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lunes, 15 de julio de 2024

Luis de la Fuente: Un entrenador que cree en Dios

De la Eurocopa que concluyó ayer, más allá de que España la ganara y con ella su cuarto titulo y se convirtiera en la selección que más veces lo ha hecho, lo que más me ha llamado la atención ha sido descubrir la egregia figura de Luis de la Fuente, su entrenador.

El riojano es un hombre modesto, siempre en segundo plano, poco amigo de los focos y las portadas, pero que siguiendo el rastro de Vicente Del Bosque -con un perfil muy similar al del salmantino- ha devuelto a la Selección a la senda del triunfo. Triunfo deportivo, sí, pero también triunfo de una serie de valores de los que se siente orgulloso. 

Uno de ellos -y no lo oculta- es la fe. La fe en el Dios de Jesucristo, de la que Europa cada vez reniega más pero que gracias a personas como él aún conserva los rescoldos. En medio de una fe vergonzante llama poderosamente la atención cuando un personaje mediático se confiesa creyente.

Tres han sido los vídeos que he visto estos días y así lo atestiguan. El primero de ellos, de este mismo año, corresponde a una rueda de prensa previa a un partido que la Selección jugó en Sevilla en la que fue a visitar al "Cristo del Cachorro" (De la Expiración) en el barrio de Triana. En ella afirma: "Me tranquiliza saber que tomo decisiones con cierta iluminación, con el apoyo de Dios"


El segundo ha sido durante la Eurocopa, en la que preguntado por una radio supuestamente cristiana (COPE) sobre si tiene alguna superstición corrige a la periodista comentándole que persignarse o santiguarse como él hace en los partidos no es ninguna superstición:


El último es de la rueda de prensa previa a la final. En ella, Luis de la Fuente vuelve a diferenciar entre fe y superstición, al tiempo que una vez más se reafirma en su fe en Dios y en el poder de la oración:


Creo que tenemos entrenador para rato. Ojalá así sea, porque un hombre así a los mandos de la nave verdaderamente me representa.

lunes, 20 de marzo de 2023

Un testimonio actual de conversión: Patrick Van der Vorst

Ayer escuché esta historia real que me conmovió internamente muchísimo y que puede venir bien para meditar en este tiempo de CuaresmaPatrick Van der Vorst nació el 2 de mayo de 1971 en la preciosa ciudad medieval de Brujas (Bélgica). Criado en una familia tradicional cristiana católica, su contacto con la religión en su infancia y juventud no pasó de recibir los sacramentos e ir a Misa hasta que un día (como casi todos los jóvenes) dejó de hacerlo. 

En 1995, al finalizar su estudios de Derecho e Historia del Arte, se trasladó a Londres, donde comenzó a trabajar para la prestigiosa firma de subastas Sotheby's. Debido a su inteligencia y habilidad para los negocios, pronto ascendió en la empresa hasta convertirse con 28 años en director adjunto de la sección de muebles, y a los 31 en director de dicha sección para toda Europa. Comienza a preocuparse por el sentido de la vida y retoma su fe, acudiendo a Misa los domingos primero y a diario después. Sentía que Dios le había regalado tanto que lo menos que podía hacer era "Dedicarle media hora a Dios al día y el resto para mí". No obstante reconoce que -como sucede en el resto de Europa- llevaba esa fe en privado, como algo casi oculto y de la que no hablaba con nadie. A los 39 años, en 2010, decide dejar la empresa para comenzar un proyecto en solitario, creando la página web de tasación valuemystuff.com. que en poco tiempo contó con una cartera de más de medio millón de clientes, lo que le proporcionó una inmensa fortuna en apenas unos años. 

En septiembre de 2019, cumplidos los 48 años, su vida dió un giro radical. En la entrevista que escuché contaba que no existió un momento puntual para ello, sino que era un tema que siempre le había rondado la cabeza. Siendo multimillonario, su vida no le satisfacía en absoluto. Su vida era superflua, con constantes viajes, agendas apretadas y reuniones sociales de las clases elitistas, en las que no faltaban todo tipo de lujos y vicios. No obstante, percibía que llevando ese tipo de vida no estaba ayudando a nadie, sino únicamnete engrosando su patrimonio personal de una manera vertiginosa. Pero poco a poco, internamente se iba produciendo un proceso de transformación interior, lento pero progresivo. Desde que comenzó a trabajar en Sotheby's, contaba al narrar su testimonio, había estado en permanente situación de contacto con la vulnerabilidad de las personas. La subasta de muebles suele estar relacionada con divorcios o con muerte y herencias. Su trabajo había consistido durante gran parte de esos años en tasar antiguedades, acudir a las casas de personas que acababan de divorciarse o perder a un ser querido y querían vender sus propiedades. Especialmente el sentimiento de entrar en una casa inhabitada por la muerte de su dueño comentaba que es terrible, y él lo experimentaba casi a diario. Además, lentamente se iba haciendo consciente también del vacío interior de las personas que habían estado toda su vida acumulando riquezas para que fueran vendidas -en algunos casos malvendidas, ahí estaba el negocio- por sus familiares. En otros casos Patrick se daba cuenta y sufría con el dolor de los que tenían que vender su patrimonio porque las cosas les iban mal económicamente y renunciaban a sus bienes materiales para poder subsistir, o debido a una ruptura matrimonial en la que había que transformar el mobiliario en dinero en efectivo. Todo ello le iba haciendo descubrir que el sentido de la vida no puede estar en las cosas materiales sino en las espirituales. Al mismo tiempo, iba descubriendo que además de ser un buen comerciante-tasador-empresario también actuaba para muchas personas como un buen consejero espiritual, empatizando con su sufrimiento e intentando dar una palabra de ánimo en momentos difíciles, bien fuera por la pérdida de un ser querido o por una crisis económica. Todo ello le hizo llegar a un punto (septiembre del 2019) en el que decidió dejarlo, vender el dominio web por varios millones de Euros e ingresar en el seminario de la Diócesis de Westminster en el Pontificio Colegio Beda de Roma. La mayor parte de ese dinero "Lo repartí entre mis parientes y organizaciones de caridad".

En estos cuatro años ha completado sus estudios teológicos, siendo el 15 de junio de 2022 ordenado diácono. Dentro de tres meses será ordenado sacerdote en la Catedral de Westminster. Al mismo tiempo ha puesto sus conocimientos en Arte al servicio de la Iglesia Católica, precisamente en la ciudad del mundo que posiblemente acapara más obras de arte, y ha emprendido un nuevo proyecto, la página web www.Christian.Art que en apenas un año cuenta ya con 50.000 subscriptores. Por cierto, en dicha entrevista aclara que un sacerdote no hace voto de pobreza, por lo que a pesar de desprenderse de una gran parte de su patrimonio aún conserva beneficios que destina a obras de caridad. Es conveniente recordar que las únicas promesas de los sacerdotes son las del celibato (no mantener relaciones sexuales) y la de obediencia a su obispo. Muchos confunden el sacerdocio con la vida religiosa consagrada, que sí cuenta con los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Lo que más valora de su vida actual es el desapego a los bienes materiales y, sobre todo, el silencio, "un elemento contracultural en nuestra sociedad". Anhela que llegue el día de poder servir a la Iglesia desde el sacerdocio, en palabras de un amigo suyo cuando deciidió entrar en el seminario: "Buena suerte, Patrick, ahora vas a pasar de creer en el arte a anunciar el arte de creer".

Un testimonio impactante, conmovedor y que también nos puede hoy interpelar a nosotros. Jesús nos dice en San Lucas 16, 13: "Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero". ¿Dónde pongo yo mi confianza, en Dios o en el dinero?, ¿Qué estoy haciendo en la actualidad por los demás?... Son preguntas todas ellas que, tarde o temprano, tenemos que afrontar. Patrick ya dió su respuesta... ¿Cuál será la nuestra?

lunes, 27 de febrero de 2023

Una historia verdadera de perdón ideal para Cuaresma

Ayer escuche por primera vez el impactante testimonio del protagonista de una impactante historia ocurrida en 1999 en
Kansas City (EE.UU.) que pone los pelos de punta. Tan es así que me parece una excelente historia para un guion cinematográfico, del que no tengo constancia que se haya realizado hasta el momento. Esta historia tan macabra, pero a la vez tan bonita sobre el perdón hubiera encajado perfectamente en la ya comentada aquí El mayor regalo de Juanma Cotelo, aunque en este caso sus protagonistas no son católicos sino perteneciente a la Iglesia Baptista de América. 

Aunque sea larga, hay que comenzar por contar la historia detalladamente. El drama comenzó el viernes 5 de noviembre de 1999 en Oskaloosa, un pequeño pueblo cercano a Kansas. La joven de 14 años Zetta Camille Arfmann vive con su madre y la pareja de esta, Floyd Bledsoe. Un día, a la vuelta del colegio, a Camille se le pierde la pista. Al no aparecer al servicio religioso al que acudía puntualmente junto al resto de jóvenes del pueblo, sus padres comienzan a preocuparse. Tras avisar a la policía y comenzar el rastreo, el pastor de la Iglesia recibe en el contestador de su teléfono un mensaje de Tom Bledsoe, un joven poco social y solitario hermano de Floyd“Sé dónde está (Camille). Cuando recibas este mensaje, me entregaré al departamento de policía. No sabes el dolor que pasé mientras me sentaba a pensar. Desearía no haberlo hecho nunca... Pagaré el resto de mi vida por lo que he hecho”. Tom realiza una segunda llamada al Pastor tras hablar con sus padres: “Todo lo que puedo pedir es perdón por lo que he hecho. Pagaré el resto de mi vida por lo que he hecho”. Tras ello, acude a la policía y entrega una pistola de balas de 9 milímetros con las palabras: "Lo hice. La maté". Tom llevó a la policía al lugar donde se encontró el cadáver de Camille, quemada semidesnuda tras haber recibido cuatro disparos, aunque sin aparentes signos de haber sido violada. 

Tras ser encarcelado preventivamente, Tom cambia su versión tras un encuentro con su abogado, diciendo que el verdadero asesino es su hermano Floyd, quien lo había amenazado con revelar secretos sexuales de zoofilia. La mujer de Floyd y madre de Camille dio credibilidad a esta acusación añadiendo que recordaba que en varias ocasiones Floyd le había hablado de manera extraña de la belleza de su hija. 

Tras acusaciones cruzadas entre uno y otro hermano, se produce un juicio en el que se intenta dilucidar cuál de los dos es el culpable. El padre de ambos testifica en favor de Tom, diciendo que aquella tarde estuvo con ellos en una subasta y por lo tanto no podía ser el asesino. Cody, la hija de dos años de Floyd y Heidy (la madre de Camille) testificó de manera privada ante el juez diciendo que Tom le había contado cómo había matado a Camille. Tres días más tarde, mantuvo que esa conversación era real, pero que dicha conversación fue con "papi". Algunos testigos dieron testimonio de que Floyd tampoco podía haber sido el asesino, pues había estado todo el día trabajando en la granja siendo visto por muchos de ellos.

Finalmente, el 28 de abril de 2000, el jurado condenó a Floyd por asesinato en primer grado, con el agravante de secuestro y abuso de un menor. Fue condenado a cadena perpetua. Su caso fue revisado en 2004 y 2007 por falta de pruebas y mala praxis de su abogado defensor, pero en ambos casos las enmiendas fueron rechazadas. 

En el año 2.012, un estudiante reabre el caso ante la llegada a la medicina forense de las pruebas de ADN. En 2014 consigue contrastar pruebas de secreción vaginal de Camille y de la ropa que llevaba cuando fue encontrada. Los resultados no dejaron lugar a la duda. El ADN encontrado correspondía con el de Tom, incluso en la ropa se encontraron posteriormente restos de ADN de su padre, quien probablemente lo había ayudado a ocultar el cadáver 

En octubre de 2015 se solicita de nuevo la revisión del caso. El 9 de noviembre de 2015 Tom se suicida dejando una nota en la que reconocía haber violado y asesinado a Camille: “Floyd es inocente. Decidle a Floyd que lo siento. Mi abogado me obligó a ello. Violé y asesiné a una niña de 14 años. Además envié a un hombre inocente a prisión”. Para asegurar que en esta ocasión decía la verdad, añadió el lugar donde había enterrado los 4 casquillos de las balas utilizadas, que la policía encontró con un detector de metales poco después en el lugar indicado. 

El 15 de diciembre de 2015 Floyd fue puesto en libertad. En 2019 el Estado de Kansas lo indemnizó con un millón de dólares por los más de 15 años de privación de libertad.

Hasta aquí la parte macabra o morbosa del caso. Como dije al principio un guion perfecto para una película de intriga, suspense y acción judicial. Pero lo bonito del caso es escuchar en primera persona el testimonio de Floyd Bledsoe. Criado en un ambiente religioso, narra como tras la ira y el rechazo inicial a su padre y a su hermano poco a poco este sentimiento se fue transformando en un perdón sincero y de corazón, gracias a la intervención del capellán Don Starnes y al programa de reinserción Freedom Challenge." No era una tarea fácil, perdonar a un hermano traidor y a unos padres que se ponen de parte de un hermano para protegerlo aún a costa de marginar al otro. Al poco de entrar en la cárcel, sus padres dejaron de hablarle, su esposa se divorció de él y sus dos hijos pequeños lo olvidaron. Sus mejores amigos aceptaron su culpabilidad y nunca recibió una visita de ninguno de ellos. 

Floyd comenta que en su iglesia había escuchado muchas veces hablar del perdón de Dios y que lo conocía teóricamente, pero de ahí a practicarlo hay un abismo. “Mi fe era lo único que me quedaba, lo único que no me podían quitar”. En aquellos años duros sabía que por alguna razón que a él se le escapaba los planes de Dios pasaban por soportar esa injusticia. “En la cárcel aprendí a apoyarme en Dios y Él se me fue revelando durante esos 16 años”. En el silencio y la oscuridad de su celda tuvo mucho tiempo para pensar en el perdón, del que ha sacado esta conclusión: “El perdón es más beneficioso para la parte ofendida. Perdonar es liberar al ofendido y devolverle lo que le ha sido arrebatado. Hoy perdono de todo corazón a mi padre y hermano, y mi única pena es no poder hacerlo personalmente con mi hermano, lo que espero hacer en la otra vida”. El rencor, la ira y el odio no hacen sino ofuscar más a quien sufre una injusticia. Ello no quita el sufrimiento, pues aún a día de hoy lamenta el tiempo perdido, especialmente con sus hijos: “Nos llevamos bien, pero es un tipo de relación diferente a lo normal. Nunca será lo que podría haber sido. Todavía hay problemas por resolver”.

En la actualidad Floyd acude diariamente al Mount Olivet Worship Center, una iglesia pentecostal en Hutchinson, desde la que acude cinco días por semana a la prisión, pero en este caso de manera voluntaria, para enseñar verdades espirituales a quienes carecen de libertad y a quienes quiere ayudar para que se reinserten una vez que sean liberados. “Mi esperanza es compartir el evangelio y dejar que otros sepan que sus vidas pueden cambiar como cambió radicalmente la mía”.

Un testimonio verdaderamente impactante. Un último apunte inquietante: ¿Qué hubiera sido de Floyd si en lugar de haber sido condenado a cadena perpetua hubiera sido reo de pena de muerte? Su caso, es sin duda, un paradigma de la defensa de la abolición de esta práctica, puesto que como le sucedió a él, la justicia no es infalible...

miércoles, 12 de febrero de 2020

La fe de Santiago Cañizares y su mujer Maite García

Aún recuerdo a Santiago Cañizares llorando el día que el Valencia perdió la final de la Champions contra el Bayern de Munich en Milán en el año 2001. Yo estaba allí, sufriendo con la afición valencianista la decepción de haber tocado la gloria deportiva con la yema de los dedos pero  quedarse a las puertas del Olimpo por los malditos penaltis. Para un deportista de élite es posible que no haya nada más frustrante ni que cause más impotencia que quedarse con la miel en los labios.

Unos años más tarde, en 2013, la vida golpearía aún más duro a Santiago Cañizares y a su mujer, Maite García, cuando tras una enfermedad de 15 meses perdían a su hijo Santi, uno de los 4 hijos del matrimonio. Si enterrar a un ser querido es la experiencia más dolorosa que atravesamos los seres humanos no quiero ni imaginar lo que debe ser para un padre o una madre despedirse de un hijo, una criatura inocente que contraviene las leyes de la naturaleza cuando abandona este mundo antes que sus progenitores.  

Con una vida plagada de tantos golpes y tan duros, lo normal es desesperarse y perder la fe. En el caso de este matrimonio, sin embargo, las tragedias han sido el revulsivo para darse cuenta de qué es lo verdaderamente importante y transmitir un mensaje de esperanza y de consuelo para muchas parejas que estén pasando por momentos parecidos. Ambos han hablado en los últimos meses de sus experiencias personales, agradecidos de que por aquel entonces hubieran personas que les ayudaran a encontrar una luz al fondo del túnel, personas que los acompañaran y los guiaran espiritualmente por las sendas de la oscuridad y la tiniebla.

Algunas frases son sencillamente para enmarcar. Santiago Cañizares resume una parte de su experiencia religiosa en esta frase que le repetía a su mujer: “Tú te crees que es hijo tuyo, pero es mentira, ha nacido de tu vientre, pero es hijo de Dios”. Ahora que muchas mujeres reclaman el derecho a decidir sobre un hijo no nacido habría que recordarles estas sabias palabras. 

Maite, por su parte, ha escrito mucho sobre el tema. Voy a señalar algunas frases que me han impactado como testimonio personal de fe y de esperanza de una madre que ha descubierto el misterio de la vida:

“Siento que él me eligió como madre y no podia fracasarle. Ni a día de hoy me puedo permitir estar un día triste, porque si él no lo estuvo nunca, ¿cómo voy a perder la sonrisa que él me enseñó a mantener aun en los peores momentos?”

"Entendimos durante esos 15 meses que él se quedó para enseñarnos cuál era su misión en esta vida. Estoy superorgullosa, porque supo hacerlo perfectamente. Era un sabio en cuerpo de niño que vino a enseñarnos lo que de verdad es la vida para que nosotros pudiéramos enseñarlo al resto de la sociedad. Si para él su enfermedad no era un lastre, sino un canal para enseñarnos todo, y supo sonreír incluso en el peor día de su tratamiento, yo, ¿cómo no lo voy a hacer?" 

"Antes, cuando yo era jovencita, tenía pánico a la muerte, quizás porque no había entendido el sentido de la vida. Tampoco entendía el valor, el significado, que conlleva todo lo que es la fe. Como ser humano fracasaré mil veces, pero lo importante en volver a levantarse y seguir ese camino. Ya no tengo miedo a la muerte: sé que lo primero que me encontraré es a él."

Un testimonio de fe impresionante de verdad....

domingo, 7 de junio de 2015

Neymar, 100% Jesús

Ayer se disputó el partido de fútbol más importante del año en Europa, la final de la Champions League. El F.C.Barcelona ganó a la Juventus de Turín 3-1, con un último gol del brasileño Neymar da Silva Santos Junior.

Al terminar el partido, el futbolista realizó su particular ritual: dar gracias a Dios por la victoria rezando de rodillas sobre el césped y atarse alrededor de la frente una cinta donde se podía leer: "100% Jesús"

Neymar es muy conocido en el mundillo del fútbol por su fe cristiana. En declaraciones a una revista de su país dijo en una ocasión: "La vida solo tiene sentido cuando nuestro máximo ideal es servir a Cristo". Antes de cada partido, también publica una foto en su cuenta Instagram diciendo: "Que Dios nos bendiga y nos proteja".

Neymar acude una vez por semana al culto comunitario, entrega un 10% de sus ganancias a una iglesia evangélica brasileña y no pierde oportunidad para dar testimonio público de su fe en Dios.


Cada partido, cada éxito o fracaso Neymar lo vive en clave religiosa. Es cierto que como muchas de las grandes estrellas del deporte su vida no está exenta de posibles escándalos y de acciones propias de un muchacho de veintipocos años que aún tendrá que madurar en muchos aspectos, pero presentarse públicamente ante el mundo dando testimonio de la fe en Cristo ya dice mucho de su condición cristiana, un aspecto que muchos europeos ocultan y relegan a la esfera privada mientras que en Sudamérica aún es vivido con normalidad y hasta con orgullo. Hace 500 años los Europeos llevamos la fe cristiana a América y evangelizamos el Nuevo Continente. Desde hace unas décadas son ellos los que traen una fe fresca, viva y con renovadas fuerzas. 

sábado, 7 de marzo de 2015

Conversión de María Vallejo Nájera

La Cuaresma es tiempo de Conversión. Por ello me ha llamado la atención estos días leer el testimonio tan conmovedor de esta autora madrileña que relata con pelos y señales como pasó de una fe social y tibia a un verdadero encuentro con Dios y con su madre la Virgen María. Es curioso que una de las primeras entradas de este Blog, allá por el año 2006, estuvo dedicada a su excepcional libro "Un mensajero en la noche", y ahora, casi 10 años más tarde, he conocido el trasfondo de su inquietud religiosa.

Los hechos ocurrieron en Medjugorje (Bosnia), lugar al que durante la guerra de los Balcanes realiza un viaje que marcará el resto de su vida. Dicha experiencia está recogida en otro libro "El castigo de los Balcanes" que aún no he leído pero del que seguramente daré buena cuenta en breve.

María cuenta así su experiencia, espero que la disfrutéis tanto como yo:

Llegamos a Medjugorje y el primer día estaba muy rabiosa e insoportable. Me obligaron a ir a Misa y allí tuvo lugar el primer milagro. 

Saliendo de la Iglesia llegó el momento clave en mi vida. Andando hacia un hangar, en mitad de la nada, al aire libre, se paró todo lo que estaba a mi alrededor, la gente, el ruido... Me asusté porque en tres segundos tuve el impulso de mirar hacia el cielo, y algo supe fuerte me cayó encima, sé que era agua en forma de rocío y sé que era un rocío de amor, un amor tan grande, tan grande que nunca encontraré palabras humanas para describirlo.

En tres segundos toda mi vida pasó por delante. Sé que vi todos mis pecados desde que tenía conciencia. Yo pensaba que era santa porque no robaba, no mataba, adoraba a mi familia, pero yo no hubiera logrado ir al cielo en aquel momento. Me hubiera quedado en el purgatorio. El Señor me habló. Una voz de varón entró en mi corazón y me dijo: "María, María, así es como te amo y así es como amo a todo el mundo, pero nadie me corresponde". 

Yo en ese momento me quise morir, porque el amor era brutal. Y tuve un desgarro bestial en el corazón por el dolor que mis pecados habían provocado en Cristo. El Señor me hizo ver que el dolor que yo, con mis pecados, había hecho a otras personas se lo había hecho principalmente a Él. Y fue ahí cuando me quise morir. Sentí una vergüenza horrible de estar ante todo un Dios y ver que no le había dado nada y que yo había recibido todo. Y le pedí al Señor que me llevara con Él, con ese amor tan grande. Pero me dijo que no y que contara al mundo su amor y todo de repente volvió a moverse.

Seguía asustadísima. El corazón me temblaba y comencé a llorar por todos mis pecados. Aprendí a rezar el Rosario y sólo quería confesarme. A la vuelta a Londres, después de conocer al Señor, Comenzó el cambio más radical de mi vida. Solo quería ir a Misa, rezar el Rosario, hablar de la Virgen... Cada vez que pasaba por delante de una iglesia católica, sentía la necesidad de entrar. Era como un imán y me quedaba sentada delante del Sagrario y lloraba sin parar.

Unos meses después les conté a mi marido y a mi director espiritual lo que había pasado en Medjugorje. Un mes después de aquella confesión, entré en una iglesia en la que estaba expuesto el Santísimo y después de rezar, cuando ya me iba, una voz me habló al oído y me dijo: "Gracias por venirme a ver un ratito". Nunca más volví a escuchar voces. A partir de ese momento mi vida cambió y comencé a ser una apestada, muchos amigos pensaron que me había vuelto loca, la editorial con la que trabajaba me dejó de lado... Pero a pesar de tantos problemas y cruces comenzaron grandes regalos...

domingo, 2 de noviembre de 2014

Bertin Osborne y su hijo Kike

Esta semana me ha conmovido leer en una revista el testimonio de mi paisano Norberto Juan Ortíz Osborne, conocido en el mundo de la farándula como Bertín Osborne. Ya lo había visto varias veces en programas de televisión (muchos de ellos incluso en programas donde se frivoliza bastante con estos temas) dando un testimonio próvida que va contracorriente en nuestra cultura de la muerte.

Frente a todos aquellos que proclaman que la vida de un discapacitado debe ser eliminada, el jerezano Bertín Osborne nos presenta un ejemplo de como su vida cambió a mejor a raíz de una decisión muy difícil. Su opinión es muchas veces ridiculizada, otras veces valorada, pero él no se cansa de manifestarla aunque le cueste ser tachado de retrógrado o de conservador. Sin duda alguna, a Bertín le sería más cómodo no mojarse en este tema y dejar para la intimidad su opinión en estas cuestiones, pero bien es sabido que “de la abundancia del corazón habla la boca”, y su corazón está lleno por su hijo Kike.

Su testimonio, además, cuenta con el aval de la experiencia. Muchos partidarios del aborto se jactan de decir que ningún cura, obispo o ni siquiera el mismo Papa puede dar una opinión respecto a ese tema ya que no tienen hijos y no se van a ver nunca en la coyuntura personal de tener que decidir si su pareja aborta o no. Pues bien, más allá de que este argumento sea una chorrada comparable a que nadie podría dar una opinión de un asunto que no le incumbiera en primera persona, Bertín habla desde la experiencia de un padre que desde que se levanta hasta que se acuesta dedica gran parte de su vida a alguien que no debería haber nacido.

Y no debería haber nacido porqué así se lo recomendaron los médicos. En sus propias palabras, le dijeron a su mujer y a él:  "No intentéis nada, nada funciona, no hay nada que hacer. Dedicaos a otros hijos, no os esforcéis con este: dejadlo irse, no os hagáis los héroes. Si logra sobrevivir al parto, toda su vida será un vegetal".

Bertín cuenta ahora que "Mi ´vegetal´ es el que más alegrías me ha dado en 59 años de vida. El que más". Con 5 años de vida, Kike ve, oye, entiende y puede comunicarse.

Cuando le preguntan que aconsejaría a alguien que pasara por su misma situación, Bertín no es nada extremista: “Yo no soy nadie para aconsejar, nadie. Creo que su conciencia tiene que estar tranquila, sea la decisión que sea, pero les diría algo que muchos médicos no dicen: muchísimos niños que de entrada están desahuciados hoy en día son la alegría de la casa. Al final, cada uno en su conciencia, sabrá lo que tiene que hacer. Nosotros lo supimos. Si mañana volviera a ocurrir yo lo sabría: yo estoy con la vida ".


Sobre la actual ley del aborto ha afirmado algo que es de sentido común: “Lo que no puede ser, y me parece absolutamente descerebrado, es que una niña de 15 o 16 años pueda abortar sin que sus padres lo sepan. Es una cosa que va contra la más lógica de las lógicas. Eso hay que quitarlo, hay que reformarla  y si hay que reformarla 7 veces que lo hagan.

Cada vez que te veo, me siento orgulloso de ti, Bertín. Hoy han anunciado tu presencia en "El Chester". Volveré a verte y a disfrutar con tu sabiduría de vida.

sábado, 25 de enero de 2014

Reflexión desde el corazón

Llevo un par de semanas que por motivos personales no encuentro tiempo para escribir nada de calidad. De hecho, esta semana tenía pensado hacer una paradita de esas de las mías hasta que las musas volvieran.

Pero anoche, acostado ya, al ir a apagar el móvil, entré por última vez en una red social y leí esta auténtica maravilla que hoy comparto con vosotros.

Su autora es Ángeles Caso, periodista y escritora gijonesa de la que desconozco sus inclinaciones políticas o religiosas. A diferencia de otras entradas, no voy a indagar en su vida ni me voy a documentar, ya que como os comento no tengo tiempo. Supongo que un ramalazo cristiano tiene en su vida, ya que lo que escribe lo es, y sino, la incluyo dentro de lo que Karl Rahner (el mayor y más grande teólogo del siglo XX) llamó "los cristianos anónimos" y me quedo tan ancho.

Espero que lo disfrutéis porque verdaderamente merece la pena que le dediquéis cinco minutos.

Por cierto, gracias a Pilar, la madre de mi amigo Javi, que fue la que lo colgó y lo compartió en su muro: 

"Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Otro futbolista cristiano: Roque Santa Cruz

Sabéis que me encantan el fútbol y la religión, yo creo que son las dos grandes pasiones de mi vida. Por ello, no me canso de buscar referentes cristianos en un mundillo cada vez más desacralizado y en el que a menudo ser cristiano algunos lo confunden con santiguarse al comenzar un partido o al celebrar un gol. Eso no está mal, pero yo busco algo más que eso (que puede incluso reducirse a un acto supersticioso), yo busco referentes vitales de verdad... 

Hoy me he encontrado otro testimonio de un futbolista de élite que también compagina a la perfección su vida deportista y de fama con el testimonio de fe y la actividad para la divulgación del Evangelio. Se define como un creyente practicante que acepta el camino que Dios le va trazando en la vida.

En este caso se trata del paraguayo Roque Santa Cruz (con ese nombre ya apunta….). A sus 31 años , además de ser referencia en su Selección Nacional, ha jugado en el Bayern de Munich, Blackburn Rovers, Manchester City y últimamente en España, primero en el Betis y ahora en el Málaga.

Para él -por motivos obvios- es complicado acudir los fines de semana a Misa, pero siempre que puede y su profesión lo permite encuentra un hueco en sus obligaciones para acudir con su mujer y sus hijos a la Eucaristía. Sus hijos hacen de monaguillos en la misa, y por las noches, les lee fragmentos de la Biblia que después les explica. Dos veces por semana, además, acude a su Parroquia de Marbella a recibir catequesis para adultos e impartir catequesis a otros niños. Llama poderosamente la atención que alguien que puede disfrutar con cualquier placer de este mundo (su sueldo es bastante elevado como cualquier futbolista de élite) decida dedicar una hora de la semana de su tiempo libre a enseñar gratuitamente -recalco gratuitamente, porque los catequistas, pese a lo que muchos creen no cobran- a un grupo de niños y niñas y a transmitirles su fe para prepararlos para la Primera Comunión. En una reciente entrevista, ha declarado que el Sagrario es su lugar favorito, donde procura estar al menos una hora a la semana adorando al Santísimo, lo que le sirve para “cargar las pilas” para el resto de la semana. Como veis, la oración es un pilar básico de su vida y de su fe, como debe serlo para cualquier cristiano.

Unida a su creencia, está su compromiso con los más necesitados. Ha creado para ello una Fundación para ayudar a los niños más necesitados. Sus prioridades son la alimentación, la salud y la educación de los niños con menos recursos económicos. La mayoría de ellos son huérfanos o sus padres los abandonaron por no poder atenderlos. Santa Cruz pretende demostrarles a los niños que hay quien se preocupa por ellos. Son niños que necesitan cariño, atención y saber que no están solos en el mundo. Como suele pasar con las personas que hacen algo por los demás, esa ayuda es recíproca, ya que Roque Santa Cruz reconoce que “En la Fundación recibo mucho más de lo que doy”.

Su consejo para esos niños y para todos los niños y jóvenes del mundo es el siguiente:

“Amad vuestra profesión pero hacedlo sin descuidar la vida espiritual, que es lo que os va a dejar enfocados en una vida sana, porque la vida cristiana siempre te reconforta y te ayuda”.

Otro gran ejemplo de vida, otro gran tipo que aunque esté ya en los últimos años de su vida futbolística, con esos valores le augura un gran futuro por delante....

domingo, 20 de octubre de 2013

Megan Young, Una Miss Mundo que no es de este mundo

- ¿Qué opina de la ley de “salud sexual y reproductiva de su país?
- “Soy provida. Si la salud reproductiva significa matar a alguien que ya está ahí, entonces, por supuesto, estoy en contra de eso. Estoy en contra del aborto”.
¿Y cuál es su opinión sobre la anticoncepción?
- “El sexo está reservado para el matrimonio...”.
¿Y su postura sobre el divorcio?
“Estoy en contra. Cuando uno se casa es para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad.”
¿Cómo una chica tan guapa como tú dice que no a tener sexo?
“Muy fácil, dices no. Cuando alguien te presiona, y ves que va demasiado lejos, eso significa que no te valora y tampoco valora la relación. Sin embargo, si el chico está dispuesto a ese sacrificio, eso dice mucho de él”.

Estas respuestas (exceptuando la última, por su evidente tono femenino) podría haberlas dicho el Papa, un cardenal, un obispo, o el sacerdote de cualquier ciudad del mundo. Pero no, las respuestas tan dogmáticas y ajustadas al Catecismo de la Iglesia pertenecen a Megan Lynne Young, nacida en Alexandria (EE.UU.) hace 23 años pero criada en Filipinas, país para el que obtuvo el galardón de Miss Mundo en este año 2013.

La cita evangélica a la que hago referencia en el titular de la entrada corresponde al Evangelio de San Juan, capítulo 17, versículos 15 y 16, en la que Jesús pide al Padre por todos sus discípulos: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”. Para los menos versados en exégesis comentarles que la palabra “mundo” en San Juan procede de su connotación negativa del Griego koiné: “mundo” es todo aquello que pertenece al ámbito del pecado y del mal.

Reflexionando sobre estas palabras, he caído en la cuenta que hace unos siglos fueron los misioneros españoles los encargados de llevar el Evangelio a esas tierras asiáticas que desconocían por completo a Jesucristo y a la Iglesia. Ahora, siglos más tarde, son ellos los que nos evangelizan a nosotros. Las vueltas que da la vida. Iglesias más jóvenes, más pujantes, más valientes y con un cristianismo menos vergonzante que el que impera en nuestra Europa occidental. Si una modelo española pronunciara estas mismas palabras en una entrevista, sería el hazmerreir del circo mediático.

De hecho, como modelo o actriz no le auguro para nada una exitosa carrera con esta mentalidad, ya que choca directamente con el submundo en el que ha decidido meterse de lleno, pero precisamente por ello tienen más mérito sus declaraciones, realizadas cuando ya era Miss Mundo Filipinas y un mes antes de proclamarse Miss Mundo. Esperemos que no recule, y que las fuertes presiones que recibirá a partir de ahora para mostrarse de otra forma no la hagan doblegarse y se mantenga firme en su fe. A buen seguro no le será fácil, serán muchas las renuncias que tendrá que hacer y las tentaciones que deberá vencer, pero de entrada, ya tiene una base fuerte sobre la que apoyarse.

Bella por fuera, hermosa por dentro. Capaz de conquistar el mundo con su belleza, ha conquistado muchos corazones con sus palabras. Ánimo y suerte, Megan, que la vas a necesitar….

Si alguien quiere ver la entrevista íntegra, os dejo el enlace, dichas declaraciones están en el último minuto y medio de la misma, el problema es que sólo la he encontrado en Inglés y sin subtitular, evidentemente a estos testimonios no conviene darle mucha divulgación en según que medios, y aquí en España ni se hecho mención del mismo....

sábado, 12 de octubre de 2013

Santi Rodríguez, marginado por su fe cristiana

Que el Cine y la Televisión en España están totalmente politizados e ideologizados no es ningún descubrimiento. Desde hace varias décadas, vivimos la dictadura mediática de unas cuantas “cabezas pensantes” que nos hacen cada vez más evidente la manipulación y la línea ideológica de ambas industrias. 

Pero lo de esta semana ha llegado a mis oídos es el colmo ya es el colmo. Tras anunciar hace unos meses públicamente que es un cristiano practicante, el actor y cómico Santi Rodríguez ha comenzado a ser marginado y a desaparecer de la pequeña pantalla como un apestado que debe ser recluido al ostracismo. Desde entonces sólo aparece esporádicamente en Antena 3 (iba a decir la mejor, pero dejémoslo en la menos mala de las televisiones nacionales) y se ha replegado al Teatro y a las galas solidarias.

El actor malagueño de nacimiento y jiennense de adopción saltó a la fama interpretando al famoso “frutero” de la serie de Tele5Siete Vidas”, caracterizando a un personaje misógino, racista y maleducado. Nada que ver con su vida personal, donde es una persona íntegra, familiar, religiosa y solidaria. Como muestra, valga decir que es uno de los máximos responsables de la asociación de Síndrome de Down de Jaén.

¿Cuál fue su “pecado” imperdonable? Pues ni más ni menos que participar en un simposium de San Josemaría Escrivá de Balaguer (aunque en el mismo declaró que no pertenece al Opus Dei) en el cual dio el testimonio de su conversión personal. Habló de cómo tuvo que ocultar su fe durante muchos años pues está muy mal visto en su mundillo el profesar la fe cristiana. Contó que a raíz de reconocer públicamente su fe muchos compañeros comenzaron a decirle “Hay que ver, quién iba a pensarlo, ¡con lo bien que me caías!”… Defendió el modelo de familia tradicional, habló en contra del aborto (especialmente del exterminio de los casos de Síndrome de Down) reconoció que todas las noches reza con sus hijas antes de dormir, habló de la fidelidad matrimonial como un valor a inculcar… Vamos, cuestiones que son todas ofensivas y dañinas para la sociedad que nos están queriendo implantar. Desde entonces su cuenta de Twittter (que anuló y hace unos días ha retomado) se inundó de mensajes ofensivos hacia él y su familia. Santi ha declarado: “Yo intento ponerme en la piel del otro y me pregunto qué hay en mis creencias que genera esa animadversión, si lo único que intento es ser humilde y ayudar a los demás”. Sobre la marginación que está sufriendo, declara que “No me importa que se me cierren esas puertas, no son puertas que merezcan la pena. Tengo muchas otras donde llamar, y sino, ya Dios abrirá alguna…

En otra entrevista reciente ha contestado a un simple cuestionario, y como véis, tiene las ideas muy claritas…

Un libro: la Biblia. 
Un cómico: Miguel Gila. 
Un lugar: mi casa. 
Una figura histórica: Jesucristo. 
Un día para recordar: dos, cuando nacieron mis hijas; Susana, 11 años, y Victoria, 12 años. 
Un trabajo que le haya marcado especialmente: 7 vidas. 
Algo que siempre lleva consigo: hasta hace dos días, llevaba al cuello una Cruz Tau, pero se me rompió el cordón. También llevo siempre una medalla de la Virgen del Camino, la patrona de León, de donde es mi padre. 

En fin, que está visto que en ese mundo tan "democrático y tolerante" se puede salir de muchos armarios, pero nunca del “armario cristiano”… Pues olé por su valentía y olé por su testimonio. En cuanto vengas por aquí, Santi, cuenta conmigo para ir al Teatro Villamarta a verte….

viernes, 5 de julio de 2013

José Antonio Ortega Lara

Hoy voy a escribir sobre un hombre que es un icono de la historia contemporánea española. En nuestro país no necesita presentación, pero como gran parte de mis lectores sois de fuera de España, me vais a permitir que comience con una breve semblanza de su persona.

José Antonio Ortega Lara fue un funcionario de prisiones secuestrado en el año 1996 por la banda terrorista ETA. Pasó 532 interminables días encerrado en un húmedo zulo (cercano a un río) de 3 metros de largo por 2.5 de ancho, apenas sin ventilación y en condiciones infrahumanas. Sólo podía dar tres pasos seguidos en aquel boquete, sin luz natural –únicamente una pequeña bombilla lo iluminaba- y sólo le daban para comer fruta y verduras. En su largo cautiverio perdió 23 kilos de peso. 

Lo que tuvo que sufrir en esos días sólo él lo sabe, rehén de una banda terrorista que negociaba lo innegociable. La soledad, la angustia, el deterioro de su salud, el maltrato psicológico, la incertidumbre, la ausencia del más mínimo contacto con familiares y amigos… debieron de minarle la moral día tras día. Cuando finalmente la Guardia Civil lo liberó, sus primeras palabras fueron “Mátame de una puta vez y dejadme en paz”. Creía que quien tenía delante era uno de sus secuestradores y no a sus rescatadores. No he querido omitir esta frase, aunque pueda parecer contradictoria con el resto del post, porque me parece que una persona que pasa por esta experiencia tiene derecho a decir lo que le dé la gana. Con el paso de los años su pensamiento ha ido evolucionando, y como leeréis a continuación, ha querido compartir públicamente su fe y su extraordinario testimonio de maduración creyente. 

Bueno, vamos a lo que nos interesa, sus palabras. Poco después de su liberación afirmó que durante el secuestro “procuraba hacer algo de ejercicio todos los días, leer lo que me dejaban y, sobre todo, rezar. Hubo días que recé hasta nueve rosarios”. La cuñada de Ortega Lara es religiosa de clausura en Madrid y sus declaraciones poco después de la liberación de José Antonio tampoco tienen desperdicio: “Estoy verdaderamente admirada con mi familia, porque nunca les he oído maldecir, ni insultar a los secuestradores, ni palabras de rencor. La fe, el amor y la unión de todos se la debemos a mis padres”.

¿Por qué hablar ahora de Ortega Lara, y sacar a relucir su experiencia? La respuesta es que al igual que el otro día comentábamos del Maestro Padilla, ha participado en un libro homenaje a Benedicto XVI. En él cita unas palabras de una encíclica del Santo Padre emérito que lo conmovieron al leerlas: “Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme –cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar- Él puede ayudarme. Si me veo relegado a la extrema soledad, Él me acompaña. El que reza nunca está totalmente solo”. (Spe salvi, Benedicto XVI)

En su comentario a estas líneas de la Encíclica, Ortega Lara afirma que su fe ha evolucionado con el paso de los años: “Nací en una familia de creyentes y recibí una educación religiosa, pero poco a poco me convertí en un cristiano formal y no de fondo. ¡Qué fácil me resultaba ser cristiano en un ambiente favorable, donde no había otra exigencia que la que tú mismo quisieras imponerte! Pero la vida no siempre es benevolente y cómoda, a veces te conduce por caminos tormentosos y llenos de dificultades que nunca habías pensado transitar”. 

Hoy, pasada la dura prueba y con la experiencia que le aportó, reconoce que la oración es un pilar de su existencia: “Cuando rezo, me siento conectado; creo que Dios me escucha y, de paso, ahuyento la soledad y el abandono que a veces experimenta mi alma. Puede que rezar no esté de moda, pero a mí me ha servido y me sirve como remedio para serenar mi alma en situaciones de angustia, y me aporta seguridad cuando debo tomar decisiones importantes”.

Estamos hablando de una persona que pasó casi dos años sin apenas contacto humano alguno. Alguien que fue tratado como un animal por quienes podían pegarle un tiro en la nuca en cualquier momento. Y sin embargo, esa experiencia le ha llevado a ser solidario con todo sufrimiento humano: “Acabas por entender que tus oraciones, e incluso tus sufrimientos, pueden serle de gran utilidad a otras personas, a quienes deseas que nunca tengan que padecer lo que tú has sufrido

Confiesa que su oración se fue purificando. Al principio, solo rezaba por su liberación y por sus seres queridos pero con el paso de los días “rezas de corazón, y el alma se va liberando poco a poco de la desesperación que la aterroriza y que te hace sentir despreciado, abandonado y desahuciado. Incluso cuando ya has perdido la esperanza de retomar el tren de tu vida anterior, sientes que Dios está a tu lado como un amigo que comparte contigo tu desdicha, observa en silencio, reza contigo y no hurga en tu herida”.

Ortega Lara es un ejemplo en vida de que en momentos donde humanamente ya no se puede más, la fe es una razón para mantener la esperanza. “Mi fe en Dios permaneció viva entonces, durante mi secuestro, y lo sigue estando ahora; no se resquebrajó a pesar de la dura experiencia vivida, sino que pienso que salió fortalecida, Confiaba y confío en Dios. Sé que nunca me abandonará y eso me reconforta y me ayuda a seguir viviendo”.

Nadie debería pasar por situaciones como ésta. Nadie debería experimentar la soledad, el abandono y la pena que el sufrió. Pero se agradece que haya querido compartir su experiencia con quienes llevamos un cristianismo acomodado, y que nos demos cuenta que nuestra fe debe ser fuerte, porqué no sabemos cuándo, ni de qué modo, nuestra existencia será puesta a prueba. Gracias, José Antonio Ortega Lara. Te admiraba antes de leer este testimonio. Ahora, la palabra admiración se me queda corta. Muy corta.

Por cierto, el libro de donde estoy sacando los últimos testimonios se llama "Hablando con el Papa", de Editorial Planeta. Os lo recomiendo

domingo, 9 de junio de 2013

Juan José Padilla, un torero católico y testigo de la fe

Lo primero que quiero dejar claro es que esta entrada no responde a mis aficiones taurinas. De hecho, no me gustan los toros. Pero no, tampoco me encasilléis como antitaurino. No me posiciono ni a favor de unos ni de otros, respeto a quienes son aficionados y sinceramente, me parece que hay muchas cosas que arreglar en este mundo antes que prohibir un espectáculo en el que a fin de cuentas, lo que sufre es un animal. Yo sería partidario de abolir los toros en el momento en que se alcanzara una justicia social equitativa. Mientras la humanidad no alcance ese grado de madurez, no veo como prioritario el suprimir este tipo de espectáculos. Me preocupa más el sufrimiento de las personas y me consterna aún más tener la certeza de que quienes critican los toros o protegen a las focas del Ártico no mueven un solo dedo por solucionar el hambre en el mundo. Así es que quiero que quede claro que no quiero polemizar ni entrar en un debate del que me mantengo al margen: ¿Es compatible ser torero y cristiano? Supongo que aquellos que entienden la tauromaquia como una tortura animal responderán que no, mientras que los que afirman que es un arte afirmarán que sí. Yo, como digo, expresada mi humilde e ignorante opinión en un campo que no domino, doy un paso al lado y me centro en el testimonio de fe de la persona, Juan José Padilla.

Y lo hago por dos motivos. En primer lugar porque Juan José es mi paisano, lo conozco personalmente (no tanto como mi hermano) y pertenecemos a la misma Hermandad de San Mateo en Jerez de la frontera. No es, por lo tanto, un post “de oídas”, sino un post del que certifico que cuanto se dice en él es real y verídico. En segundo lugar, porque polémicas aparte, ser torero significa estar hecho “de otra pasta”. Todos los días se juegan la vida, ven a la muerte cara a cara y se enfrentan a ella con pasmosa naturalidad. Un sentimiento que debería ser común en todos los cristianos y que por el contrario, a menudo -me incluyo- esquivamos. Preferimos pensar en fútbol, en política, en televisión, en toros, en viajes, en dinero, en nuestras relaciones… o en cualquier otro tema menos en la muerte. Un torero, no. Un torero convive con la presión de que hoy puede ser su último día, que sólo existe el ahora porque el afilado asta de un morlaco puede ser lo último que vea y que sienta unas horas más tarde. Desde que se levanta hasta que se acuesta tiene en mente que las cosas a las que el resto de los mortales concedemos demasiada importancia son, en realidad, relativas, y que quizás está viviendo el último día o la última faena de su vida. Las cicatrices de su cuerpo se lo recuerdan cada vez que se mira al espejo. Muchos compañeros y amigos suyos han perdido la vida en el intento y por ello son conscientes del peligro real que los acecha.

Por todo lo anteriormente dicho, el mundo del toro es un mundo donde religiosidad y superstición son muy difíciles de separar. Ambas se dan la mano y encuentran un lugar común en la Religiosidad Popular. Lejos de los libros y los tratados de Teología, lejos de la Liturgia Romana pero cercana a las Capillas que existen en todos los cosos y a los altares que casi todos los toreros tienen en sus casas. El torero es por ello religioso por devoción y casi por obligación. 

Juan José Padilla (Jerez de la frontera, 23-05-1973), en concreto, es costalero del Paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas (del que lleva una imagen en el interior de su montera y otra en su capote de paseo) y muy devoto de la Virgen del Rocío, donde cada otoño, al terminar la temporada, acude a darle gracias a la Virgen por los favores concedidos. Juan José Padilla, “El Ciclón de Jerez”, ha sufrido dos graves percances. El primero de ellos el 14 de julio de 2001 en La Monumental de Pamplona. Una cornada de un Miura en su cuello estuvo a unos centímetros de acabar con su por entonces apenas comenzada carrera. La segunda cogida, más mediática, fue el 7 de octubre de 2011, cuando en el coso de La Misericordia de Zaragoza un toro de la ganadería de Ana Romero lo corneaba desde la mandíbula hasta la órbita ocular izquierda. A consecuencia de esta segunda cogida pierde el ojo izquierdo para el resto de su vida, y su nombre artístico tras su reaparición es para muchos el de “El Pirata Padilla”. la imagen que os pongo habla por sí sola de la gravedad de la cornada.

Cuentan quienes presenciaron la cogida que tras el “…No veo, no veo…” inicial fue trasladado a la enfermería de la plaza. Durante el camino sólo se le oyó decir varios dramáticos “…mis hijos, mis hijos…”. Allí ya sí le dijo al médico que le asistía “En sus manos estoy y en las de Dios”. En sus propias palabras, su siguiente recuerdo es despertar en la UCI, “dándole las gracias a la Virgen del Pilar por haberme echado su manto y poder ver de nuevo a mi familia y a Dios porque me permitió seguir con vida”. A partir de ese momento su fe se acrecentó, comenzó a ir a retiros espirituales y a conocer a través de amigos comunes la figura de San José María Escrivá de Balaguer.

Tras una rehabilitación durísima, el 3 de marzo de 2012 reapareció en Olivenza (Badajoz). Antes de volver a los ruedos quiso recibir la bendición de un sacerdote. Llamó a mi hermano Luis, a quien ya conocía de la Hermandad y de sus años como Sacerdote en Sanlúcar de Barrameda, y mantuvieron una profunda e interesante charla espiritual. Mi hermano bendijo el traje verde (esperanza) bordado de laurel con el que triunfó aquella tarde. Orgulloso de su parche -“herida de guerra”- mi hermano lo describe como una persona sencilla, humilde, creyente, honrada y honesta. Cualidades que hoy, desgraciadamente, no abundan.

Cabe destacar del mismo modo que Juan José Padilla fue uno de los impulsores de la Parroquia de San Pedro -de nueva creación- existente en La Jara (Sanlúcar de Barrameda), de la que es feligrés. Allí es uno más y trabajó a destajo recaudando fondos para su construcción, incluyendo la coordinación de un festival taurino que fue todo un éxito suyo y de mi hermano. “El movimiento se demuestra andando”, dicen, y Padilla no es sólo de los que hablan sino de los que actúan.

Recientemente, en un libro homenaje a Benedicto XVI, Juan José ha escrito: “Ser hombre de fe es saberse hijo, sentirse hijo del Padre celestial, al que debemos la existencia, y quien nos espera al final del tortuoso camino. Un camino en el que no faltan las penalidades, los reveses. Reveses que se superan mejor desde esta vivencia de la fe. En la prueba que he pasado, yo abracé la verdad más profunda de mi vida: la fe y mi familia”. 

Padilla es un hombre que vive para su familia. Que curioso -no tan curioso, diría yo- que fe y familia van siempre de la mano. Hace unos días, en el post de Vicente del Bosque veíamos ese mismo testimonio: la fe lleva a la familia y la familia es transmisora de la fe. A propósito de la familia, y para concluir el post, rescato otra perla del libro anteriormente mencionado que no tiene desperdicio:

Mi mujer y mis dos hijos son para mí el mayor orgullo. Ahora, como hicieron mis padres, me ocupo de sus estudios, de su educación, y tengo una familia feliz. Mis padres y mis hermanos han dado siempre mucho apoyo en mi carrera. El poder contar con unos padres y unos hermanos que te ayudan, y una mujer y unos hijos, es para mí de un gran valor. Como dice Benedicto, contar con la familia es lo más importante para una persona”.

Para que más. Como dijo un colega suyo de profesión, en un lapsus que será eternamente recordado: "En dos palabras: Im-presionante…"





viernes, 21 de septiembre de 2012

Testimonio de un sacerdote con cáncer

Acabo de leer este testimonio y me he quedado pasmado, perplejo. Tiene ya unos años, fue parte de la campaña del "Día del Enfermo" del año 1998, que la Iglesia Católica celebra el 11 de febrero, el día de la Virgen de Lourdes. Por aquel entonces yo era seminarista y no recuerdo ni siquiera haberlo leído. Hoy gracias a Internet, esta carta circula en múltiples foros católicos. Lo comparto con todos vosotros para que juntos reflexionemos en el misterio del sufrimiento y de la muerte.

En primer lugar, permitidme que me presente: me llamo Jesús Muñoz, tengo 32 años y soy sacerdote católico de la diócesis de Toledo, España. Desde el año 1996 he ejercido como misionero en Bolivia.

Al volver el año pasado a España para descansar y tener unas vacaciones me diagnosticaron un cáncer colo-rectal con metástasis hepática. He sido sometido a varias operaciones: me extirparon el ano, el recto y 30 cm. del colon, y me hicieron un ano artificial. Posteriormente me quitaron una cuarta parte del hígado. También he sido sometido a otras operaciones de menor consideración. He sido sometido a tratamiento de radioterapia y actualmente estoy en tratamiento con quimioterapia.

Llevo ya tanto tiempo que el cuerpo se deteriora y por esta razón no puedo viajar, ni muchas veces salir de casa. Bueno, aunque es aceptable mi calidad de vida, varía mucho de mes en mes e incluso de día a día. Nunca es igual, es imprevisible cómo me voy a encontrar a la mañana siguiente. Es un misterio. El sufrimiento es un misterio que solamente desde la fe se ilumina.

El tiempo pasado en Bolivia fue fantástico. De niño siempre quise ir a las misiones y el Señor me lo ha concedido. Fue un tiempo de renovación sacerdotal, pues yo era un "burgués". No me preocupaba de nada, salvo de mí mismo. Sin santidad, sin intimidad con el Señor ni con su Palabra, sin oración asidua. Muy despreocupado por la liturgia y por quien me tocaba pastorear. No era capaz de morir por nadie. Pero, aparecía ante los feligreses como muy trabajador, preocupado por las cosas, buen cura, humilde... Mentira todo. Pues soy un egoísta y un orgulloso, que sólo me busco a mí en lo que hago. Un cura de pueblo que sólo hace cosas; pero no lleva el evangelio a su pueblo. Y apegado al dinero, pues lo último que hice antes de salir para Bolivia fue dar clases en un instituto de enseñanza secundaria y tener una nómina abultada. Pues, el mayor peligro para un cura es el dinero -también para cualquier cristiano-. "Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero" (1Tm 6,10).

Pero los milagros que he visto en la evangelización y sobre todo mi equipo de evangelización me ayudaron mucho. Me corrigieron a tiempo. Siempre con cariño o, mejor aún, con amor evangélico. No siempre recibía las correcciones con agrado: mi egoísmo y el ser educado para ser el primero en todo, y un líder como cura, se manifestaba con toda claridad. Ciertamente que les estoy muy agradecido, ha sido un segundo seminario de formación. Una regeneración sacerdotal. En definitiva tener que pasar por la puerta de la humildad, la cual yo rehusaba. Ver mis pecados con una claridad que antes me estaba velada. Y rezaba al Señor que si yo era un lastre para la evangelización, que si iba a añadir problemas a los que ya había en la misión que me retirase de ella. ¡Y cómo lo hizo! El Señor, también me lo concedió.

En el postoperatorio, aunque estaba sedado con morfina, recuerdo que en una ocasión desperté y miré el crucifijo que tenía delante, miré a Jesucristo y le decía que estábamos iguales: con el cuerpo abierto, con los huesos doloridos, solos ante el sufrimiento, abandonados, en la cruz... Yo me fijé en mí y me revelé. No lo entendía. Dios me había abandonado. No me quería. Y de pronto recordé las palabras que desde el cielo Dios-Padre pronuncia refiriéndose a Jesucristo el día del bautismo y posteriormente en el Tabor: "Este es mi Hijo amado, mi Predilecto". Y el Hijo amado de Dios estaba colgado frente a mí en la cruz. El amor de Dios, crucificado. El Hijo en medio de un sufrimiento inhumano. Entonces reflexioné: Si me encuentro en la misma situación que Él, entonces yo también soy el hijo amado y predilecto de Dios. Y dejé de revelarme. Y entré en el descanso. Y vi el Amor de Dios.

La razón humana no encuentra sentido al sufrimiento, no tiene lógica. Solo mirando al Crucificado el hombre entra en la paz que el sufrimiento le ha robado. Pues, con el dolor y el sufrimiento el hombre pierde la capacidad de razonar y la voluntad. Y ya está perdido, le han vencido. Ha dejado de ser hombre; pero el sufrimiento y la resurrección de Cristo nos ha hecho hombres nuevos.

Aunque también es cierto que, ¡cuántas veces he llorado en el silencio de la cama cuando llegan los dolores y el sufrimiento, y al ver que llega el final de los días!. Y aparece como una desesperanza; aunque yo rápidamente digo "todo sea por la evangelización". ¡Por la evangelización!. Aunque, a veces, ese "todo" resulta una carga dura y pesada.

Al igual que en la clínica he colocado un icono de la Virgen enfrente de mi cama, pues quiero morir mirándola a ella. Y quiero morir sin agonía, sin lucha, sino entregándome como ella me ha entregado a su Hijo.

Actualmente mi enfermedad se agrava: tengo tumores en el hígado y en el hueso sacro. Es decir, la metástasis comienza a extenderse; aunque con la quimioterapia parece que la retienen un poco. De todos modos los médicos me han pronosticado que no viviré más de un año, dos a lo sumo; Pido a Dios tener una calidad de vida lo suficientemente aceptable como para evangelizar desde mi situación.

Me siento como una barca varada en la orilla del lago de Tiberiades. Ya no saldrá más a pescar; pero tengo la esperanza de que Cristo también suba a ella para proclamar desde allí la Buena Nueva a la muchedumbre. Esta es ahora mi misión: ser barca varada, púlpito de Jesucristo.

* * * *

Jesús Muñoz murió el día 11 de septiembre de 1999 en Coria, acompañado de su familia.










jueves, 4 de enero de 2007

Un testimonio impresionante: Balduino de Bélgica

Antesdeayer hablábamos del aborto, y ayer de que necesitamos más ejemplos de vida estimulantes para nuestro seguimiento cristiano. Hoy voy a unir estos dos temas en una persona…

Pocos en mi generación hemos conocido la apasionante historia del Rey Balduino I de Bélgica. Grave “pecado”, sobre todo si tenemos en cuenta que fue un rey profundamente vinculado a nuestro país, con una vida apasionante y una coherencia cristiana que hacen de él uno de los personajes más señeros del siglo pasado.

Voy a esbozar una breve biografía: Balduino nace en 1930. Sólo 5 años después queda huérfano de madre y primero en el orden de sucesión de su país por detrás de su padre Leopoldo III. En 1940 Bélgica es invadida por el ejército nazi y toda su familia recluida al castillo de Ciergnon. Allí, su padre y él se niegan a firmar la carta impuesta por el Reich a la monarquía Belga. Ya tenemos las dos claves principales de la vida del monarca: La preocupación por el más allá y la coherencia de vida.

En 1950 la realeza vuelve a Bélgica tras aprobarse en referéndum con un 57% de respaldo. Un año después Leopoldo III abdica y deja el reinado en manos de un joven Balduino que contaba con 21 años. Es entonces cuando Bélgica conoce sus mejores años de prosperidad: Se unifican las provincias separatistas, se concede la independencia al Congo e internacionalmente Bélgica se convierte en la referencia de Europa y Bruselas en el motor de la Unión Europea que hoy disfrutamos. En 1960 contrae matrimonio con la española Fabiola de Mora y Aragón, aunque en 1966 se sabe que no pueden concebir hijos. En 1990, renuncia a la soberanía de su país al negarse a firmar el decreto sobre el aborto aprobado en el Parlamento Belga. Muere en su residencia de Motril (Granada) tres años después, siendo admirado por media Europa y odiado por la otra media que envidiaba su coherencia de vida.

Todas las dificultades de su vida (hemos esbozado algunas: orfandad materna, exilio, esterilidad, problemas de gobierno…) las resuelve desde la oración. Frecuentemente decía “Voy a tomar...El Sol de Dios...”, y todos sus colaboradores resaltan en sus biografías las largas horas que el rey pasaba orando delante del Santísimo Sacramento. Anteponía su seguimiento a Cristo a sus demás obligaciones, y ha pasado a la historia como un referente moral para todos aquellos que prefieren seguir los dictados de su conciencia antes que seguir instalados en la poltrona. ¿Cuántos en nuestra sociedad hacen exactamente lo contrario, renunciar a su conciencia para convertirse en unos trepas sin escrúpulos…?

Ojala aprendamos de él la oración como fuente de vida, y la vida como expresión de la fe…necesitamos más personas tan cristianas y tan valientes como este rey que sabía que sólo hay un Rey