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miércoles, 5 de marzo de 2025

La Cuaresma: Tiempo de cambio interior

Hago un pequeño parón en mis comentarios bíblicos para anunciar un acontecimiento que no por repetido deja de merecer un post aparte: Hoy es Miércoles de Ceniza y con él comienzan los cuarenta días de preparación a la Semana Santa y la Pascua

Que la Cuaresma es un tiempo de conversión, de cambio y de arrepentimiento es algo que a estas alturas nadie desconoce. Un tiempo propicio para acudir al sacramento de la Penitencia, del Perdón, de la Reconciliación o Confesión, una gracia de Dios con tantos nombres pero que oculta una única realidad: Dios nos espera como el Padre de la parábola del hijo pródigo, al borde del camino, yendo cada día a ver si su hijo se arrepiente y vuelve a casa. Más aún, Dios sale en nuestra busca como el pastor que abandonando a las noventa y nueve ovejas va en busca de la descarriada. Esa es la Cuaresma, que habrá sido un tiempo fructífero si consigue conmover nuestro corazón y acercarlo a Dios o un tiempo de monotonía si el transcurrir de los días no alcanzan a tocarlo.

Sea como fuere, no habrá otra Cuaresma igual a esta. El año que viene, si Dios quiere y estamos vivos, nuestras circunstancias existenciales habrán cambiado, para mejor o para peor, pero habrán cambiado. Así que aprovechemos estos días que no volverán a repetirse.

Han pasado ya tantas Cuaresmas desde que comenzó el Blog -dieciocho- que el material recopilado en él es abundante y provechoso. Os dejo algunos links interesantes de otras publicaciones de años anteriores que os pueden servir como lectura espiritual y propicia para este tiempo:

Miércoles de Ceniza: Origen y Sentido

El tren de la vida: Reflexión para Cuaresma.

Miércoles de Ceniza y Cuaresma: Reflexión sobre el ayuno, la limosna y la oración

Miércoles de Ceniza: El Judas de Leonardo da Vinci: Un cuento cuaresmal

Una historia real de perdón para Cuaresma: Un caso real

Un cuento cuaresmal: El sacrificio del hijo: Otro cuento de Cuaresma

Comentario del hijo pródigo: Ideal para Cuaresma

Que os aproveche. Lo dicho, hagamos valer este tiempo único e irrepetible.

lunes, 30 de diciembre de 2024

¡Feliz Navidad!

Con un poco de retraso, pero bueno.... 

Nada de "felices fiestas".... Os deseo ¡Feliz Navidad! Un año más, desde este humilde rincón, quiero compartir con vosotros la alegría del nacimiento del Salvador del mundo, de la esperanza de nuestras vidas, sin cuya existencia la existencia de miles de millones de personas que desde hace 2.000 años hemos creído en Él hubiera carecido de sentido.

Estar orgullosos de nuestras raíces y tradiciones cristianas no tiene porque oponerse al respeto de otras culturas y religiones. Pero yo manifiesto, defiendo y me siento feliz de la mía y la de mis antepasados.

Así lo siento, y así lo proclamo.

FELIZ NAVIDAD

lunes, 29 de abril de 2024

Una Pascua más, una Pascua menos

Vuelve la primavera y renace la vida. En occidente, la Pascua coincide con el ciclo de la Naturaleza muerte-vida. Este año, la Semana Santa prematura y lluviosa ha venido seguida de una Pascua calurosa y con una explosión de vegetación fruto de las ansiadas lluvias. En ese ambiente climatológico la verdad es que no resulta difícil impregnarse del ambiente pascual que nos habla de resurrección y de vuelta a la vida.

No obstante, las noticias siguen sin dar mucho margen al optimismo. Guerras, hambre, crisis económica, inflación... se siguen repitiendo como un mantra inacabable. A pesar de ello, los cristianos celebramos la victoria de Cristo sobre todos esos factores contingentes. Ni el sufrimiento, ni el hambre, ni la guerra -ni siquiera la muerte- tienen ya la última palabra. La victoria es de Cristo y solo tenemos que unirnos a ella. En ese ámbito de libertad nos jugamos nuestro futuro en el más allá y nuestra felicidad en el más acá. 

Una amiga mía me comentaba ayer que había perdido recientemente a su padre. Lo hacía desde la esperanza de la resurrección y desde el convencimiento de que su padre había vivido una vida vivida en plenitud y le había llegado su hora, como nos llegará a todos. El dolor sigue existiendo, pero la esperanza lo mitiga y lo convierte en algo soportable. 

Curiosamente, me he tropezado un poema sobre la muerte que creo no había publicado aún en el Blog, y eso que ya he posteado bastantes. Es profundamente humano y transmite una cierta esperanza en el más allá, si bien es cierto no es específicamente cristiano. Es de David Harkins y dice así:


Recmember me

You can shed tears that she is gone
or you can smile because she has lived.

You can close your eyes and pray that she will come back
or you can open your eyes and see all she has left.

Your heart can be empty because you can’t see her
or you can be full of the love 
you shared.

You can turn your back on tomorrow and live yesterday
or you can be happy for tomorrow because of yesterday.

You can remember her and only that she’s gone
or you can cherish her memory and let it live on.

You can cry and close your mind,
be empty and turn your back
or you can do what she would want:
smile, open your eyes, love and go on.

Recuérdame

Puedes llorar porque ella se ha ido, o puedes
sonreír porque ha vivido.

Puedes cerrar los ojos
y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha
dejado;

Tu corazón puede estar vacío
porque no lo puedes ver,
o puede estar lleno del amor
que compartisteis.

Puedes darle la espalda al mañana y vivir el ayer.
o puedes ser feliz por el mañana gracias al ayer.

Puedes recordarla y lamentar que
se ha ido.
o puedes apreciar su memoria y
dejarla vivir.

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el
vacío y dar la espalda,
o puedes hacer lo que a ella le gustaría:
sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.


lunes, 25 de diciembre de 2023

¡Feliz Navidad!... También en Belén...

Tras las cuatro últimas entradas dedicadas al Adviento hoy ya toca por fin celebrar la alegría de la Navidad. Todo ha ido muy rápido al final de este tiempo de preparación. Ayer encendimos la última vela de la Corona de Adviento y ya hoy es Navidad. Este año el calendario ha querido que mis publicaciones lunáticas (por aquello del lunes...) coincidan con el 25 de diciembre, así que la entrada de hoy no podía tener otro contenido que desearos a todos una Feliz Navidad y esperar que la preparación de vuestros corazones haya sido fructífera para que el niño de Belén haya encontrado un huequito confortable en el que volver a nacer como cada año. Seguro que el sacramento de la Confesión y la Eucaristía nos habrán ayudado a ello. 

Al hablar de Belén no puedo olvidar al pueblo palestino que vive en esta y otras ciudades en conflicto en Israel. Cierto que Bet-lehem (etimológicamente "la casa del pan") pertenece a la región de Cisjordania y no al territorio de Gaza donde en estos últimos meses se han cometido tantas matanzas en nombre de Dios (indistintamente por parte judía como por parte musulmana). Afortunadamente Belén goza ahora mismo de una paz medianamente soportable, aunque aún recuerdo las conversaciones con los pocos cristianos palestinos que vivían en la tierra donde nació Cristo cuando tuve la oportunidad de visitar Tierra Santa y sus testimonios eran conmovedores. En los medios de comunicación, como siempre, se oculta que el 7% de la población palestina tienen por religión el cristianismo, y que sin comerlo ni beberlo, se hayan en medio de una guerra en la que nadie gana y todos pierden. Una población que únicamente quiere vivir en paz en la tierra que fue de sus antepasados y que se resisten a abandonar pese a las presiones y las estrecheces económicas a las que son sometidos. Recuerdo especialmente la conversación con un anciano que me contaba que la persecución política y religiosa que sufrían por parte de Israel rayaban lo inhumano. Padres y madres de familia que al volver a Belén tras una larga jornada de trabajo en la zona israelí eran retenidos -4 o 5 horas, casi a diario- por los soldados israelíes simplemente por diversión o para amargarles la existencia. Estoy hablando del año 2007, imagino que la cosa no habrá ido a mejor en estos años sino todo lo contrario. 

Poco podemos hacer por ellos, aunque yo nunca los olvido en la colecta del Viernes Santo, donde toda la recaudación obtenida en las iglesias de todo el mundo va destinada a los cristianos de Tierra Santa. Aún quedan meses para ello, pero os invito a que ese día seáis especialmente generosos. La causa lo merece, intentar que los pocos cristianos que aún quedan en la tierra de Jesucristo puedan vivir con un poco de dignidad.

Mientras tanto, y a pesar de los pesares, ¡Feliz Navidad a todos!

Apunte final: El post va enriquecido por la foto que aquel año pude sacar de la Estrella de Belén en la Basílica de la Natividad, en el lugar exacto donde supuestamente hace 2.023 años el Hijo de Dios vino al mundo. Besarla fue un momento conmovedor, como tantos otros de aquel viaje. En mis clases de Religión siempre les digo a los chavales de Bachillerato que de la misma manera que los musulmanes tienen la obligación de peregrinar una vez en la vida a La Meca los cristianos deberían tener algo parecido. La vida y la existencia se ven de otra manera cuando uno ha tenido la suerte de pisar Belén, Nazaret o Jerusalén. No entiendo que muchos cristianos prefieran ir de excursión a los fiordos noruegos o a las pirámides de Egipto, por poner solo un par de ejemplos. Evidentemente, y por los motivos anteriormente expuestos, ahora mismo no es el momento más oportuno para esa experiencia. Dios quiera que pronto vuelva la estabilidad a la zona y tengamos la oportunidad de visitar de nuevo esos lugares sagrados. 

lunes, 18 de diciembre de 2023

Adviento: Final de la expectación

Llevamos tres entradas sobre el Adviento y la de hoy es la última para animar este tiempo de esperanza. El primer post fue una Introducción sobre el tiempo de Adviento, Hace dos semanas comparábamos el Adviento con la estancia en un aeropuerto, y la semana pasada hablamos del Adviento como tiempo de esperanza activa. Hoy toca cerrar este Ciclo con un tema más litúrgico, el sentido de las llamadas Antífonas mayores de las vísperas de Adviento. Desde ayer día 17 hasta el 23 de diciembre, durante el rezo de Vísperas en la Liturgia de las Horas, las antífonas comienzan con la exclamación: "O" en latín y "Oh" en Español. Esta exclamación va seguida de una inicial cuyo acróstico inverso es bastante curioso.

Comenzamos exponiendo las palabras con las que comienza cada día:

17 de diciembre: O Sapientia (Oh Sabiduría)

18 de diciembre: O Adonai (Oh Señor)

19 de diciembre: O Radix Jesse (Oh Raíz de Jesé)

20 de diciembre: O Clavis David (Oh Llave de David)

21 de diciembre: O Oriens (Oh Amanecer)

22 de diciembre: O Rex Gentium (Oh Rey de las naciones)

23 de diciembre: O Emmanuel (Oh Dios con nosotros)

Como se puede ver en las iniciales en rojo, leídas al revés se forma el acróstico «Ero Cras», que traducido del latín significa «Mañana, vendré».

Evidentemente ello no es una casualidad, sino una genialidad de un autor desconocido, ya que del primero que tenemos constancia en usarlas es el teólogo Boecio en torno al año 500, pero reconoce en ese texto que no son suyas sino que ya se empleaban en el uso litúrgico. Con esta curiosidad litúrgica termina el tiempo de Adviento y la preparación espiritual de la llegada del Mesías. Aprovechemos los días que quedan para que el "Mañana vendré" sea una realidad en nuestros corazones.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Adviento, tiempo de espera activa

En el mismo retiro que os comentaba la semana pasada, el ponente de la misma -un sacerdote de Sevilla llamado Óscar Díaz- expuso otra idea que también merece mucho la pena ser resaltada, destacando el Adviento como tiempo de espera activa, diferenciándola de otra que podríamos llamar pasiva  

Para ello, utilizaba una comparación muy gráfica y descriptiva de lo que suponen un término y otro.

La espera pasiva la asociaba a la espera que podemos sufrir cualquiera de nosotros en un Centro de Salud, Ambulatorio u Hospital de la Seguridad Social. Te dan un número -el 57 por ejemplo- y miras con escepticismo a la pantalla que marca el dígito 15. Con el disgusto en el cuerpo, te armas de paciencia y te pones a hablar de temas intrascendentales con el compañero de fatigas de al lado. En los tiempos que corren, al llegar un punto en el que se acaba la conversación,  tienes también la oportunidad de chequear el móvil, los correos, las redes sociales, los juegos y hasta la prensa diaria. Te da tiempo incluso de realizar un par de llamadas y escribir en grupos de whatsapp de los que ni siquiera recordabas su existencia. Revisdas y borras algunas fotos de tu galería. De todo te da tiempo hasta que llega el 55 y empiezas a pensar que en breve tocará tu turno. Ahí ya te activas, pero hasta ese momento todo ha sido una espera pasiva, desinteresasada, falta de emoción o de expectación por tu parte.

La espera activa es algo distinto. Para visualizarla mejor nos puso el ejemplo de un embarazo. Desde que una familia se entera que la mujer está en estado de buena esperanza (nunca mejor dicho...) la espera está llena de detalles prepartatorios para ese momento. Hay que preparar la canastilla, el moisés, pintar la habitación, comprar el carro, hacer punto (al menos un jersey o unos patucos), pensar en el nombre una vez que se sabe el sexo del bebé (o antes, para los más impacientes) y avisar a todos los familiares y amigos para compartir la alegría desbordante. Las semanas van pasando y la expectación va aumentando. Los nervios van in crescendo y cada día que pasa nos presenta una nueva ilusión o una tarea pendiente hasta que llega el momento definitivo del parto.

Eso debería ser el Adviento, una espera activa en la que preparamos nuestro corazón para la llegada de un niño que transformó, transforma y transformará nuestras vidas. El problema es que de repetirlo cada año perdemos el sentido de novedad y de excepcionalidad que esta situación supone. Pero bueno, psicológicamente y espiritualmente me parece un buen recurso para que estas semanas que faltan antes de Navidad preparemos nuestro interior. Espero que así sea y que este no sea un Adviento más, sino "El Adviento"

lunes, 4 de diciembre de 2023

Adviento: La vida es un aeropuerto

Ayer estuve en un retiro de Adviento y esta idea que nos transmitió un sacerdote de mi Diócesis, D. Pedro Yedra, me pareció genial. 

En un aeropuerto no se vive, se está de paso. Excepto Viktor Navorski (Tom Hanks) en la película "La Terminal", a nadie se le ocurriría vivir en un aeropuerto.

Llegamos al aeropuerto (a la vida) con miedos y aceleros. Tememos haber olvidado la tarjeta de embarque, el DNI, el pasaporte o nuestras pertenencias más preciadas. También la vida está llena de preocupaciones y problemas que hay que ir solucionando tal como nos llegan. 

Otro símil interesante es el equipaje. Cuando llegamos al aeropuerto vamos cargados de maletas hasta que nos deshacemos de ellas cuando las facturamos. Entonces vamos más ligeros, más libres, más diligentes. En la vida vamos descubriendo que es igual. De cuantas más cosas materiales nos vamos desprendiendo, mejor. No hay que tener apego a nada porque todo es superfluo, nada permanece. Hay que ir por la vida con lo justo para disfrutarla y compartir con los demás. 

El momento más delicado de todos suele ser pasar por el detector de metales, que nos pone nerviosos y es un momento del que no nos relajamos hasta que lo atravesamos. También la vida nos pone pruebas y momentos difíciles, situaciones en los que el desagradable pitido y la luz roja nos hace dudar incluso de nosotros mismos, aún sabiendo que no hemos hecho nada malo -o quizás sí-. Puede que en nuestro equipaje de mano haya algo de lo que nos tengamos que deshacer para que se nos permita el paso. Pasar en nuestras vidas por esas etapas de crisis es fundamental para crecer como personas y cristianos. Pero no todo son nervios y situaciones difíciles. 

También en la vida hay momentos preciosos, al igual que el aeropuerto está lleno de comercios, restaurantes, tiendas y entretenimientos. Lo importante es saber que en esos entretenimientos no está el sentido de ir a un aeropuerto. Puedes disfrutar de ellos, pero tu objetivo final es tomar un avión. No se te puede olvidar que al aeropuerto llegas, estás un tiempo, tomas tu vuelo y te vas. El aeropuerto, como la vida misma, es un lugar de tránsito, de paso, pero nunca de llegada. El cristiano cree que eso es exactamente la vida humana: un peregrinar hasta el Cielo como destino último. 

Es interesante saber que en el aeropuerto conoceremos a mucha gente. Unos tomarán su vuelo antes que nosotros, abandonándonos de forma más prematura de lo que a nosotros nos gustaría. Otros nos acompañarán casi todo el momento que permanecemos en las instalaciones, y otros se quedarán en el aeropuerto cuando recibimos la llamada de nuestro vuelo y embarquemos, mirando hacia atrás para ver lo que dejamos. 

Y cuando finalmente tomas tu vuelo, esperas que tras despegar nada malo ocurra y no termines estrellado en una montaña, en la tierra o en el mar. Mientras vas despegando y el cosquilleo se apodera de tu estómago, confias en seguir subiendo y llegar al cielo... Para ello confías en que el piloto de tu vida -Dios-sabe dónde te lleva. Entonces puedes cerrar los ojos y descansar plácidamente... 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Se acerca un nuevo Adviento

Ya falta apenas un mes para Navidad, lo que significa que el domingo que viene será el Primer Domingo de Adviento. Al contrario que la Cuaresma, tiempo de penitencia y sacrificios (sobre todo de ayuno, limosna y oración), la Iglesia no sustenta el este tiempo litúrgico en estos tres pilares, sino en fortalecer una de las tres virtudes teologales, en concreto la Esperanza. No corren buenos tiempos para la esperanza, por lo que este año más que nunca nuestra tarea espiritual puede encontrar como una buena propuesta intentar que impregne nuestro corazón. Convertir a Jesús en el "norte" que marque nuestra brújula espiritual y andar en esa dirección es la invitación de estas semanas de preparación a la Navidad

En medio de odios, guerras, hambre, enfermedad, desolación... y ante un mundo que parece haber dado la espalda a Dios y que anda a la deriva, la esperanza no se basa en que todas esas desgracias irán a mejor. Quizás vayan incluso a peor. La verdadera esperanza del cristiano radica en que Cristo ha vencido ya la batalla final por nosotros, independientemente de lo que suceda en el mundo terrenal. Si nos adherimos a su victoria nada debemos temer, nada nos puede hacer dudar, ningún odio puede alterar nuestra paz interior. En palabras de San Pablo: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?...  Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó" (Carta a los Romanos 8, 35.37). La esperanza pasa, por lo tanto en confiar en Dios independientemente del contexto vital y existencial que nos haya tocado vivir en el presente. La esperanza nos proyecta a un futuro mejor porque, tarde o temprano, "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán" (Mateo, 24,35).

El calendario o la corona de Adviento, los adornos de nuestras calles y casas... deben hacernos visualizar esa realidad. Se acerca el momento de celebrar un año más de la venida del Hijo de Dios al mundo, y nuestra esperanza debe fortalecerse para compartir esa alegría con nuestros seres queridos. 

sábado, 8 de abril de 2023

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Hace una semana explicaba en mi anterior entrada que no puede haber dos Semanas Santas iguales. Hoy la idea se repite: Es imposible que haya dos alegrías pascuales idénticas. Cada año celebramos litúrgicamente la resurreción de Cristo -bien en la Vigilia Pascual o bien en la misa del Domingo de Resurrección o de Pascua- pero con dos matices que diferencian inevitablemente a un año de otro:

1: Cada año estamos un año más cerca de nuestra propia muerte, esa certeza es indiscutible aunque a veces queramos posponer esa realidad o no queramos pensar en ella. Nuestra existencia terrena es finita, y en la medida que nos hacemos autoconscientes de ello aprovechamos mejor el tiempo presente.

2: Como decíamos la semana pasada, nuestro contexto existencial, personal, familiar, laboral o social -al menos alguno de ellos- es distinto cada año, por lo que nunca puede haber dos Pascuas idénticas. Por muy estable que sea nuestra vida siempre hay un matiz diverso al año anterior.

La Pascua es un tiempo para repetir: Cristo ha resucitado, ¡Aleluya!. Esa alegría no nos la puede arrebatar nadie, y ¡Ay de aquellos que no lo han descubierto aún en sus vidas!. Nuestra misión como bautizados es trasladar esa noticia al mundo, ya que no hay situación política, guerra, terremoto o pandemia que pueda acabar con esa ilusión y esa esperanza. 


viernes, 31 de marzo de 2023

Semana Santa

Hoy es Viernes de Dolores, lo que nos sitúa a las puertas de una nueva Semana Santa. Con un blog con 16 años de vida es evidente que las entradas sobre este tiempo sagrado se han repetido con cierta frecuencia. Comencé recalcando Algunos aspectos importantes de este tiempo litúrgico, subrayándolo en otra ocasión como un tiempo de oración privilegiado e incluso he dedicado algunos posts a las procesiones de Semana Santa que tanto abundan en mi tierra. Tampoco ha faltado un análisis doble del Domingo de Ramos, del Jueves Santo, del Viernes Santo o de la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua o de Resurrección. Demasiadas entradas en estos años como para pretender ahora ser original con algo nuevo o diferente.

Pues precisamente mi reflexión de hoy va por ahí. No hace falta inventar (ni casi decir) nada de lo que ya está expuesto. La sabiduria de la liturgia cristiana (con casi 2.000 años de historia) ha ido disponiendo un orden y unas acciones litúrgicas para celebrar este tiempo sagrado que se repiten año tras año, momento a momento, paso a paso. Las lecturas son en estos días las mismas, las acciones idénticas, las predicaciones similares... ¿Qué es lo que cambia entonces...? Pues la respuesta parece, a priori, sencilla. Los que cambiamos somos nosotros, que vamos sumando un año más cada vez que tenemos la oportunidad -y el privilegio- de celebrar este tiempo sagrado. No hay dos Semanas Santas iguales porque nosotros vamos cambiando, y nuestra preparación de cada Cuaresma y de esos momentos celebrativos son a la fuerza distintos. Ni nuestros contextos existenciales, ni los familiares, ni los personales son nunca idénticos. Unos años haremos hincapié en el Domingo de Ramos porque estaremos exultantes y nos creeremos invencibles y triunfantes como cuando Jesús entró en Jerusalén. Otros años nos impactará el acto de amor y de servicio de Jesús en el lavatorio de pies del Jueves Santo. O valoraremos de manera especial la Eucaristía como el regalo de Cristo para seguir presente en medio de este mundo. O por algo malo que hayamos hecho nos sentiremos traidores como Judas poque así nuestra conciencia nos delate. O nos enfoquemos en las negaciones de San Pedro porque nuestra fe no ha sido lo suficientemente valiente como para defenderlo en momentos de dificultad. O quizás algún año nos impacte la actitud de Poncio Pilato porque nos hemos "lavado las manos" en algún tema que requería nuestra implicación para hacer verdadera justicia. U otro año estaremos más cercanos al Viernes Santo por estar pasando por momentos de sufrimiento o enfermedad que nos acerquen a la muerte. Quizás otro año hayamos experimentado fuertemente el perdón de Dios y nos impacte la inmediata llamada a la salvación de Cristo al buen ladrón. O tal vez nos identificaremos y refugiaremos en el padecer de la Virgen María y del resto de mujeres que lloraban la pérdida de un ser querido. Otros años, si todo nos va bien, nos desbordará la alegría de la Pascua que es a la vez disfrute presente y esperanza para el futuro. O incluso en ese tiempo de esperanza y alegría nos identifiquemos con las dudas de Santo Tomás porque nuestra fe quiera creer lo que nuestro corazón anhela, pero ni nuestro cerebro ni nuestros ojos nos lo pueden demostrar. En la Semana Santa hay tantos personajes y tantos sentimientos que es prácticamente imposible que nos quedemos indiferentes ante ella. Pero incluso la tibieza tiene cabida, porque muchos de los que gritaban "¡Hossanna!" el Domingo de Ramos fueron indiferentes en el momento en el que otros gritaban "¡Crucifícalo! en la madrugada del Jueves Santo

¿Cuál es tu momento vital?, ¿con que personaje / situación te identificas este año? Aprovéchala y haz oración con ella, porque a buen seguro el año que viene será distinta, mejor o peor, aún no lo sabemos, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que tendrá matices y connotaciones diferentes a la de este año...

miércoles, 22 de febrero de 2023

Miércoles de Ceniza y Cuaresma

Comenzamos una nueva Cuaresma y como en estos últimos años hago un alto en las publicaciones cinematográficas para compartir una pequeña reflexión sobre este tiempo litúrgico que cada año nos invita a la conversión y a la penitencia. Si ello termina con acercarnos al sacramento de la Penitencia y a vivir con intensidad la Semana Santa y la Pascua (la Cuaresma no es un fin en sí misma, sino un medio para santificar esos tiempos fuertes) el objetivo de estos 40 días de "desierto" espiritual estará más que cubierto.

El otro día, en la homilía de mi hermano Luis (del que me hice portavoz mediático durante el confinamiento del año 2020), encontré muy sugerente una comparación en la que no había caído hasta ahora. Existe un claro paralelismo (él nos lo ilustró y nos lo hizo ver) entre el ayuno, la limosna y la oración y las tentaciones que sufrió Nuestro Señor en el desierto, así como en los tres votos de la vida contemplativa.

Vamos por partes. El "Ayuno" es en un primer momento la privación del alimento, aunque modernamente se nos invite a prescindir de cualquier otro elemento que nos distraiga de nuestra vida espiritual. Puede ser ayunar de la tecnología, del móvil, de la tv, de la siesta o de cualquier cosa que se nos ocurra. Es cierto que la primera tentación de Cristo fue la de convertir las piedras en panes para saciar su apetito tras 40 días sin probar bocado. Pero lo que literalmente es "no comer" simbólicamente lo podemos aplicar a privarnos de algo. Haciendo el paralelismo con la vida religiosa, en ella uno ayuna de por vida con el voto de castidad de las relaciones genitales que conlleva la sexualidad. Los cristianos de a pie estamos también llamados a buscarnos nuestro propio ayuno de algo que sin ser malo (igual que el sexo de por sí mismo no lo es) puede en su abuso estar distrayéndonos de lo realmente importante, nuestra configuración con Cristo a la que somos llamados en el Bautismo

La "Limosna" es dar de lo que tenemos, no de lo que nos sobra. La limosna -íntimamente unida a la caridad- habla de pobreza, pero no de aquella pobreza impuesta por la escasez de recursos o por las malas condiciones socio-económicas, sino de una pobreza elegida por aquel que lo deja todo para el seguimiento de Jesucristo: "Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme". (Mc. 10, 21). Precisamente el voto de pobreza que realizan todos los que abrazan la vida monástica o conventual tiene esa función, la renuncia de los bienes materiales por una elección de los bienes celestiales y espirituales. Volviendo al relato de las tentaciones, esa es también la renuncia al tercer intento con el que Satanás tienta a Jesucristo, el de postrarse ante él y adorarlo a cambio de todos los reinos y riquezas de este mundo. 

La "Oración", por último, es nuestro diálogo con Dios, un diálogo en el que "el hombre propone y Dios dispone", como dice el refranero popular. Una oración no hecha a nuestra medida (sería falsa), sino abierta al cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestras vidas. Una oración que acepta el sufrimiento redentor como parte de esos misteriosos designios del Padre. En el episodio de las tentaciones, Jesús renuncia a tirarse del alero del Templo de Jerusalén y ser recogido por unos ángeles que lo sostengan porque esa no es la voluntad de Dios que Él ha descubierto en su oración en el desierto. Los planes de Dios no pasaban por un Mesías triunfante y espectacular sino por el humilde Siervo de Yahvé que muere en la cruz para redimir al mundo, un espectáculo denigrante e increíble para los que no tienen fe ("¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y entonces creeremos en ti!" Mt. 27, 40) pero esencial, como dice San Pablo, para el mensaje cristiano: "Me propuse más bien, estando entre ustedes, no hablar de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado" (Primera Corintios 2,2). En la vida religiosa esa promesa se hace a través del voto de obediencia, en la que el consagrado cree que la voluntad de Dios hay que aceptarla a través de los superiores, negándose uno a sí mismo y a sus propias ideas. En ese sentido la voluntad de Dios se plasma de manera práctica en la opinión del superior que debe anteponerse al criterio de quien se somete a él. 

Tres elementos, tres prácticas, tres armas que nos propone la Iglesia un año más para que luchemos contra las tentaciones del materialismo, del egocentrismo o de lo que nos distrae de lo verdaderamente importante, el Reino de Dios y su cumplimiento en nuestras vidas.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Adviento: las tres venidas de Cristo

Aparco de momento las críticas cinematográficas que últimamente ocupan casi la totalidad de mis posts, pues hoy comienza un tiempo fuerte de la liturgia cristiana, el Adviento, que nos conducirá durante cuatro semanas a la celebración de una de las fiestas claves del cristianismo, la Navidad, en la cual celebramos el nacimiento del Hijo de Dios. Junto a la Pascua cristiana, estas dos fiestas vertebran todo el calendario litúrgico y forman parte del mensaje más novedoso con el que la religión cristiana cambió hace más de 2.000 años el rumbo de las historia de las religiones. Un Dios que se encarna (Navidad) y que vuelve triunfante de la muerte (Pascua) se conviertieron en el anuncio novedoso (kerigma) que partiendo de un lugar remoto en el Imperio Romano consiguió en unos siglos extenderse y convertise en la religión mayoritaria del mundo conocido por aquel entonces. 

La teología clásica ha diferenciado siempre entre las tres venidas de Cristo, a las que hoy podemos dar unas repercusiones espirituales que nos ayuden en nuestro día a día y un fundamento bíblico que nos ayude a ahondar en este misterio insondable de la Encarnación. Sin la pretensión de ser exhaustivo, apunto algunas claves de cada una de ellas:

Primera venida de Cristo:

La primera venida de Cristo, coincidiendo con el tiempo pasado, es la que nos recuerda el preciso momento de la Encarnación, el nacimiento en carne y hueso de la segunda persona de la Trinidad en un humilde portal de Belén. Es el nacimiento y posterior desarrollo vital de quien para nosotros no es sólo un personaje más de la historia –Jesús de Nazaret- sino del mismísimo Dios hecho hombre. 

Elementos espirituales que nos ayudan recordar esta primera venida:

El Adviento debe ser un tiempo para conocer mejor todas y cada una de las palabras y obras que Cristo dijo e hizo en su vida como ser humano. A ello nos puede ayudar un buen libro espiritual, una película, una oración... pero sin duda no hay un mejor registro histórico de sus acciones y sus enseñanzas que los cuatro relatos que cada evangelista nos dejaron como herencia atemporal. El Adviento, por lo tanto, debería ser un tiempo privilegiado para leer y meditar la Palabra de Dios contenida en los Evangelios, pues en palabras de San Agustín: "No es posible, en verdad, amar una cosa sin conocerla".

Frase para la meditación:

"La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios". (Evangelio de San Juan, 1, 9-12)

Segunda venida de Cristo:

La segunda de las venidas de Cristo es la que coincide con el tiempo presente y la que nos invita, un Adviento tras otro, a que preparemos nuestro corazón a su llegada. Es la continua llamada a ser mejores, a ser imitadores de esa vida de Amor y de perdón que Cristo vino a traer al mundo. 

Elementos espirituales que nos ayudan recordar esta segunda venida

Dos sacramentos son la mejor forma de configurarnos con Cristo. La Eucaristía dominical o diaria es el alimento del camino -viático- para cualquier cristiano. Comulgar con el Cuerpo de Cristo debe llevarnos a un compromiso para seguir haciendo presente el Reino de Dios en el tiempo presente, para que recordemos que en un momento concreto de la historia Dios se unió a un cuerpo como en cada comunión la sagrada hostia se une a quien la comulga. Para preparar bien ese momento nada como recibir el denostado sacramento de la Penitencia, que nos purifica de nuestros pecados y nos previene de las tentaciones.  

Frase bíblica para la meditación

"El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él." (Evangelio de San Juan 6, 54-56) 

Tercera venida de Cristo:

La tercera y última de las venidas, coincidente con el tiempo futuro, es la que confesamos en el Credo “…desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y los muertos…”. Es la llegada gloriosa y triunfante de Cristo al final de los tiempos, lo que en teología se conoce como la “parusía”. Será el momento del juicio final sobre nuestras vidas. Algo que lejos de inspirarnos miedo o temor debe impulsarnos a una actitud vigilante y en lucha continua contra el pecado. Una de las pocas expresiones arameas (la lengua materna de Jesucristo y de sus apóstoles) que han llegado hasta nuestros días es la oración “Marana Tha” que se traduce por “Ven, Señor Jesús” con la que las primeras comunidades cristianas expresaban el anhelo de que ese retorno glorioso de Jesucristo se produjera cuanto antes. Nada tiene que temer quien pone su fe en Cristo y en su Palabra.

Elementos espirituales que nos ayudan recordar esta tercera venida

Somos afortunados. Somos como unos estudiantes a los que antes del examen les han facilitado las preguntas del mismo. ¿Quién sería tan necio como para no sacar un sobresaliente? En la balanza final de nuestras vidas solo una cosa hará de contrapeso de nuestros pecados, y no es otra cosa sino la caridad, el amor que hayamos tenido con nuestro prójimo. En palabras del místico español San Juan de la Cruz: "En el atardecer de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor".

Frase bíblica para la meditación

"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.". (Evangelio de San Mateo 25, 35-36) 

miércoles, 25 de diciembre de 2019

La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo / Nuestra Señora de Belén

La Iglesia celebra hoy la solemnidad litúrgica de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo y también a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén. Para la meditación copio el Himno de la oración litúrgica de Laudes de este día tan importante para los cristianos:


Hermanos, Dios ha nacido
sobre un pesebre. Aleluya.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”.

Desde su cielo ha traído
mil alas hasta su cuna.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”.

Hoy mueren todos los odios
y renacen las ternuras.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”.

El corazón más perdido
ya sabe que alguien le busca.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”.

El cielo ya no está solo
la tierra ya no está a oscuras.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”.

El cielo ya no está solo
la tierra ya no está a oscuras.
Hermanos, cantad conmigo:
“Gloria a Dios en las alturas”. Amén.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Presentación de la Virgen María en el templo

Hoy es día de fiesta litúrgica en la que la Iglesia celebra la Presentación de Nuestra Señora al Templo de Jerusalén. La base de esta fiesta la encontramos en los escritos apocrifos, concretamente en el Protoevangelio de Santiago, quien nos dice que: María, según la promesa hecha por sus padres, fue llevada al templo a los tres años, en compañía de un gran número de niñas hebreas que llevaban antorchas encendidas, con la participación de las autoridades de Jerusalén y entre el canto de los ángeles. Para subir al templo había quince gradas, que María caminó sola a pesar de ser tan pequeña. Para la meditación copio el comentario de la Liturgia de las Horas del día de hoy:

En este día, en que se recuerda la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén en el año 543, celebramos junto con los cristianos de la Iglesia oriental, la “dedicación” que María hizo de sí misma a Dios desde la infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su Concepción Inmaculada

lunes, 18 de noviembre de 2019

Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo

La Iglesia celebra hoy un día de fiesta en recuerdo de las dedicaciones de las Basílicas de San Pedro y San Pablo en Roma. La Basílica de San Pedro se sitúa en la colina vaticana y fue consagrada por Urbano VIII en 1626 en el lugar en el que posiblemente se haya la tumba de San Pedro, mientras que la Basílica de San Pablo fue consagrada en 1854 por Pio IX en el lugar en el que San Pablo sufrió el martirio y se le cortó la cabeza. Su historia es muy curiosa y la conté en una entrada en el año 2006. Copio para la meditación unos párrafos de esa reflexión:

...En aquellos trabajos de restauración, que lentamente continúan en nuestros días, apareció un túnel subterráneo que unía la Basílica del siglo IV con una cripta mucho más antigua. Se comenzó a estudiar las crónicas que se conservaban de la Basílica y se halló un documento que hablaba de un gran sarcófago marmóreo. Éste coincide con el actualmente descubierto, que además, cuenta con la inscripción latina "PAULO APOSTOLO MART (YRI)". La jerarquía Vaticana, prudente hasta el máximo, no se pronuncia en términos absolutos...

sábado, 9 de noviembre de 2019

Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

La Iglesia hace hoy memoria de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, también llamada lo largo de la historia Basílica de Cristo Salvador y que a su vez fue conocida como Basílica "Constantiniana". Es la sede del Obispo de Roma, templo que desde el principio del cristianismo se erigió como madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe (ciudad) y del Orbe (mundo). En el año 313, tras ser expropiada a una familia de nobles romanos, los "laterani", los terrenos son entregados por el Emperador Constantino a la Iglesia para la construcción de la Basílica. Copio para la meditación la explicación de estos sucesos:

Parece ser que el emperador que legalizó a la Iglesia contrajo el terrible e incurable mal de la lepra y fue curado milagrosamente por san Silvestre; en agradecimiento por la recuperación de la salud, entregó los terrenos necesarios para construirla y se prestó a dar la ayuda económica pertinente. Esta es la razón de llamarla también "Constantiniana".

sábado, 2 de noviembre de 2019

Conmemoración de los fieles difuntos

Un día después de celebrar la Solemnidad de Todos los Santos la Iglesia conmemora hoy a los fieles difuntos. Muchas personas confunden ambas celebraciones. Sin embargo, la diferencia está muy clara. En el día de ayer se celebra a todos aquellos santos (declarados santos por la Iglesia y los que Dios haya tenido a bien) que ya están en el Cielo gozando de la gloria de Dios. A ellos les pedimos su ayuda e intercesión. No rezamos "por ellos" ya que están en el Cielo, sino que más bien rezamos "con ellos". En la jornada de hoy, por contra, recordamos a todos aquellos difuntos de los que ignoramos su suerte. Pensamos que muchos de ellos están en el Purgatorio y necesitan de nuestras oraciones. Es por ello que rezamos "por ellos", osea, en favor de ellos para que Dios los acoja en su Paraíso con su infinita misericordia. El día de ayer es una Solemnidad y como tal día de precepto y el de hoy no. No es un día de Fiesta sino de Memoria litúrgica. Sin embargo, son muchas más las personas que hoy acuden a la Eucaristía o a los cementerios a recordar a sus seres queridos. Es una bonita tradición que no se debe perder. Uno de los impulsores de estas oraciones por los difuntos fue San Gregorio Magno. Copio para la meditación algunas frases suyas al respecto:

San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso". De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Es el origen de lo que se conoce como "Misas gregorianas". Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio".

sábado, 14 de septiembre de 2019

Exaltación de la Santa Cruz

La Iglesia celebra hoy la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Se cree que la verdadera (Vera) Cruz de Cristo fue encontrada por Santa Elena sobre el año 320. En el año 614 el rey Cosroes de Persia conquista Jerusalén y se la lleva su país. El año 628 el emperador Heraclio lo derrota y recupera la Cruz, haciendo varias partes. Desde ese año se celebra el 14 de septiembre para recordar el día que se recuperó. Copio para la meditación unas palabras del Papa Francisco sobre la Cruz:

La salvación solo viene de la Cruz, pero de esta Cruz que es Dios hecho carne. No hay salvación en las ideas, no hay salvación en la buena voluntad, en el querer ser buenos. No. La única salvación está en Cristo crucificado, porque solo Él, como la serpiente de bronce ha sido capaz de tomar todo el veneno del pecado que nos ha sanado ahí. Pero, ¿qué es la cruz para nosotros? Sí, el símbolo de los cristianos. Y nosotros hacemos la señal de la cruz, pero no siempre la hacemos bien… Otras veces, para otras personas es un distintivo de pertenencia: ‘Sí, yo llevo la cruz como si fuese de un equipo, el logotipo de un equipo’.

Hoy la Iglesia nos propone un diálogo con este misterio de la cruz, con este Dios que se ha hecho pecado por amor a mí. Y que cada uno de nosotros pueda decir: ‘Por amor a mí’. Y podamos pensar. ‘¿cómo llevo yo la cruz?, ¿cómo un recuerdo? Cuando hago el signo de la cruz, ¿soy consciente de lo que hago?; ¿cómo llevo yo la cruz?, ¿Solo como un símbolo de pertenencia a un grupo religioso?, ¿cómo llevo yo la cruz?, ¿como un ornamento?, ¿como una joya con muchas piedras preciosas, de oro?, ¿He aprendido a llevarla sobre mis hombros, donde hace daño? Que cada uno de nosotros mire el Crucifijo, mire a este Dios que se ha hecho pecado para que nosotros no muramos en nuestros pecados y responda a estas preguntan que os he sugerido.

martes, 6 de agosto de 2019

La Transfiguración del Señor

La Iglesia celebra hoy la Fiesta de la Transfiguración del Señor. Dicho episodio que se entiende como un adelanto de la resurrección lo encontramos en los tres evangelios sinópticos. Copio el texto de Lucas para la meditación (Lc. 9 28-36): 

"Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.» Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto." 

jueves, 20 de junio de 2019

Corpus Christi

Además de los santos del día, la Iglesia celebra hoy la Solemnidad del Corpus Christi, una fiesta movible que siempre es el jueves posterior a La Santísima Trinidad. En casi todos los lugares y por motivo de precepto se atrasa al siguiente domingo. En ella se celebra la verdadera presencia de Cristo en Cuerpo, Alma y Divinidad en la Sagrada Eucaristía. El origen del Corpus Christi se remonta a 1263, donde en Bolsena (Italia) al romper el sacerdote la Sagrada Hostia durante la celebración de la Eucaristía, brotó sangre de la misma. La noticia del milagro se divulgó rápidamente y un año después el Papa Urbano IV instituye esta solemnidad. La difusión de esta fiesta y la generalización de las procesiones eucarísticas tienen lugar en el s. XVI con la aplicación de la Contrareforma. Para la meditación copio el número 1378 del Catecismo de la Iglesia Católica que hace referencia al culto Eucarístico y justifica estas prácticas:

En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor. "La Iglesia católica ha dado y continua dando este culto de adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente durante la misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo"