lunes, 26 de enero de 2026

El Dios de los humildes: Judit

Tres son los libros bíblicos que tienen como protagonista principal a una mujer. De ellos ya he comentado dos (Rut y Ester) y hoy me dispongo a terminar esta trilogía con la historia de Judit

El Libro de Judit (escrito alrededor del s. II a.C.) recoge la historia de una hermosa –y en principio insignificante- viuda, que sin embargo es capaz de derrotar ella sola a Holofernes, el general jefe de las fuerzas asirias. Su hermosura y sus encantos le servirán para seducir, emborrachar y asesinar al general, infundiendo así esperanzas de liberación en un pueblo deprimido por la opresión a la que estaba sometido. Como con otros héroes bíblicos (David, Rut, Daniel…) Dios se vale de la debilidad y la sencillez para derrotar a los poderosos. Este libro bíblico es un testimonio más de que la confianza en Dios de los humildes siempre derrota la soberbia de los poderosos.

De los 16 capítulos que componen el libro, dos son los más interesantes, la oración que realiza Judit en nombre del pueblo (capítulo 9) y la oración de acción de gracias final (capítulo 16). Precisamente del primero de ellos he seleccionado un versículo para la meditación, tratándose de una alabanza de Judit -a modo de oración- al Dios de los humildes y sencillos que no tiene desperdicio:

Judit 9, 11

Porque tu fuerza no está en el número ni tu dominio en los fuertes, sino que tú eres el Dios de los humildes, el defensor de los desvalidos, el apoyo de los débiles, el refugio de los abandonados y el salvador de los desesperados.

domingo, 18 de enero de 2026

El Dios liberador: Éxodo

Termino de comentar el Pentateuco con el libro del Éxodo, que cuenta -a grandes rasgos- el periodo del pueblo de Israel correspondiente a la vida de Moisés. Tras Abrahán, Moisés es el gran protagonista de los primeros libros de la Biblia, dando a conocer la Alianza realizada entre Dios y el pueblo. 

El libro del Éxodo se compone de 40 capítulos, siendo uno de los más extensos y dificultando la labor de seleccionar un solo versículo como más representativo.  

No obstante, la presentación que Dios realiza de sí mismo en el capítulo 3 creo que destaca sobre el resto. En primer lugar, revela su nombre "Yahweh" (Yo soy el que estaré) y a continuación se manifiesta como un Dios que sufre por las injusticias que sufre su pueblo. Creo que no hay un Dios que inspire más confianza que un Dios que se compadece del sufrimiento humano. 

Ahí os dejo ese versículo para la meditación:  

Éxodo 3, 7

El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos».