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domingo, 1 de junio de 2014

Celibato opcional

A lo largo de esta semana hemos escuchado reiteradamente en los distintos medios de comunicación que el Papa Francisco se ha posicionado a favor de que los curas se casen. Ello no es cierto, y supone una tergiversación de sus palabras.

De hecho, no entiendo porqué ha habido tanto revuelo mediático con este tema del celibato. El Papa Francisco no ha dicho nada nuevo ni nada sorprendente, excepto para quienes buscan morbo en cada una de sus declaraciones. Las palabras exactas del Papa Francisco han sido: “El celibato es una regla de vida que aprecio mucho y creo que es un regalo para la Iglesia, pero ya que no es un dogma, la puerta siempre está abierta". Los titulares de los periódicos y los telediarios han hecho el resto. A decir verdad, son palabras que no aportan ninguna novedad al magisterio de sus antecesores Juan Pablo II o Benedicto XVI. Por poner un ejemplo, Juan Pablo II, en julio de 1993 ya dijo: "El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo." Como veréis hay pocas diferencias entre ambas frases pronunciadas con 21 años de diferencia, salvo que a un Papa se le tachaba de retrógrado y otro es alabado por su progresismo. Pero en el fondo, los dos dicen lo mismo. Es cierto, como aparece en la imagen que ilustra este post, que el celibato parece un tema tabú en la Iglesia católica, pero no es menos cierto que cada vez que un Papa se ha pronunciado al respecto lo ha hecho en una misma línea teológica que sus antecesores. No hay por lo tanto, ninguna ruptura magisterial entre el Papa Francisco y sus antecesores en el Pontificado.

A lo largo de estos últimos años, eso sí, cada vez son más las voces que se elevan solicitando el celibato opcional. Varios han sido los Obispos americanos o africanos (en Europa aún cuesta más dar el paso) que han realizado esta propuesta a través de sínodos diocesanos a los distintos Papas, e incluso a título personal, cardenales como Claudio Hummes, Keith O´Brien o Carlo Martini se han posicionado recientemente a favor de la voluntariedad del celibato.

Sinceramente no creo que haya un cambio en esta disciplina eclesiástica a corto plazo, pero el revuelo mediático ha servido para que tanto defensores como detractores del celibato esgriman sus argumentos y haya saltado a la palestra un tema recurrente que demuestra, una vez más, que el Papa Francisco es un generador incesante de noticias, aún cuando no diga nada novedoso, como es el caso que nos ocupa.

¿Qué dicen los partidarios del celibato? Podríamos enumerar algunos argumentos: Que está recomendado por Jesucristo, quien además fue célibe; que es una tradición en la Iglesia remontable a las primeras comunidades cristianas; que es un signo contracultural en los tiempos que corren donde el sexo se ha convertido en el nuevo dios; que es un signo del amor a Dios; que es difícil conjugar matrimonio y sacerdocio; y que el célibe está más disponible que el casado para sus tareas ministeriales. 

¿Y que dicen los detractores? También tienen los suyos: No es algo intrínseco al sacerdocio; su origen histórico es cuanto menos, confuso y tardío (oficialmente en el Concilio de Elvira en el 306, a modo de ley universal en el Concilio de Letrán en 1136 y de facto, en el Concilio de Trento en 1545); casi todos los Apóstoles estaban casados; parte de una concepción platónica de la sexualidad como algo negativo; provoca muchas “dobles vidas” o escándalos sexuales en los sacerdotes; y muchos buenos sacerdotes han dejado de serlo o no han podido serlo por esta ley eclesiástica.

Y junto a todas estas razones a favor y en contra, no lo obviemos, una que subyace como trasfondo: la económica. Muchos han afirmado que el celibato tuvo su origen para terminar con las propiedades y herencias eclesiásticas que los sacerdotes dejaban a sus mujeres e hijos al morir. Si ese fue su origen o no, no es menos cierto que Parroquias que hoy a duras penas dan para sustentar a una persona difícilmente podrían sustentar a una familia. Si bien este argumento que durante varios siglos ha tenido vigencia también hoy es discutible, ya que la hipotética mujer del sacerdote podría trabajar puesto que el mundo ha cambiado mucho en paridad en estas últimas décadas.

En fin, que el asunto no tiene fácil –ni yo diría rápida- solución. Son muchos los pros y los contras que hay que valorar, y creo que sólo se tomará una decisión cuando la necesidad obligue a ello. Será el sensus fidei (no me gustan nada los latinajos, pero en este caso es inevitable) el que determine el rumbo de la Iglesia en este campo. Si siguen habiendo vocaciones, no creo que haya cambios sustanciales, pero si la necesidad comienza a ser acuciante, vendrá acompañada de un replanteamiento a todos los niveles. Puesto que no es un dogma y que “la puerta está abierta” nadie se rasgará las vestiduras en el caso de producirse ese acontecimiento, por lo que las palabras del Papa Francisco pueden ser interpretadas como un globo sonda para tantear el terreno.

Termino con una apreciación personal. La situación actual se me antoja paradójica: las Iglesias americanas y africanas (con una fe floreciente, y partidarias en su mayoría del celibato opcional) están nutriendo con chicos célibes a las necesitadas Iglesias europeas. Muchos seminarios y noviciados de comunidades religiosas no han cerrado sus puertas gracias a jóvenes que proceden de culturas poco afines al celibato, lo que en el fondo, no hace sino retrasar el problema lejos de solucionarlo… 

En fin, el tiempo y el Espíritu Santo, que sopla donde quiere y cuando quiere, dirán…

martes, 21 de octubre de 2008

Dar sin esperar nada a cambio

La historia que hoy os cuento tiene nombre y apellidos, aunque en realidad es extrapolable a infinitud de religiosos y religiosas que entregan su vida por Dios y por el Evangelio.

En el post de hoy os voy a hablar de Sor Manuela, la que ha sido durante 6 años superiora de las Hijas de la Caridad aquí, en Arcos de la frontera, y ahora ha sido destinada a la casa que tienen en Lebrija. Mis últimos años en la parroquia de Santa María coincidieron con sus primeros en Arcos, así que fui durante un par de años su capellán y se de primera mano el buen quehacer y la labor tan extraordinaria que ha realizado a lo largo de estos años.

Las Hijas de la Caridad tienen un asilo para mujeres, donde recogen a ancianas o impedidas cuyas familias no pueden -o no quieren- atender. Son personas con escasísimos recursos económicos, sin familia en el pueblo y la mayoría requieren tratamiento médico y/o psiquiátrico. Las de edad más avanzada pasan sus últimos días en la cama, con la única atención de las hermanas y las cuidadoras y con esporádicas visitas de cumpli-miento de sus familiares.

Os pongo en el contexto de su labor -como digo la de cualquier religioso/a que se dedica al cuidado de ancianos o enfermos- para que veáis a donde quiero ir a parar ahora.

Ha llegado la hora de su adiós para ser trasladada a otra comunidad, y... ¿Cuál es su despedida?... Ninguna. ¿Cuántos regalos le van a hacer como gratificación por su labor?... Ninguno. ¿Cuántas placas, medallas, reconocimientos... va a recibir?... Ninguna. ¿Cuántas cenas harán en su honor para desearle buena suerte en su nuevo destino?... Ninguna.

Muchas veces la gente se compadece de los curas, que si "estáis muy solos", que si "que dura debe ser la soledad", que si patatín, que si patatán. A mí esto sí que me parece humanamente duro. Cuando un párroco se va de su feligresía, todo ese reconocimiento al menos se lo lleva visiblemente: Cenas, regalitos, saludos, abrazos, besos, misas de despedida, lágrimas... Por muy malo que sea el cura y por muy mala que haya sido su labor siempre tendrá sus "adeptos" que lo despedirán como se merece. Y permitidme la broma, pero hasta el resto del pueblo también irá a la despedida para asegurarse de que realmente se va... En el caso de que el cura haya sido bueno y haya conectado con la feligresía, los actos se pueden ampliar a cartas de agradecimiento en el periódico, manifestaciones en el obispado, recogidas de firmas y demás parafernalia.


Que se dejen de falsa modestia quienes dicen que eso no les gusta. A todos nos va bien que te reconozcan tu labor, que los regalos sean símbolos del cariño, que lloren porque te vas y que veas que has dejado huella en el corazón de la gente. No es que uno lo haga por recibir esas muestras de afecto, pero me parecen tremendamente humanas y de lo más bonito de nuestro ministerio.

Por eso, irse así, como Sor Manuela, por la puerta de atrás, sin hacer ruido y sin un reconocimiento a su labor me parece a la par tan admirable como injusto. Se ha pasado 6 años de su vida dando cariño a quienes su familia se lo había negado, dando techo y comida a quien no los tenía y haciendo una tarea, como limpiar culos -con perdón- que muchos no harían ni por todo el oro del mundo.

Eso es, como os digo, es dar sin esperar nada a cambio. Eso es vocación religiosa y ver en el anciano o el enfermo el rostro de Cristo sufriente. Por eso su recompensa será la mejor posible. No se llevará los aplausos de este mundo, pero en ella, y en tantas personas como ella se harán un día realidad las palabras de Jesucristo en el Evangelio de San Mateo, 19, 29: "Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna."

domingo, 18 de marzo de 2007

Objetivo 30.000 €

Os copio hoy el comunicado de la plataforma Objetivo 30.000 € para devolver el dinero robado en el asilo de la Caridad:

"El pasado 4 de marzo, en el asilo de la Caridad, durante la Eucaristía del domingo, se cometió una de las mayores injusticias que ha sufrido este pueblo en su historia.

Alguien, sin escrúpulos, sin vergüenza y sin conciencia entró en los aposentos de la madre superiora para robar el dinero de las hermanas y de los ancianos. Un dinero necesario para llegar a fin de mes. Un dinero para pagar las nóminas de los trabajadores, para los múltiples gastos de la casa y para los gastillos cotidianos de los ancianos. ¿Se puede ser más vil y más cobarde que quien ha cometido tal crueldad?

Hoy estamos aquí para protestar. Nuestra protesta es pacífica, popular, sólo vamos a reclamar justicia. Y la manera de pedir justicia es devolverles el dinero a las hermanas. Como a quien lo ha hecho no se le remueven las entrañas, se lo vamos a devolver nosotros, el pueblo de Arcos.

Somos 30.000 arcenses, a cada uno nos toca poner 1 €. No es mucho si todos colaboramos. Por caridad o por solidaridad. Que no quede nadie en Arcos sin poner su €uro. Hoy comenzamos la campaña por las calles del Casco Antiguo. Iremos a los comercios, a las calles, a los bares, a las parroquias, a los colegios… y adonde haga falta hasta que reunamos los 30.000 €.

¡Ánimo y lo conseguiremos!"

martes, 26 de diciembre de 2006

Los seminaristas de Arcos

Afortunadamente, nuestra Iglesia no se acaba (y mira que algunos lo están intentando...). Hoy hemos tenido una reunión de curas jóvenes en Trebujena, y allí nos hemos reunido 27 compañeros junto a Nuestro Obispo don Juan para compartir una jornada de formación y convivencia. Somos el futuro de la Iglesia Diocesana, cada uno con su historia personal y sus preferencias pastorales; pero todos montados en una misma barca y remando en la misma dirección.

Sin embargo, hoy no voy a hablaros de nosotros los curas, sino de aquellos que disciernen si quieren serlo o no: Los seminaristas. Tengo la suerte de que cuatro muchachos de Arcos han tomado la decisión de entrar en el Seminario en los cinco años que llevo en este pueblo, y he tenido la fortuna de vivir en algunos de ellos muy de cerca ese momento de duda inicial previo a dar el paso de entrar en el Seminario. Son momentos de resistencia interior frente a la llamada del Maestro. Son momentos en los que una tupida venda en los ojos hace que nada se vea claro. Momentos de indecisión, de "temor y temblor" (como diría San Pablo), de desconcierto entre la magnitud de la llamada y la presunta incapacidad para tal empresa que uno experimenta en su interior...

Felizmente, ellos cuatro fueron capaces de vencer esas dudas (como yo las vencí en mi día) y ahora transmiten felicidad y alegría en su trato cotidiano. Sólo Dios sabe si llegarán a ser curas o no, pero de momento sus experiencias están sirviendo para abrir los somnolientos y aletargados ojos de un pueblo que hasta hace poco creía que para ser cura había que superar la cincuentena... En lo personal son jóvenes de su época, con vidas sencillas, familias corrientes y amistades normales. Se hacen curas para ayudar a los demás desde un seguimiento específico a Cristo. Si quisieran dinero, prestigio o fama habrían escogido otra carrera entre las muchas que hoy se ofertan y que son materialmente más rentables. Pero su elección es todo un acierto: No se trata de una profesión al uso, sino de una vocación de servicio a los demás. Yo, en mis seis años de sacerdocio, os animo a que continuéis respondiendo con fidelidad a la llamada del Señor, ya que son mucho mayores las satisfacciones que los desencantos que mi sacerdocio me ha brindado hasta el presente... Desde esta corta experiencia os adelanto que dificultades no faltarán, que algunas tentaciones vendrán, que la soledad y la sequedad os acecharán... pero si Dios quiere (y vosotros también) os convertiréis pronto en nuevos "marineros" de la barca de Pedro. El que prometió el ciento por uno nunca falla. Ánimo, valor, ¡y al toro!

lunes, 4 de diciembre de 2006

Las monjitas bailonas

Tengo la suerte de ser capellán de un Convento de clausura. Para mi son un estímulo en mi fe esas 9 mujeres que han entregado su vida a la oración y al silencio como espacio de encuentro con Dios. Además de obligarme a levantarme temprano (la misa comienza a las 8:30) me ayudan con su testimonio de fe y, sobre todo, con su alegría.

Podría hablar de cualquiera de ellas, pero me voy a centrar en tres, las jóvenes keniatas Mary, Rosalía e Isabel, quienes han sido noticia a nivel nacional la semana pasada. Han editado un disco junto a otras 7 compatriotas para recaudar fondos para los niños de su país a través de la ONG "SOS África". El disco se llama "Cantos de Contento" y en la portada aparecen sus 10 caras sonrientes. Os puedo asegurar que su sonrisa no responde a una operación de marketing para vender más discos. Esa sonrisa es perenne en sus rostros. Cuando las han entrevistado, no se han cortado un pelo a la hora de cantar y bailar para las cámaras de Andalucía o España Directo. Y lo hacen porque para ellas bailar es expresión de alegría. Rezan cantando y cantan bailando. Y son extraordinariamente felices.

Algunos pueden pensar que no hay nada más triste que un convento de clausura. Yo os puedo asegurar que no hay nadie más felices que mis monjitas Mercedarias. Cada una tiene su carácter, su manera de ser y de expresarse, pero todas coinciden es rebosar y transmitir paz interior, que es la fuente de la alegría (acordaros del cuento de ayer...).

No entiendo como pueden estar tan faltas de vocaciones. Hoy en día se han estabilizado las vocaciones al seminario; sin embargo, para la vida contemplativa persiste una crisis preocupante. Quizás es que no las conozcan lo suficiente, o que la exigencia de una vida así resulta poco atractiva para muchachas de nuestra sociedad, más apegadas a lo material que a lo espiritual. Lo que sí se es que son imprescindibles para la Iglesia, y que el bien que hacen a traves de la oración es incalculable. Por ello, muchas órdenes tienen que importar vocaciones de África o de Sudamérica, Iglesias menos desarrolladas económicamente pero más pujantes en compromiso y autenticidad evangélicas. Ellas vienen a evangelizar a esta Europa adormecida y enquistada en la rutina. Y lo hacen trayéndonos su manera de entender la religión, más viva, más apasionada, más alegre como demuestran sus boitos bailes y cantes.

Por cierto, el disco vale 15 €, lo pedéis adquirir en el convento o en la Parroquia de San Pedro, haréis una obra de caridad y contribuiréis a hacer sonreir a algún niño de Kenia. Que Dios os lo pague.