miércoles, 5 de diciembre de 2018

Oración de confianza en Dios

Hay momentos de nuestra vida en los que una palabra de ánimo es necesaria. Hoy he recibido una de ellas, la cual a su vez me ha impulsado a poner por escrito esta reflexión por si en algún momento pueden ayudar de la misma manera a alguien. Todos pasamos por momentos difíciles en los que por una u otra razón la esperanza decae y el pesimismo se quiere adueñar de nuestras almas. Cuando he tenido que afrontar esos momentos en mi vida, me han hecho mucho bien algunas citas de la Biblia que hoy quería compartir con vosotros y que tienen por objeto fortalecer la fe y la confianza en Dios. Todas ellas tienen algo en común. Alimentan una firme convicción que me acompaña en la vida: nada pasa por casualidad, nada pasa sin que sea la Voluntad de Dios la que lo permita. 

Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas. (Isaías 43,2)

Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a punto. Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares, aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu. (Salmo 46, 2-4)

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. (Salmo 56, 3)


Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (Mt 6, 25)

No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido. (Heb 10, 35-36) 

Y unido a ello os ofrezco una oración de confianza en Dios de mi propia cosecha que he ido madurando en estas últimas semanas:

Señor, en Ti confío.

Sólo tú que gobiernas y dispones todas las cosas,
sabes lo que más me conviene en cada momento.

Te pido que me ayudes en estos momentos difíciles,
que me ilumines para comprender tus designios,
y saber ver tu mano en los acontecimientos 
que me angustian.

No apartes de mí tu mirada, y ayúdame 
a mantener firme mi fe y mi confianza en ti.

Amén

lunes, 26 de noviembre de 2018

Los tres filtros de Sócrates

Esta semana me he tropezado con otro de esos cuentos que te hacen reflexionar. Es una historia inventada que tiene multitud de versiones, unas hablan "tres rejillas" otras de "tres preguntas", aunque la versión de este relato que más me ha gustado es esta de los "tres filtros". De la misma manera, unos textos la atribuyen al pensador griego Sócrates, mientras que otros lo hacen a un maestro oriental anónimo. Lo más probable es que se trate de este último caso, un relato no histórico atribuido a un personaje célebre para darle mayor popularidad.

Sea como fuere, lo más importante es que si de verdad lo pusiéramos en práctica acabaríamos con los rumores y las maledicencias, que sin lugar a dudas son auténticos enemigos de la convivencia y de la armonía en las relaciones humanas. Os lo copio, espero que lo disfrutéis y a partir de hoy lo apliquemos a nuestras vidas espirituales:


Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:
- “¡Maestro! Quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”
Sócrates lo interrumpió diciendo: -“¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?
-“¿Los Tres Filtros…?”
-“Sí” – replicó Sócrates. El primer filtro es la VERDAD. –“¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”
-“No… lo oí decir a unos vecinos…”
-“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”
-“No, en realidad no… al contrario…”
-“¡Ah!” – interrumpió Sócrates.- “Entonces vamos a la último Filtro. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?”
– “Para ser sincero, no…. Necesario no es.”
– “Entonces -sonrió el sabio- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… sepultémoslo en el olvido…”