lunes, 26 de octubre de 2026

El sacrificio nuevo y la esperanza en la resurrección: Daniel

Termino hoy la selección de un versículo representativo de cada libro de la Biblia en lo que al Antiguo Testamento se refiere. La semana que viene terminaré (Dios mediante) con el último libro del Nuevo Testamento. Para esta semana ha quedado (el orden que he seguido ha sido completamente aleatorio) el Libro del profeta Daniel.

El libro de Daniel se compone de 14 capítulos que contienen dos partes bien separadas: Una serie de relatos cortesanos (1-6) y un conjunto de visiones apocalípticas que transmiten la victoria final de Dios (7-14). Escrito en el siglo II a.C., (durante la persecución del rey seléucida Antíoco IV Epífanes, que provocó la revuelta de los Macabeos) las historias se ambientan en unos hechos y personajes cuyo periodo histórico real fue el siglo VI a.C. (el destierro de Babilonia). 

En ambas partes se tratan temas comunes, entre los que caben destacar la soberanía absoluta de Dios sobre la historia, la fidelidad y preservación de la identidad del Pueblo en la prueba, una incipiente esperanza en la resurrección y la aparición de un misterioso personaje, el "Hijo del Hombre", figura que utilizará el propio Jesucristo para referirse a sí mismo en los Evangelios.

Como hay dos partes tan separadas (y tratándose del último libro del A.T. que comento) me voy a permitir seleccionar un versículo de cada parte. La primera parte expone un nuevo sacrificio no ya de animales sino de uno mismo (que terminará siendo el cristiano) y la segunda habla a las claras de la esperanza en la resurrección. Espero que os gusten ambos: 

3,39-40 Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados.

12,2:  Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua. 

lunes, 19 de octubre de 2026

Dar testimonio de Cristo: Hechos de los Apóstoles

El libro de los Hechos de los Apóstoles es la segunda parte del Evangelio de San Lucas, y se cree que fue escrito entre los años 60 al 90 d.C. Narra la expansión de la Iglesia desde la Ascensión de Cristo hasta la llegada de San Pablo a Roma, teniendo que lidiar con asuntos tan espinosos como la hostilidad del judaísmo tradicional o el recelo frente a una nueva religión de las autoridades romanas. 

Las claves teológicas varían entre la cristología (centralidad de Cristo), la pneumatología (Pentecostés), la eclesiología (apertura a los paganos) y una incipiente apologética que legitimase la fe cristiana frente a las religiones oficiales de la época.

A lo largo de 28 capítulos se cuenta una de las etapas más apasionantes de la Iglesia. No resulta sencillo quedarse con un versículo representativo, pero he intentado afinar en la búsqueda. He descartado finalmente los dos textos que se refieren a la puesta en común de los bienes materiales (muy conocida la expresión "todo lo ponían en común") y me he quedado con otro texto duplicado (se encuentra con algunas variantes en 4, 19-20 y 5, 29-30) porque me parece más interesante recalcar el espíritu misionero del conjunto del libro.

Hechos 4, 19-20 

"Pedro y Juan les respondieron: «Juzgad si está bien a los ojos del Señor obedeceros a vosotros antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído»". 

lunes, 12 de octubre de 2026

Dios nos dará un corazón de carne: Ezequiel

El Libro del profeta Ezequiel se enmarca dentro del cautiverio que el pueblo de Israel sufrió en Babilonia en el siglo VI a.C. Perteneciendo el autor a la primera ola de deportados, su escrito está marcado por la fuerte impresión de la reciente caída de Jerusalén, así como por el consiguiente desarraigo y la sensación de abandono por parte de Yahvé. 

Todo ello se refleja en los temas tratados. Siendo el sexto libro de la Biblia con más capítulos (48) abarca muchas temáticas diversas. A través de ellos se manifiesta que Dios está en todas partes (no solo en el Templo de Jerusalén) y se alienta la esperanza en un futuro retorno. Una nueva Jerusalén y un nuevo Templo aguardan en el futuro, para lo que es necesario una auténtica conversión.

Para escoger un versículo espiritualmente representativo he tenido bastantes dudas, así que como he hecho otras veces os pongo dos: uno referido al Dios de la vida y otro al corazón de carne que ese Dios infundirá en sus auténticos seguidores. Ninguno de ellos tiene desperdicio:

Ezequiel 18,32

"Yo no deseo la muerte de nadie –oráculo del Señor–. Convertíos, entonces, y viviréis". 

Ezequiel 36,26

"Os daré un corazón nuevo y pondré en vosotros un espíritu nuevo: Les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  

lunes, 5 de octubre de 2026

El sacrificio de la propia vida agrada a Dios: Romanos

Última Carta del Nuevo Testamento que comentamos, y la que se ha quedado para el final es la Carta a los Romanos de San Pablo. Vamos con algo del contexto histórico-teológico. La epístola está dirigida a la Comunidad de Roma, que San Pablo no conoce aún, y que se compone de una mezcla de judeocristianos y neo-paganos, lo que provoca frecuentes tensiones internas referidas al cumplimiento -o no- de las leyes judaizantes. Además de intentar solventar este conflicto a través de una unificación de criterios, San Pablo expone temas teológicos muy interesantes como la justificación por la fe, la vida en el Espíritu Santo o la moral cristiana.

La Carta se compone de 16 densos y largos capítulos. Escoger un versículo representativo de su espiritualidad no es tarea sencilla, dada la abundancia de temas para escoger. No obstante, me voy a quedar con un versículo del capítulo 12, que nos habla de una espiritualidad encarnada diferente a los ritos sacrificiales de otras religiones. San Pablo nos enseña que en la nueva religión cristiana, lo que agrada a Dios no es el incienso ni los sacrificios animales, sino la renuncia del egoísmo de la propia vida y a ofrecerla en sacrificio por los demás.

Romanos 12,1  

Por lo tanto, hermanos, yo os exhorto por la misericordia de Dios a ofreceros a vosotros mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que debéis ofrecer.