jueves, 20 de junio de 2019

San Juan de Matera

Celebramos hoy a San Juan de Matera (1070-1139), santo abad italiano, que instituyó la Congregación de Pulsano bajo la Regla de san Benito. Destacó por su austeridad y por sus predicaciones. Copio una parte de su biografía para la meditación:

Se refugió en Ginosa en la Puglia, donde recibió de san Pedro la orden de reparar su Iglesia. Como san Francisco, entendió en una reparación arquitectónica, y junto con unos compañeros se puso al trabajo, pero fue encarcelado acusado de posesionarse de un tesoro. Se dio cuenta que lo que tenía que rehacer era la iglesia espiritual y salió de su aislamiento convirtiéndose en un predicador de gran éxito en toda la Italia meridional. Fue acusado de herejía, pero, la humildad que demostró en su proceso, hizo que se exonerase de los cargos. En Pulsano fundó, bajo la regla de San Benito, un monasterio que toma su nombre,

Corpus Christi

Además de los santos del día, la Iglesia celebra hoy la Solemnidad del Corpus Christi, una fiesta movible que siempre es el jueves posterior a La Santísima Trinidad. En casi todos los lugares y por motivo de precepto se atrasa al siguiente domingo. En ella se celebra la verdadera presencia de Cristo en Cuerpo, Alma y Divinidad en la Sagrada Eucaristía. El origen del Corpus Christi se remonta a 1263, donde en Bolsena (Italia) al romper el sacerdote la Sagrada Hostia durante la celebración de la Eucaristía, brotó sangre de la misma. La noticia del milagro se divulgó rápidamente y un año después el Papa Urbano IV instituye esta solemnidad. La difusión de esta fiesta y la generalización de las procesiones eucarísticas tienen lugar en el s. XVI con la aplicación de la Contrareforma. Para la meditación copio el número 1378 del Catecismo de la Iglesia Católica que hace referencia al culto Eucarístico y justifica estas prácticas:

En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor. "La Iglesia católica ha dado y continua dando este culto de adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente durante la misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo"