lunes, 24 de agosto de 2026

Santificados por el Espíritu Santo: 2 Tesalonicenses

Tal como comentamos la semana pasada, la Primera Carta a los Tesalonicenses es una epístola pastoral dirigida  a una comunidad de paganos conversos al cristianismo. La Segunda Carta que hoy comentamos es algo distinta, hasta tal punto que muchos exegetas dudan que su autor sea San Pablo, quien posiblemente solo puso su firma en el texto redactado por otro autor. Dirigida a la misma comunidad -pero unos diez años más tarde- el objetivo fundamental es -en parte- desdecir el mensaje de la Primera Carta. No se trata ya de estar alertas ante la llegada inminente del Señor, sino que esa alerta dura toda la vida, ya que esa venida del Señor no tiene fecha y se pospone hasta un futuro incierto. Ello lo hace a lo largo de los  tres capítulos de los que la misiva se compone.

Espiritualmente he escogido medio versículo que habla de la acción santificadora del Espíritu Santo en las vidas de los creyentes: 

2 Tesalonicenses 2, 13b:

"En efecto, Dios os eligió desde el principio para que alcanzarais la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad".

lunes, 17 de agosto de 2026

Fe, Esperanza y Caridad: 1 Tesalonicenses

Las dos Cartas enviadas por San Pablo a los cristianos de Tesalónica fueron escritas alrededor del año 50 d.C. La mayoría de los seguidores de la nueva religión pertenecían al paganismo, por lo que Pablo pretende con estos escritos asentar la fe y clarificar algunos puntos confusos dentro de una comunidad incipiente, si bien podemos considerarlas dos cartas más pastorales que doctrinales.

La Primera Carta se compone de 5 capítulos claramente divididos. Los tres primeros contienen una acción de gracias de San Pablo por la nueva comunidad y sus frutos, mientras que los dos últimos tienen un tono escatológico y están referidos a la Parusía del Señor

No es sencillo escoger un solo versículo dentro de un escrito tan hermoso, pero me voy a quedar con una de las primeras referencias a las virtudes teologales que encontramos en el Nuevo Testamento y que en el futuro formarían parte de un desarrollo teológico muy abundante.  

1 Tesalonicenses 1,3:

"Recordamos sin cesar ante nuestro Dios y Padre cómo habéis manifestado vuestra fe con obras, el esfuerzo de vuestro amor y la constancia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo."