Se compone de 5 cantos o lamentaciones que coinciden con los capítulos en que está dividido. Fueron escritos siguiendo el paradigma del acróstico con las letras del alfabeto hebreo. En cuanto a su temática, se interpreta el destierro como castigo divino en respuesta a los pecados del pueblo y se invoca su piedad y su misericordia en medio del llanto.
A la hora de escoger un versículo representativo me he decantado por un par de ellos del capítulo 3, ya que en medio de la tristeza y la desesperación aparece una rendija abierta a la esperanza:
Lamentaciones 3, 22-23
Que el amor del Señor no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura; cada mañana se renuevan: ¡grande es tu fidelidad!

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