sábado, 23 de febrero de 2008

Peregrinación a Tierra Santa

En apenas unas horas marchamos a Tierra Santa a comprobar in situ la fuerza del quinto Evangelio. Al final se llenó el cupo y seremos 100 peregrinos los que vamos a pasar una semana en Israel, a caballo entre Tel Aviv, Tiberias y Jerusalén. Prometo hacer un anecdotario para comentar con vosotros todas las incidencias, lo más espiritual y lo más gracioso del viaje, al igual que hice el año pasado en Roma. Un saludo a todos y hasta pronto

lunes, 18 de febrero de 2008

La Transfiguración

El Evangelio de este domingo nos presentaba un pasaje tan enigmático como apasionante. La montaña, la nube, Moisés y Elías, visiones... forman parte de este pasaje donde Cristo hace experimentar a sus discípulos la gloria de la resurrección.

Dicen muchos exégetas y predicadores que le escena es como una pregustación de la resurrección que Cristo ofrece a los apóstoles predilectos -Pedro, Santiago y Juan- para que tomaran fuerzas antes del episodio de la pasión en Jerusalén.

A mí no me lo parece, entre otras cosas, porque hubiera sido un fracaso de Cristo, ya que sabemos que las fuerzas de los apóstoles en el trance final andaron "cortitas con limón".

¿Qué es entonces lo que nos quiere decir este relato? sintetizémoslo en tres puntos:

1. Jesús pasa del desierto (tentaciones) a la montaña (transfiguración), del lugar de la sequedad y la ausencia de vida al derroche de la naturaleza, de la presencia de Satanás a la gloria de Dios, del triunfo frente al Maligno al reconocimiento de Dios como su Hijo amado.

2. Jesús es la perfección de toda la revelación: Es superior a la ley vigente hasta esa fecha -Moisés- y al mayor de los profetas del Antiguo Testamento -Elías-. Es el Hijo de Dios, la Palabra hecha carne que por un momento se muestra tal como es a sus discípulos.

3. Pedro, Santiago y Juan no entienden ni un pimiento de lo que allí sucede. "No conteís a nadie la visión que acabais de ver hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos". Con estas palabras Jesús les dice: Mas tarde entenderéis, paciencia, ya lo comprenderéis todo...

¿Y a nosotros que nos dice este texto? Pues en este tiempo de Cuaresma son un estímulo para el camino que nos queda, para saber que el Cristo en el que creemos no es sólo el que muere sino sobre todo el que resucita. Nuestra fe no es solo fe de clavos y espinas sino de sudarios y sepulcros vacíos. Llega el climax de la celebración de la muerte de Cristo -La Semana Santa- y no debemos olvidar que esa es solo una cara de la moneda. La Pasión no sirve de nada sin la resurrección.

Como dijo más bellamente Machado:

¿Quién me presta una escalera para subir al madero,
para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?...
¡Oh, no eres tú mi cantar!¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,sino al que anduvo en la mar!