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miércoles, 15 de noviembre de 2006

Hablemos de fe

Bueno, dejemos a un lado los escándalos sexuales del clero y el aprovechamiento que de ellos hacen algunos, y vamos a centrarnos hoy en algo más propio de lo que pretende ser este blog: la fe.

Dice Gabriele Amorth, exorcista oficial de la Iglesia de Roma, que "donde se pierde la fe nace la superstición", y estoy completamente de acuerdo con esta afirmación. En nuestra sociedad hedonista y consumista, la fe ha sido sustituida por el consumo sin límites o por la búsqueda de placer en cualquiera de sus manifestaciones (sexo, drogas, poder, prestigio...).

Sin embargo, este vacío de Dios que el hombre siente, debe ser rellenado por algo (pues lo anteriormente mencionado solo da una satisfacción inmediata, no duradera) y así el hombre busca desesperadamente algo que le devuelva la nostalgia de la trascendencia. por ello, vemos como hoy en día proliferan amuletos, supersticiones, sectas, cartomancias, espiritismos, curanderos, sistemas adivinatorios, ouijas, y un sin fin de pseudo-experiencias religiosas, que como bien dice el Padre Amorth, no son más que superchería en un 90 % de los casos y lo que es peor un contacto directo con Satanás en el 10 % restante (magia negra, posesiones diabólicas, sectas satánicas, misas negras, etc.). El caso es que el hombre busca algo que llene su espíritu ante el vacío existencial que nuestra sociedad crea, con la clara manifestación de depresiones, ansiedades, stress... que todos padecemos de alguna manera.

Apunto dos temas que otro día trataré mas detenidamente: los exorcismos y las depresiones, el primero algo más común de lo que creemos y el segundo el pan nuestro de cada día (como sacerdotes recibimos cantidad de gente que presentan trastornos ansioso-depresivos).

Pero hoy quiero centrarme en la fe. Ese regalo que Dios nos dio un día, que nuestros padres y catequistas inculcaron en nosotros y que tenemos que cuidar día a día. Sólo la caridad, la oración y la Palabra de Dios hacen que crezca como una planta bien regada y abonada. La fe es aquella que nos ayuda a vivir el día a día y la que nos hace más llevaderos los momentos más difíciles de nuestra existencia.

Algunos creen que ser cristianos es ir a misa los domingos y cumplir los mandamientos. Eso es una visión muy reducida de nuestra fe, que se basa más bien en el asentimiento a una serie de verdades (las contenidas en el credo) que nos proporcionan un sentido a nuestra vida. Después, en segundo momento viene la Eucaristía y los demás sacramentos, no como obligación sino como celebración (con la carga festiva que esta palabra aporta) de nuestra fe. por último llega la moral, que lejos de ser una serie de restricciones normativas (como muchos critican), son más bien un camino de felicidad y de paz interior. Solo la fe da sentido al resto de nuestra vida cristiana. Si no hay fe (que se hace visible en la caridad), no puede haber ni liturgia ni moral.

No quiero excederme (los comentarios deben ser breves para no cansar al personal) pero si queréis que me extienda en algún punto concreto me lo decís y ya responderé. Vuestros comentarios me ayudan a emprender juntos esta nueva aventura y me dan ánimos para seguir adelante.