lunes, 13 de octubre de 2014

My City of Ruins (Bruce Springsteen, 2000)

Vaya suerte he tenido. En mi rastreo de contenidos cristianos me he encontrado con una canción de Bruce Springsteen que es toda una oración. My city of ruins (mi ciudad en ruinas) fue una balada escrita por Bruce para promover la recuperación de un parque de New Jersey en el año 2.000. Sin embargo, el ataque a las torres gemelas del 11-S del año 2001 en New York  hizo que la canción pronto se asociara a la reconstrucción de la zona 0. 

Bruce Springsteen, por cierto, no es un roquero usual. Lo de sexo, drogas y rock´n´roll no va con él. Siempre concienciado con la solidaridad, es uno de los mayores benefactores de un gran número de asociaciones benéficas. En su última gira en España el año pasado, sin ir más lejos, donó un 20% de sus ganancias de su gira española a Cáritas Española. Lo más grande no fue eso, sino el hecho de que Bruce le pidió a Cáritas que no hiciera pública su donación hasta que no terminara la gira. Hay detalles que hablan de la calidad humana de una persona. Basta que pongáis en Google "Bruce Springsteen solidario" y veréis la multitud de páginas que podéis consultar.

The Boss, a sus 65 años, es un gran ejemplo de una vida dedicada a la familia a su vocación (la música) y a la ayuda a los más necesitados. Muchos como él harían falta para mejorar el mundo en el que vivimos.

La canción, como os comento, es una oración en toda regla. Comienza narrando un paisaje desolador para terminar con una llamada a la esperanza. Cristiano a más no poder... 

Os dejo el enlace y las letras en versión original y en castellano.




There is a blood red circle
on the cold dark ground
and the rain is falling down.
The church door's thrown open.
I can hear the organ's song
but the congregation's gone.
My city of ruins.
My city of ruins.

Now the sweet bells of mercy
drift through the evening trees.
Young men on the corner
like scattered leaves,
the boarded up windows,
The empty streets
mhile my brother's down on his knees
My city of ruins.
My city of ruins.

Come on, rise up! Come on, rise up!
Come on, rise up! Come on, rise up!
Come on, rise up! Come on, rise up!

Now's there's tears on the pillow
darlin' where we slept.
And you took my heart when you left
without your sweet kiss.
My soul is lost, my friend
Tell me how do I begin again?
My city's in ruins.
My city's in ruins.

Now with these hands,
With these hands,
With these hands,
I pray Lord
With these hands, 
With these hands,
I pray for the strength, Lord
With these hands,
With these hands,
I pray for the faith, Lord
We pray for your love, Lord
We pray for the lost, Lord
We pray for this world, Lord
We pray for the strength, Lord
We pray for the strength, Lord

Come on
Come on
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up
Come on, rise up

Hay un círculo de color rojo sangre 
en el suelo oscuro y frío 
y la lluvia está cayendo 
Las puertas de la iglesia se abrieron.
Puedo oír la música del órgano 
sin embargo, la congregación se ha ido. 
Mi ciudad en ruinas. 
Mi ciudad en ruinas. 

Ahora las dulces campanas de la misericordia 
resoplan a través de los árboles de la noche. 
Los hombres jóvenes en la esquina 
como las hojas esparcidas, 
El tapiado las ventanas, 
Las calles vacías 
mientras que mi hermano está de rodillas 
Mi ciudad en ruinas. 
Mi ciudad en ruinas. 

Vamos, levántate! Vamos, levántate! 
Vamos, levántate! Vamos, levántate! 
Vamos, levántate! Vamos, levántate! 

Ahora hay lágrimas en la almohada 
querida 'donde dormimos 
Y te llevaste mi corazón cuando te fuiste 
sin tu dulce beso. 
Mi alma está perdida, mi amigo 
Dime cómo puedo empezar de nuevo? 
Mi ciudad en ruinas. 
Mi ciudad en ruinas. 

Ahora, con estas manos, 
Con estas manos, 
Con estas manos, 
Pido Señor
Con estas manos, 
Con estas manos, 
Yo rezo por la fortaleza, Señor 
Con estas manos, 
Con estas manos, 
Yo rezo por la fe, el Señor 
Te pedimos por tu amor, Señor 
Oramos por los perdidos, Señor 
Oramos para que este mundo, Señor 
Oramos por la fortaleza, Señor 
Oramos por la fortaleza, Señor 

Vamos 
Vamos 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate 
Vamos, levántate

domingo, 5 de octubre de 2014

Un hombre para la eternidad (A Man for All Seasons, U.K., 1966)

En estos días he vuelto a ver este clásico del Cine histórico ganador de 6 premios de la Academia, entre ellos los de mejor película, mejor director (Fred Zinneman) y mejor actor (Paul Scofield) lo cual para ser una película no estadounidense no es moco de pavo. Aunque para mi gusto, más importantes que esos premios son los de “Mejor Película” de la Oficina Católica de Cinematografía y el premio al “Tratamiento Religoso” del Consejo de las Iglesias Protestantes. Como os podéis imaginar, que ambas instituciones coincidan en reconocer la fiabilidad histórica y el tratamiento preciso y objetivo de los personajes históricos, supone que estamos ante un acercamiento bastante certero a las figuras de Enrique VIII y Tomás Moro. Más si la película está realizada por el mismo país que condenó a muerte a Tomás Moro y que siglos después realiza esta revisión cinematográfica de la injusta condena. 

La película narra los últimos 7 años de la vida de Tomás Moro, hombre de Estado, filósofo, abogado, escritor y pensador de la Corte de Enrique VIII. En esos años, pasa de ser Lord Canciller de Inglaterra a ser decapitado por no reconocer la validez del matrimonio del monarca con Ana Bolena. Los valores del juramento, de la integridad y de la honestidad se sitúan en la cúspide de un personaje que brilla en una época de corrupción, falsedad y ansias de poder. Obedecer a la conciencia y a Dios (y no a los reyes de este mundo) supone para Tomás Moro un cambio radical en su vida, el desprecio de todos, la marginación, la persecución a él y a toda su familia, la cárcel y, finalmente, la muerte. Un hombre sin miedo que será capaz de poner en entredicho a un rey sin conciencia.

La forma de vivir -y de morir- de Tomás Moro le valdrían su canonización por Pio XI en 1935, y aún hoy suponen un ejemplo de integridad moral al alcance de unos pocos elegidos. Enfrentarse a un rey que sólo quiere tener a su lado a personas que dicen sí a todo (Cromwell y Norfolk quedan perfectamente retratados) conceden una altura ética difícil de ver en aquellos -y en estos- tiempos.

Humanista y cristiano, el creador de la obra “Utopía” es uno de los máximos representantes del intento desde la política de unir una sociedad justa con el Reino de Dios predicado por Jesucristo. Ni esa sociedad justa, ni el Reino de Dios, desgraciadamente, forman parte del programa político de unos personajillos que desde hace varios siglos se perpetúan en los cargos cambiando los nombres, los apellidos, y las siglas políticas; pero sin desaparecer los intereses personales no las codicias terrenales.


Valga la siguiente genial cita como paradigma de su pensamiento, ya que aunque no aparece en la película, sí que resume a la perfección sus ideas: El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral. Muchos deberían tomar nota de esta cita del patrón de los políticos y gobernantes, especialmente aquellos que quieren sustituir nuestro Estado aconfesional por un Estado ateo que silencie todas las voces contrarias al pensamiento único que se está imponiendo.

Os invito a ver la película y a disfrutar con la integridad y la coherencia de Santo Tomas Moro.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Aborto, política y medios de comunicación

El aborto de la Ley del aborto (Valga la redundancia) que va a dejar las cosas como estaban ha sido una de las noticias de la semana. He escuchado tantas insensateces en uno y otro posicionamiento que me gustaría exponer mi postura (creo que la misma que la de la Iglesia) y realizar algunas matizaciones.

En primer lugar, la ley mal-llamada de Gallardón (quien ha dimitido por decencia política, algo que escasea y es de agredecer) no era suya, sino del Partido Popular. Iba incluido en su programa electoral, por lo que habrá que preguntarse si el que debería haber dimitido no es el Sr. Rajoy por incumplimiento de programa. En última instancia, sus votantes deberían pasar factura en las urnas si se han sentido traicionados por un programa que prometía una cosa y ha cumplido otra. Claro que si la opción a ese voto es para dárselo a quienes a viva voz están propugnando la supresión de todo lo religioso de los espacios públicos (clases de religión, imágenes religiosas… etc) o a los nietos de quienes hace unos años quemaban Iglesias y asesinaban a curas y monjas, mucho me temo que los votantes insatisfechos pensarán que “más vale malo conocido que peor que ya conocemos de otras veces o peor por conocer” (me acabo de inventar el refrán trastocándolo, pero es justo la idea que quería expresar…). Gallardón, como se puede ver en el gráfico, ha sido el chivo expiatorio de una ley que no contaba con el respaldo de una mayoría social, ni siquiera entre los votantes del PP.

Dicho esto, es evidente pensar que en el espectro político español no hay un partido político afín al cristianismo, lo cual ya se sabía. Los cristianos se ven obligados a votar al menos malo de los partidos, porque aquellos que defienden los valores cristianos son tan insignificantes que votarlos a ellos es poco menos que favorecer al partido más votado, sea el que sea. Cierto que en conciencia habría que hacerlo, pero resulta curioso que como respuesta ciudadana en España haya surgido un fenómeno popular como el de Podemos y no haya surgido un partido político (como algún purpurado ha sugerido) que se llame Creemos o algo así. Supongo que tendría votantes, y sino, mala señal. Ello sería síntoma de que el cristianismo español es muy irrelevante en cuanto a política se refiere. Muchas veces la Iglesia recibe la crítica de que se reduce a “curas y monjas”, pero me temo que el cristianismo de base deja mucho que desear en participación social. Las manifestaciones pro-vida del pasado domingo eran irrisorias en comparación con una manifestación ante, por ejemplo, la desaparición de un equipo de fútbol. La ciudadanía muestra así su jerarquía de valores y es lo que hay.



Otra tontería hace referencia a lo que se nos ha contado como “El triunfo de las mujeres”. Falso. Conozco muchas mujeres que estaban a favor de la ley y no por ello son menos mujeres que las que estaban en contra. También conozco a varones que estaban en contra de la ley y tampoco por ello son menos varones que los que estábamos a favor. Enfrentar a los géneros es una manipulación más de unos medios de comunicación cada vez más sectarios y menos plurales, y una subliminal captación de votos. Es de notar que La Sexta ha adelantado por la izquierda (nunca mejor dicho) a Tele5, antaño defensor de la progresía más recalcitrante de nuestro país. Los grandes ideólogos del ateísmo se han mudado de canal y han encontrado un nuevo acomodo campando a sus anchas sin ninguna voz en contra. Ver un debate de la Sexta se ha convertido en algo tan aburrido como ver uno de Intereconomía. Ambos presentan el mismo esquema: una mayoría de lobos feroces (el presentador el primero) en contra de uno o dos corderillos a los que apenas se les deja hablar, que son objeto de burla y a los cuáles el público en plató tiene prohibido aplaudir, por muy convincentes que sean sus argumentos. Los debates plurales ya no existen, desde el punto y hora en el que hay un regidor que manipula los aplausos a su antojo. Del mismo modo, los informativos de la Sexta son menos objetivos que el Nodo. El análisis de los medios de comunicación españoles merece un post aparte, si alguna vez tengo tiempo y ganas me desahogaré con más tranquilidad.

Mi crítica al sector conservador  vienen en el sentido de que me parece que no ven que España ya no es un país cristiano. Creo que tienen un antifaz que les impide percibir la realidad como es, no como a ellos les gustaría que fuera. Siguen creyendo que se puede legislar en función de unos pocos, y eso no me parece justo. Está bien que defiendan la vida (yo también lo hago) pero hay que ser cada vez más realistas y menos ingenuos: la batalla mediática está perdida. La fuerza de los medios de comunicación es tal, y el adoctrinamiento de nuestra sociedad neoliberal es de tal calibre que me parece que harían mejor en explicar bien su postura más que en quejarse de las leyes del gobierno de turno. Puesto que la mayor parte de la ciudadanía está a favor del aborto (o el tema le trae sin cuidado) habrá que defender la vida desde el testimonio y la razón, pero no ya desde las leyes. Es triste pero es así. Cierto que he reconocido que iba en el programa electoral del PP y que por ello se pueden sentir traicionados, pero hay que recordar que el PP tampoco es un partido que se defina como pro-vida o cristiano, y que en última instancia lo que se iba a conseguir es un endurecimiento de la ley y de las sanciones, pero no la supresión del aborto como sí propugna la Iglesia y los partidos pro-vida. Una parte de la población española (un porcentaje elevado sin duda) pasa del aborto, del divorcio, de la eutanasia, de la pena de muerte o de tantos y tantos temas morales en los que la voz de la jerarquía de la Iglesia no coincide ni por asomo con lo que el pueblo fiel piensa o dice. Esta incongruencia el Papa, los cardenales, los obispos o quien corresponda se lo tendrían que hacer mirar. ¿De qué sirve decir que en España el 85-90% de la población está bautizada si ni de lejos está evangelizada?, voy más allá: Si la pena de excomunión (la más dura de la Iglesia Católica) alcanza a todos los que promueven el aborto,  ¿Da miedo excomulgar al Congreso y al Senado en pleno y junto a ellos a toda la población que pasa olímpicamente de la doctrina cristiana?, ¿No suena el no hacerlo a mantener "el chiringuito" cueste lo que cueste? Creo que la voz de los Obispos debería ser más contundente y menos reservona, aunque por otra parte entiendo también sus miedos y temores a un cambio drástico del statu quo actual.

En fin, ese al menos es mi parecer ante lo reflexionado estos días. Sé que no estoy en posesión de la verdad absoluta, por ello espero vuestros comentarios o discrepancias que me sigan iluminando en estos temas tan complejos.