lunes, 2 de febrero de 2026

El Señor concede sus bienes: Tobías

El Libro de Tobías presenta una interesante historia familiar en tiempos del exilio, protagonizada por Tobit, su hijo Tobías y su futura esposa Sara. Además, este texto sagrado es especial por ser el único libro de la Biblia en el que aparece el arcángel Rafael. Es muy conocida la curación que realiza de Tobit con las escamas de un pescado, dando lugar a innumerables representaciones iconográficas de ese momento. De hecho, también es curioso que el protagonista principal del Libro sea Tobit, pero el nombre del texto sagrado sea el de su hijo Tobías.

A nivel teológico y espiritual dos capítulos destacan por encima del resto. El capítulo 4 que contiene una despedida de Tobit y unas instrucciones para su hijo Tobías y el capítulo 13, un cántico de acción de gracias de Tobit tras su inesperada curación.

Del primero de ellos he seleccionado el versículo que quiero compartir con vosotros. Me parece una bendición preciosa, una especie de testamento espiritual condensado que describe perfectamente la fe en el Dios de Israel:


Tobías, 4 19

En cualquier circunstancia bendice al Señor, tu Dios; pídele que dirija tus pasos y que todos tus caminos y todos tus proyectos lleguen a feliz término. Porque ningún pueblo posee la sabiduría, sino que es el Señor el que da todos los bienes: él humilla a quien quiere, hasta lo más profundo del Abismo. Hijo mío, acuérdate de estos preceptos, y que nunca se borren de tu corazón.

lunes, 26 de enero de 2026

El Dios de los humildes: Judit

Tres son los libros bíblicos que tienen como protagonista principal a una mujer. De ellos ya he comentado dos (Rut y Ester) y hoy me dispongo a terminar esta trilogía con la historia de Judit

El Libro de Judit (escrito alrededor del s. II a.C.) recoge la historia de una hermosa –y en principio insignificante- viuda, que sin embargo es capaz de derrotar ella sola a Holofernes, el general jefe de las fuerzas asirias. Su hermosura y sus encantos le servirán para seducir, emborrachar y asesinar al general, infundiendo así esperanzas de liberación en un pueblo deprimido por la opresión a la que estaba sometido. Como con otros héroes bíblicos (David, Rut, Daniel…) Dios se vale de la debilidad y la sencillez para derrotar a los poderosos. Este libro bíblico es un testimonio más de que la confianza en Dios de los humildes siempre derrota la soberbia de los poderosos.

De los 16 capítulos que componen el libro, dos son los más interesantes, la oración que realiza Judit en nombre del pueblo (capítulo 9) y la oración de acción de gracias final (capítulo 16). Precisamente del primero de ellos he seleccionado un versículo para la meditación, tratándose de una alabanza de Judit -a modo de oración- al Dios de los humildes y sencillos que no tiene desperdicio:

Judit 9, 11

Porque tu fuerza no está en el número ni tu dominio en los fuertes, sino que tú eres el Dios de los humildes, el defensor de los desvalidos, el apoyo de los débiles, el refugio de los abandonados y el salvador de los desesperados.