domingo, 13 de abril de 2014

Procesiones de Semana Santa

En el pasado post escribí acerca de la importancia de la Semana Santa en sus aspectos litúrgicos. Hoy me gustaría compartir con vosotros otro aspecto que, aunque menos importante, en mi tierra de España -y más concretamente de Andalucía- tiene una fuerza tremenda: las estaciones de penitencia o procesiones, globalmente conocidas como "Religiosidad Popular".

Dado que muchos de mis lectores son de fuera de España, voy a intentar explicar esta costumbre tan antigua (aproximadamente cinco siglos) como arraigada. Su nombre "Religiosidad Popular" no es casual, ya que el pueblo llano, ajeno al lenguaje litúrgico (en épocas pasadas el latín, hoy en castellano, pero para la gran mayoría, igualmente incomprensible...) ideó sus formas de expresar su religiosidad y no encontró mejor manera que sacar sus Cristos, Vírgenes y Santos a la calle. Las imágenes que durante un año aguardan en el Templo, realizan una salida durante la Semana Santa acompañados de "penitentes" que realizan distintos sacrificios (llevar la cara tapada, portar velas, cruces, estandartes..., cargar el peso de los "pasos" o "tronos", andar descalzos) por un periodo aproximado de 6-8 horas. Con el paso de los siglos, está devoción ha ido haciéndose cada vez más espectacular, aunando distintas dimensiones que hoy son casi inseparables.

De este modo, fe, religiosidad, tradición, sentimiento, devoción, folklore, política, historia, arte, economía, turismo o mera costumbre forman un conglomerado en el que resulta a veces diferenciar lo sagrado de lo profano, lo religioso de lo supersticioso. No obstante, como espectáculo es la Semana Mayor, aguardada con entusiasmo durante un año e inundada de lágrimas cuando la lluvia hace acto de presencia.

Un amigo mío me decía el otro día que está bautizado pero que no es practicante. Por motivos personales se ha alejado de la Iglesia como institución.
Sin embargo, disfruta esta semana gracias a estos actos, se acerca de refilón a la Pasión de Cristo y según sus palabras "La Religión está para que estemos más unidos, juntos y para estar a gusto con la familia y amigos, así que durante esta semana creo que conmigo cumple sus objetivos....". Para mi gusto, no es ni de lejos el ideal de cristiano, pero ciertamente, en una sociedad donde se quiere arrinconar todo lo que suene a cristiano, menos es nada...

Por cierto, acompaño este post con algunas imágenes de la Hermandad a la que pertenezco desde pequeño, "San Mateo" en Jerez de la frontera. Personalmente no me considero un fanático de las procesiones, pero sí que disfruto viéndolas en la calle...

Así que nada, a disfrutar esta semana de procesiones a quien le guste, y lo más importante, a rezar... 

domingo, 6 de abril de 2014

Semana Santa

Voy a comentar hoy algunos aspectos de la Semana Santa. A buen seguro no son los únicos pero sí los más importantes, porque me interesa dejar clara una base que a veces obviamos. Empieza a ser indignante la incultura religiosa que nos rodea. Muchas personas confunden Semana Santa con procesiones o vacaciones. La Semana Santa tiene de lo uno y de lo otro, pero ni de lejos son lo más destacable de estos días que se avecinan. 

En primer lugar, la Semana Santa es un poco peculiar, ya que dura ocho y no siete días. Comprende desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Por lo tanto, esos ocho días son un recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Sus días más importantes a nivel de celebraciones litúrgicas son 4, que detallo a continuación:

Domingo de Ramos: Se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, donde es recibido como el Mesías esperado, el liberador del pueblo judío. En la Eucaristía dominical se bendicen las palmas y ramos de olivo y se leen dos Evangelios, la entrada en Jerusalén al comienzo y la Pasión durante las lecturas. 

Jueves Santo: Eucaristía donde se conmemora la Última Cena de Cristo. Es el día del Amor Fraterno, el sacerdote lava los pies a doce personas en recuerdo de la acción servicial de Cristo. Se recuerda la institución de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal. Ya no se consagrará más hasta la Vigilia Pascual. En esa noche, del Jueves al Viernes Santo (La Madrugada o “madrugá” en Andalucía) se expone el Santísimo Sacramento en las Iglesias, y se organizan turnos de vigilia para acompañar a Cristo Sacramentado. Con ello se recuerda el doble juicio judío-religioso y romano-civil que Jesús tuvo esa noche.


Viernes Santo: No hay Eucaristía propiamente dicha, sino “Oficios”. Se venera la cruz y se comulga sin consagración. Se lee la Pasión y se reza por todas las necesidades de la Iglesia y del mundo. Día de ayuno y abstinencia. Se recuerda así la Flagelación, las burlas, el camino del Calvario y las dos horas de crucifixión de Cristo. Pasadas las tres de la tarde (hora de la muerte) se deben tapar todos los crucificados y cerrar todos los templos. Es día de luto y de tristeza, a la espectativa de la resurrección.

Vigilia Pascual: En la noche del sábado comienza el Domingo de Resurrección, con una misa especial: Se bendice el fuego y se reparten velas, se proclama el Pregón Pascual y nueve lecturas del A.T y del N.T. y se renuevan las promesas bautismales (puede haber bautismos, expresión máxima de la victoria de Cristo). Se conmemora la victoria de Cristo sobre la muerte, momento que será recordado cada domingo y cada Eucaristía. La palabra Aleluya, con las que el sacerdote despedirá todas las Eucaristías del tiempo Pascual, significa "Alabad a Dios". Es día de alegría y de júbilo, porque Dios nos muestra el camino de la Salvación.

Estos tres últimos días componen el Triduo Pascual, que constituye el centro y las celebraciones más importantes de la espiritualidad cristiana.

De momento, creo que es un buen esquema de la Semana Santa en su aspecto litúrgico. Espero poder enriquecerlo en las siguientes semanas.