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lunes, 27 de julio de 2026

El profeta (José María Zabala, 2025)

El tiempo de verano siempre se me aparece en el horizonte como un momento propicio para la lectura. Este año, debido a su repercusión mediática, se me antojaba lectura obligada esta novela histórica sobre la vida de Jesucristo que en España se ha colado en la lista de Best Sellers durante varios meses. Tras terminar de leerlo, mis sentimientos se encuentran divididos, pues me deja el sabor agridulce de un libro que te entretiene pero que -por los motivos que sean- no te llena.

Vamos primero con los aspectos positivos. La novela recrea un buen ambiente y contexto histórico de la vida de la persona más importante de la historia, Jesús de Nazaret. Una figura que por más que lleva XXI siglos siendo analizada nunca se agota. Se nota que el autor se ha esmerado a conciencia en recrear detalladamente tanto la vida romana como la judía de la época, con buenas y documentadas fuentes de información. Los capítulos son muy breves y la lectura se realiza de una manera amena, muy entretenida, en la que se entremezclan los evangelios, la novela histórica, las costumbres paganas y judías al tiempo que el personaje principal (el ficticio Lucio Fedro) pasa por todas partes de peripecias y desventuras. A pesar de ello no he sentido el enganche que me han producido otros volúmenes en los que no puedes parar de leer. Quizás influya que no se trata de ninguna obra que destaque por su originalidad, ya que retoma la senda de "Cartas a Nicodemo", "Caballo de Troya" y tantos otros intentos de escribir variaciones sobre un mismo tema de la vida de Jesucristo. Siempre en positivo, también me gustaría destacar que en una época y con una temática en el que resulta tan fácil añadir elementos morbosos o fantásticos (Como por ejemplo en La última tentación de Kazantzakis), es justo resaltar que el autor se mantiene todo el tiempo dentro de la ortodoxia católica, no apartándose ni a derecha ni a izquierda de lo contenido en los cuatro relatos evangélicos. En este sentido el libro es previsible y las pocas pizcas de intriga y acción son aportadas por el personaje inventado de Lucio Fedro. 

Sin embargo -y aquí comienzan los aspectos menos positivos- el que "mucho abarca poco aprieta", como dice el refranero español. Un periodo tan largo (3 años de predicación del Maestro) y una historia romana paralela de amor-celos-romanticismo desbordan el libro en un galimatías en el que se abren tantos frentes que por todos ellos se pasa de manera superficial. Los personajes no calan, porque las situaciones y los protagonistas van pasando tan rápidamente que no se ahonda especialmente en los sentimientos de ninguno de ellos. La falta de originalidad es manifiesta, con la típica perspectiva de un soldado romano que es testigo directo de los acontecimientos. Aparte de los libros reseñados anteriormente, el libro reproduce los caminos iniciados en el cine por "Ben Hur", "Una historia que comenzó hace 2.000 años", "En busca de la tumba de Cristo" o "Resucitado". Pero siendo esto importante, hay elementos más sorprendentes. He comentado que el libro no presenta errores teológicos o espirituales de la doctrina cristiana, lo cual es cierto, pero sí contiene bastantes omisiones imperdonables. La mayor de ella, para mi gusto, es rebajar las "7 Palabras de Cristo en la Cruz" a solo 6. Incomprensible si es un error y de dudosa intención si se trata de algo buscado por el autor. Lo cierto es que se ha obviado el "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", con lo que la novela termina ensombreciendo la dimensión redentora del perdón de Cristo en la cruz. Más allá de este imperdonable error, el vocabulario empleado (especialmente en los duelos) provoca cierta incredulidad o sonrojo en el lector: Basten como muestras, "Bribón" o "Cobarde", algunas de las perlas con las que se aderezan las batallas de espadachines. 

Una pregunta me lanzo a mí mismo: ¿Para qué público puede ser el libro de cierta utilidad? En lugar de preguntarle a la IA voy a atrever a responderla: Creo que quien más disfrutará de su lectura será quien esté buscando una lectura de la vida de Cristo fiable (evangélicamente hablando) y que al mismo tiempo carezca de una formación religiosa profunda, teológica o espiritualmente hablando. Un público que quiera tener un primer acercamiento a las figuras históricas de los Evangelios de una manera amena y poco profunda. Pienso especialmente en adolescentes o adultos neo-conversos que sientan una cierta inquietud por el fenómeno cristiano que comienza a repuntar y busquen conocer de primera mano el origen de los hechos históricos narrados hace casi 2.000 años de una manera verosímil. Para el resto de lectores, la obra se presenta como una de tantas de la cultura contemporánea: Un libro más de Novela Histórica de los de leer y tirar, que no dejará excesiva huella con el paso del tiempo y cuya relectura sería una pérdida de tiempo y esfuerzo. Eso sí, valga en su defensa que ha sido escrita y promocionada en un momento oportuno para aprovechar el renacer espiritual cristiano al que cada vez parece apuntarse más gente. En este sentido, no cabe ningún reproche, pues el producto cumple con creces con su propósito.

lunes, 18 de mayo de 2026

La paz interior (Jacques Philippe, 2004)

Os recomiendo encarecidamente una lectura reposada y sosegada de este pequeño libro (poco más de 100 páginas) que tanto bien me he hecho en mi vida espiritual. Su autor, Jacques Philippe (1947) es un sacerdote católico experto en conducir tandas de retiros y Ejercicios Espirituales. De sus 14 libros traducidos al español hasta el momento este es el más completo según todos los críticos.

El tema, como su propio nombre indica, busca que el lector sea capaz de encontrar las claves espirituales para encontrar y/o fortalecer la paz de nuestro espíritu. Es un libro que no se puede leer como el que está leyendo el periódico. Cada página es una fuente de sabiduría interior y una llamada a la reflexión sobre la vida interior del lector, basándose en la experiencia del autor y constantemente reforzada por citas evangélicas y pequeños fragmentos de diferentes santos. 

Para no hacer de spoiler, simplemente os copio el contenido de la contraportada, que seguro os abrirá el apetito de leerlo y releerlo. Os aseguro que no os arrepentiréis y será una buena inversión para vuestras almas.

Vivimos una época de confusión e inquietud. Esta tendencia se manifiesta incluso en nuestra vida espiritual: nuestra búsqueda de Dios, de la santidad y del servicio al prójimo es agitada y convulsa, en lugar de ser confiada y pacífica. Pero ¿qué hacer para superar los momentos de angustia y de temor, conservando la confianza y el abandono? Es lo que nos enseña este breve tratado sobre la paz interior.

A través de situaciones concretas de la vida cotidiana, el autor nos invita a reaccionar según el Evangelio. Si la paz interior es un exclusivo don de Dios, es preciso buscarla y perseguirla sin cesar. Este libro nos ayudará en esa tarea.

lunes, 13 de abril de 2026

El nombre de Dios es Misericordia (Papa Francisco, 2016)

Sé que no es un libro actual, pero ha sido mi lectura espiritual de esta Semana Santa. Lo tenía comprado y aparcado desde hace tiempo y en estos días me he decidido a leerlo. Se trata de una entrevista que el escritor Andrea Tornielli realizó al Papa Francisco previa a la convocatoria del Jubileo de la Misericordia.

Recomiendo su lectura ya que se trata de un librito muy corto a modo de preguntas y respuestas en la que el difunto Papa Francisco nos muestra a un Dios misericordioso, siempre dispuesto al perdón y a tender la mano al pecador. Una visión que me ha encantado con ese lenguaje tan sencillo, claro y directo que tenía Francisco.

Rescato cinco frases que me han llamado la atención y que quería compartir con vosotros: 

"La misericordia es el primer atributo de Dios. Es el nombre de Dios. No hay situaciones de las que no podamos salir, no estamos condenados a hundirnos en arenas movedizas."

“Vivimos en una sociedad que nos acostumbra cada vez menos a reconocer nuestras responsabilidades y a hacernos cargo de ellas: los que se equivocan, de hecho, son siempre los demás. Los inmorales son siempre los demás, las culpas son siempre de otro, nunca nuestras”

"También el Papa es un hombre que necesita la misericordia de Dios"

"Cada vez que entro a una cárcel para una celebración o para una visita, siempre me viene este pensamiento: ¿por qué ellos y yo no? Yo debería estar aquí, merecería estar aquí. Sus caídas habrían podido ser las mías, no me siento mejor de las personas que tengo enfrente"

"La Iglesia condena el pecado porque debe decir la verdad: esto es un pecado. Pero al mismo tiempo abraza al pecador que se reconoce como tal, lo acerca, le habla sobre la misericordia infinita de Dios. Jesús perdonó incluso a los que lo pusieron en la cruz y lo despreciaron". 

Pues nada, si tenéis oportunidad espero que podáis leerlo y disfrutarlo como yo he hecho esta Semana Santa.

viernes, 27 de febrero de 2015

Confesiones de San Agustín

Durante estos días estoy leyendo el libro de las Confesiones de San Agustín.

Su título puede llevar a engaño, ya que en principio puede parecer que el libro es una "confesión" en la que San Agustín nos abre su alma y nos narra la cantidad y el modo de los pecados que cometió durante su vida previa al cristianismo, antes de su conversión a la fe. Algo de esto encierra el volumen, y es cierto que es una especie de autobiografía, pero el núcleo esencial es otro. Se trata, más bien, de una "confesión de fe", en la que el Santo de Hipona nos intenta acercar al Dios que ha descubierto en su madurez con el paso de los años y que ha cambiado radicalmente su existencia. 

Se trata, por ello, más de un tratado de espiritualidad casi mística que de unas memorias del Santo. Es un tratado filosófico-teológico, pero que no os asuste el nombre. Si os digo que son 13 libros compendiados, también os puedo desanimar, pero insisto en que no os abruméis, ya que la mayoría de ellos apenas si ocupan unas pocas páginas. Su lectura es muy asequible y divulgativa, especialmente si encontráis una buena traducción actualizada. Tengo que reconocer que hasta ahora no las había leído más que a trozos sueltos, pero que su lectura me está ayudando a intentar comprender un poco mejor al Dios cristiano a través de la experiencia vital de uno de los mayores Santos de la Historia.

Simplemente el comienzo ya es un clásico y una de las frases más utilizadas cuando se cita a San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti” (Conf. I,1,).

Así que mi consejo es que os animéis y lo leáis. Son muchas las cosas que se pueden leer en la oferta cultural de hoy en día, pero los clásicos siempre van a estar ahí. Os dejo dándoos el mismo sabio consejo que una vez me dieron a mi: "Lee mucho, pero comienza leyendo los libros importantes, ya que no podrás leerlos todos..."

sábado, 21 de septiembre de 2013

El Papa Francisco y el dinero: Giovanni Papini

Hoy me gustaría comentar un versículo del Evangelio de tremenda actualidad. Bueno, en realidad la actualidad de estas líneas, -como la de toda la predicación de Jesús- no pasa nunca de moda. Pero si hay una época y una sociedad apegadas a los bienes materiales y al dinero, ésa, queridos amigos y amigas, ésa es nuestra sociedad. Además, el Evangelio de este domingo termina con el versículo 13 del capitulo 16 de San Lucas, en el cual, Jesús (hace la friolera de casi 2.000 años) nos dice:

"Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.". Conocida es la enemistad de Jesús con el dinero y su también famosísima cita: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” (Mt. 22, 21) en alusión a la separación de las cosas de Dios con los menesteres de los impuestos. Por si fuera poco, ayer, el Papa Francisco, en su homilía diaria, definió al dinero aludiendo a los Santos Padres con una frase muy mediática: “El dinero es el excremento del diablo”.

No me voy a retrotraer tantos siglos (la Patrística se encuadra en los siglos II-IV), pero de verdad que no he encontrado un mejor comentario, ni una reflexión más al caso que la que os presento a continuación. Pertenece a Giovanni Papini (1881-1956), el escritor y poeta italiano que pasó en su vida personal del escepticismo al catolicismo fervoroso. Autor de una obra y unos pensamientos políticos controvertidos y discutibles, me limito a transcribir un texto que casi un siglo después lo firmaría cualquier autor contemporáneo independientemente de sus creencias religiosas y políticas. A mí sus palabras me han cautivado, espero que a vosotros también:

“Jesús nunca tomó en sus manos una moneda. Dio orden a sus discípulos de que durante sus viajes no llevasen talegos para las ofrendas. Hizo una excepción única, pero de tal calidad que hace estremecerse. De un inciso de un Evangelio nos enteramos de que la bolsa de la comunidad estaba a cargo de uno de los apóstoles. Este discípulo era Judas. Sin embargo, hasta Judas se creerá obligado a devolver el dinero de la traición antes de desaparecer en la muerte. Judas es la victima misteriosa inmolada a la maldición del dinero amonedado.

La moneda, junto con la suciedad de las manos que la han asido y palpado, lleva consigo el contagio inexorable del crimen. Entre todas las cosas inmundas que el hombre ha manufacturado para ensuciar la tierra y ensuciarse él mismo, quizá sea la moneda la más inmunda de todas.

Estas fichas de metal acuñado, que van y vienen todos los días de unas manos a otras, sucias de sudor y de sangre; estas fichas gastadas por los dedos rapaces del ladrón, del mercader, del banquero, del alcahuete y del avaro; estos esputos redondos y pringosos de las casas de moneda, anhelados, buscados, robados, envidiados, amados por todos más que el amor y con frecuencia más que la vida; estos asquerosos trocitos de materia historiada que el asesino entrega al sicario, el usurero al hambriento, el enemigo al traidor, el negociante al concesionario, el hereje al simoníaco, el lujurioso a la mujer vendida y comprada; estos sucios y apestosos vehículos del mal, que convencen al hijo de que mate al padre, a la esposa de que traicione al esposo, al hermano de que defraude al hermano, al pobre malvado de que apuñale al rico malvado, al criado de que engañe al amo, al salteador de que despoje al caminante, al pueblo de que acometa a otro pueblo; estos dineros, estos emblemas materiales de la materia son los objetos más pavorosos que ha fabricado el hombre. La moneda, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir también todos los días a millares de almas. Más contagiosa que los harapos de un apestado, que el pus de una postilla, que la grumosidad de una cloaca, entra en todas las casas, brilla encima de los bancos de los cambistas, se esconde en las cajas de caudales, profana la almohada sobre la que dormimos, se esconde en las tinieblas hediondas de los escondrijos, empuerca las manos inocentes de los niños, tienta a las vírgenes, paga el trabajo del verdugo, circula sobre la faz de la tierra excitando los odios, aguijoneando las apetencias, acelerando la corrupción y la muerte.

El pan que es ya santo sobre la mesa de casa, conviértese sobre la mesa de la Iglesia en el cuerpo inmortal de Cristo. También la moneda es el signo visible de una transustanciación; es la hostia infame del demonio. El dinero amonedado es el excremento corrompido del demonio. Quien ama el dinero y lo recibe con júbilo, se comunica visiblemente con el demonio. Quien toca el dinero con voluptuosidad, toca, sin saberlo, el excremento del demonio.

El hombre puro no puede tocarlo, el santo no puede tolerarlo. Saben ellos con seguridad indudable que es la obscena esencia del demonio, y sienten hacia la moneda el mismo horror que siente el rico por la miseria.”

Yo la primera vez que lo leí tuve que releerlo un par de veces más, como se hace con un exquisito manjar, que gusta ser paladeado varias veces… Añadir una línea más sería estropearlo, no sobra ni falta una palabra. Con que acierto y con que veracidad se describe uno de los inventos más necesarios pero a la vez más perjudiciales de la vida de la humanidad: El vil dinero. Grandes santos como Francisco de Asís, Felipe Neri, Juan Grande, la Beata Teresa de Calcuta… supieron alejarse de él y vivir de la caridad. El Papa Francisco ya nos ha dejado varias perlitas acerca del cuidado que hay que tener con el materialismo y el consumismo. Es una tentación continuamente presente en la vida del ser humano y de la propia Iglesia.


En definitiva, y para resumir el texto en una palabra: sublime.

martes, 16 de septiembre de 2008

La Última Lección

El 25 de Julio (el día del apóstol Santiago y por ende, mi santo) falleció en EEUU Randy Pausch, un presbiteriano (de la religión presbiteriana, una variante del protestantismo) a quien tres meses antes le habían diagnosticado un cáncer de páncreas.

Esta noticia no dejaría de ser un obituario más de no ser por la original idea de este hombre. Frente al mazazo inicial, la pregunta que más se repetía dentro de su interior era: ¿Qué recuerdo les va a quedar a mis tres hijos (el mayor de ellos de 5 años...) de mí dentro de unos años?. Su solución fue brillante: despedirse del ámbito académico (donde trabajaba) con una última lección, unas palabras magistrales que versaran sobre la vida y no sobre la muerte. Dicha lección quedaría grabada para la posteridad y sus hijos tendrían siempre un recuerdo de cómo hablaba, exponía, sonreía, gesticulaba... su padre. Randy Pausch asienta su lección sobre como en su vida había cumplido los sueños de su niñez, y por ello, se iba tranquilo y en paz.

Dicha despedida se ha editado ya en un libro que ha arrasado en las librerías de EEUU y que acaba de editarse en España en este mes de septiembre. En su primera semana de ventas ya está en el número dos en los libros de "no ficción", así que su éxito está más que asegurado. Os puedo decir que es un canto a la vida, al optimismo vital y a la fe en el ser humano.

No os cuento más porque me parece que merece la pena leerlo. Sólo os subrayo tres frases de las que más me han hecho pensar mientras leía el libro. La primera dice: "No podemos cambiar las cartas que la vida nos ha repartido, pero sí como jugamos nuestra mano". Otra, no menos profunda: "Los muros están por una razón: nos dan la oportunidad de demostrar cuanto deseamos algo". Y la última, la que me parece que tiene el mensaje más profundamente cristiano: "Colaborar en la consecución de los sueños de los demás es aún más edificante que realizar los propios".

Os dejo esas tres perlas para vuestra reflexión. Termino diciéndoos que creo que de este libro merecen la pena dos cosas. En primer lugar, leerlo. Pero en segundo lugar, -y aunque no tengamos la capacidad de escribir un libro- me parecería un ejercicio muy saludable el intentar responder por escrito a la siguientes preguntas: Si me pasara lo mismo que a Pausch, ¿Qué legado espiritual le dejaría a mis hijos para que me conocieran? (en el caso de los sacerdotes cambiemos la palabra "hijos" por "feligreses"...), ¿Dónde le diría que está la felicidad en esta vida?, ¿Qué querría que recordaran de mi...?. Ahí queda el encargo. Han comenzado los colegios y hala, ya os pongo tarea...

lunes, 29 de octubre de 2007

Mártires de la fe: La gran persecución

Ayer hubo una gran fiesta en Roma. 498 mártires de los tiempos de la República y de la Guerra Civil española fueron subidos a los altares. No pretendo yo echar más leña al fuego de un tema que ha sido ya bastante politizado (por ambas partes) pero si hacer algunas anotaciones que me parecen necesarias:

- No son canonizados por morir en la guerra defendiendo un bando u otro, sino por morir defendiendo la fe en Jesucristo, la Iglesia, y lo que es más importante y se ha comprobado: por morir perdonando a sus ejecutores.

- Resulta pintoresco (por no decir grotesco e hipócrita) que quienes han alzado la voz en contra de esta canonización sean los mismos que hablan de recuperar la memoria histórica, que hacen leyes para ello y que nos machacan hasta la saciedad en Canal Sur con documentales sobre la Guerra Civil (siempre vistos desde el bando republicano), la postguerra y los refugiados de la misma. Sólo pido un poco de coherencia; si se habla de memoria histórica hay que traerlo a la memoria todo... Precisamente por curiosidad (y un poco de maldad, dicho sea de paso), me tragué ayer -cosa que no suelo hacer- el TD de Canal Sur. Esta fue la cobertura que se le dio a la canonización de más de 100 andaluces: Mención de apenas 30 segundos, haciendo espacial hincapié en la protesta de un grupo (unas 5 personas en medio de más de 450.000) de anarquistas que protestaban contra el acto. De risa, o mejor dicho, para "jartarse" de llorar...

- A todos los interesados en conocer las atrocidades del Bando Republicano en contra de la Iglesia (de las atrocidades del Bando Nacional ya se encarga Canal Sur) les recomiendo el libro "La Gran Persecución" de Vicente Cárcel Ortí, Editorial Planeta, del año 2000; donde se narran con todo tipo de detalles los mas de 20.000 asesinados entre obispos, sacerdotes, religiosos-as, seminaristas, matrimonios, niños-as durante este periodo. No pertenecían a ningún bando, no eran militares, simplemente murieron por ser cristianos y no renegar de su fe. Unos pocos han sido canonizados, pero a todos Dios los tiene en su santo Reino.

miércoles, 17 de enero de 2007

El Gran Milagro (Vitorio Messori)

Probablemente, muchos de vosotros ignoréis (igual que yo hasta hace bien poco) que el milagro más sorprendente y científicamente comprobado, atribuido a la fe católica, se produjo en España, concretamente en Calanda (Teruel).

Irónicamente dijo Emile Zola, el famoso novelista y positivista francés, una vez que acudió a Lourdes y contemplaba los exvotos: “Veo muchos bastones y muchas muletas, pero no veo ninguna pierna de madera”. En efecto, mostraba así Zola sus dudas de que los milagros fueran ciertos. Para él resultaba fácil que un falso ciego o un falso cojo recobrara la vista o el andar. Lo que nunca ha hecho Dios es devolver una pierna a un amputado, pensaba el intelectual. El bueno de Zola no estaba documentado y nadie le había hablado del milagro de Calanda.

Os lo resumo brevemente:

En 1616, nace Miguel Juan Pellicer, el protagonista de la historia. Nacido en una familia humilde, a los 19 años se traslada a trabajar a Castellón para no resultar gravoso a la maltrecha economía familiar. Pocos meses después vuelve a Calanda con una pierna gangrenada por culpa de un carro que se la había aplastado mientras descansaba. En el Real Hospital de Nuestra Señora de Gracia, vecino a la Basílica del Pilar, le es amputada la pierna. Los despojos son enterrados en dicho hospital. Desde entonces se dedica a pordiosear en la puerta de la basílica, pernoctando en pensiones de caridad y volviendo a su pueblo de vez en cuando. Todos los dís se frota el muñón con aceite de las lámparas de la Virgen del Pilar “Porque me da alivio”, como declaró en el juicio posterior. Miles de personas lo ven en uno y otro lado mutilado y menesteroso.

El 29 de marzo de 1940, se produce el gran milagro. Mientras duerme, la pierna le es misteriosamente reimplantada mientras soñaba con la Virgen y olía como un “perfume de paraíso”.

Ante el asombro de padres, cura y vecinos comienzan las investigaciones. Se realiza un severo proceso inquisitorial (estamos en tiempos de Felipe IV, en plena Inquisición y caza de brujas, magos..etc) que arroja las siguientes conclusiones:

- La pierna es la misma que fue amputada. Se reconoce por la perfecta “conexión” y por las huellas del mordisco de un perro que atacó a Miguel cuando era niño. Tres cirujanos del hospital firman la veracidad de este hecho. Se añade que la pierna amputada ha desaparecido del lugar del enterramiento.

- Más de 100 personas reconocen y firman un acta notarial en el que reconocen a Miguel Pellicer como el pordiosero que volvió al pueblo y que pedía a las puertas de la Basílica del Pilar. No cabe que sea un hermano gemelo, ya que las partidas de bautismo están intactas y no aparece ningún hermano en un margen de 8 años.

- Un notario da fe de todo ello, acta que se conserva aún hoy en el despacho del alcalde de Zaragoza.

- Hoy esa reimplantación (pese a los avances de la medicina) sería imposible de no producirse antes de las 24 horas de la amputación. En aquella época estamos hablando de Ciencia Ficción.

Un milagro es cuestión de fe, pero ¿Caben más pruebas a favor?. Muchas curaciones “invisibles” (reales también y certificadas por profesionales) se producen en Fátima, Lourdes, Guadalupe… aunque siempre queda la duda para aquellos que no quieren creer (Como Zola...).

Sólo en este caso de Calanda Dios quiso alterar visiblemente la naturaleza de las cosas. Es el milagro por excelencia, el milagro atestiguado jurídicamente que asombra aún hoy a los más escépticos de nuestra época. 

(Para más información: Vittorio Messori, El gran Milagro, Ed. Planeta.)

miércoles, 10 de enero de 2007

Habla un Exorcista

Os recomiendo hoy este libro, obra de Gabriele Amorth, publicado por la colección Planeta-Testimonio en 1997 y que ya alcanza su cuarta edición.

Gabriele Amorth es el exorcista oficial de la diócesis de Roma, y en este volumen cuenta con pelos y señales muchos de los casos de posesiones a los que ha tenido que hacer frente a lo largo de su labor pastoral. Algunos casos (verídicos, como diría el difunto Paco Gandía) ponen los pelos de punta. Roma, corazón de la Iglesia, es sin duda un lugar predilecto para la acción maléfica de Satanás. Pero no hace falta irse a Roma para comprobar el devastador poder del maligno. A nuestro alrededor percibimos diariamente la acción del mal en la sociedad. El poder de Cristo es más fuerte (afortunadamente), pero eso no quita que mientras pueda el demonio no haga todo el daño posible.

Aprovecho esta recomendación literaria para reflexionar sobre el problema de Satanás en nuestros días. La Iglesia (en un movimiento pendular clásico en la historia) ha dejado de hablar mayoritariamente de estos temas. El efecto de ello es que en lugar de los curas, un sinfín de brujos, magos y adivinos proliferan como los champiñones en primavera. En una sociedad donde parece que da miedo (o risa) hablar del príncipe de los infiernos, la realidad es toda la contraria: la gente tiene ansia de un más allá, y el contacto con estos personajes es lo que se tiene más a la mano. Así, maleficios, males de ojo, vejaciones, posesiones, presciencias, ouijas, ocultismos, misas negras…etc. son manifestaciones de que Satanás, desde lo oculto (como a él le gusta) sigue sembrando la cizaña en el campo de Dios. No en vano Pablo VI dijo: “el mayor de los triunfos de Satanás es haber hecho creer que no existe...”.

El ritual renovado de exorcismos y otras súplicas (Madrid, 2005) ofrece una renovación del exorcismo mayor (que solo puede ser practicado por el obispo o un presbítero designado expresamente por éste) pero también diversos textos para que sacerdotes y fieles luchen contra el poder de las tinieblas. Si la Iglesia nos presenta este ritual en pleno siglo XXI es porque estamos ante un tema serio y no ante las veleidades excéntricas de un puñado de iluminados.

Algunos datos de interés:

- Jesús se pasó medio ministerio “expulsando demonios” (evito las citas bíblicas para no cansaros, pero son abundantes). Los discípulos reciben este encargo directamente de Cristo.

- La Iglesia lleva dos mil años luchando contra Satanás (cierto que en la Edad Media a lo mejor se pasó un poco…) y no debe dejar de hacerlo. Los grandes santos de la historia unían a sus visiones beatíficas revelaciones sobre el infierno o experimentaban en sus cuerpos llagas del maligno. El infierno es dogma de fe (Símbolo quicumque, año 500 aprox.) y negarlo implica una herejía grave.

- La liturgia sacramental (sobre todo el bautismo) conserva exorcismos sobre los neófitos (mucho más abundantes y extensos en los ritos orientales, eso sí). Las renuncias a Satanás son abundantes en diversos símbolos, y forman parte de una de las fórmulas de la profesión de fe interrogada.

Espero vuestros comentarios en este punto de nuestra fe católica, y os recomiendo encarecidamente la lectura de este libro que nos abre los ojos ante una realidad tan evidente y a la vez, tan oculta.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Un Mensajero en la Noche

Ya os he recomendado una oración y una canción. Hoy toca el turno a un libro. Más adelante os señalaré títulos específicamente cristianos (oración, teología, liturgia, etc.), pero quiero comenzar con algo más suave. Se trata de un libro de María Vallejo-Nájera titulado "Un Mensajero en la Noche", de la Editorial Bellacqua, en la que se narra la historia real del recluso Albert Michael Wensbourgh, un preso altamente peligroso, quién pasó de la noche a la mañana a convertirse en un ser piadoso y de extrema bondad, hasta acabar sus días en un monasterio del norte de Londres.

No os cuento más. Su experiencia mística y sus conversaciones en una entrevista personal con María te llegarán directamente al corazón por su sencillez y su ternura. El libro es corto y su lectura se va haciendo más apasionante conforme avanzan las páginas. Su contenido es una prueba real de que Dios puede tocar un corazón en cualquier momento de la vida. Es un ejemplo vivo de la parábola del hijo pródigo, y de paso, vemos como en un corazón ennegrecido por el pecado siempre hay un resquicio por el que Dios intenta colarse. Si tenéis tiempo (y 15 €) os aseguro que no os defraudará.

Ya que habéis comentado en el otro artículo algunas canciones que os gustan aprovecho ahora para lanzaros directamente la pregunta: ¿Qué libro es vuestro favorito?, ¿Alguno en especial ha marcado vuestra vida?