martes, 13 de enero de 2026

La fe debe producir obras: Carta de Santiago

La Carta de Santiago es una de las más controvertidas del Nuevo Testamento, dado que Lutero no la consideró en un primer momento como canónica. El autor se cree que no es ningún Santiago de los dos discípulos de Jesús, sino alguien con ese nombre -o de la escuela de algún discípulo- que la escribió en torno a los años 60-80. Volvamos a Lutero. El monje alemán llegó a escribir de esta Carta: "La epístola de Santiago es una verdadera epístola de paja comparada con las otras, porque no tiene ninguna característica evangélica". A pesar de esta oposición, finalmente -debido a la influencia de Melanchton Calvino decidió considerarla canónica. La cuestión no es menor, ya que el capítulo primero de la Carta se basa en la controversia "Fe-obras" que condujo a la ruptura con la Iglesia Católica.

La carta se compone de 5 capítulos, pero que ciertamente contienen poca teología y mucha catequesis-moral.  El segundo de ellos -también muy interesante- llama a no realizar acepción de personas y  los capítulos sucesivos contienen una serie de consejos 

Para la selección de un versículo, sin ánimo de ser polémico, me parecen muy interesantes los referentes a la controversia luterana, ya que creo que resuelve perfectamente el problema. No se trata de escoger entre "fe" u "obras" sino de "fe" + "obras". Una auténtica fe se debe traducir en obras, mientras que las obras que realiza un cristiano tienen que ser a la fuerza reflejo de la fe. Os lo dejo y no merecen mayor comentario, vosotros mismos podéis sacar vuestras propias conclusiones:

Santiago 2, 14

"¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo?".


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