lunes, 19 de mayo de 2025

La verdadera sabiduría es conocer a Dios: Jeremías

Tras un necesario parón debido a la Cuaresma, Semana Santa, Pascua y al cambio en la Sede de Pedro, retomo la selección de un versículo de cada libro de la Biblia, tarea que comencé hace justo un año (el 18 de mayo de 2024) a buen ritmo. Tras un año de tarea, ya llevo comentados 28 libros, quedando aún 45 más por delante.

El libro de Jeremías es -junto a Isaías- uno de los textos proféticos más largos, con 52 capítulos (aparte de la llamada "Carta de Jeremías", 72 versículos más que para algunos es una obra independiente) compuestos por profecías y oráculos escritos tras la destrucción de Jerusalén y el destierro de Babilonia. Momentos difíciles para el pueblo hebreo que anhelaba una palabra de consuelo y esperanza. Casi todos esos capítulos están centrados en recriminar al pueblo su infidelidad a la Alianza, motivo principal del castigo y el aparente abandono de Dios. Pero incluso en esos momentos de tristeza, desesperación y nostalgia de tiempos mejores, siempre hay una palabra de consuelo. Destaco de este texto sagrado un par de versículos, una llamada a la única sabiduría que merece la pena en esta vida: el reconocimiento de Dios como Dios, su superioridad sobre sus criaturas. Un doble acto de humildad y de fe necesario para saber situarnos lúcidamente en esta vida.

Jeremías 9, 22-23: 

Así habla el Señor: Que el sabio no se gloríe de su sabiduría, que el fuerte no se gloríe de su fuerza ni el rico se gloríe de su riqueza. El que se gloríe, que se gloríe de esto: de tener inteligencia y conocerme. Porque yo soy el Señor, el que practica la fidelidad, el derecho y la justicia sobre la tierra. Sí, es eso lo que me agrada, –oráculo del Señor – 

lunes, 12 de mayo de 2025

El que entra como Papa, sale como cardenal

Han pasado ya 4 días desde que la fumata bianca anunciara al Cardenal Prevost como el nuevo Papa de la Iglesia, León XIV. Tras la vorágine de emociones, noticias, reacciones, búsqueda desaforada de información del nuevo sucesor de Pedro... quizás sea buen momento para volver la vista atrás y ver lo que decían los medios "especializados" sobre quién tenía más posibilidades de ser elegido Sumo Pontífice.

Eran muchas las quinielas, pero Prevost no salía en casi ninguna de ellas. Nunca aparecía como un claro favorito sino como de "segunda fila". Una vez más, se ha cumplido el refrán romano "Chi entra Papa, esce cardinale" que tumba casi siempre a las candidaturas más poderosas.

De los últimos cuatro cónclaves, quizás solo en el caso de Benedicto XVI los vaticanistas acertaron con el que era hasta entonces brazo derecho de Juan Pablo II. En las otras tres ocasiones, un "desconocido" se impuso a lo largo de las variaciones en las votaciones. El Espíritu Santo sopla como quiere y donde quiere.

A modo de curiosidad, ilustro este post con algunas imágenes curiosas.

En la primera de ellas, aparecen los favoritos del cónclave que eligió en 2013 al Papa Francisco. Se puede comprobar que el argentino Bergoglio no aparecía entre ellos:


Es curioso que tras 12 años de Pontificado de Francisco todos ellos han caído en el olvido, excepto el húngaro Erdó, que en el último cónclave volvía a estar entre los papables. Ni rastro de Prevost:


Termino con unas imágenes no menos curiosas. En una sociedad donde el dinero manda, las casas de apuestas también han hecho su negocio con el cónclave. Según se iban sucediendo las votaciones, las cuotas que se pagaban iban variando. Esta imagen corresponde al estado de dichas cuotas tras la segunda votación:


Una vez decidido el resultado, algunas casas de apuestan han hecho públicos las cantidades invertidas por los apostantes. Mucha gente ha perdido dinero optando por Parolín (27% de los apostantes) y muchos menos (un 1%, imagino que en su mayoría estadounidenses) han pegado un pelotazo con Prevost. En este caso -como en todos- las que han ganado son las casas de apuestas, que se han embolsado el 99% del total de lo jugado.