martes, 30 de septiembre de 2008

Santa Teresa de Calcuta

En esta ocasión ha sido mi hermano el que me ha sugerido una historia para mi blog. El otro día me contó esta anécdota de una santa contemporánea: Santa Teresa de Calcuta


Os la cuento y después la comentamos:

Cuentan que un personaje importante fue a ver la labor que estaba realizando la Madre Teresa de Calcuta. Después de ver como cuidaba y atendía a todo tipo de pordioseros: Ancianos, huérfanos, leprosos, prostitutas... le comentó sorprendido:
"-Madre, El trabajo que usted hace, yo no lo haría ni por todo el oro del mundo”.
La respuesta de la santa no se hizo esperar:
“-Yo tampoco lo haría por ese motivo, hijo. Lo hacemos únicamente por Jesucristo y de la fuerza que recibimos de la adoración a Jesús Sacramentado”.

Creo que debemos tomar nota de las palabras de la santa. Y me atrevo a dar un paso más. A veces no hacemos las obras de caridad a cambio de oro, pero sí para que nos las reconozcan, para quedar bien, para ser aplaudidos o simplemente para hinchar nuestro ego. Al hermano hay que ayudarlo porque en él esta el rostro de Jesucristo sufriente y punto. La madre Teresa nos enseña que no hay otra motivación que valga. Resulta vomitiva la caridad de "entrega de cheque y fotografía" que tanto abunda en nuestra sociedad. El pasaje de San Mateo 6, 2-4 debe ser la norma de la caridad cristiana: "Por eso, cuando des limosna, no toques la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."

Bueno, termino este post con esta encuesta que le hicieron a la misma Santa, para que ella nos guie, nos ilumine con su sabiduría y nos proteja desde el cielo con su intercesión:

¿Cuál es el día más bello? Hoy
¿Cuál es la cosa más fácil? Equivocarse
¿Cuál es el obstáculo más grande? El miedo
¿Cuál es el mayor error? Abandonarse
¿Cuál es la raíz de todos los males? El egoísmo
¿Cuál es la distracción más bella? El trabajo
¿Cuál es la peor derrota? El desaliento
¿Quiénes son los mejores profesores? Los niños
¿Cuál es la primera necesidad? Comunicarse
¿Qué es lo que hace más feliz? Ser útil a los demás
¿Cuál es el misterio más grande? La muerte
¿Cuál es el peor defecto? El mal humor
¿Cuál es la persona más peligrosa? La mentirosa
¿Cuál es el sentimiento más ruin? El rencor
¿Cuál es el regalo más bello? El perdón
¿Qué es lo más imprescindible? El hogar
¿Cuál es la sensación más grata? La paz interior
¿Cuál es el resguardo más eficaz? El optimismo
¿Cuál es el mayor satisfacción? El deber cumplido
¿Cuál es la fuerza más potente del mundo? La fe
¿Quiénes son las personas más necesarias? Los padres
¿Cuál es la cosa más bella de todas? El amor

martes, 23 de septiembre de 2008

Saber escuchar: Historia de la Carreta

El otro día, mi amiga Fátima me mandó una frase de Ambrose Bierce que tiene mucho de razón.

Dice así: "Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche".

Yo le añado, que además de aburrida, suele tratarse de personas con nula empatía y poca vida interior.

La capacidad de escucha es una de las mayores virtudes en los tiempos que corren, tan propensos a la saturación informativa que soportamos todos los días.

Y al hilo de esta frase se me vino a la mente un cuento que escuché de pequeño y que he encontrado en internet (esto del Google es una maravilla...). Dice así:

"Caminaba con mi padre cuando nos detuvimos en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

- Además del cantar de los pájaros, ¿Escuchas algo más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

- Estoy escuchando el ruido de una carreta.

Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre:

- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?

Entonces mi padre respondió:

- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace."

Creo que no merece mayor comentario. Cuando vemos personas que hablan sin parar, que interrumpen a los demás, que no saben escuchar, que sólo presumen de lo que tienen o de lo que saben, recuerdo la sabiduría de ese hombre diciendo: "Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace."

Y para terminar, y como el día va de frases célebres, ahí va una de Héctor Álvarez que creo que no tiene desperdicio: "La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas".