domingo, 30 de junio de 2019

Santos Protomártires de la Iglesia Romana

Recordamos hoy a los Primeros Mártires de la Iglesia en Roma, todos aquellos que fueron acusados por Nerón de haber incendiado Roma y asesinados en los días posteriores. Todos ellos eran discípulos de los primeros apóstoles. Un día después de celebrar a San Pedro y a San Pablo, mártires y columnas de la Iglesia, celebramos a todos estos santos mártires anónimos que murieron por su fe en medio de indecibles tormentos. Copio para la meditación algunas de estas torturas:

Episodios horrendos como el de las antorchas humanas, rociadas con brea y dejadas ardiendo en los jardines de la colina Oppio, o como aquel de mujeres y niños vestidos con pieles de animales y dejados a merced de las bestias feroces en el circo, fueron tales que suscitaron un sentido de compasión y de horror en el mismo pueblo romano.

sábado, 29 de junio de 2019

San Pedro y San Pablo

Celebramos hoy la solemnidad de San Pedro (+67) y San Pablo (+58) de manera conjunta al entender la Iglesia Católica que son los dos pilares sobre los que se asentó el cristianismo primitivo, siendo San Pedro el primer Pontífice de la Iglesia y San Pablo llamado el "Apóstol de los paganos".  Ambos murieron martirizados en Roma, San Pedro crucificado boca abajo y San Pablo decapitado. Para la meditación copio hoy un texto bíblico de cada uno de ellos, la triple confesión de amor de San Pedro y la descripción de San Pablo de su ministerio:

Jn 21, 15-19: "Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»"

1 Co 15 1-8 "Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano! Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo."