viernes, 24 de mayo de 2019

María Auxiliadora

Hoy se celebra a la Virgen María bajo la advocación de María Auxiliadora. El origen de esta advocación lo encontramos en San Juan Crisóstomo, quien fue el primero -que se tenga constancia escrita- en llamar a María "Auxilio potentísimo". San Pio V, tras la Batalla de Lepanto (1571), ordenó que en las letanías del Rosario se añadiera: "María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros". Siglos más tarde, Napoleón encarceló al Papa Pío VII quien hizo esta oración a la Virgen María"Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretando una nueva fiesta en la Iglesia Católica". El Papa volvió a Roma el 24 de mayo de 1814, decretando que ese día se celebrara la Festividad de María Auxiliadora. Para la meditación copio un texto de la biografía de San Juan Bosco, otro de los impulsores de esta advocación mariana:

Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora. Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares. San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.




jueves, 23 de mayo de 2019

San Juan Bautista de Rossi

Recordamos hoy a San Juan Bautista de Rossi (1698-1764), presbítero italiano que se dedicó al apostolado en la ciudad de Roma y que destacó especialmente por reconciliar a muchos pecadores con Dios a través del sacramento de la Penitencia. Copio la parte de su biografía en la que se hace referencia a este don tan especial:

Al volver a Roma le dijo a un amigo: "Antes yo me preguntaba cuál sería el camino para lograr llegar al cielo y salvar muchas almas. Y he descubierto que la ayuda que yo puedo dar a los que se quieren salvar es: confesarlos. Es increíble el gran bien que se puede hacer en la confesión". Se fue a ayudar a un sacerdote en un templo a donde acudían muy pocas personas. Pero desde que comenzó Rossi a confesar allí, el templo se vio frecuentado por centenares y centenares de penitentes que venían a ser absueltos de sus pecados. Cada penitente le traía otras personas para que se confesaran con él y las conversiones que se obraban eran admirables. El Sumo Pontífice le encomendó el oficio de ir a confesar y a predicar a los presos en las cárceles y a los empleados que dirigían las prisiones. Y allí consiguió muchas conversiones. En los hospitales era también estimadísimo confesor y consolador de los enfermos. Sus amigos de siempre fueron los pobres, los desamparados, los enfermos, los niños de la calle y los pecadores que deseaban convertirse. Para ellos vivió y por ellos desgastó totalmente su vida.