La Primera Carta se compone de 5 capítulos claramente divididos. Los tres primeros contienen una acción de gracias de San Pablo por la nueva comunidad y sus frutos, mientras que los dos últimos tienen un tono escatológico y están referidos a la Parusía del Señor.
No es sencillo escoger un solo versículo dentro de un escrito tan hermoso, pero me voy a quedar con una de las primeras referencias a las virtudes teologales que encontramos en el Nuevo Testamento y que en el futuro formarían parte de un desarrollo teológico muy abundante.
1 Tesalonicenses 1,3:
"Recordamos sin cesar ante nuestro Dios y Padre cómo habéis manifestado vuestra fe con obras, el esfuerzo de vuestro amor y la constancia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo."

