La Carta se compone de 16 densos y largos capítulos. Escoger un versículo representativo de su espiritualidad no es tarea sencilla, dada la abundancia de temas para escoger. No obstante, me voy a quedar con un versículo del capítulo 12, que nos habla de una espiritualidad encarnada diferente a los ritos sacrificiales de otras religiones. San Pablo nos enseña que en la nueva religión cristiana, lo que agrada a Dios no es el incienso ni los sacrificios animales, sino la renuncia del egoísmo de la propia vida y a ofrecerla en sacrificio por los demás.
Romanos 12,1
Por lo tanto, hermanos, yo os exhorto por la misericordia de Dios a ofreceros a vosotros mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que debéis ofrecer.

