martes, 29 de abril de 2008

Resignación... ¿Cristiana?

Mirad la pintada que me he encontrado en un cuarto de baño. Hoy la palabra resignación suena bastante mal. Si frente a una adversidad –cualquiera que se os ocurra- te preguntan “¿Cómo estás?” A nadie se le pasaría por la mente responder: “Resignado”. No es, como se dice hoy, una expresión políticamente correcta. Parece que esa resignación tiene que ver más bien con la apatía o con la falta de recursos para afrontar un problema que con una virtud positiva.

Incluso en Teología Espiritual se ha dejado de emplear el término resignación como virtud clásica, conmutándolo por otros más ajustados a la mentalidad actual como esperanza, confianza… Parecen léxicos éstos que indican más actividad y una actitud menos pasiva que el vocablo que hoy estamos cuestionando.

Y sin embargo, a pesar de los pesares, ante cualquier penuria o drama humano no falta alguien –normalmente de edad avanzada- que menciona la típica y tópica resignación cristiana. La pregunta sería: ¿Es la resignación un término y un concepto que debemos redescubrir o más bien desterrarlo para siempre en el rincón de los olvidos?

Os propongo hoy ahondar en el significado de la palabra resignación y ver si se ajusta o no a nuestra mentalidad cristiana.

Acudamos para clarificarnos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. De sus tres acepciones, dos tienen que ver con nuestro comentario. Son las siguientes:

1. Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.
2. Conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades.

Ya tenemos una base sobre la que reflexionar. Primero, cristianamente, no hay nada que encaje mejor en la resolución de un conflicto que la primera acepción, eso sí, cambiando la coletilla “de otra persona” por “Dios”. Resignación, es en primer lugar, y esto es genuínamente cristiano ponernos en manos y en la voluntad divina. La segunda acepción ya entra más en el campo de lo discutible. La tolerancia y la paciencia frente a las adversidades son una sana virtud. Más discutible es la conformidad con esa adversidad. Creo que ese ha sido el talón de Aquiles de la palabra resignación. No siempre se puede uno conformar con la adversidad. Es necesario, en primer lugar, luchar contra la misma. La resignación como actitud de principio lleva a un quietismo y, como decíamos antes, a una actitud pasiva y pasota. Me parece que la resignación debe ser entendida, por tanto, en última instancia, cuando ya se han agotado todos los cauces humanos que impliquen lo que uno debe poner en la adversidad: Lucha, paciencia, tesón, constancia, esperanza y optimismo. Luego, llegados a un punto donde la acción humana es estéril, ahí si podemos halar de resignación cristiana como virtud.

Termino poniéndoos dos ejemplos ilustrativos, ambos sublimes a mi entender:

1. En primer lugar, la oración de Job (El santo de la paciencia) en el versículo 21 del primer capítulo del libro bíblico que lleva su nombre. Allí, tras perder todo lo humanamente perdible: bienes materiales, tierras, hijos e hijas… Job nos sorprende con esta perla de plegaria:

“Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo volveré allí.
El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó:
¡Bendito sea el nombre del Señor!"

2. Como no podía ser menos, la oración del Señor en Getsemaní minutos antes de la Pasión que hace bien poco celebramos litúrgicamente. La encontramos en Lucas 22:

"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".

Pues sí, resulta que la resignación es un sentimiento –cuando es bien entendido- profundamente cristiano. Consiste en luchar denodadamente contra el sufrimiento y la adversidad, pero cuando la solución ya no está en nuestras manos, abandonarnos en las paternales de Dios y, (como dice Isaías, en el capítulo 55 versículos 8 y 9) entender que para Él,:

"Mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son Mis Caminos.
Como el cielo es más alto que la tierra,
Mis Caminos son más altos que los vuestros;
Mis Planes que vuestros planes"

14 comentarios :

RECURSOS PASTORALES dijo...

Hola... recien entre a tu blog... siguiendo otros post... he leido sobre el aborto y ahora sobre la resignacion...

animo... saludos desde Chile

http://www.pastoraljavierdenavarra.blogspot.com/

El Peregrino Ruso dijo...

Mas que de resignación hay que hablar de esperanza y una confianza en Dios. En Aquél que lo sustenta todo. Me ha gustado mucho tu artículo y con tu permiso lo pondré en mi blog, para darle mayor difusión. Padre ánimo y siga instruyéndonos.

rondan dijo...

¡Por que no solo existe el bien si Dios lo creo todo?
¿Puede ser que Dios tubiese un pequeño "descuido" donde fraguó el mal? o entonces ¿Dios creó a su propio antidios?
Al final te quedas con resignación e indignación cristiana porque siempre estamos en plena lucha contra lo mismo, el mal.
Padre, en que parte del Apocalipsis estamos,¿Nos queda mucho para el final? Un saludo y asta otra.

querubines sin espada dijo...

Rondan,Dios nos hace libre, nos ha hecho libres de nuestros actos, y con sus consecuencias, desde el principio con adan y eva cuando dijo que no tomaran nada del arbol, y al final comieron de la manzana, es el precio que se paga por la libertad...

Anónimo dijo...

A pesar de la gran reflexión que nos haces sobre la palabra “resignación” y viendo que encaja perfectamente con el perfil cristiano, quiero decir que no es de mi agrado ya que prefiero mucho más la palabra “aceptación”. Puede ser, como bien dices, porque la resignación lleva a un quietismo y a una actitud pasiva o bien porque recurrimos a ella cuando humanamente hemos agotado todas la posibilidades habidas y por haber, pero es que, precisamente, el sentido de la lucha no se debe perder nunca porque, hasta para aceptar las cosas, tienes que lucha contigo mismo con el fin de encajar en tu vida todo lo que te está sucediendo aunque no sea de tu agrado.

¿Crees que Job no tuvo que luchar para aceptar que Dios igualmente que le dio todo se lo quitó y además bendijo su nombre? o ¿qué Jesús en ese momento tan decisivo de su vida dijera “que no se haga mi voluntad sino la tuya”?.

Para mi, resignación, es aguantarme mientras que aceptación es acogerme a la voluntad de Dios.

Corrígeme en el caso de estar confundida.

Gracias

jaime dijo...

a Rondán: Tomo nota y un martes de estos escribiré sobre el fin de los tiempos
a Anónimo: No te corrijo porque estás en lo correcto; aceptación me parece una palabra mucho más acorde a la mentalidad y a la espiritualidad cristiana en la actualidad que resignación

Antonio Luis dijo...

Muy buenas a todos. Me parece muy bueno el artículo. Pienso que la resignacion es como el sometimiento a Dios, como un vaciarnos a nosotros mismos para entregarnos a Dios con esa total confianza con la que Él nos muestra en cada momento en la medida en que nos dejamos llevar por su Espíritu. Un saludo a todos, a ver si me escapo más y escribo más, jejejeje

Andrés T dijo...

Hola
Me resulta curioso.
Si tomo como ejemplo el de Job podríamos discutir si la resignación, aceptación o como fuere que queráis llamarlo es algo bueno o malo. Sólo deciros que esto está muy asumido desde filosofías orientales alrededor del 400-500 a.c. Así que lo del adjetivo cristiano es una autoatribución que hacéis los cristianos, sin duda, con toda la vanidad cristiana. Sobretodo cuando Job no era cristiano.
Como decía al principio, me resulta curioso que no analicéis la posición de ese dios cruel que se "pica" con satanás con un ánimo total de egocentrismo, vanidad y orgullo. (¿Habéis leído atentamente esos versículos?)
Resulta que es Dios el que incita a Satanás a cometer barbaridades contra Job con el único fin de presumir ante su "mayor enemigo" de lo fiel que es Job.
Haciendo un símil es como si yo dijera a un amigo que para que vea lo que me quieren mis hijos les pegue, les humille y les viole este amigo y mis hijos tan "resignados" de tener un padre tan maravilloso.
Me dais pena. Sois incapaces de ver la realidad y os limitáis a repetir conceptos tatuados en vuestras mentes y repetidos en los púlpitos. Sois incapaces de reflexionar.
Un cristiano me dijo que es cierto pero que Dios, al final, compensa a Job por los sufrimientos recibidos. ¿Tan ciegos estáis? ¿Y qué pasa con los hijos asesinados a causa de la vanidad divina? ¡Claro! ¡Se ponen otros y ya está!. Al final el dios cristiano trata a sus creyentes como lo que son: meros muñecos.
Pero que conste que ese dios sólo es el dios idealizado por los cristianos porque otros tienen otros dioses, tan crueles, tan vanidosos, tan egocéntricos como los mismos humanos que los inventaron.
Job no hizo el mejor gesto de cuestionarse el porqué. Sólo acató. ¿Se imaginan esa postura hoy en día?
¡Ah! Mi hijo ha sido atropellado en la calle... Es voluntad de Dios... ¿Por qué perseguir al culpable? Al fin y al cabo sólo ha sido un instrumento divino...
Sinceramente sois penosos

Jaime Salado de la Riva dijo...

Amigo Andrés, haces tu crítica (parte de la cual comparto) sin leer el artículo, veo que no te has enterado de nada....

Andrés T dijo...

Hola
Como puedes comprobar, el grueso de mi comentario se dedica a hablar de un Dios en el que dices creer y es asesino, cruel, vanidoso y egocéntrico. Que creas en ello no es el problema. El problema es que se ha utilizado ese concepto en aplastar al hombre como tal.
Afortunadamente, como bien haces en destacar a lo largo del blog, el cristianismo y, más concretamente, el catolicismo van a menos. Es inevitable.
Así que ya sabes... resignación cristiana

Jaime Salado de la Riva dijo...

Lo siento, Andrés, yo no creo en ese Dios que tú dices, sino en el Dios de Jesucristo, el Padre bueno de la Parábola del Hijo Pródigo. Cierto que acepto el A.T. como parte de la Revelación cristiana, pero sólo eso, como una parte, superada con creces por el contenido del N.T.
Y que el catolicismo vaya a menos en número no es revelador de nada. Es mejor la calidad que la cantidad. Es preferible una Iglesia de creyentes convencidos a un cristianismo impuesto. Podríamos discutir siglos enteros, pero ni tu ni yo vamos a solucionar el problema... Cada uno tiene su punto de vista, yo respeto el tuyo, pero me temo que el sentimiento no es recíproco...

Andrés T dijo...

Hola
Ese es el gran problema que teólogos, por siglos, les ha llevado de calle. Conciliar un AT con el NT. Y es que para los cristianos es el grano que tenéis y que no podéis quitaros de encima. Y es que cada vez se hace más evidente las dificultades que tenéis para intentar ubicaros.
Jesús fue un maestro judío que seguía la palabra del Dios descrito en el AT. El Dios al que se dirige cuando muere es precisamente a este Dios que das de lado. Es el mismo dios genocida, cruel y sádico que incluso es capaz de hacer matar a su hijo para salvar a unos hombres de un pecado que propuso él.
Y te estás equivocando, los peores enemigos que tenéis los católicos no son los ateos sino los otros cristianos que, literalmente, os desprecian. He leído libros de cristianos adventistas que os describen como satánicos. ¡Y no digamos al Papa! (Y he decirte que entiendo sus argumentos)
Los ateos vemos esto desde la barrera siendo esta, muy cómoda.
En cuanto a respetar ideas...
Es gracioso que lo diga un católico.
Cuando se deje de utilizar la televisión pública para promoción de las religiones, cuando se dejen los espacios públicos como exhibición de símbolos religiosos, cuando deje de existir la famosa casilla de la declaración y, simplemente seas tú y solo tú quien se dedique a pagar a la iglesia que sigues, cuando entendáis que el rezar en púbico no sólo es de hipócritas como expresa Mateo, sino que además atenta a la libertad de los que no entienden la vida como vosotros, cuando entendáis eso... te respetaré. Cuando estemos en igualdad de condiciones.
Yo he apostatado. Fué un gran día para mí porque esto sí lo decidí yo. ¿Tú sabes lo que hay que hacer para apostatar? ¿Tú sabes que aún apostatando continúo figurando como católico en las estadísticas de número de bautizos? ¿Por qué no se me respeta una decisión tomada conscientemente?
Dime, por favor, en qué acontecimiento se han hecho precios especiales en el Metro de Madrid. Sólo con la visita del papa, ahora muy ocupado en las intrigas palaciegas (Ya veo que sigue las enseñanzas de Jesús, sí).
¿Tu crees que eso es respeto a los que no son católicos?
Como persona tienes todo mis respetos. Pero tus ideas, mientras continúes en ese lugar elevado diciendo que se os ha de respetar. Amigo, me tendrás en contra siempre.
Y en cuanto al número de católicos pues sí. Espero que llegue el momento en el que la calidad sea tan densa que sólo se concentre en unos pocos creyentes. Eso sí, espero que seas uno de ellos.

pedro gil dijo...

me ha gustado muco el articulo

Andrés Justiniano D. dijo...

Gracias, buena reflexión!