domingo, 27 de julio de 2014

Entrada nº 300: Más chistes religiosos

Volvemos a alcanzar una cifra redonda en el Blog, y tal como hice en la nº 200 (Dos años ya, como pasa el tiempo) he buscado por la red aquellas imágenes simpáticas que sin ofender ni faltar al respeto puedan arrancar una sonrisa en nuestras caras, algo que se agradece en medio de tantas catástrofes y guerras como estamos sufriendo últimamente. Tal como dije en aquella ocasión, no se tratan de burlas fáciles o críticas destructivas a la fe, sino mensajes ingeniosos que reflejan situaciones o palabras que no están tan lejanas a nuestra realidad. En aquella ocasión puse 5 imágenes, así que he buscado otras 5 para darle continuidad al asunto... En esta ocasión me he centrado en los sacramentos, que con esto de las redes sociales están dando mucho juego...

Por cierto, coincide además que este número 300 lo hemos alcanzado en verano, donde como dice el refrán "Tiempo de melones no es tiempo de sermones y tiempo de sandías no es tiempo de homilías", por lo que tampoco está mi cerebro para reflexiones demasiado profundas.... Así que esta entrada me ha venido de perlas...

Espero que os gusten y que dentro de unos años podamos volver a celebrar las 400 entradas juntos... 

Los tres primeros tienen que ver con el Sacramento del Matrimonio y con las redes sociales:



 


 El cuarto, también con las redes sociales, en este caso respecto al sacramento de la Penitencia


Y el último, sobre el sacramento del Bautismo, tiene en este caso que ver con el fútbol, que como ya sabéis es mi otra gran pasión....

domingo, 20 de julio de 2014

El Noveno Día (Der Neunte Tag, Alemania,2004)

Ha vuelto el verano y con él mi puesta al día cinematográfica. Aprovecho estos días en los que disfruto de un poco más de tiempo libre para ver títulos, casi siempre nada comerciales pero con mensaje humano o cristiano. Hace unos días comencé esta actividad visualizando esta película alemana sobre los campos de concentración nazis, lo cual es ya de por sí una garantía de fidelidad. El director, Volker Schlöndorff, es tan aclamado y premiado en su país como desconocido en el nuestro. Nuestras salas de cine sobreviven a duras penas con las americanadas o españoladas de turno, y películas europeas como ésta pasan de puntillas sin estrenarse más que en salas de culto de las grandes capitales.

La película está basada en la novela del mismo nombre escrita por ­­­­­Jean Bernard, un sacerdote luxemburgués superviviente al campo de concentración del Pfarrerblock de Dachau, un pabellón con más de 2.500 religiosos de los que solo sobrevivió la mitad. Dicho libro es un testimonio real de su dramática experiencia. El argumento es realmente impactante. En 1942, al comienzo de la II Guerra Mundial, El Padre Kremer fue detenido y castigado a trabajos forzosos por su oposición al régimen nacional-socialista. Tras pasar varios meses en el campo de concentración se le concedió un permiso envenenado: le dieron nueve días para retractarse públicamente y convencer a su obispo para apoyar al régimen nazi. Si cumple con todo, será libre. Si no lo consigue, tendrá que volver al campo de concentración y su familia pagará las consecuencias. Si aprovecha el permiso para huir, todos los sacerdotes del pabellón del campo de concentración serán ejecutados. Tremendo dilema moral. 

Protagonizada por Ulrich Matthes en el papel del sacerdote-teólogo (un año antes había interpretado al nazi Gobbler en la nominada al Oscar El Hundimiento) y August Diehl como el oficial de las SS encargado de convencer a Kremer. Un duelo interpretativo de primer nivel.

La película es un drama moral en 9 actos, correspondientes a cada uno de los días de libertad condicional: ¿Qué hará el padre Kremer, ir contra su conciencia y salvar muchas vidas a costa de convertirse en un “Judas” que traiciona al cristianismo; o ser coherente con sus principios cueste lo que cueste? El silencio diplomático de Pio XII y los Obispos de Luxemburgo, la masacre de religiosos realizada por los comunistas en la Unión Soviética, las continuas amenazas a su familia, el terror de volver a los campos de exterminio… harán que la fe y la integridad del padre Kremer se pongan a prueba hasta límites insospechados. El paralelismo que se establece entre el protagonista y Judas Iscariote, el traidor de Cristo, es más que evidente. Por si fuera poco la similitud del dilema moral, este diálogo lo deja bien claro...

Oficial de las SS: "¿Cuánto dinero tiene usted?"
Padre Kremer: "Treinta marcos".

Una película para no perderse, de las que hacen pensar e introspectarnos… ¿Cómo actuaría yo en una situación tan límite….? Y de paso, un testimonio más de lo mucho y bueno que hizo la Iglesia Católica a favor de los judíos en un periodo histórico tan convulso y complejo. Una pena que no llegue al gran público y que no haya tenido la publicidad de la que otros títulos más insignificantes y más intrascendentes gozan. No obstante, el testimonio histórico y personal quedan ahí, para la posteridad y para goce y disfrute de los amantes del buen Cine.