martes, 30 de abril de 2019

San Pío V

La Iglesia recuerda hoy a San Pío V (1504-1572), Sucesor número 225 de San Pedro perteneciente a la Orden de Predicadores. Tuvo como tarea principal poner en práctica los decretos del Concilio de Trento sobre del culto divino, los dogmas cristianos y la disciplina interna, alentando asimismo la evangelización de América. A él se debe que los Papas comenzaran a vestir de blanco (antes iban de rojo) ya que continuó llevando su hábito dominico. Fue el inspirador de "La Santa Alianza" que derroto a los musulmanes en la batalla de Lepanto, poniendo fin a la hegemonía turca en las aguas del Mediterráneo. Copio para la meditación su reflexión sobre esa batalla:


"No fueron las técnicas, no fueron las armas,
las que nos consiguieron la victoria.
Fue la intercesión de la Santísima
Virgen María, Madre de Dios".

lunes, 29 de abril de 2019

Santa Catalina de Siena

La Iglesia hace memoria hoy de Santa Catalina de Siena (1347-1380) italiana virgen y Doctora de la Iglesia, además de patrona de Italia y de Europa. Perteneció a las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo. A pesar de ser analfabeta, dicto uno de los libros espirituales de referencia para el cristianismo, "Diálogo de la divina providencia",  en el que recoge las experiencias místicas que vivió durante sus oraciones. Copio para la meditación el comienzo de dicha obra:

Cuando  un alma se eleva a Dios con ansias de ardentísimo deseo de honor a El y de la salvación de las almas, se ejercita por algún tiempo en la virtud . Se aposenta en la celda del conocimiento de sí misma y se habitúa a ella para mejor entender la bondad de Dios; porque al conocimiento sigue el amor, y, amando , procura ir en pos de la verdad y revestirse de ella. Y porque de ningún otro modo gusta y es iluminada tanto de esa verdad como por la oración humilde y continuada , fundándose en el conocimiento de sí y de Dios, al ejercitarse en ella del modo dicho, ese alma se une a Dios siguiendo las huellas de Cristo crucificado. De esta manera, por el deseo perfecto y la unión de amor, hace de El un «otro yo». Esto parece que significaba Cristo cuando dijo: «A quien me ame y atienda mis palabras, a ése me manifestaré yo mismo , y será una cosa conmigo, y yo con él»