lunes, 23 de marzo de 2026

Un cuento para la Cuaresma: El perdón cristiano

El pasado miércoles estuve en un retiro de Cuaresma para profesores de Religión. El ponente, un sacerdote salesiano canario, estuvo hablando del perdón cristiano, y de la reconciliación que éste produce con Dios, con los demás y -especialmente- con uno mismo.

Para ilustrar esta auto-ayuda que produce el perdón a quien lo practica, el orador nos leyó un cuento muy breve de Anthony de Mello muy sugerente que hoy quería compartir con vosotros:

Un exconvicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia. 

–"¿Has olvidado ya a los nazis?", le preguntó a su amigo.
– "Sí", dijo este.
– "Pues yo no, aún sigo odiándolos con todo mi alma", respondió el primero
– "Entonces aún siguen teniéndote prisionero", sentenció su amigo.

Creo que no cabe un mensaje más profundo en cuatro líneas. El perdón beneficia, sobre todo, a quien lo concede. Proporciona una paz espiritual y un bienestar interior que no se puede comparar a quien se deja llevar por el odio y el resentimiento. El perdón no sólo es un mandato evangélico sino que también es psicológicamente curativo.

En este sentido, me recordó el visionado de la película de Cotelo El Mayor Regalo, porque es también muy necesario su visionado para quien quiera aprender el poder curativo de el perdón.

lunes, 16 de marzo de 2026

Dios nos habla, y escoge al débil...: 1 Samuel

Los dos libros de Samuel pertenecen a los libros históricos de la Biblia. Concretamente, narran la historia del pueblo de Israel durante aproximadamente 100 años (1070-970 a.C.) en la que se nos cuenta la transición desde los jueces a la monarquía, coincidiendo lo primero con el nacimiento de Samuel llegando hasta la muerte del Rey David. El primer libro contiene 31 capítulos que narran desde ascenso de Saúl a la monarquía hasta su muerte. 

Dos me parecen los textos más espirituales de este primer libro. La vocación de Samuel y la elección de David como rey. Por una vez -y sin que sirva de precedente- voy a seleccionar ambos, porque sería injusto dejar uno fuera. 

El primero de ellos es la historia de la vocación de Samuel. Es quizás el versículo más utilizado de la Biblia para hablar de la disponibilidad a escuchar a Dios y a su Palabra

1 Samuel 3,10

"Entonces vino el Señor, se acercó, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!». El respondió: «Habla, porque tu servidor escucha»."

El segundo es el descarte que a través del profeta Samuel Dios hace de los hermanos de David antes de escogerlo como futuro rey de Israel. Dios escoge al sencillo, al insignificante, a lo que no cuenta para el mundo para llevar a cabo sus planes. Realmente no tiene desperdicio...

1 Samuel 16,7

"Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón»."

Hoy ha tocado un 2x1. Dios habla (si lo queremos escuchar) y escoge al débil para cumplir sus poderosos planes. No se puede pedir más.