jueves, 3 de mayo de 2018

Tierra de María (Mary´s Land, España, 2013)

Como el propio director Juan María Cotelo dice, Tierra de María es tan variada como la vida misma, donde uno puede encontrar de todo. Cine, Documental, Drama, Comedia, Religión, Biblia, Espiritualidad... y muchas cosas más. Es tan peculiar como difícil de encasillar, lo que la convierte en un producto original y poco convencional.

De entrada tengo que reconocer que su visualización no me ha llenado tanto como el anterior trabajo del mismo director, La Última Cima, aunque ello no es grave. El listón estaba tan alto que ciertamente era difícil superarlo. Tierra de María llega también al corazón y te hace plantearte cosas desde un punto de vista espiritual, pero al menos para mi gusto está un escalón por debajo -o dos- de su primer trabajo. Supongo que cuando una primera obra es magistral, es algo bastante frecuente que por mucho empeño que el director ponga, todos los filmes siguientes sean inferiores a ése. Se me viene a la cabeza el ejemplo de Alejandro Amenábar, quien a pesar de sus éxitos y reconocimientos en mi opinión tampoco ha sido capaz de superar su primer trabajo, Tesis.

Fundamentalmente, la película presenta dos ejes transversales. De un lado, una recreación con actores de algunos momentos del A.T. y del N.T. Para mi gusto es la parte más floja del conjunto, con un casting muy mejorable y precariedad de medios. Uno está acostumbrado -para bien o para mal- a la puesta en escena de Hollywood y querer hacer una película de la Biblia con medios caseros decepciona bastante.  Por otro lado, se presenta una trama en la que el propio director Cotelo será el abogado del diablo que tendrá que interrogar a distintos conversos y testigos de la fe cristiana para averiguar si sus testimonios son convincentes o no. Esta parte es la más lograda y la que toca la fibra sensible del espectador, la que creo que hace que merezca la pena su visionado.

Tras estas dos tramas surgen temas colaterales que son los que verdaderamente dan sentido a la obra. ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Es la creación obra de Dios o de la casualidad?, ¿Verdaderamente Dios ama al ser humano o lo ha abandonado a su suerte?, ¿Cómo usa el ser humano su libertad?, ¿Es posible tener fe en la sociedad actual?, ¿Es posible cambiar de vida radicalmente?... Estas y muchas otras preguntas son respondidas de manera indirecta, a través de personas de todo el planeta que tienen en común un momento de sus vidas en los que se replantean su existencia, casi todos ellos a través de una experiencia profunda con María, la Reina de la Paz, que se viene apareciendo desde hace 30 años a un grupo de 6 niños en Medjugorje (Bosnia y Herzegovina). Un político que cambió el despacho por el rosario, un médico que pasó de practicar abortos a evitarlos, una modelo que cambió la pasarela por la ayuda a los más necesitados, un joven que cambió de vivir en ambientes depravados a evangelizar en ellos, una actriz y presentadora de Tv de Las Vegas que conoció a Cristo tras sufrir esclerosis múltiple, una joven que vivió la guerra y ahora predica la paz, una inválida que recuperó la salud milagrosamente... Todos ellos tienen en común que un día escucharon la voz de Dios y que sus historias no son tan increíbles como pudieran parecer por separado.

El testimonio de personas anónimas es lo más destacable del film. Personas que aman, que perdonan y que dejaron de juzgar a los demás. Hombres y mujeres que hablan de la urgencia de ayudar a la Virgen en la tarea de construir un mundo mejor. Seres humanos que cambiaron su vida y decidieron renunciar a las tres "p" (poder, poseer y placer) para entregar su tiempo y compartir sus bienes con los demás. No hay mejor aval que ese -el de una vida entregada a los demás y feliz- para demostrar que su fe es verdadera y que algo pasó en su interior que los hizo cambiar el rumbo de sus vidas.

Su estreno en los cines fue todo un fenómeno, permaneciendo siete meses en cartelera y acumulando más de 150.000 espectadores, lo cual no está nada mal para una película no subvencionada y poco publicitada. Su éxito se debió al boca a boca, no a la crítica especializada ni a grandes campañas de marketing. Las mayores críticas que recibió la película fueron precisamente por su proselitismo y su afán por evangelizar, como si ello tuviera que ser algo negativo per se.

Yo sí la recomiendo. Posiblemente haya películas mejores, pero al menos es original y entretiene, aportando elementos espirituales muy enriquecedores

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