domingo, 9 de noviembre de 2014

Moscati: El médico de los pobres (Giuseppe Moscati: L'amore che guarisce, Italia, 2007)

Ayer vi esta película italiana dirigida por Giacomo Campiotti (Prefiero el Paraíso, María de Nazaret) que narra la vida de Giuseppe Moscati (1880-1927), santo napolitano del siglo pasado canonizado por Juan Pablo II en 1987.

De familia noble y acomodada, Moscati renuncia en su vida a todo lo material (sin profesar votos religiosos ni  acceder al sacerdocio) por atender en cuerpo y alma el “Hospital de los incurables”, institución napolitana donde se albergaban los enfermos más pobres y dejados de la mano de Dios de su tiempo. En el film se narran muchas de las historias verificadas en su proceso de canonización, su especial preocupación por los niños abandonados y sus continuas visitas a los suburbios de la ciudad, donde el tifus campaba a sus anchas a comienzos del siglo XX. Se refleja su inquebrantable fe aún en los momentos de máximo dolor, su ayuda desinteresada a todas las personas, la venta de todas sus propiedades para costear las medicinas de quienes no tenían nada, su extraordinaria labor tras la erupción del Vesubio en 1906 y un largo etcétera.

La película fue producida por la RAI como Teleserie de 4 horas de duración en 2007. En el año 2013 se ha realizado una versión cinematográfica de dos horas, convirtiéndose en el programa de televisión más visto en esa cadena durante todo el año. Sé que he comentado esto ya en muchas ocasiones, pero tendré que hacerlo una vez más. Que pena me da que haya países como Italia donde el país entero hace alarde de sus santos y otros como España donde nuestros beatos y santos son ocultados y silenciados por la industria cinematográfica. Una película sobre un Santo/a español/a en la actualidad me parece poco más que una quimera, sino es, por supuesto, como la que hace unos años se hizo sobre Santa Teresa de Ávila para burlarse de ella y presentarla más o menos como una esquizofrénica, o como Camino, en la que se nos presenta a la futura Beata Alexia González Barros como una perturbada mental. Llevamos dos sacerdotes misioneros que han fallecido por el ébola entregando su vida por los más pobres de Sierra Leona pero no me imagino a ninguna cadena de televisión española costeando una producción para contarnos sus vidas. La santidad no interesa en este país.

Algunas frases interesantes para la reflexión que aparecen en el film, me han llamado la atención y que sirven espiritualmente son las siguientes:

"Espero que con la ayuda de Dios, que es el Médico Jefe, se cure de inmediato".
"Amamos a Dios sin medida, sin medida en el amor, sin medida en el dolor".
“No es la ciencia, sino la caridad la que ha transformado el mundo"
"Quien no abandona nunca a Dios siempre tendrá una guía en la vida, segura y recta".

Pues nada, habrá que seguir tirando de DVDs y esperar que vengan tiempos mejores en nuestra patria, que se terminen los complejos y que el Estado aconfesional no se confunda con un estado laicista, que es lo que estamos sufriendo en la actualidad.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Bertin Osborne y su hijo Kike

Esta semana me ha conmovido leer en una revista el testimonio de mi paisano Norberto Juan Ortíz Osborne, conocido en el mundo de la farándula como Bertín Osborne. Ya lo había visto varias veces en programas de televisión (muchos de ellos incluso en programas donde se frivoliza bastante con estos temas) dando un testimonio próvida que va contracorriente en nuestra cultura de la muerte.

Frente a todos aquellos que proclaman que la vida de un discapacitado debe ser eliminada, el jerezano Bertín Osborne nos presenta un ejemplo de como su vida cambió a mejor a raíz de una decisión muy difícil. Su opinión es muchas veces ridiculizada, otras veces valorada, pero él no se cansa de manifestarla aunque le cueste ser tachado de retrógrado o de conservador. Sin duda alguna, a Bertín le sería más cómodo no mojarse en este tema y dejar para la intimidad su opinión en estas cuestiones, pero bien es sabido que “de la abundancia del corazón habla la boca”, y su corazón está lleno por su hijo Kike.

Su testimonio, además, cuenta con el aval de la experiencia. Muchos partidarios del aborto se jactan de decir que ningún cura, obispo o ni siquiera el mismo Papa puede dar una opinión respecto a ese tema ya que no tienen hijos y no se van a ver nunca en la coyuntura personal de tener que decidir si su pareja aborta o no. Pues bien, más allá de que este argumento sea una chorrada comparable a que nadie podría dar una opinión de un asunto que no le incumbiera en primera persona, Bertín habla desde la experiencia de un padre que desde que se levanta hasta que se acuesta dedica gran parte de su vida a alguien que no debería haber nacido.

Y no debería haber nacido porqué así se lo recomendaron los médicos. En sus propias palabras, le dijeron a su mujer y a él:  "No intentéis nada, nada funciona, no hay nada que hacer. Dedicaos a otros hijos, no os esforcéis con este: dejadlo irse, no os hagáis los héroes. Si logra sobrevivir al parto, toda su vida será un vegetal".

Bertín cuenta ahora que "Mi ´vegetal´ es el que más alegrías me ha dado en 59 años de vida. El que más". Con 5 años de vida, Kike ve, oye, entiende y puede comunicarse.

Cuando le preguntan que aconsejaría a alguien que pasara por su misma situación, Bertín no es nada extremista: “Yo no soy nadie para aconsejar, nadie. Creo que su conciencia tiene que estar tranquila, sea la decisión que sea, pero les diría algo que muchos médicos no dicen: muchísimos niños que de entrada están desahuciados hoy en día son la alegría de la casa. Al final, cada uno en su conciencia, sabrá lo que tiene que hacer. Nosotros lo supimos. Si mañana volviera a ocurrir yo lo sabría: yo estoy con la vida ".


Sobre la actual ley del aborto ha afirmado algo que es de sentido común: “Lo que no puede ser, y me parece absolutamente descerebrado, es que una niña de 15 o 16 años pueda abortar sin que sus padres lo sepan. Es una cosa que va contra la más lógica de las lógicas. Eso hay que quitarlo, hay que reformarla  y si hay que reformarla 7 veces que lo hagan.

Cada vez que te veo, me siento orgulloso de ti, Bertín. Hoy han anunciado tu presencia en "El Chester". Volveré a verte y a disfrutar con tu sabiduría de vida.