jueves, 1 de marzo de 2018

Teresa. El cuerpo de Cristo (España, 2007)

Suelo ver todo lo que cae en mis manos referente a cine religioso, y me jacto de tener una mente bastante abierta para ello. Evidentemente unas películas las veo con más agrado y otras no tanto. La polémica película de Ray Loriga (su último trabajo hasta la fecha, por cierto) que hoy comento está entre estas últimas. La he visto por dos convicciones personales. En primer lugar, soy de los que piensa que para criticar una cosa primero hay que conocerla. Y en segundo -y no menos importante- también creo que al igual que las obras de arte pueden presentar defectos también películas mediocres pueden presentar aspectos interesantes.

Teresa. El cuerpo de Cristo fue una película transgresora en su estreno. Provocativa en su portada y en su marketing publicitario presenta en 90 minutos una síntesis de la vida de Santa Teresa de Jesús (o de Ávila), Virgen y Doctora de la Iglesia. Se trata de una biografía libre y no autorizada cuya primera escena deja ya intuir al espectador la pérdida de la virginidad de Teresa de Cepeda y Ahumada previamente a su entrada en el convento de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, avisando en este sentido de por dónde van los tiros ideológicos.

Partiendo de esa base -más que discutible históricamente hablando-, la película se ambienta a mediados del siglo XVI, sin dejar a la imaginación ninguno de los tópicos que se le atribuyen a la época. El film recoge intencionadamente un ambiente depravado y amoral en el que campan a sus anchas la Inquisición, la caza y quema de brujas, la prostitución y los abortos clandestinos en el interior de los conventos, la degeneración del clero, las luchas de poder entre dominicos y jesuitas, el clasismo imperante en la vida religiosa o la concepción de mortificación y la ascesis como único camino válido de encuentro con Dios, con una amplia colección de flagelos, cilicios y disciplinas que no hubieran desentonado en el cuarto rojo del dolor de Christian Grey. Todo ello va transmitiendo una imagen bastante sombría, tétrica y lúgubre de la vida en el interior de un convento de la época.

La actuación del reparto es bastante buena, si bien hay un pero muy evidente. Paz Vega (Santa Teresa) no logra ocultar (a pesar de sus esfuerzos) totalmente su deje andaluz, mientras que Geraldine Chaplin (la madre superiora) tiene un marcadísimo y evidente acento francés. Con todo ello el convento podría estar enclavado en cualquier parte del mundo, pero ni se atisba el acento castellano de Ávila del s. XVI. Otra cuestión es el vestuario, la ambientación o la música, que a mi gusto sí están muy logrados y consiguen meterte en la situación histórica.

Vamos a lo polémico. En el caldo de cultivo anteriormente expuesto es en el que se insertan las escenas místicas de Santa Teresa como experiencias orgásmicas de tipo sexual. De nuevo sin dejar nada a la imaginación, aparecen escenas explícitas de goce sexual entre Jesucristo y la Santa. Para ello el director afirmó que se basó en el capítulo 29 de El Libro de la Vida que transcribo a continuación:

No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan. Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento.

La experiencia mística de la Santa con un ángel es traducida en la película por un encuentro de tipo sexual con el propio Cristo, en una interpretación como digo libre y atrevida del director.

De entre toda esta provocación y tergiversación de los hechos hay -como dije antes- que intentar sacar algo positivo. La figura de Santa Teresa de Jesús emerge en la película como una mujer tenaz y constante en sus propósitos, luchadora incansable e infatigable hasta conseguir sus propósitos. No fue una vida fácil para una mujer en un mundo de hombres y la película así lo reconoce. Junto a ella hay algunos personajes que se salvan de la quema general como San Pedro de Alcántara, San Francisco JavierDoña Guiomar de Ulloa, quien a pesar de insinuarse su lesbianismo (para que no faltara ningún tópico) sale bastante bien parada como brazo derecho y mecenas de la Santa. La fundación de la Orden de las Carmelitas Descalzas aparece también como un intento sincero de purificación de la Iglesia en los momentos difíciles de la Reforma, presentando a la Santa como una avanzada de la Contrarreforma del Concilio de Trento.

En fin, una película no hace justicia a Santa Teresa de Jesús, canonizada en 1622 por Gregorio XV y declarada por Pablo VI como primera mujer Doctora de la Iglesia en 1970. Un film para ver sin excesivos prejuicios y pasar el rato, sabiendo que si uno quiere acercarse más en profundidad a la vida de la Santa deberá buscar en otras fuentes más fiables y menos tendenciosas. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

En busca de la tumba de Cristo (L´Inchiesta, Italia, 2006)

En estos días previos a la Semana Santa he visto una película sobre los años posteriores a la muerte de Cristo. Su título en italiano es L´Inchiesta (La Investigación), nombre que refleja mejor la trama de la película que la traducción española "En busca de la tumba de Cristo", sin duda más comercial pero que no es tan fiel al argumento. El film es en realidad una miniserie de Tv en dos capítulos de 50 minutos cada uno. 

La película es un remake de otra película italiana de 1986 con el mismo título que ya comenté en este Blog hace unos años. Prácticamente tiene los mismos puntos fuertes y débiles, aunque al ser más moderna se nota que el argumento está más trabajado y los actores mejor seleccionados. El elenco dirigido por Giulio Base cuenta con caras conocidas en el panorama internacional como Max Von Sydow, Ornella Muti, F. Murray Abraham o Mónica Cruz. No obstante al visualizarla se nota que no es una superproducción de Hollywood, por lo que a nivel de decorados, música, ambientación... la película deja mucho que desear.

El argumento sí es sugerente, aunque como digo no aporta nada nuevo a la anterior. El Emperador Tiberio (Max Von Sydow, sin lugar a dudas la mejor interpretación de la película) envía a Judea a Tito Valerio Taurus, un soldado romano, para que investigue acerca de Jesucristo y los rumores sobre su resurrección. Allí tendrá que comprobar con sus propios ojos la persecución de los primeros cristianos, siendo obstaculizada su tarea por el complot de Poncio Pilatos y los sacerdotes del templo para silenciar el asunto. El tesón de Taurus y su amor por una joven cristiana, Tabitha, hará que para encontrar la verdad tenga que sacar a la luz todo el entramado de corrupción en la región.

La película tiene una fuerte base bíblica, y junto a numerosos flashbacks de la vida de Cristo se presentan historias narradas en el libro de los Hechos de los Apóstoles como el martirio de Esteban ("Amo la vida más que cualquier otra cosa, pero con gusto la ofrezco por el amor de Jesús") o la resurrección de Tabitha. Por ello es una buena fuente para conocer mejor la vida de los primeros cristianos, reflejando el ambiente de amor, perdón, solidaridad... que caracterizó a las primeras comunidades evangélicas y que consiguieron que su expansión por el Imperio Romano fuera tan rápida. 

Respecto a los diálogos, algunos son interesantes por lo novedoso respecto a la primera versión, como este entre Tauro y Longino, el soldado que atravesó con la lanza a Jesucristo en la cruz:

Longino: Muchas mujeres siguieron a Jesús, eran las más fieles de sus discípulos. Y como puede ver, todavía le son leales ahora.
Tauro: Que yo sepa, los judíos no permiten que las mujeres se comporten como los hombres. No pueden seguir a los maestros y ni siquiera pueden estudiar. ¿Cómo podía Jesús aceptarlas entre los discípulos?
L.: A él no le importaban las reglas. Era diferente en esto como en todo lo demás. Era amigo de las mujeres. Las trató como hermanas, y nunca lo olvidaron. Las mujeres, si las amas de verdad, saben ser eternamente fieles, hasta la muerte, y aun más allá. Saben lo que es el amor.

También me parece muy sugerente y espiritual este otro entre Tauro y Lázaro, a quien Jesús había devuelto a la vida:

Tauro: ¿De verdad crees que moriste y luego volviste a la vida gracias a la ayuda de Jesús de Nazaret?
Lázaro: Esto no es lo más importante que Jesús hizo por mí. Antes de conocerlo, era como si estuviera muerto. Vivía solo para mi mismo. Pero ahora, mi vida me llena de alegría, porque la dedico enteramente a los demás.

Merece la pena verla, ya que si bien no es para perder la cabeza sí aporta una visión relativamente novedosa sobre el asunto, o al menos lo hizo su predecesora y continúa en la misma línea.