domingo, 28 de septiembre de 2014

Aborto, política y medios de comunicación

El aborto de la Ley del aborto (Valga la redundancia) que va a dejar las cosas como estaban ha sido una de las noticias de la semana. He escuchado tantas insensateces en uno y otro posicionamiento que me gustaría exponer mi postura (creo que la misma que la de la Iglesia) y realizar algunas matizaciones.

En primer lugar, la ley mal-llamada de Gallardón (quien ha dimitido por decencia política, algo que escasea y es de agredecer) no era suya, sino del Partido Popular. Iba incluido en su programa electoral, por lo que habrá que preguntarse si el que debería haber dimitido no es el Sr. Rajoy por incumplimiento de programa. En última instancia, sus votantes deberían pasar factura en las urnas si se han sentido traicionados por un programa que prometía una cosa y ha cumplido otra. Claro que si la opción a ese voto es para dárselo a quienes a viva voz están propugnando la supresión de todo lo religioso de los espacios públicos (clases de religión, imágenes religiosas… etc) o a los nietos de quienes hace unos años quemaban Iglesias y asesinaban a curas y monjas, mucho me temo que los votantes insatisfechos pensarán que “más vale malo conocido que peor que ya conocemos de otras veces o peor por conocer” (me acabo de inventar el refrán trastocándolo, pero es justo la idea que quería expresar…). Gallardón, como se puede ver en el gráfico, ha sido el chivo expiatorio de una ley que no contaba con el respaldo de una mayoría social, ni siquiera entre los votantes del PP.

Dicho esto, es evidente pensar que en el espectro político español no hay un partido político afín al cristianismo, lo cual ya se sabía. Los cristianos se ven obligados a votar al menos malo de los partidos, porque aquellos que defienden los valores cristianos son tan insignificantes que votarlos a ellos es poco menos que favorecer al partido más votado, sea el que sea. Cierto que en conciencia habría que hacerlo, pero resulta curioso que como respuesta ciudadana en España haya surgido un fenómeno popular como el de Podemos y no haya surgido un partido político (como algún purpurado ha sugerido) que se llame Creemos o algo así. Supongo que tendría votantes, y sino, mala señal. Ello sería síntoma de que el cristianismo español es muy irrelevante en cuanto a política se refiere. Muchas veces la Iglesia recibe la crítica de que se reduce a “curas y monjas”, pero me temo que el cristianismo de base deja mucho que desear en participación social. Las manifestaciones pro-vida del pasado domingo eran irrisorias en comparación con una manifestación ante, por ejemplo, la desaparición de un equipo de fútbol. La ciudadanía muestra así su jerarquía de valores y es lo que hay.



Otra tontería hace referencia a lo que se nos ha contado como “El triunfo de las mujeres”. Falso. Conozco muchas mujeres que estaban a favor de la ley y no por ello son menos mujeres que las que estaban en contra. También conozco a varones que estaban en contra de la ley y tampoco por ello son menos varones que los que estábamos a favor. Enfrentar a los géneros es una manipulación más de unos medios de comunicación cada vez más sectarios y menos plurales, y una subliminal captación de votos. Es de notar que La Sexta ha adelantado por la izquierda (nunca mejor dicho) a Tele5, antaño defensor de la progresía más recalcitrante de nuestro país. Los grandes ideólogos del ateísmo se han mudado de canal y han encontrado un nuevo acomodo campando a sus anchas sin ninguna voz en contra. Ver un debate de la Sexta se ha convertido en algo tan aburrido como ver uno de Intereconomía. Ambos presentan el mismo esquema: una mayoría de lobos feroces (el presentador el primero) en contra de uno o dos corderillos a los que apenas se les deja hablar, que son objeto de burla y a los cuáles el público en plató tiene prohibido aplaudir, por muy convincentes que sean sus argumentos. Los debates plurales ya no existen, desde el punto y hora en el que hay un regidor que manipula los aplausos a su antojo. Del mismo modo, los informativos de la Sexta son menos objetivos que el Nodo. El análisis de los medios de comunicación españoles merece un post aparte, si alguna vez tengo tiempo y ganas me desahogaré con más tranquilidad.

Mi crítica al sector conservador  vienen en el sentido de que me parece que no ven que España ya no es un país cristiano. Creo que tienen un antifaz que les impide percibir la realidad como es, no como a ellos les gustaría que fuera. Siguen creyendo que se puede legislar en función de unos pocos, y eso no me parece justo. Está bien que defiendan la vida (yo también lo hago) pero hay que ser cada vez más realistas y menos ingenuos: la batalla mediática está perdida. La fuerza de los medios de comunicación es tal, y el adoctrinamiento de nuestra sociedad neoliberal es de tal calibre que me parece que harían mejor en explicar bien su postura más que en quejarse de las leyes del gobierno de turno. Puesto que la mayor parte de la ciudadanía está a favor del aborto (o el tema le trae sin cuidado) habrá que defender la vida desde el testimonio y la razón, pero no ya desde las leyes. Es triste pero es así. Cierto que he reconocido que iba en el programa electoral del PP y que por ello se pueden sentir traicionados, pero hay que recordar que el PP tampoco es un partido que se defina como pro-vida o cristiano, y que en última instancia lo que se iba a conseguir es un endurecimiento de la ley y de las sanciones, pero no la supresión del aborto como sí propugna la Iglesia y los partidos pro-vida. Una parte de la población española (un porcentaje elevado sin duda) pasa del aborto, del divorcio, de la eutanasia, de la pena de muerte o de tantos y tantos temas morales en los que la voz de la jerarquía de la Iglesia no coincide ni por asomo con lo que el pueblo fiel piensa o dice. Esta incongruencia el Papa, los cardenales, los obispos o quien corresponda se lo tendrían que hacer mirar. ¿De qué sirve decir que en España el 85-90% de la población está bautizada si ni de lejos está evangelizada?, voy más allá: Si la pena de excomunión (la más dura de la Iglesia Católica) alcanza a todos los que promueven el aborto,  ¿Da miedo excomulgar al Congreso y al Senado en pleno y junto a ellos a toda la población que pasa olímpicamente de la doctrina cristiana?, ¿No suena el no hacerlo a mantener "el chiringuito" cueste lo que cueste? Creo que la voz de los Obispos debería ser más contundente y menos reservona, aunque por otra parte entiendo también sus miedos y temores a un cambio drástico del statu quo actual.

En fin, ese al menos es mi parecer ante lo reflexionado estos días. Sé que no estoy en posesión de la verdad absoluta, por ello espero vuestros comentarios o discrepancias que me sigan iluminando en estos temas tan complejos.

5 comentarios :

  1. ¡enhorabuena! interesante reflexión y muy acertada en mi opinión. Y para reflexionar sobre algo que he escuchado casualmente en la homilía de hoy dentro del programa El Día del Señor en TVE, que venía a decir que en la sociedad de hoy se suple la carencia de AMOR con leyes y mas leyes.

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  2. Hola Jaime

    Juan Manuel

    Primero decirte una cosa... Un gran artículo. De los mejores que has escrito. ¡Enhorabuena!
    Creo que en esto del aborto sólo se han expuesto los extremos: Unos invocan a la libertad de la mujer y otros de que el aborto es un asesinato y así es imposible que exista un punto de acuerdo. Lo que ocurre es que una parte tiene un mensaje más entendible por la mayoría. Me explico con un ejemplo.
    Una conocida mia es católica de nacimiento, familia y costumbres. En un momento de su vida decidió tener un hijo por medio de la técnica invitro... Esta mujer no es una asesina ¿Entiendes? ¿Cómo va a fructificar un mensaje en el que se la pueda decir a esta mujer que no tenga hijos porque mataría a "otros"? Este, Jaime, es un menaje que no cala y ese extremismo hace que el resto del mensaje se disuelva y no cale.
    Ni qué decir tiene que esa mujer ya no va a misa y reniega de lo que tanto le ha dado en su vida, a cambio, tiene un hijo en sus brazos.
    Jaime. Todo el artículo es un ejemplo de coherencia, de racionalidad y de tener las ideas claras. Te animo a seguir con este nivel. Si quieres hacer un blog de "Reflexiones cristianas" este es el camino. Tienes que mover el manzano para saber qué manzanas caen y cuales no y que estas manzanas sepan dónde tienen que estar ubicadas.
    Esto último que te escribo va con muy buen rollo... de verdad.

    Un saludo

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  3. Intentaré no extenderme mucho, aunque la cosa invita.

    Estoy en total desacuerdo contigo en muchas cosas, Jaime.

    Primero: El PP jamás prometió ni se comprometió a acabar con el aborto, como algunos le están echando en cara. El PP SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, desde Fraga hasta Rajoy, se ha manifestado a favor del aborto. Únicamente se comprometió a cambiar "aspectos polémicos" de la ley Aído como el de la posibilidad de que menores de edad aborten sin conocimiento de los padres (salvo que un juez estime lo contrario, añadían) o que se destinaran partidas a "ayudas" a la mujer embarazada (lo cual en el mismo partido que sistemáticamente arruina a las familias con su política fiscal es para llorar).

    Dicho esto, no entiendo a esos indignadísimos ¿providas? que se manifiestan en Génova 13 y amenazan (ja, ja, ja) con no VOLVER a votar al pepé (es decir, que siendo un partido abortista le vienen votando desde hace décadas... providas por los cojones) porque supuestamente han siendo engañados. No, quienes engañaron fueron los mamporreros del pepé (HO, DaV y los medios de la CEE) que engañaron a la gente diciendo que había que votar al pepé.

    Y no me cabe duda de que su queja de ahora es porque no han sido SUFICIENTEMENTE pagados sus apoyos.

    En cuanto a otros partidos, los hay. ¿Pequeños? Bueno, primero que no encuentro en ningún documento de la Iglesia eso de que se deba apoyar a quien defiende principios innegociables para su Magisterio "solo si son grandes". Segundo, que a lo mejor les es difícil dejar de ser pequeños cuando los medios que pagan nuestros obispos sistemáticamente ocultan su existencia y animan al voto de un partido abortista.

    Y para no extenderme más, te diré que desde mi defensa innegociable de la vida humana desde la concepción a la muerte natural y desde mi fidelidad al Magisterio de la Iglesia, tengo por buena, por magnífica noticia la retirada de la ley Gallardón (o llámala como quieras). Una ley que en la práctica no mejoraba EN NADA a la ley Aído. Es más, con la de 2010 existe de iure el aborto libre como derecho hasta la semana 14. En la abortada popular, se establece de facto, a través del tristemente famoso supuesto del riesgo psíquico para la madre el aborto libre hasta la semana 22.

    ¿Dónde estaba la mejora? ¿En que no se establecía legalmente bajo el término "derecho"? A los miles y miles de niños abortados que lo seguirían siendo con esa infame ley seguramente eso les aliviaría mucho las quemaduras o los desgarros mientras los despedazaran en el útero materno.

    Pero es que hay más: Una ley de aborto libre hasta la semana 22 iba a ser aplaudida y elogiada como "defensora de la vida y de los derechos del concebido no nacido" no ya por esos miserables mamporreros del pepé, sino lo que es peor, por buena parte de nuestos obispos, por cuya actuación en todo esto sólo espero y deseo con todo mi corazón que hayan sufrido una enajenación mental y su defensa de ese proyecto fuera una muestra de estupidez repentina. Porque si no es así, es para echarse a llorar.

    Ea... si es que me has provocado...
    ;)

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  4. Javier Fernández29 sept. 2014 11:34:00

    Es tan facil como negar la Sagrada Comunión a todo el que esté a favor del aborto, porque estará en pecado mortal, ya que no cumple el 5º Mandamiento. Y ya de paso, prohibir a las autoridades politicas, de aquellos partidos que no condenen el aborto, a que acudan a las manifestaciones de Fe.
    Asi nuestra alcaldesa, que vea el Corpus desde la acera !Pero la jerarquía de la Iglesia no lo hará por no ofender a la mafia politica, y en cambio, estarán ofendiendo a Dios.
    Yo por lo pronto no voy a votar al menos malo, porque sería complice de sus pecados, y ya tengo bastante con los propios como para soportar los ajenos

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  5. He leído entero tu escrito. Hay cosas en las que te doy la razón, como en el sectarismo en los medios. No soporto ver un debate ni en intereconomia ni en la sexta. Ni escuchar una tertulia en Cope ni en la Ser. Onda Cero me parece mas plural, aunque sea mas bien centro-derecha.
    Lo que no estoy de acuerdo es en algunas cosas sobre el aborto. Mi postura personal es la ley del 85. Me pareció mal cuando el Psoe facilitó pildoras a niñas y cuando Galardón queria meter un nuevo supuesto que nadie entendía. Yo tampoco. Evidentemente, mi opinión, que no soy creyente, es diferente a la tuya, pero no creo que sólo los creyentes se preocupen por temas eticos.
    Por ejemplo, si hablamos de defender la vida, puede haber una incongruencia en los sectores más conservadores que puedan defender la vida de un feto (el eterno dilema de cuando se le puede definir como ser vivo) y propugnen quitársela a otro defendiendo la pena de muerte..igual que los comunistas hablan de democracia a boca llena y no llaman dictadura a Cuba, por ejemplo..incongruencias que tienen todos y tambien la Iglesia.
    Y para concluir, yo no soy antieclesiastico. Creo que la iglesia aporta muchas cosas positivas, pero debe reconducir algunas posturas y reubicarse en el siglo xxi. Confío en el actual papa para ello.

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