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domingo, 19 de febrero de 2017

Una reflexión sobre la familia cristiana

Quizás el titulo de esta entrada pueda dar lugar a equívocos. De entrada quiero aclarar que este post no pretende hacer apología de ningún modelo concreto de familia, ni siquiera de la llamada "tradicional" o "cristiana". Es cierto que hoy está de moda atacarla y ridiculizarla, pero ya hay libros enteros y magisterio suficiente para salir en defensa de la familia cristiana, por lo que  mis intenciones son diversas en ese sentido.

Familias hay muchas. Tantas como uno quiera aplicar a la ambigua definición que da la Academia Española de la Lengua: "Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas". Desde el comienzo de la humanidad hasta el presente han habido familias monogámicas, poligámicas, familia-clan, matriarcales, patriarcales, biparentales, monoparentales, homoparentales o ensambladas, cada una de ellas con sus particularidades. También se ha establecido tradicionalmente una diferencia entre familias nucleares o familias extensas, según el número de personas que contabilicemos en el agrupamiento humano, haciéndolo más o menos extenso.

Por contra, la "familia cristiana" sí que desde el comienzo de la Iglesia ha estado más definida, sin lugar a dudas condicionando el desarrollo posterior del concepto. Este modelo de familia está basado en el matrimonio cristiano, que por definición es "un contrato para toda la vida -indisoluble- entre un hombre y una mujer". La familia nace, por lo tanto, con la misión de los esposos de amarse mutuamente, engendrar hijos y educarlos en la propia fe cristiana. La propia Iglesia comprendió desde muy pronto que la mejor manera de perpetuarse en la historia era a través de la familia o "iglesia doméstica", ya que es evidente que no hay mejor manera de transmitir la fe que el ámbito familiar.

Ambas familias -civil o cristiana- se basan en el reconocimiento de ciertos derechos y deberes que tienen como fin último el bien del núcleo de personas que conviven bajo un mismo techo. En uno y otro caso se pertenece a una familia sin elección propia, por el mero hecho de haber nacido en ella o compartir unos lazos de consanguinidad (o ni siquiera eso, en los casos de adopción). Hasta aquí -como decía en la introducción de la entrada- solo he realizado un mero análisis antropológico de la realidad familiar social o cristiana.

Pero la familia cristiana tiene otra connotación que a menudo se olvida, y esa es la idea que quiero recalcar en el día de hoy. Desde un punto de vista espiritual, vemos que su idiosincrasia es bien distinta a los modelos anteriormente expuestos. Para confirmarlo basta ver la reacción del propio Jesucristo cuando le dicen que su madre y sus parientes -su familia- lo buscan: «¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» (Mt. 12, 48-50). Creo que las palabras de Jesucristo necesitan poco comentario, ya que hablan por sí solas. La verdadera familia cristiana trasciende los lazos de consanguinidad y se adentra en los lazos invisibles de la fe. Para pertenecer a esta familia basta el Bautismo como incorporación a la gran familia de los miembros de Cristo. Precisamente una de las grandes diferencias del cristianismo con respecto al judaísmo es que mientras a este solo se puede pertenecer naciendo en una familia judía, en aquel es la decisión libre, consciente y personal la que adhiere al creyente a la religión.

Entiendo a los que defienden a la familia tradicional como el ámbito privilegiado de transmisión de la fe y de los valores cristianos. Es una dimensión importante que hoy más que nunca debemos fortalecer. Pero también invito a ampliar las miras reconociendo que la fe cristiana se debe vivir en un ámbito mayor de experiencia, en una gran familia que trasciende los lazos de la sangre y se adentra en los invisibles lazos que proporciona el Bautismo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Aborto, política y medios de comunicación

El aborto de la Ley del aborto (Valga la redundancia) que va a dejar las cosas como estaban ha sido una de las noticias de la semana. He escuchado tantas insensateces en uno y otro posicionamiento que me gustaría exponer mi postura (creo que la misma que la de la Iglesia) y realizar algunas matizaciones.

En primer lugar, la ley mal-llamada de Gallardón (quien ha dimitido por decencia política, algo que escasea y es de agredecer) no era suya, sino del Partido Popular. Iba incluido en su programa electoral, por lo que habrá que preguntarse si el que debería haber dimitido no es el Sr. Rajoy por incumplimiento de programa. En última instancia, sus votantes deberían pasar factura en las urnas si se han sentido traicionados por un programa que prometía una cosa y ha cumplido otra. Claro que si la opción a ese voto es para dárselo a quienes a viva voz están propugnando la supresión de todo lo religioso de los espacios públicos (clases de religión, imágenes religiosas… etc) o a los nietos de quienes hace unos años quemaban Iglesias y asesinaban a curas y monjas, mucho me temo que los votantes insatisfechos pensarán que “más vale malo conocido que peor que ya conocemos de otras veces o peor por conocer” (me acabo de inventar el refrán trastocándolo, pero es justo la idea que quería expresar…). Gallardón, como se puede ver en el gráfico, ha sido el chivo expiatorio de una ley que no contaba con el respaldo de una mayoría social, ni siquiera entre los votantes del PP.

Dicho esto, es evidente pensar que en el espectro político español no hay un partido político afín al cristianismo, lo cual ya se sabía. Los cristianos se ven obligados a votar al menos malo de los partidos, porque aquellos que defienden los valores cristianos son tan insignificantes que votarlos a ellos es poco menos que favorecer al partido más votado, sea el que sea. Cierto que en conciencia habría que hacerlo, pero resulta curioso que como respuesta ciudadana en España haya surgido un fenómeno popular como el de Podemos y no haya surgido un partido político (como algún purpurado ha sugerido) que se llame Creemos o algo así. Supongo que tendría votantes, y sino, mala señal. Ello sería síntoma de que el cristianismo español es muy irrelevante en cuanto a política se refiere. Muchas veces la Iglesia recibe la crítica de que se reduce a “curas y monjas”, pero me temo que el cristianismo de base deja mucho que desear en participación social. Las manifestaciones pro-vida del pasado domingo eran irrisorias en comparación con una manifestación ante, por ejemplo, la desaparición de un equipo de fútbol. La ciudadanía muestra así su jerarquía de valores y es lo que hay.



Otra tontería hace referencia a lo que se nos ha contado como “El triunfo de las mujeres”. Falso. Conozco muchas mujeres que estaban a favor de la ley y no por ello son menos mujeres que las que estaban en contra. También conozco a varones que estaban en contra de la ley y tampoco por ello son menos varones que los que estábamos a favor. Enfrentar a los géneros es una manipulación más de unos medios de comunicación cada vez más sectarios y menos plurales, y una subliminal captación de votos. Es de notar que La Sexta ha adelantado por la izquierda (nunca mejor dicho) a Tele5, antaño defensor de la progresía más recalcitrante de nuestro país. Los grandes ideólogos del ateísmo se han mudado de canal y han encontrado un nuevo acomodo campando a sus anchas sin ninguna voz en contra. Ver un debate de la Sexta se ha convertido en algo tan aburrido como ver uno de Intereconomía. Ambos presentan el mismo esquema: una mayoría de lobos feroces (el presentador el primero) en contra de uno o dos corderillos a los que apenas se les deja hablar, que son objeto de burla y a los cuáles el público en plató tiene prohibido aplaudir, por muy convincentes que sean sus argumentos. Los debates plurales ya no existen, desde el punto y hora en el que hay un regidor que manipula los aplausos a su antojo. Del mismo modo, los informativos de la Sexta son menos objetivos que el Nodo. El análisis de los medios de comunicación españoles merece un post aparte, si alguna vez tengo tiempo y ganas me desahogaré con más tranquilidad.

Mi crítica al sector conservador  vienen en el sentido de que me parece que no ven que España ya no es un país cristiano. Creo que tienen un antifaz que les impide percibir la realidad como es, no como a ellos les gustaría que fuera. Siguen creyendo que se puede legislar en función de unos pocos, y eso no me parece justo. Está bien que defiendan la vida (yo también lo hago) pero hay que ser cada vez más realistas y menos ingenuos: la batalla mediática está perdida. La fuerza de los medios de comunicación es tal, y el adoctrinamiento de nuestra sociedad neoliberal es de tal calibre que me parece que harían mejor en explicar bien su postura más que en quejarse de las leyes del gobierno de turno. Puesto que la mayor parte de la ciudadanía está a favor del aborto (o el tema le trae sin cuidado) habrá que defender la vida desde el testimonio y la razón, pero no ya desde las leyes. Es triste pero es así. Cierto que he reconocido que iba en el programa electoral del PP y que por ello se pueden sentir traicionados, pero hay que recordar que el PP tampoco es un partido que se defina como pro-vida o cristiano, y que en última instancia lo que se iba a conseguir es un endurecimiento de la ley y de las sanciones, pero no la supresión del aborto como sí propugna la Iglesia y los partidos pro-vida. Una parte de la población española (un porcentaje elevado sin duda) pasa del aborto, del divorcio, de la eutanasia, de la pena de muerte o de tantos y tantos temas morales en los que la voz de la jerarquía de la Iglesia no coincide ni por asomo con lo que el pueblo fiel piensa o dice. Esta incongruencia el Papa, los cardenales, los obispos o quien corresponda se lo tendrían que hacer mirar. ¿De qué sirve decir que en España el 85-90% de la población está bautizada si ni de lejos está evangelizada?, voy más allá: Si la pena de excomunión (la más dura de la Iglesia Católica) alcanza a todos los que promueven el aborto,  ¿Da miedo excomulgar al Congreso y al Senado en pleno y junto a ellos a toda la población que pasa olímpicamente de la doctrina cristiana?, ¿No suena el no hacerlo a mantener "el chiringuito" cueste lo que cueste? Creo que la voz de los Obispos debería ser más contundente y menos reservona, aunque por otra parte entiendo también sus miedos y temores a un cambio drástico del statu quo actual.

En fin, ese al menos es mi parecer ante lo reflexionado estos días. Sé que no estoy en posesión de la verdad absoluta, por ello espero vuestros comentarios o discrepancias que me sigan iluminando en estos temas tan complejos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El aborto: Cuando se pierde el sentido común

Desde hace unas semanas ha saltado a la luz pública la noticia de que en España se está tramitando una ley del aborto más restrictiva que la actual, cuyas facilidades para exterminar la vida de un feto son pasmosamente sencillas. El supuesto de “El daño psíquico de la madre” se ha convertido en un coladero por el que a una menor de 16 años le resulta más fácil abortar que comprar un paquete de cigarrillos o un botellín de cerveza. Sin edad para votar, conducir, fumar ni beber una chica puede abortar impunemente (“interrumpir voluntariamente el embarazo”, que es como lo denominan eufemisticamente) incluso sin el consentimiento paterno. Con estas premisas parece evidente que en la ley falla algo y que una reforma era cuanto menos -desde un punto de vista neutral y no necesariamente confesional- necesario. Pero en cuanto se ha empezado a vislumbrar una nueva ley del aborto, inmediatamente han saltado las misas voces crispadas de siempre diciendo que se trata de un ataque a la libertad, que es un retroceso contra los derechos de la mujer, que ya está aquí otra vez la Inquisición, que la culpa de todo es de Rouco, que si patatín, que si patatán… 

Reconozco que es un tema en el que nunca podremos convencer a quienes no quieren escuchar, así que sé que para ellos la siguiente reflexión caerá en saco roto. No pretendo ni siquiera centrarme en el meollo de la cuestión -que daría no para la entrada de un blog, sino para un tratado completo- pero reconozco que estaba un pelín aburrido, me ha venido como una especie de iluminación e inmediatamente he ido a comprobar el sinsentido que a continuación os narro. Es un poco farragoso, pero el resultado merece la pena… Os aconsejo que no os entretengáis excesivamente con la fuente e id a la conclusión… 

La fuente es la Ley 4/1989, del 27 de marzo, sobre la Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre. En su Título IV, “De la Flora Y Fauna Silvestres”, encontramos en el Capítulo I (Disposiciones Generales) el Artículo 26, del que os cito a continuación el punto 4: 

Queda prohibido alterar y destruir la vegetación, así como dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado; esta prohibición incluye la retención y la captura en vivo de los animales silvestres, y la destrucción o daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos. 

Todos tenemos mucha sensibilidad ecológica y seguro que estamos de acuerdo e incluso aplaudimos y suscribimos las líneas anteriores. Pero fijaos en la última línea. Se reconoce que en un huevo hay una vida animal, y que por lo tanto, debe ser protegida. El Estado asume la defensa de los animales indefensos. Es más, aunque el nido esté vacío hay que protegerlo (digo yo que será el nido, porque proteger un huevo vacío -ambigüedad que trasluce la ley- es rizar el rizo…) como hábitat de vida animal. Seguro que más de un progre ecologista se llevaría las manos a la cabeza si me viera estrellando un huevo de camaleón contra una pared, me denunciaría, y a lo peor, terminaría con mis huesos en la cárcel. Pero, sin embargo, esos mismos legisladores, tertulianos o pseudoprogres chillan como verracos diciendo que dentro del vientre materno no hay una vida humana, y en este caso ¡oh casualidad! no hay que proteger ni feto, ni embrión, ni placenta… Vaya contradicción, ¿No os parece?.... 

No deja de ser una curiosidad, una sutileza, una chorradita, si os parece, pero es sin duda un reflejo de una sociedad esquizoide, de un país donde resulta que es más importante proteger el huevo de un quebrantahuesos en peligro de extinción que una vida humana, donde tiene más derechos un futuro aguilucho imperial que una futura persona… En fin, para que decir más, creo que se agotan los comentarios...

Y sin embargo, la próxima ley, -que no será cristiana, ya que la única ley cristiana sobre el aborto sería la supresión total del mismo-, será vendida como la alianza entre la Iglesia y los poderes fácticos, será objeto de mil y una críticas de quienes no protegen la vida humana y defienden la cultura de la muerte.

Aunque es un tema delicado y serio, dejadme terminar con una broma. Acabo de decir que según la doctrina católica el aborto no debe ser considerado bajo ningún supuesto. Yo haría una excepción: Permitiría el aborto a las respectivas madres de todos los proabortistas. Eso sí, con carácter retroactivo.... He dicho.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El Papa y los preservativos

Con este título publico mañana en el Arcos Información un artículo que responde a otro que apareció en el mismo medio la semana pasada. Me hubiera gustado que hubierais leído ese primer artículo, pero os lo resumo diciendo que rezumaba bilis antieclesiástica por los cuatro costados. Es hiriente e injusto a más no poder. Agradezco a Gonzalo las fuentes que he tomado "prestadas" de su artículo "Condones y críticas" de su extraordinario blog: http://blogs.andalunet.com/gonzalo/. Esta es mi respuesta:

"Hace una semana leíamos en este mismo medio un artículo del sr. Luciano Muñoz repleto de críticas al Papa, al Vaticano, a la Iglesia , a los curas y en general a todo lo que se mueve dentro de la jerarquía eclesiástica.

No voy a entrar a valorar sus personalísimas y subjetivísimas críticas a la Iglesia, -que por cierto, presenta como los mismos dogmas de fe que veladamente critica- pero sí que al menos me gustaría corregir dos de las principales mentiras que dice. Lo hago además aportando datos objetivos, cosa de la que el citado artículo carece por completo.

La primera de las afirmaciones gratuitas es afirmar que la comunidad científica ha criticado en su totalidad la postura del Papa acerca del preservativo en África. Me gustaría que el sr. Luciano leyera más y no se conformara con atiborrarse de la propaganda que a él le interesa. Le cito algunas fuentes para que se informe: Científicos de la Universidad de California en un estudio encargado por Naciones Unidas sobre su plan de acción contra el SIDA en 2003 o la comisión de 10 expertos del informe publicado por la revista Science en 2008 concluyen casi paralelamente que “el uso del condón no ha colaborado como se esperaba a reducir el SIDA en el África Subsahariana. Al contrario, colabora a fomentar la promiscuidad y por tanto aumenta el riesgo de contraer dicha enfermedad. Es preciso adoptar otras políticas, encaminadas a la fidelidad y a evitar la promiscuidad sexual.”. Más recientemente, el Doctor en Salud Pública e investigador de la Universidad de Harvard, Edgard C. Green -no es ningún mindundi…- ha publicado en The Washington Post el artículo “The Pope May Be Right” (“Probablemente el Papa tenga razón”) en el que vuelve a afirmar la tesis anteriormente expuesta. Para ello se basa en un nuevo dato objetivo: En Uganda, uno de los pocos países africanos con mayoría religiosa católica, se ha producido el mayor –y casi único en todo el continente- descenso en casos de SIDA en África en los últimos 25 años. Eso son datos y lo demás son demagogias interesadas y partidistas. Evidentemente si nos ceñimos al vapuleo mediático al que el Papa es sometido en la prensa española cada vez que abre la boca, llegaremos a la misma conclusión del sr. Muñoz, pero afortunadamente, en el mundo hay muchas voces que alaban y defienden la valiente postura del Papa en una tesis que no es “políticamente correcta” y en la que existe –no nos engañemos- muchísimo dinero de las multinacionales del látex en juego. Lamentablemente la mayoría de las afirmaciones que se hacen acerca de este tema –incluyendo la suya- no están preocupadas por acabar con el SIDA en África –cuestión de la que principalmente se preocupan las misiones de la Iglesia- sino que mas bien pretenden acabar con la Iglesia católica.

La otra gran mentira que dice es que la jerarquía se está quedando sola. Aquí si que ignoro cuales son sus fuentes estadísticas. Yo sí puedo volver a hablarle con datos en la mano (cosa que vd. no hace en ninguna de sus divagaciones). Según la publicación de los datos de la Declaración de la Renta del pasado ejercicio, los contribuyentes que pusieron la cruz en la casilla a la Iglesia católica han aumentado en 474.832 unidades. Se alcanza ya un total de 6.958.012 sobre 20.238.545 declaraciones. Y el dato no lo aporta la Iglesia, sino directamente el Ministerio de Hacienda gobernado por Zp. Cierto que es un dato meramente económico, pero yo creo que bastante revelador de la buena salud que goza la Iglesia Católica en España y para nada catastrofista como vd. quiere hacer ver en su desafortunado y malintencionado artículo. Se trata de 474.832 familias que ponen su dinero al servicio de la Iglesia. Será porque confían en su labor y en su transparencia, digo yo. ¿Cuál es su teoría para explicar que cada vez más personas dan su dinero a la Iglesia? Le contaré yo la mía. Y lo voy a hacer aludiendo al tema anterior, ¿Sabe vd. quién gestiona la única casa para enfermos terminales de SIDA en toda la diócesis de Jerez? ¿Algún partido político quizás?, ¿Alguna ONG tal vez?... No. La propietaria es la Iglesia católica. Se llama casa de acogida “Siloé” y allí mueren en el regazo de la Iglesia muchos enfermos rodeados de cariño y medicación. La gente no es tonta y ve estas cosas. Y luego, pone la crucecita. La gente entiende que resulta muy fácil y gratuito escribir articulitos corrosivos criticando al Papa, pero que a la hora de la verdad es la Iglesia capitaneada por Benedicto XVI la única que arrima el hombro para luchar contra el SIDA y sus consecuencias. A las pruebas vuelvo a remitirme.

En fin, creo que con estas matizaciones es suficiente, aunque evidentemente, su artículo requeriría una reflexión mucho más profunda y detallada, y quizás una respuesta más contundente que voy a reservarme por respeto a los lectores."

martes, 24 de marzo de 2009

Luca era gay

La canción “Luca era gay” ha levantado ampollas en el colectivo homosexual. Esta canción, interpretada por el cantante italiano Giuseppe Povia ha quedado en segunda posición en el último Festival de San Remo celebrado en el país transalpino. Lo de menos es el puesto alcanzado, ya que el interés de esta canción radica en presentar una visión distinta de lo que hoy en día estamos acostumbrados a oír acerca del mundo homosexual. Aquí en España, como siempre, se ha silenciado toda polémica que afecte a una visión de la homosexualidad distinta de la dictatorial y "políticamente correcta" que nos ofrecen los medios de comunicación actuales.

El titulo no necesita excesiva traducción al castellano, y la temática de la canción se intuye. Está basada en la historia real de Luca di Tolve, un joven italiano que ha salido del armario pero a la inversa: de ser homosexual confeso, pasó a enamorarse de una mujer, casarse con ella y ser un padre de familia normal y corriente. En una entrevista al diario “Il Giornale”, Luca relata su experiencia, reflejada después en la canción: “Gay no se nace: se hace. Mis padres se separaron cuando yo era pequeño y mi papá se fue de casa. Me quedé solo en un ambiente femenino, jugaba con las muñecas. Se equivoca quien cree que gay se nace. Me enamoré de un hombre porque eso es lo que nunca tuve como padre. Más tarde descubrí todo mi engaño y el amor verdadero".

Al colectivo gay italiano esta historia no le ha hecho ni pizca de gracia. Haciendo alarde de la “tolerancia” a la que ya nos tienen acostumbrados aquí en España en “el día del orgullo gay”, "respetuosamente" han boicoteado conciertos del cantante, llegando incluso a solicitar formalmente su expulsión del Festival. Tras no conseguirlo, comenzaron una campaña en la que lo han tachado de fundamentalista, ultraconservador, homófobo, meapilas y otras lindezas del estilo.

Povia ha dicho que a él que lo registren. Que no es excesivamente creyente, que le da igual el mundo gay, pero que la canción y la historia le parecieron interesantes y por eso se decidió a presentarla en el Festival. Ahora sufre el acoso y derribo del lobby gay allá donde va. Suele pasar con frecuencia que los perseguidos se transforman en perseguidores con una facilidad pasmosa. Sino, que se lo pregunten a aquellos que fueron masacrados por los nazis y ahora se dedican a hacerle la vida imposible a los Palestinos. La historia se repite.

Bueno, os dejo la canción, que está en youtube -en italiano- y os dejo la traducción de la letra. Os recomiendo que la leais detenidamente y la escuchéis, aunque no la entendáis en italiano... Es impensable que ningún pseudo-artista del "No a la Guerra"o del "Nunca Mais" hiciera algo parecido en España. Si un cantante español hiciera una canción así sería exiliado automáticamente. Gracias a Dios en otros paises aún existe la libertad de pensamiento y de creación artística en ciertos temas polémicos.




Luca era gay

Luca era gay y ahora está con ella. Luca habla con el corazón en la mano. Luca dice “Soy otro hombre”

Luca dice: “Antes de contar mi cambio sexual quiero aclarar que si creo en Dios no me reconozco en el pensamiento del hombre que sobre este argumento anda dividido. No he ido a psicólogos, psiquiatras, curas o científicos. He ido a mi pasado, he excavado y he comprendido tantas cosas sobre mi…”
“Mi madre siembre me ha querido. Un querer transformado en obsesión llena de sus convicciones, y yo me asfixiaba por sus excesivas atenciones.
Mi padre nunca tomaba decisiones y yo no conseguía hablarle nunca. Siempre estaba fuera, todo el día trabajando, aunque yo tenía la impresión que eso no era verdad…

Mi madre de hecho pidió la separación. Yo tenía doce años y no comprendía que mi padre me dijera “Es la solución correcta”. Después de un tiempo comenzó a beber. Mi madre siempre me hablaba mal de papá. Me decía “No te cases nunca”. Era celosa y hostil con mis amigas, y mi identidad cada vez estaba más confusa.”

Estribillo:
Luca era gay y ahora está con ella. Luca habla con el corazón en la mano. Luca dice soy otro hombre. Luca era gay y ahora está con ella. Luca habla con el corazón en la mano. Luca dice soy otro hombre


“Soy otro hombre, pero en aquel momento buscaba respuestas. Me avergonzaba y las buscaba a escondidas. Había quién me decía “Es natural”. Yo estudiaba a Freud pero no pensaba como él.

Después llegó la madurez, no sabía que era la felicidad y un hombre adulto hizo temblar mi corazón. Allí descubrí que era homosexual. Con él me desinhibía, nos seducíamos el uno al otro y yo creía que sería verdadero amor si con él llegase a ser yo mismo. Después se convirtió en un duelo a ver quien hacia mejor el sexo.

Yo me sentía culpable y comencé a buscar más relaciones. Aparecían y desaparecían, y yo buscaba en los hombres alguien como mi padre. Iba con hombres para no traicionar a mi madre…”

Estribillo

Luca era gay y ahora está con ella...

Luca dice: “Cuatro años he estado con un hombre entre amor y engaños. Frecuentemente nos traicionábamos. Yo buscaba mi verdad, el verdadero amor para toda la eternidad. Después en una fiesta, entre tanta gente la conocí a ella por casualidad. Ella me escuchaba, me desnudaba interiormente, me comprendía. Recuerdo que al día siguiente ya la echaba de menos.

Esta es mi historia, sólo mi historia. Ninguna enfermedad, ninguna curación. Querido papá, te he perdonado aunque no hayas vuelto nunca. Querida mamá, pienso mucho en ti, te quiero, a veces te reflejas en mí, pero ahora soy padre y estoy enamorado de la única mujer que yo nunca haya amado.

Estribillo

Luca era gay y ahora está con ella….

martes, 10 de marzo de 2009

La nueva ley del aborto

En medio de la que está cayendo económicamente hablando, y como una cortina de humo, la ministra de igualdad se ha descolgado esta semana con una propuesta de ley y con unas declaraciones que no tienen desperdicio.

Que la Srta. Bibiana Aido sólo dice sandeces ya lo dejo claro con aquello de las "miembras", pero en este caso, su atrevimiento va más allá de un mero concepto linguistico, y atenta directamente contra la dignidad de la mujer, contra el concepto de familia y contra la vida humana misma.

- Contra la vida humana misma porque aquello que la ministra quiere eliminar del vientre de las mujeres en general y del de las adolescentes en particular no son garbanzos ni habichuelas, sino un embrión, esto es, una vida humana potencialmente plena.

- Contra la familia porque quiere hacer prevalecer la opinión de una menor de edad sobre la de sus padres o tutores, deslegitimando la función paterna y materna de responsabilidad sobre los hijos.

- Y contra la dignidad de la mujer, porque lejos de ser una práctica liberalizadora -como ella la plantea-, la convierte en un objeto sexual donde el embarazo se convierte en algo de quita y pon. Mejor sería una educación integral en la sexualidad que no el considerar un embrión como un "problema" que tiene "solución".

Dicen que el curriculum de esta ministra se reduce a ser la hija de D. Francisco Aído, diputado por Cádiz, ahijada de bautismo de D. Manuel Chaves (sí, asómbrense, para estas cosas sí es importante la Iglesia y tener un buen "padrino") y tener un buen físico. El cocktail de estos tres ingredientes es un homenaje macabro al día de la mujer trabajadora recientemente celebrado, porque parece ser que esta ministra, en lugar de enchufe, tiene un trifásico.

Y como estas barbaridades que nos presenta Dª Bibiana Aído es mejor tomárselas un poco a broma (todavía confío en que se imponga la cordura), ahí va el posible diálogo de una adolescente dentro de unos años si los planes de la ministra tienen éxito (Dios no lo quiera):

- Buenos días
- Buenos días
- ¿Me da un paquete de Ducados?
- ¿Me dejas tu DNI?
- Toma
- Lo siento, no te puedo vender tabaco porque eres menor de 18 años y el tabaco es malo para tí.


- Buenos días
- Buenos días
- ¿Me da una botella de Cacique?
- ¿me dejas tu DNI?
- Toma
- Lo siento, no te puedo vender alcohol porque eres menor de 18 años y el alcohol es malo para ti.

- Buenos días
- Buenos días
- Venia a votar
- Déjeme su DNI
- Toma
- Lo siento, eres menor de edad, y no estás en el censo porque aún no tienes madurez para tomar una decisión que afecte a toda la sociedad.  

- Buenos días
- Buenos días
- Quiero abortar
- ¿Me dejas tu DNI?
- Toma
- Uy, pero si tienes ya 16 años... que mayor... Claro que sí, hija, es que por el cuerpo parecía que tuvieras 15... perdona por haber desconfiado... Nada, nada, prepárate que ahora mismo te quitamos "eso" que te ha salido ahí... y ya sabes, puedes venir todas las veces que quieras, que esto es gratis...


Lo dicho, ahí va el guión para un sketch de José Mota para este viernes. No le cobro ni derechos de autor. Que lo cobre la SGAE, que creo que anda cortita de fondos.

martes, 10 de febrero de 2009

Asesinaron a Eluana

Todos habréis asistido perplejos al desenlace de esta chica italiana que ha sido asesinada. Eluana Englaro llevaba 18 años en coma, y desde hace tres días, decidieron cortarle la alimentación y la hidratación que la mantenía con vida.

Bajo la mal-llamada eutanasia (En griego "muerte feliz"), la cultura de la muerte ha conseguido presentar este caso como un alivio al dolor de Eluana. Técnicamente la han llamado "interrupción gradual de la alimentación asistida", que hablando en plata es dejar morir de hambre a una criatura. No se trataba de un caso de encarnizamiento terapéutico, con el que la Iglesia está rotundamente en contra, consistente en alargar artificialmente la vida de una persona a base de medicamentos que sólo prolongan la agonía y no consiguen sanación alguna. Aquí no hablamos de eso, sino sólo de una persona a la que le retiran la alimentación para hacerla morir. Posiblemente no hubiera superado nunca su estado vegetativo, pero tampoco presentaba una enfermedad mortal acuciante.

Cuando han preguntado a médicos y pensadores pro-eutanásicos si Eluana iba a sufrir tras varios días sin alimento ni bebida, su respuesta fue clara "Dado que no presenta actividad cerebral ninguna, no puede sufrir". Curiosa afirmación, cuando los mismos agoreros presentaban necesaria su eliminación "Para evitar que sufra más". Como dírían los latinos, vaya "contradictio in terminis" (Contradicción en los términos).

Entiendo el sufrimiento y la impotencia de la familia, no los culpo a ellos, pero sí a los que inmediatamente han sacado la calculadora y se han puesto a ajustar el gasto farmacéutico que esta nueva forma de exterminio va a ahorrar a nuestra sociedad del bienestar. Ni que decir tiene que para estos neo-liberales Eulana, su familia y las demás personas que están postradas en una cama les importan un pimiento, por no decir otra cosa que se me viene con más facilidad a la cabeza. Resulta comprensible que para los capitalistas, cuyo máximo valor en esta vida sea el dinero, sea preferible sacrificar a una persona que invertir dinero en ella, máxime cuando ya no existe posibilidad alguna de curación. Más sorpresa producen todos aquellos partidarios de este asesinato, que disfrazados de comunistas o socialistas, lo presentan como un derecho de la persona a morir en paz. Sí, son los mismos que a su vez son partidarios del asesinato de los embriones en el vientre materno hasta una determinada semana de la gestación. Los mismos que sacaron hace unos años pancartas de "No a la guerra" pero ya no las sacan porque como todos sabemos las guerras en el mundo desde que zp está en el gobierno se han acabado. Los que defienden la cultura para todos y el canon digital para ellos. Los que hablan a boca llena de mejoras, pero no para Eulana o para las criaturas indefensas, sino únicamente para sus cuentas corrientes.

Asco de mundo, asco de país y asco de política. Lo siento, pero me indigna la falsa bonhomía de quienes sólo buscan su propio provecho.

Nosotros, como cristianos, a lo nuestro: a rezar por el eterno descanso de Eluana, a pedir consuelo y esperanza para sus familiares y la conversión de los asesinos. Mientras tanto, detrás de alguna mesa ostentosa, alguien estará frotándose las manos por el ahorro estatal que esta nueva forma de exterminio nazi va a producir en los países (España será de nuevo ejemplo de "progresía", no me cabe duda) donde se imponga esta práctica. Que Dios nos coja confesados.

martes, 22 de abril de 2008

Acerca del aborto

Me pide la amiga Nika que le presente la postura de la Iglesia acerca del aborto en los distintos casos que pudieran darse. De entrada, decirle que la respuesta es muy sencilla, ya que la Iglesia defiende un NO tajante al aborto en todos sus casos.

El respeto a la vida embrionaria ha sido una constante en todas las culturas y religiones hasta la fecha. Ha sido en el los últimos años del siglo pasado cuando los avances médicos han posibilitado abortos indiscriminados y han introducido el debate moral sobre la interrupción voluntaria –así se camufla el termino aborto- del embarazo.

El aborto es civilmente –no lo olvidemos-, un delito; y eclesialmente uno de los pecados con mayor pena canónica existente. Es un pecado en el que reciben la misma pena quien lo ejecuta, quien colabora y la mujer que lo recibe. El castigo eclesial para todos ellos es la excomunión “Late sententiae”. Con ella se queda excluido de la recepción de todos los sacramentos y es necesario un levantamiento expreso de la excomunión para recibir el sacramento de la Penitencia.

Cuando nuestra amiga habla de los distintos casos, creo que se referirá a los supuestos en los que el aborto está despenalizado. En estos casos no hay delito, pero si el mismo pecado. En concreto en España son tres los abortos que no son delito: Cito el Código Penal:

1. Aborto terapéutico, “cuando corre un grave peligro la vida o la salud física o psíquica de la embarazada y así conste en un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico de la especialidad correspondiente, distinto de aquel por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto”.

2. Aborto ético, en los casos en “que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación del art. 429, siempre que el aborto se practique dentro de las 12 primeras semanas de gestación y que el mencionado hecho hubiese sido denunciado”.

3. Aborto eugenésico, cuando “se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las 22 primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la practica del aborto, sea emitido por 2 especialistas de centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y distintos de aquel por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto”.

¿Por qué la Iglesia no admite estos tres casos? La respuesta es compleja, pero la simplifico con la siguiente idea: Para la moral cristiana la vida humana comienza con la concepción, por lo que esa vida es sagrada desde el mismo momento en que un óvulo es fecundado por un espermatozoide. Ello ocurre médicamente desde las 10 hasta las 72 horas posteriores al acto sexual. Desde ese momento priman los derechos del más indefenso. Con este argumento eliminamos de una tacada los tres supuestos. La Iglesia vela por aquel o aquella, que, aún a riesgo de la salud de su madre, fruto de una violación o con alguna incapacidad física o psíquica tiene plenos derechos de venir al mundo.

Como digo, no agoto con este argumento la doctrina de la Iglesia, pero creo que es el más clarificador. Estoy dispuesto a profundizarlo y entrar en la casuística si permanecen las dudas al respecto.

Por cierto, y viene al caso, desde el punto de vista cristiano está considerado como práctica abortiva el uso de la píldora RU 486, también llamada “del día después”. Aunque una fuerte campaña hace que sea dispensada como píldora anticonceptiva, su acción no es la de impedir que el espermatozoide llegue al óvulo –es decir, que haya concepción-, sino que lo que impide es que el óvulo ya fecundado llegue al útero. Digamos que su acción no es anticonceptiva sino antiimplantatoria. El matiz no es baladí, ya que, como digo, hace que su uso -y su recetación y dispensación- estén considerados como abortivos.

martes, 2 de enero de 2007

¿Abortarías o no?

Aunque cristianamente decimos siempre NO al aborto, os propongo tres casos "límite" para que mentalmente penséis si estaría justificado el aborto o no.


Caso 1º: Un matrimonio con seis hijos. Debido a la tuberculosis 4 de ellos mueren. El padre de familia es alcohólico y maltratador. Tener más hijos supone un riesgo grave de perderlos. Los médicos indican además que el niño, de nacer, irá perdiendo gradualmente el oído hasta quedar completamente sordo... ¿Abortamos?

Caso 2º: Aquí se trata sólamente de problemas económicos. El matrimonio tiene ya 7 hijos y vive en los arrabales de Buenos Aires, rodeado de miseria, sin posibilidad de sostener ni siquiera unos estudios mínimos para sacar a sus hijos de tan precaria situación... ¿Abortamos?

Caso 3º: Una muchacha, sin estudios ni trabajo, prometida con su novio espera un hijo antes de casarse con él. El hijo no es fruto de la relación con su novio, así que éste puede dejarla sin ingresos y a cargo de una criaturita... ¿Abortamos?...





Si has contestado que sí en alguno de los tres casos, habrías impedido que naciera...
1. El genio de la música Ludwig Van Beethoven
2. El astro del fútbol Diego Armando Maradona
3. El Dios hecho hombre que celebramos estos días...