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jueves, 25 de enero de 2018

La decisión de Sarah (Sarah´s Choice, EEUU, 2009)

Animado por la buena experiencia cinematográfica que había tenido visualizando La decisión de Anne he visto el pasado fin de semana una película con un título casi idéntico. Desgraciadamente las similitudes entre ambas películas se han quedado en eso y poco más. La decisión de Anne es altamente recomendable, mientras que La decisión de Sarah es una película que ni fu ni fa. Bienintencionada pero poco más. El argumento me parece lo más destacable, pero el desarrollo de la trama no consigue engancharte en ningún momento. No tiene actores ni actrices conocidos y es la primera película de su director, Chad Kapper. La resumiría como demasiado previsible e incluso un tanto empalagoso para mi gusto.

Vamos con el argumento que es de lo poco que se salva. Sarah Collins es una chica joven a quien proponen un ascenso en su empresa. El puesto requiere disponibilidad para viajar y mucha dedicación, pero a cambio le reportaría un aumento de sueldo con el que podría cumplir todos sus sueños: coches, casas, viajes... En el tiempo de espera para escoger al mejor candidato para el puesto de trabajo Sarah se queda embarazada. A partir de ese momento se le abren dos caminos posibles: abortar y tener el puesto de trabajo o bien seguir con el embarazo y renunciar a sus sueños. La opinión de su novio, de su familia, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo junto con unos extraños sueños se irán sucediendo hasta que Sarah tome una decisión. 

Como he dicho antes, a pesar de este interesante argumento la película flojea bastante en interpretación y en desarrollo de la trama. Pero como de toda película se puede sacar algo positivo yo al menos me quedo con el mensaje pro-vida que intenta transmitir -siento ser un poco spoiler-, aunque el envoltorio en el que viene preparado pueda ser muy mejorable.

jueves, 18 de enero de 2018

La decisión de Anne (My Sister's Keeper, EEUU, 2009)

Ayer vi una de esas películas que te reconcilian con el séptimo arte. Una película familiar y humana pero donde a la vez el drama existencial se instala removiéndolo todo desde los cimientos.

El argumento es ya de por sí apasionante. Sara (Cameron Diaz) y Brian Fitzgerald (Jason Patric) son un matrimonio con dos hijos que llevan una vida normal . Un día su hija mayor (Kate) comienza a tener problemas de salud y es diagnosticada con un tipo agresivo de leucemia. La solución que le proponen es tener otra hija manipulada genéticamente para que con sus donaciones pueda ir salvando la vida de su hermana. Desde esta circunstancia han pasado 10 años y tras múltiples intervenciones se va consiguiendo el objetivo de mantener a Kate con vida. Pero un día, la hermana pequeña (Anne) decide que debe ser ella la que decida sobre su cuerpo, por lo que demanda a sus propios padres en busca de libertad de elección. Un abogado de prestigio será su mayor defensor ante la aparente incredulidad del resto de su familia y de la sociedad.

Hasta aquí un argumento que irá girando y sorprendiendo sucesivas veces ya que hasta el final de la película no se desvelan las verdaderas motivaciones de cada protagonista. Y eso es uno de los grandes valores del film. La película está realizada de tal manera que hace que empatices con todos los personajes, los cuales están retratados a la perfección. El padre, la madre, y cada uno de los tres hermanos tiene un punto de vista sobre el conflicto que pueden ser compartidos en un momento de la película por el espectador. A su vez, se refleja cómo una enfermedad de este tipo tiene efectos devastadores sobre cualquier familia. Cómo afecta a la convivencia, a las relaciones normales matrimoniales, padres-hijos o entre los hermanos. Es una película que consigue que nos cuestionemos los valores que normalmente rigen nuestras vidas, y tiene un bello final con una apertura a la dimensión religiosa que la hacen muy recomendable.

sábado, 5 de octubre de 2013

Intocable (Intouchables, Francia, 2011)

La película francesa que hoy comentamos aporta un toque de frescura al panorama cinematográfico actual, no en cuanto temática, pero sí en cuanto a la manera en la que son tratados los diálogos y los personajes. No tiene un contenido específicamente religioso, pero sí que intenta transmitir el valor de la amistad y del sentido de la vida, lo cual hacen su visionado imprescindible en los tiempos que corren. Para una sociedad como la nuestra cada vez más carente de valores, estos títulos se van convirtiendo en rara avis con los que gusta tropezarse.

La fórmula “Chico joven cuida a anciano amargado” no es nueva: Paseando a Miss Daisy, Esencia de Mujer, Descubriendo a Forrester, Amanecer de un sueño…. Me parecen todas ellas grandes películas que cultivan, cada una a su manera, los mismos valores que Intocable. De hecho, determinadas escenas pueden parecer y recordarnos otras de las películas antes mencionadas, lo cual es una constatación de que en el cine ya está casi todo inventado.

En el caso de este film, un chico negro (Omar Sy) recién salido de la cárcel y habitante de los suburbios de Paris, encuentra su oportunidad de trabajar en la mansión de un magnate tetrapléjico (François Cluzet). Basada en hechos reales, con una fotografía de ambos con la que termina la película, el argumento es el choque de vidas y de valores que se establece entre ambos, pero a la vez, una conexión de la más pura amistad que reconduce ambas existencias: el joven se replantea su descarriada vida y el anciano encuentra nuevas ilusiones para vivir. Como he dicho antes, destaco la frescura de los diálogos, su continuo toque cómico a pesar de ser un drama en toda regla, y la conexión de almas gemelas independientemente de raza, edad, sexo o religión.

Dado que en breve -y en la medida que el tiempo me lo permita- pretendo añadir las películas antes mencionadas a la lista, tampoco me extiendo mucho más allá en este comentario. Sólo deciros que transmite valores universales: Amistad, amor, familia, responsabilidad, respeto, generosidad… que la hacen muy recomendable para todas las edades, pero quizás en especial para la juventud que anhela esos valores.


Su promoción -no engañosa- habla por sí sola: Se trata de la película de habla no inglesa más vista en la historia del Cine. Para mi gusto ese título honorífico debería corresponderle a La Vida es Bella, pero bueno, yo no mando en las audiencias ni en los rankings… Lo dicho, para no perdérsela.

lunes, 26 de agosto de 2013

Esencia de Mujer (Scent of a Woman, 1992, EEUU)

No me explico cómo he tardado más de 20 años en verla. Tampoco recuerdo que nadie me la haya recomendado nunca. Y sin embrago, mi memoria a duras penas alcanza a vislumbrar la última vez que una película me emocionaba tanto. Quiero recordar que desde El Club de los Poetas Muertos, Cinema Paradiso o La Vida es Bella (por citar algunas de este selecto círculo) no experimentaba ese pellizco en el estómago que anoche volví a sentir.

La película es, permítaseme un símil vulgar, como una cebolla, conjuntada genialmente con la superposición perfecta de distintas capas. Puedes quitar una, pero inmediatamente aparecerá otra detrás. El título tiene algo de sentido dentro del contexto de la trama, pero engaña. La película apenas tiene que ver con los perfumes femeninos. Tras éstos, se oculta un conflicto moral, el dilema ético de un joven estudiante cuyo futuro profesional se pone en juego dependiendo de si es fiel a la verdad y a su conciencia o se decanta por ser sumiso a una decisión radicalmente injusta y poder así continuar sus estudios. Tampoco ése es el núcleo de la película. Si ahondamos más, al fin alcanzamos el corazón del argumento. Más allá de lo anterior -importante pero secundario- se sitúa la búsqueda del sentido de la vida de un invidente amargado, y de la necesidad que todo ser humano tiene de “un Buen Samaritano” que le recoja del borde del camino y sane sus heridas. Ése es el punto mágico que hace una perfecta eclosión y alcanza su clímax al final del film.

En la película no escucharéis ni una sola vez pronunciar las palabras Dios, Cristianismo o Religión. Pero, aunque no lo parezca, todos ellos están agazapados y son los fines últimos del trasfondo del argumento, si bien aparentemente sean imperceptibles en la película. Dios está en todo lo humano, y esta película anda sobrada de humanidad. Frank Slade (Al Pacino) es el prototipo de una persona que ha triunfado en la vida, pero que llegado a un determinado punto de su existencia, cree que todo carece de sentido. La muerte se presenta como el único horizonte vital de su existencia. Charlie Simms (Chris O´Donell) va a convertirse en esa mano donde agarrarse cuando uno está con el agua al cuello, esa inesperada ayuda desinteresada que se ofrece para redimir al convicto de una existencia carente de ilusión por vivir. Llamadlo filantropía, pero para mí esa es la auténtica esencia del hombre religioso, lejos del cumplimiento -cumplo y miento- y preocupado de lleno por dotar a esta vida de un sentido profundo de la existencia.


Magistral, sublime, impactante, emotiva, tierna, sarcástica… todos los adjetivos quedan cortos para describir esta obra maestra del séptimo Arte. A Al Pacino le sirvió para ganar su primer Óscar. A mí, para reencontrarme con un Cine que transmite valores. Espero que a vosotros también. Y si no, al menos no tendréis la excusa con la que yo he comenzado estas líneas. Yo os la recomiendo, es de visión obligada, desde el primer hasta el último minuto os sumergirá en un gratificante baño de humanidad. Y no lo dudéis. Allí donde hay algo humano, detrás está indiscutiblemente la mano de Dios. Aunque a veces no se vea. Como en la vida misma.

sábado, 27 de enero de 2007

La Tregua (La Tregua, Italia, 1997)

Esta película de Francesco Rosi, protagonizada por John Turturro (Quiz Show EEUU 1994, Daño Colateral EEUU, 2002) y Rade Serbedzija, (El Santo EEUU 1996, Stigmata EEUU 1999) está basada en la novela homónima de Primo Levi.

Esbozo su biografía y comprenderemos mejor la película. Levi nació en Turín en 1919 en el seno de una familia judía. Se licenció en química por la Universidad de Turín en 1941. En 1943 intentó unirse a la resistencia antinazi italiana. Completamente inexperto para tal causa, fue arrestado por el ejército del tercer Reich. Fue deportado a Auschwitz en 1944, campo de exterminio situado en la Polonia ocupada por los nazis, donde pasó diez meses antes de que el campo fuera liberado. De los 650 judíos italianos compañeros de Levi, él fue uno de los 20 supervivientes del exterminio.

Al volver a Italia, Levi empezó a escribir sobre sus experiencias en Auschwitz, obras que se convirtieron en sus dos memorias clásicas: Si esto es un hombre y La Tregua.

Levi murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, aunque algunos amigos y biógrafos han cuestionado el veredicto, ya que no dejó nota de suicidio.

La película narra una biografía de Levi tratada desde algunos toques de humor (mucho más atenuados que en la Vida es Bella) y más dramático que ésta.

Para que entendamos la profundidad de la obra de Levi, rescato un bello poema de su otra novela si esto es un hombre:

"vosotros que vivís con toda tranquilidad
en el calor de vuestras casas,
vosotros que encontráis, al volver por la tarde,
la mesa puesta y rostros amigos,
considerad si es un hombre
quien trabaja en el fango,
quien no conoce la paz,
quien lucha por un mendrugo de pan,
quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
quien ha perdido nombre y cabellos
y hasta fuerzas para recordarlo,
la mirada vacía y el regazo frío
como una rama en invierno.
No olvidéis que esto sucedió,
No, que no se os olvide:
Pensad en ellas al estar en casa, por la calle,
al acostaros, al levantaros;
repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
que la enfermedad os abata,
que vuestros hijos os vuelvan la espalda”.

martes, 9 de enero de 2007

Patch Adams (Patch Adams, EEUU, 1998)

Me gusta todo tipo de cine, pero vibro especialmente con aquellas películas que transmiten valores humanos. La pena es que no abundan. En América es más fácil, supongo, hacer una película cargada de efectos especiales (que cuestan una barbaridad) que rebuscar guiones que merezcan la pena. En España (salvo escasas excepciones), como no hay tanto dinero, los efectos especiales se sustituyen casi siempre por mazizas que golfean a diestro y siniestro, unidas a una caterva de homosexuales (de los de vicio), transexuales, drags y demás fauna; con unos argumentos que dan pena o son casi inexistentes…

De ahí que cuando uno se tropieza con una película sin efectos especiales, sin violencia y sin sexo es como encontrar un mirlo blanco. Si además transmite valores humanos ya es para quitarse el sombrero. En estos escasos títulos uno consigue disfrutar de buen cine durante 120´ y termina el film con el deseo de ser más humano (y consiguientemente más cristiano…).

Robin Williams es un actor que suele escoger este tipo de películas. Yo ya había visto El Club de los Poetas Muertos (EEUU, 1989) Despertares (EEUU, 1990) y Mas Allá de los Sueños (EEUU, 1998), donde este intérprete de cara bonachona y un poco pánfila lucha contra la sociedad o contra la naturaleza misma de las cosas para lograr un buen fin.

Reconozco que Patch Adams (EEUU, 1998) se me había escapado de esa lista. Quizá porque no son películas rodeadas de un halo publicitario, pero lo cierto es que no la había visto hasta estas Navidades. Además de lo anteriormente dicho, añadir que esta basada en un caso real, lo que engrandece más si cabe su categoría.

Su argumento es muy atrayente: Un estudiante de medicina se rebela contra una educación deshumanizadora en la Facultad de Medicina. El Decano insiste constantemente en que la medicina no consiste tanto en el trato con los pacientes como en una eficacia curativa. En efecto, como bien refleja la película, todos los médicos quieren ejercer la profesión de Hipócrates para ayudar a los demás; pero casi instintivamente (para no sufrir ellos) se rodean de una coraza que los insensibiliza hasta el punto de nombrar a las personas por el número de habitación que ocupan o por la enfermedad que padecen. El desarrollo mezcla amor, comedia y drama en una ágil combinación. Hay frases de las de hacer oración con ellas; destaco un diálogo donde Robin Williams pregunta: "¿Para qué nos hacemos médicos?, ¿Sólo para retrasar la muerte o para lograr una mayor calidad de vida?" En este último punto se va a situar el amigo Patch, a intentar cambiar un sistema inhumano y deshumanizador… no os cuento el resto. Un apunte más: Casi al final de la película hay una bonita oración de rebeldía de Patch Adams frente al Dios creador. En ella pide explicaciones de porqué tanto sufrimiento en el mundo (oración que todos hemos hecho alguna vez…). Pues bien: ¿Recordáis alguno cuando es la última vez que se reza en una película española…?, ¿No será Pablito Calvo en Marcelino, Pan y Vino…(1954)?

Sólo deciros que seguramente, al final de la película, se os escape una lagrimilla… no os preocupéis, os habréis vuelto un poco más humanos y un poco más cristianos…

P.S: (antes de que me corrijan) La película cuenta con el ingrediente sexual de ver el trasero desnudo de Robin Williams, pero os aseguro que no es el centro de interés del film