
En el pasado post escribí acerca de la importancia de la Semana Santa en sus aspectos litúrgicos. Hoy me gustaría compartir con vosotros otro aspecto que, aunque menos importante, en mi tierra de España -y más concretamente de Andalucía- tiene una fuerza tremenda: las estaciones de penitencia o procesiones, globalmente conocidas como "Religiosidad Popular".

Dado que muchos de mis lectores son de fuera de España, voy a intentar explicar esta costumbre tan antigua (aproximadamente cinco siglos) como arraigada. Su nombre "Religiosidad Popular" no es casual, ya que el pueblo llano, ajeno al lenguaje litúrgico (en épocas pasadas el latín, hoy en castellano, pero para la gran mayoría, igualmente incomprensible...) ideó sus formas de expresar su religiosidad y no encontró mejor manera que sacar sus Cristos, Vírgenes y Santos a la calle. Las imágenes que durante un año aguardan en el Templo, realizan una salida durante la Semana Santa acompañados de "penitentes" que realizan distintos sacrificios (llevar la cara tapada, portar velas, cruces, estandartes..., cargar el peso de los "pasos" o "tronos", andar descalzos) por un periodo aproximado de 6-8 horas. Con el paso de los siglos, está devoción ha ido haciéndose cada vez más espectacular, aunando distintas dimensiones que hoy son casi inseparables.
De este modo, fe, religiosidad, tradición, sentimiento, devoción, folklore, política, historia, arte, economía, turismo o mera costumbre forman un conglomerado en el que resulta a veces diferenciar lo sagrado de lo profano, lo religioso de lo supersticioso. No obstante, como espectáculo es la Semana Mayor, aguardada con entusiasmo durante un año e inundada de lágrimas cuando la lluvia hace acto de presencia.
Un amigo mío me decía el otro día que está bautizado pero que no es practicante. Por motivos personales se ha alejado de la Iglesia como institución.
Sin embargo, disfruta esta semana gracias a estos actos, se acerca de refilón a la Pasión de Cristo y según sus palabras "La Religión está para que estemos más unidos, juntos y para estar a gusto con la familia y amigos, así que durante esta semana creo que conmigo cumple sus objetivos....". Para mi gusto, no es ni de lejos el ideal de cristiano, pero ciertamente, en una sociedad donde se quiere arrinconar todo lo que suene a cristiano, menos es nada...
Por cierto, acompaño este post con algunas imágenes de la Hermandad a la que pertenezco desde pequeño, "San Mateo" en Jerez de la frontera. Personalmente no me considero un fanático de las procesiones, pero sí que disfruto viéndolas en la calle...
Así que nada, a disfrutar esta semana de procesiones a quien le guste, y lo más importante, a rezar...