Solo nos queda unirnos a su muerte redentora a través de una vida de santidad para ser dignos un día de participar de su destino. Y si el maligno nos tienta y el pecado nos puede, volvamos de nuevo la mirada al Dios que todo lo perdona. En palabras del difunto Papa Francisco en el libro de Andrea Tornielli, "El nombre de Dios es Misericordia".
¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

