sábado, 20 de septiembre de 2014

Los dos enfermos

Vuelvo a compartir hoy con vosotros una de esas historias con un mensaje precioso y motivador. Es curioso cuántas veces en nuestras cortas  vidas nos complicamos la vida y se las complicamos a quienes están a nuestro alrededor. Pues la historia de hoy es justamente lo contrario. Un homenaje a todas aquellas personas (afortunadamente hay muchas) que cada día intentan hacer más agradable la existencia de quienes están a su lado. Una historia (basada en hechos reales o no, es lo de menos) que intenta hacernos ver que cada pequeño gesto y cada acción que hagamos por los demás puede dar ilusión y esperanza a quien la necesite.

Dice así:


"Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. La cama de uno de ellos daba a la única ventana de la habitación. Su compañero, pegado a la puerta, estaba completamente inmovilizado, sin ni siquiera poder girar el cuello para mirar a través de ella. Cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana. La ventana daba a un parque con un precioso lago, patos y cisnes que jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la silueta de la ciudad. Mientras el hombre de la ventana describía todo ésto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba las idílicas escenas. Así pasaron días y semanas. 

Una mañana, cuando la enfermera de turno entró al cuarto para bañarlos, encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Ansioso por tener unas mejores vistas, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama del lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, le dijo que le ayudaría a colocarse de forma que pudiera ver algo. Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior en muchas semanas. Un pequeño esfuerzo más y lo conseguiría... Encontrada la posición, se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana… y se encontró con la pared de un edificio contiguo. 

El hombre, desconcertado, preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero el describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo: 

"Su compañero era ciego, ni siquiera sabía que enfrente había una pared. Está claro que lo único que pretendía era animarlo a usted...”.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Aleluya (Il Divo, 2008)

El principio de curso me está suponiendo dedicar bastante tiempo a organizar el mismo, ya que se me ha presentado con algunas novedades que hay que encajar en el ya de por sí apretado horario que dispongo.
La semana pasada ni siquiera pude agregar ninguna entrada, y en esta, me voy a tener que conformar con subir este enlace de una canción que el otro día llegó a mis oídos y me pareció preciosa.

Se trata de la canción de Leonard Cohen Aleluya (Hallelujah) versionada hace unos años con éxito como tantas otras por el grupo Il Divo. Ambas letras son una auténtica maravilla que no necesitan mucha explicación, un poema-oración donde me gustaría destacar en la versión de Il Divo las palabras "Porque la norma sea el Amor". Es un canto utópico, un deseo de que nuestra sociedad y nuestro mundo cambien a mejor desde cada uno de nuestros corazones. Como solemos asentir al final de nuestras oraciones, digamos "Amén" e intentemos desde hoy ponerla en práctica en nuestras vidas.

Os dejo, como siempre, los enlace de los vídeos y las letras:






Il DivoLeonard  Cohen 
Un soldado a casa hoy regresó
Y un niño enfermo se curó
Y hoy no hay trabajo en el bosque de la lluvia
Un desamparado se salvó
Por causa de una buena acción
Y hoy nadie lo repudia
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya

Un ateo que consiguió creer
Y un hambriento hoy tiene que comer
Y hoy donaron a una iglesia una fortuna
Que la guerra pronto se acabará
Que en el mundo al fin reinará la paz
Que no habrá miseria alguna
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya

Porque la norma sea el amor
Y no gobierne la corrupción si no
Lo bueno y lo mejor del alma pura
Porque Dios nos proteja de un mal final
Porque un día podamos escarmentar
Porque acaben con tanta furia
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya
Aleluya, Aleluya
He oído decir que había un acorde secreto
que tocaba David y que agradaba al Señor
pero a ti no te importa nada realmente la música ¿ verdad ?
Era algo como esto:
la cuarta, la quinta,
la cadencia menor, la mayor ascendente
el rey confundido y frustrado componiendo Aleluya

Tu fe era fuerte pero necesitabas ser probado
Tu la viste bañándose en el tejado
Su belleza y la luz de la luna te derrotaron
Ella te encadenó
a una silla de cocina
Rompió tu trono, te cortó el pelo
y de tus labios borró el Aleluya

Tu dices que tomé el Nombre en vano
cuando ni siquiera conozco el Nombre
pero si lo hice, bueno, realmente ¿ qué sería eso para tí ?
Hay una llamarada de luz
en todas y cada una de las palabras
No importa cual oyeras
el Aleluya santo o el quebrantado