos y el juicio definitivo de Dios.

Estas calamidades bíblicas se asociaron en su momento a los grandes desastres del s. XX, especialmente a la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica y el comienzo de la Guerra Fría tras el que daba la sensación en los años 60 que la Tercera Guerra Mundial era inevitable y la extinción de la humanidad más que probable. Este es  el clima en el que se rueda esta película que tiene ya 60 años, pero que está considerada como uno de los grandes Clásicos del Cine Universal, lo que la convierte en atemporal. Visionarla no resulta en absoluto aburrido, ya que abarca temas que no pasan de moda como la fe, el amor, la muerte, la religión o el sentido de la vida. Hoy se podría realizar la película con mejores medios y una fotografía más bella, pero el mensaje seguiría siendo el mismo. Quizás hoy vivamos con la falsa sensación de seguridad de que un conflicto mundial es algo lejano, obviando que la destrucción de todo el planeta Tierra está en las manos de unos cuantos poderosos. 

El argumento de la película es muy interesante. Para ambientar esta sensación pesimista del siglo XX la acción se desarrolla en el s. XIV, donde las Cruzadas y la Peste estaban a su vez esquilmando a un tercio de la población europea. Antonius Blovk es un caballero templario que vuelve de las Cruzadas con la sensación de haber perdido los mejores años de su vida inútilmente en la guerra.  Quiere tener fe en Dios y en el más allá pero no encuentra motivos para ello. Junto a su fiel y ateo escudero regresan a Suecia, un país devastado por la peste y donde el miedo a la muerte es algo cotidiano. La Muerte en persona se le aparece al caballero y le propone jugarse su vida en una partida de ajedrez. Durante el desarrollo de la partida toda la trama girará en torno a la muerte y a la religión, apareciendo temas como la Inquisición, la caza de brujas, los flagelantes, el arte como método para transmitir el miedo a la muerte, el control de las conciencias, el ateísmo... etc.  

La película es imprescindible para todo aquel que quiera profundizar en estos temas que a pesar de querer evitar en nuestras vidas se hacen de una u otra manera presentes. Los diálogos son muy profundos y cargados de simbolismo. A modo de abrir boca os presento dos textos extraídos del guión del film.  En primer lugar esta serie de preguntas que el atormentado Antonius Blovk realiza a La Muerte durante un momento de su partida:

¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos?, ¿Por qué se nos esconde en una oscura nebulosa de promesas que no hemos oído y milagros que no hemos visto?, ¿Si desconfiamos una y otra vez de nosotros mismos, como vamos a fiarnos de los creyentes?, ¿Qué va a ser de nosotros los que queremos creer y no podemos? ¿Por qué no logro matar a Dios en mí?, ¿Por qué sigue habitando en mí ser?, ¿Por qué me acompaña humilde y sufrido a pesar de mis maldiciones que pretenden eliminarlo de mi corazón?, ¿Por qué sigue siendo a pesar de todo una realidad que se burla de mí y de la cual no me puedo liberar?, ¿Me oyes?...

Y finalmente estas otras palabras del mismo protagonista que seguramente firmaríamos el común de los mortales, creo que más que nunca hoy en nuestra sociedad postmoderna:

He gastado mi vida en diversiones, viajes, charlas sin sentido. Mi vida ha sido un continuo absurdo. Creo que me arrepiento. ¡Fui un necio! En esta hora siento amargura por el tiempo perdido, aunque sé que la vida de casi todos los hombres corre por los mismos cauces. Por eso quiero emplear esa prórroga en una acción única que me de la paz.

Para mi gusto este es el gran mensaje de la película. Un ultimatum para aprovechar bien el tiempo que nos quede en la vida en alguna buena obra que nos redima. Si Antonius Blovk lo consiguió o no es algo que tendréis que descubrir viendo la peli ya que no pienso hacer de spoiler. Y si cada uno de nosotros lo conseguirá es algo que solo el tiempo dirá y a lo que tendremos que responder cuando un día La Muerte -guadaña en mano- se nos presente para ajustar cuentas como al protagonista de la película.

2 comentarios :

  1. Emilio Valadé12 feb. 2018 10:10:00

    Conozco la pelicula desde su estreno y no veo de que modo está basada en el Apocalipsis, salvo en la frase que le sirve de tìtulo.

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  2. Buenos días, Emilio. El Apocalipsis o Revelación es el último libro de la Biblia, dedicado a reflexionar sobre la muerte, la resurrección y el fin de los tiempos. Es la misma temática de la película. La película alude además el tema de los 7 sellos o plagas que al irse abriendo provocan calamidades en la tierra, y como se explica en la entrada tanto en el s.XIV como en el XX, distintas corrientes teológicas apuntaban a signos que indicaban la llegada del fin de los tiempos. Es una base temática, no del guión de la película. Un saludo

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