miércoles, 29 de mayo de 2013

Corpus Christi

Esta semana, el domingo celebramos la Solemnidad del Corpus Christi. Y digo este domingo, porque para adaptarla al calendario laboral hace ya algunos años en España se trasladó del jueves al domingo. Sólo algunas ciudades como Sevilla, Granada, Ponteareas (Pontevedra) y Toledo mantienen la tradición de “Los tres jueves que brillan más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión”. Las procesiones de las dos últimas ciudades mencionadas, además, han sido declaradas de Interés Turístico Internacional.

Comencemos con un poco de historia. El origen del Corpus Christi se remonta a 1263, donde en Bolsena (Italia) al romper el sacerdote la Sagrada Hostia durante la celebración de la Eucaristía, brotó sangre de la misma. La noticia del milagro se divulgó rápidamente y un año después el Papa Urbano IV instituye esta solemnidad en el calendario litúrgico para recordar dicho milagro. La primera procesión del Corpus Christi  presidida por un Papa (Urbano V) tuvo lugar en Roma en 1447.  Sin embargo, parece ser que varios años antes -concretamente en 1418- en Toledo (España), hay documentos que ya certifican las primeras procesiones eucarísticas. La gran expansión de la festividad y de su celebración por las calles es debida  -en gran parte-  al Siglo XVI, cuando para subrayar la presencia real de Cristo en la Eucaristía (que Lutero y demás reformistas habían negado) se generalizan estas manifestaciones populares fomentadas por la Contrarreforma. Estamos, por lo tanto, ante una Festividad muy católica y con unas raíces muy españolas, que fueron exportadas y se siguen manteniendo en Latinoamérica.

Lejos ya de su origen teológico y dogmático, damos el salto al presente y a la cruda realidad. En la actualidad, me parece que la festividad del Corpus Christi es fiel reflejo de la incultura religiosa y cristiana que nos rodea. He comenzado este post mencionando lo de “Interés Turístico Internacional” y me temo que para muchos no es más que eso: “algo” bonito, curioso, popular y folklórico. Es cierto que afortunadamente muchas personas participan con devoción y recogimiento, pero yo me quedé a cuadros hace unos años cuando un niño (no tan niño, debía tener unos 12 años), preguntaba a su madre al paso de la Sagrada Custodia: “Mamá, mamá, ¿Cuándo viene el Santo?...”. Yo creo que esa pregunta, mezcla de ingenuidad e ignorancia de un niño -que supongo habría realizado ya su primera Comunión- refleja el pensar y el sentir de muchas personas que conceden más valor a una imagen que a Jesucristo Sacramentado. Personas que desconocen el Misterio de la Eucaristía, tan central y básico en la doctrina católica. Por otro lado, tampoco ayuda que en todos los pueblos y ciudades de este país, delante de la Custodia -cómo no- aparezca la corporación municipal (sea del partido que sea) buscando la foto y procurando arrancar algunos votos mientras se van dando un paseito por el pueblo y saludando como si ellos fueran los protagonistas del evento…

Y por último, la reflexión personal y un poco de autocrítica, que cuando es constructiva, me parece que es un sano ejercicio. Curiosidades, anécdotas y oportunismos políticos al margen, otro debate de punzante actualidad deberíamos esgrimir en los tiempos que corren. Ahora que la crisis es mundial, que la hambruna y muchas epidemias campan a sus anchas por el planeta tierra, la pregunta es inevitable…. Si Jesús volviera a la tierra…. ¿Estamos completamente seguros de que le gustaría ir rodeado de una custodia de oro y brillantes o preferiría vestir de nuevo una sencilla túnica…?. Creo que el Papa Francisco ha empezado a dar pasos en un camino concreto: el del desapego a los bienes materiales y la importancia de la sencillez y la humildad, y para que nos vamos a engañar, este tipo de manifestaciones ayuda poco en esa línea. Cierto que las procesiones del Corpus tienen un valor histórico, cultural, artístico y patrimonial impresionantes, pero no es menos cierto que son blanco evidente de quienes basándose en la ostentación, el fasto y la pomposidad de las mismas buscan una crítica fácil a su dimensión religiosa, que a fin de cuentas, es la que más nos debe importar.

Y aquí creo que está el quid de la cuestión. A lo largo de los siglos se han ido adhiriendo a la Iglesia  Católica muchos elementos que sacados de su contexto son malinterpretados, y por ello creo que sería necesario una revisión y un replanteamiento de los mismos. Quizás la experiencia de un Papa venido de ultramar y sin ese lastre europeo nos dé más de una sorpresa... ¿Venderlo todo al estilo del Papa Cirilo Lakota en “Las Sandalias del Pescador”…? No creo yo que llegue y se atreva a tanto, pero si el actual Pontificado ha arrancado con el deseo de anunciar “Una Iglesia pobre y para los pobres” (Francisco I, 16-03-2013) algo habrá que hacer y gestos concretos habrá que realizar para que la predicación sea convincente.


Ahora bien, ¿Cuáles deben ser esos gestos? No soy yo quien debe decir -ni siquiera sugerir- ninguno. Me parece que el actual Obispo de Roma ya está haciendo bastante en este campo y hay que darle un tiempo y un merecido margen de confianza. Pero que nadie se engañe: lo que adoramos esta semana no es el “becerro de oro” (entiéndase bien la comparación bíblica) sino el trocito de “maná” que lleva dentro. Lo importante no es el continente, sino el contenido. La Iglesia Católica puede subsistir sin oros, imágenes, coronas, Custodias -y si me apuráis- hasta sin Catedrales ni Vaticanos. Pero sin Eucaristía, en cambio, no.

lunes, 27 de mayo de 2013

D. Vicente del Bosque, Católico y hombre de fe

Hace unos días prometí que era de justicia dedicarle una entrada de este Blog a D. Vicente del Bosque, y digo “Don” porque desde el año 2011 ostenta el Título de “Marqués de Del Bosque”, aunque sinceramente, no creo que este título nobiliario sea algo de lo que más llame la atención de su vida ni de lo que él se sienta especialmente orgulloso. Hacía referencia a él en un mundo -el del fútbol español- donde es difícil encontrar verdaderos cristianos que den testimonio público de su fe.

Ya es sorprendente que el entrenador que nos ha dado un Mundial y una Eurocopa sea un hombre tan sencillo, humilde, equilibrado y coherente en el pensar y en el hablar. Claro, que es menos sorprendente si lo encuadramos dentro de la cosmovisión creyente y cristiana que él posee, comparte y de la que hace gala.

Su vida -como la de casi todas las personas- no ha sido nada fácil. Siendo apenas un niño de diez años murió su hermano mayor, hecho que en lugar de provocar una crisis espiritual acrecentó la religiosidad de su familia, especialmente la de su padre. En el cristianismo y en la esperanza en la resurrección encontraron un refugio y un consuelo en aquellos momentos tan difíciles y dolorosos. Con el paso de los años, Vicente se convirtió en un futbolista de élite, llegando a ganar 5 Ligas y 4 Copas del Rey con el Real Madrid, pero el éxito nunca se le subió a la cabeza. Al colgar las botas decidió seguir vinculado al mundo del fútbol como entrenador. En 19 años ha conseguido un currículum envidiable: 1 Copa Mundial de Fútbol, 1 Eurocopa  (Con la Selección Española) y 2 Copas de la UEFA, 1 Copa Intercontinental, 1 Supercopa de Europa, 2 Ligas españolas y 1 Supercopa de España (Con el Real Madrid).

Sin embargo, no voy a hablar solo de fútbol. Su gran orgullo y lo que verdaderamente llena su vida es su familia. Casado y con tres hijos, uno de ellos sufre el Síndrome de Down, Álvaro. “Mi hijo Álvaro cambió completamente mi vida” comentaba en una entrevista Del Bosque: “Al principio fue muy duro, me preguntaba por qué me ha tocado a mí y no a otro. Sin embargo, poco a poco fui cambiando de mentalidad. Una situación así en casa, a diario, te hace relativizar las cosas. Te hace más sensible. A la familia nos da tranquilidad. Álvaro es una bendición para todos”. Recuerdo que fue emocionante ver a Álvaro subido en el autobús de los campeones del mundo como uno más, querido y respetado por todos, compartiendo risas y juegos con los que eran sus ídolos. Una bofetada sin manos para los que hoy, de manera nazi o stalinista crean leyes o directamente ejecutan en el seno materno a quienes padecen su misma enfermedad. En el último post hablé del aborto por lo que creo que sobran las palabras. A quienes sigan pensando que abortar es la manera fácil de "quitar un problema" de en medio, le invito a que vuelva a releer estas palabras de del Bosque, que suscribiría cualquier padre de un hijo con Síndrome de Down. Desgraciadamente, y según los últimos datos que he contrastado, 9 de cada 10 fetos diagnosticados con Sindrome de Down fueron abortados en 2012 en España.

Cuando en otra ocasión le preguntaron que dónde encuentra esa paz que caracteriza su personalidad, del Bosque se reiteró en esta misma línea: “Me gusta ir al rincón de San Esteban, de los Dominicos, en Salamanca, pero sobre todo encuentro la paz en casa, al llegar a casa. La tranquilidad está en casa y el apoyo está en la familia, sin ninguna duda.” 

Un hombre de fe y de familia, sí señor. Bonita combinación. Un caballero que no necesita largos discursos para ser ejemplo de conducta y un referente moral de nuestra sociedad. Que sigan sus éxitos, a nivel profesional y personal, D. Vicente. Que Dios le siga bendiciendo y ojalá muchos niños y jóvenes lo tengan como un referente personal, profesional y moral.

Bueno, os dejo con este vídeo en el que él mismo hace campaña católica en favor de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Como siempre, promoviendo valores. Es cierto que el ambiente es navideño, se despega un poco del veranito que se acerca, pero es lo más adecuado que he encontrado para enmarcar este post....