viernes, 4 de enero de 2019

Santa Ángela de Foligno

Hoy celebramos a Santa Ángela de Foligno (1248-1309), mística italiana conocida por una vida de pecado de la que se convierte tras visitar Asís y por sus experiencias místicas de la Pasión de Cristo comparables a las de Santa Teresa de Ávila o Santa Catalina. Os dejo una parte de su autobiografía:

Yo, Angela de Foligno, tuve que atravesar muchas etapas en el camino de la penitencia o conversión. La primera fue convencerme de lo grave y dañoso que es el pecado. La segunda el sentir arrepentimiento y vergüenza de haber ofendido al buen Dios. La tercera hacer confesión de todos mis pecados. La cuarta convencerme de la gran misericordia que Dios tiene para con el pecador que quiere ser perdonado. La quinta el ir adquiriendo un gran amor y estimación por todo lo que Cristo sufrió por nosotros. La sexta adquirir un amor por Jesús Eucaristía. La séptima aprender a orar, especialmente recitar con amor y atención el Padrenuestro. La octava tratar de vivir en continua y afectuosa comunicación con Dios

jueves, 3 de enero de 2019

Santa Genoveva

Hoy la Iglesia celebra a Santa Genoveva (422-502), laica patrona de París, a quien se le atribuye que gracias a su fe, a su austeridad y a su espíritu de penitencia la ciudad se salvó de varias calamidades, entre ellas la invasión por parte de Atila y una gran carestía que sobrevino en la zona. No quedan escritos con sus palabras e incluso hoy en día se duda de la historicidad de muchos de sus relatos, por lo que lo único que he encontrado para compartir es una oración en la que se pide su intercesión:

Santa Genoveva, tú que antes, penitencia y oración, aseguraron la protección de París, intercedieron cerca de Dios por nosotros, por nuestro país, por los devotos corazones cristianos. Tú que sanaste a los enfermos y alimentó a los hambrientos, obtuviste la luz de Dios y nos hiciste más fuertes para rechazar la tentación. Tú que tenías la preocupación de los pobres, protege a los enfermos, los abandonados y los desempleados. Tú que resististe a los ejércitos y animaste a los sitiados, danos la dirección para la verdad y la justicia. Tú que a través de los siglos nunca dejaste de cuidar a tu pueblo, ayúdanos a mantener las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. Que su ejemplo sea para nosotros, un estímulo para buscar siempre a Dios y servirlo a través de nuestros hermanos y hermanas. Amén.