Un blog de reflexiones religiosas y espirituales sobre la religión cristiana. Un recurso para niños de clases de Religión y Catequesis. Compartiendo la Palabra de Dios online
A punto de cumplir sus seis añitos de historia, posteo hoy la entrada nº 200 de "Reflexiones Cristianas". No son demasiadas, pero hay que tener en cuenta que el Blog estuvo tres largos años dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho...). Precisamente el día 14 de noviembre (el sexto cumpleaños del Blog) quiero hacer un balance más sosegado sobre la historia de este Blog y de quien lo escribe, pero también me parecía justo celebrar 200 entradas con algo especial y original, algo que no hubiera hecho todavía...
Al repasar las etiquetas, me he dado cuenta que hay un campo que todavía no había explotado: los chistes, las bromas o el aspecto humorístico de la religión cristiana. Aprovecho hoy, para poneros los que a mi parecer son graciosos sin ser ofensivos, que de todo hay por los mundos de internet... Lo cierto es que he tenido que rebuscar un montón, la mayoría de chistes son extremadamente ofensivos hacia Dios, la Religión, La Iglesia, Jesucristo... En definitiva, fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos y en la que ya no se respeta a nada ni a nadie. Casi todos tienen connotaciones sexuales o directamente blasfemas, por lo que he seleccionado los más graciosos del mundo "light" del chiste...
Aunque sé que muchos lo estamos pasando mal (por miles de motivos), que la sociedad no está para tirar cohetes, que la tensión social es cada vez más palpable y que los ánimos están cada vez más encrespados, voy a hacer hoy un paréntesis para intentar arrancaros una sonrisa. Ahí os dejo 5 chistes de temática religiosa y que considero que son respetuosos dentro de un contexto "sagrado"...
¡Espero que os gusten!
Empezamos por el A.T:
Con la historia de Noé y sus problemas logísticos...
Luego con Moisés, y sus habilidades....
N.T.
Seguimos con la Navidad y la dichosa crisis...
pasamos por el mismísimo Jesucristo, víctima de las redes sociales...
Este post no ha sido nada fácil, de hecho, le he dado muchas vueltas y lo he retocado varias veces, cosa que no suele ser habitual en mi. En primer lugar, tengo que reconocer que al documentarme sobre él he sido el primer sorprendido. Al oír el otro día de nuevo esta canción creía sinceramente que era española, ya que la he escuchado muchísimas veces en voz de Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel o Ana Belén. Pues no. El autor de su letra y el primero que la cantó fue el argentino León Gieco, quien la compuso en casa de sus padres en 1978, con tan sólo 26 años, en el pueblo de su infancia, Cañada Rosquín, una pequeña ciudad al norte de la provincia de Santa Fe. A pesar de que él mismo reconoce que por aquel entonces encontraba el tema “Monótono y aburrido”, fue su padre, quien estando presente cuando componía este tema le anunció proféticamente que "será una canción mundialmente famosa", a lo que el tiempo le ha dado la razón. Según las propias declaraciones de Gieco, compuso originalmente esta canción sin letra, simplemente probando melodías con su armónica y su guitarra.
Luego comenzó a poner por escrito sentimientos personales, los cuales iban reflejando los duros sucesos sociopolíticos de la época de la dictadura militar de Argentina y sus por aquel entonces continuos conflictos con Chile. Como curiosidad, decir que el propio León Gieco, hace apenas unas semanas, ha revelado que “el traidor” mencionado en la canción es Juan Domingo Perón. El que esta canción sea objeto de controversia en el continente americano por sus connotaciones políticas, fue el segundo motivo que me hizo cuestionarme su publicación. Cuestiones políticas aparte, de las que me mantengo completamente al margen (por desconocimiento) lo que sí es cierto es que la canción-oración de Gieco se ha convertido casi en un Himno Universal a la Paz, a la Solidaridad, a la Esperanza y a la Fe.
El tercer motivo que me ha hecho dudar acerca de publicar un post sobre esta canción es la ambigüedad de su letra. Evidentemente no estamos hablando de una canción cristiana al 100%, ya que tiene un marcado toque de rencor que la aparta notablemente del mensaje evangélico. Ello es cierto; pero no es menos cierto que gran parte de su letra encaja perfectamente en la doctrina cristiana católica. Es por ello difícil dilucidar si su contenido es cristiano o no. Después de leerla y releerla, escucharla y reescucharla, llego a la conclusión que la canción es un fiel reflejo de esa expresión tan habitual que escuchamos habitualmente “perdono, pero no olvido”. Ciertamente Cristo nos pide un perdón incondicional y muy superior hacia las ofensas recibidas, en el episodio narrado por San Mateo en 18, 21-22, cuando “se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a un hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”. Jesús nos intenta transmitir que del mismo modo que Dios Padre nos perdona siempre, los cristianos debemos estar siempre dispuestos al perdón. No es tarea fácil, menos aún en una sociedad donde el perdón parece reservado a los “ingenuos” o a los “santurrones”. La petición de Jesús sin embargo es clara y universal, y a ello nos comprometemos cada vez que rezamos el Padrenuestro y afirmamos: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Le pedimos a Dios su perdón a cambio de comprometernos nosotros a perdonar a los demás. Deberíamos, por lo tanto, rezar menos de carrerilla y siendo conscientes de lo que decimos… Y, entonces, que… ¿desterramos por ello esta canción por ser claramente anticristiana…?, ¿La mandamos al limbo de la espiritualidad...?
Yo no sería tan radical. Quitando esta laguna mencionada (que no es poca cosa, la verdad) también me parece justo subrayar y destacar los valores humanos -y por lo tanto, en cierto modo, cristianos…- que intenta transmitir Gieco en su letra, por encima de esa falta de perdón y de reconciliación que, a mi modesto parecer, la convertirían en una canción sublime y en una oración casi perfecta.
Os la dejo a vuestra consideración. Yo por mi parte, la consideraré una canción “imperfectamente cristiana”. Me acabo de inventar la expresión, pero creo sinceramente que hay que valorar lo bueno que hay en este mundo, aunque no coincida plena y totalmente con nuestra óptica evangélica. Es más, quien se considere un perfecto cristiano, que levante la mano (yo no, desde luego…), o dicho de otro modo, y con las propias palabras de Cristo: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra…” (Jn 8,6).
Por cierto, en el enlace que os pongo, el propio Gieco nos la presenta como una bella Oración a Dios. Es una introducción y un directo que merece muy mucho la pena escuchar... Las imágenes también son muy sugerentes... En fin, que la disfrutéis: