lunes, 5 de octubre de 2026

El sacrificio de la propia vida agrada a Dios: Romanos

Última Carta del Nuevo Testamento que comentamos, y la que se ha quedado para el final es la Carta a los Romanos de San Pablo. Vamos con algo del contexto histórico-teológico. La epístola está dirigida a la Comunidad de Roma, que San Pablo no conoce aún, y que se compone de una mezcla de judeocristianos y neo-paganos, lo que provoca frecuentes tensiones internas referidas al cumplimiento -o no- de las leyes judaizantes. Además de intentar solventar este conflicto a través de una unificación de criterios, San Pablo expone temas teológicos muy interesantes como la justificación por la fe, la vida en el Espíritu Santo o la moral cristiana.

La Carta se compone de 16 densos y largos capítulos. Escoger un versículo representativo de su espiritualidad no es tarea sencilla, dada la abundancia de temas para escoger. No obstante, me voy a quedar con un versículo del capítulo 12, que nos habla de una espiritualidad encarnada diferente a los ritos sacrificiales de otras religiones. San Pablo nos enseña que en la nueva religión cristiana, lo que agrada a Dios no es el incienso ni los sacrificios animales, sino la renuncia del egoísmo de la propia vida y a ofrecerla en sacrificio por los demás.

Romanos 12,1  

Por lo tanto, hermanos, yo os exhorto por la misericordia de Dios a ofreceros a vosotros mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que debéis ofrecer.

lunes, 28 de septiembre de 2026

El amor de Dios no se acaba: Lamentaciones

El Libro de las Lamentaciones no necesita mucha aclaración, ya que su nombre lo indica todo. Si acaso el contexto histórico sí es necesario ser clarificado. Casi con toda seguridad fue escrito en torno al año 550 a.C., en época del exilio de Babilonia. Fue compuesto por un autor anónimo, aunque durante muchos siglos fuera atribuido a Jeremías. De hecho, en algunas Biblias aparece aún como "Libro Profético" cuando me parece más sensato situarlo entre los "Libros Sapienciales y Poéticos".

Se compone de 5 cantos o lamentaciones que coinciden con los capítulos en que está dividido. Fueron escritos siguiendo el paradigma del acróstico con las letras del alfabeto hebreo. En cuanto a su temática, se interpreta el destierro como castigo divino en respuesta a los pecados del pueblo y se invoca su piedad y su misericordia en medio del llanto.

A la hora de escoger un versículo representativo me he decantado por un par de ellos del capítulo 3, ya que en medio de la tristeza y la desesperación aparece una rendija abierta a la esperanza:

Lamentaciones 3, 22-23

Que el amor del Señor no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura; cada mañana se renuevan: ¡grande es tu fidelidad!