viernes, 24 de noviembre de 2006

Perder a un ser querido

Un amigo anónimo me pide en el anterior comentario que le escriba sobre que se le puede decir a alguien que está a punto de perder a un ser querido y que duda en la fe.
De entrada te diré que se trata de un asunto espinoso, de muy difícil respuesta, pues la fe no es un jarabe o una píldora que uno se toma y ya está. La fe es algo distinto, algo dinámico, que sube y baja a menudo en relación a nuestro estado de ánimo. Y eso no es malo, al contrario. La fe es un camino, un proceso, crece o mengua dependiendo de nuestras experiencias vitales y de cómo las vayamos integrando en nuestra vida. Lo contrario si es malo: una fe siempre idéntica, que no duda, que no se interroga, que no avanza, es como un encefalograma plano, que indica ausencia de vida. Así que lo primero que te diría es que lo que puede parecer un mal (una duda de fe) puede transformarse luego en algo positivo (un fortalecimiento de la misma). Dios acostumbra a sacar bienes hasta de las situaciones más negativas.
La muerte de un ser querido es una de las experiencias de la persona que más afecta a la fe. Toda despedida en esta vida duele, cuánto más aquella última que parece definitiva. La Biblia está llena de ejemplos de cómo la muerte nos afecta. Jesucristo lloró ante la tumba de su amigo Lázaro. Las mujeres lloraban por la cercana muerte de Jesús. María lloraba al pie de la cruz. ¿Eran personas sin fe? Evidentemente no. Pero nuestra naturaleza humana se rebela siempre ante la muerte de un ser querido. Pero ahora bien, no todas las formas de encajar la muerte son idénticas.
¿Cómo puede un no creyente afrontar la muerte? Únicamente caben dos salidas, la angustia y el sinsentido; por un lado, o el "Carpe Diem" (aprovecha el presente, lo único que cuenta) por otro. Ninguna de las dos posturas responde al sentido de la muerte, aunque la segunda busca una escapatoria en la evasión de la realidad, lo que conduce a un respiro momentáneo.
En la Biblia encontramos la respuesta creyente, la única respuesta esperanzadora frente al misterio de la muerte. Esta respuesta no se trata de una idea, ni de un tratado filosófico, sino de una experiencia de los primeros cristianos: Jesucristo ha resucitado. Él ha vencido a la muerte y nos ha abierto las puertas de una nueva vida. Sólo eso puede darnos consuelo, y hablo de dar consuelo porque el sufrimiento no nos lo puede quitar nadie. Podemos pensar que en el cielo nuestros seres queridos estarán mejor, pero eso no suprime totalmente nuestro deseo de que hubieran estado con nosotros para siempre.
Resumiendo: ¿Qué le diriamos a alguien en una situación así? Yo, personalmente, en los días cercanos a la pérdida no diría nada. Las mujeres lloraron tres días ante la tumba de Jesucristo, y creo que es lo más humano. Dejar que nuestro dolor y nuestra rabia fluyan fuera de nosotros es lo más sano. En estos primeros días bastan nuestro silencio y nuestra compañía. En un segundo momento, pasados unos días, le hablaría del sentido cristiano de la muerte, que como hemos dicho antes es la resurrección. Entonces el alma está más receptiva que nunca a un anuncio de salvación, y una palabra así seguro que es acogida con agradecimiento y estima.
Por cierto, ¡qué trabajito nos cuesta hablar de nuestra fe! Antes, temas como el sexo o la muerte eran temas tabúes de los que estaba poco menos que prohibido hablar. Hoy las tornas han cambiado y de lo que nos da más reparo hablar es de nuestra fe. ¡Rompamos esa absurda barrera, la fe es comunicación e intercambio de testimonios!
Espero que esta reflexión te ayude, estimado amigo.

9 comentarios :

Antonio Luis dijo...

Referente a la angustia de este hermano, decisrle, que yo también he pasado por eso y te comprendo perfectamente, pero nosotros, como bien dice Jaime, tenemos un apoyo que no lo tienen los no-creyentes, y este apoyo es Cristo. En Cristo todo se puede. Simplemente decirte, que no pierdas la esperanza, ni la fe, ni el amor. Que el amor al Señor sea más grande que la herida. Decirte además, que rezamos por este hermano en sus últimos momentos, por tí y vuestra familia. Que el Espíritu Santo os de el don de la fortaleza.

El pobrecito hablador dijo...

La experiencia de la muerte o mejor dicho cuando vemos de cerca el misterio de la muerte a todos nos asustas. Es una suerte ser creyente si lo miramos serenamente. Aunque eso no quita que al principio surgan los sentimientos humanos de dolor, angustia e incluso desesperacion porque no imaginamos nuestra vida sin la presencia de ese ser querido. Pero ellos, los que se van, estan en manos de Dios y pueden disfrutar del premio merecido por una vida. Ese premio es estar junto a Dios, en la presencia misericordiosa del Padre. ¡Qué mejor consuelo!. Esto solo se puede ver reposadamente ante el silencio del sagrario. Tambien conozco a personas que la muerte de un ser querido le ha apartado de la fe. Por eso, concluyo, la muerte no deja a nadie indeferente ao te acerca más a Dios o te aleja de Él no hay termino medio.

Anónimo dijo...

Si estoy muy de acuerdo con la reflexion, pues el ser creyente en que hay algo mas alla de esta vida es la esperaza que tenemos para darnos consuelo y fortaleza para seguir enfrentando la vida aunque el corazon nos duela.

Anónimo dijo...

Olá a tοԁos. Εu ѕó estava a navegar na Ιntеrnеt poг
ԁiversãο e vеiο еm cimа
de ѕeu sіtе. Pós fаntáѕtіcο.
Мuitο obгigado por сompartіlhar ѕua eхperiêncіa!
É bοm sabеr que algumas pеssoas ainda coloсar
iѕsο em um esfoгço ρaгa gerenciar seus sites.
Eu νou tеr а cеrteza dе verifісаr
nоvamеnte
Feel free to surf my weblog : simpatia amor

Anónimo dijo...

HOLA MI PAPA ESTA EN CUIDADOS INTENSIVOS NADIE PUEDE SABER SI SALDRA O NO, SE QUE ESTA EN MANOS DE DIOS SU VIDA, PERO ES MI PAPA YO ESTOY EN EL EXTRANJERO , SIENTO QUE NO ESTOY HONRANDO A MI PADRE POR QUE ESTOY LEJOS POR MI MATRIMONIO SIENTO QUE LOS ABANDONE, UN GRAN SENTIMENTO DE CULPA ME INVADE, MI HERMANO ESTA A CARGO DE TODO Y YO AQUI SENTADA ESPERANDO POR QUE NO PUEDO VIAJAR YA QUE RECIEN ESTOY PASANDO DE LA BATALLA DE UN CANCER DE DOS AÑOS. LE PIDO A DIOS QUE SANE A PAPA PERO SE QUE ES LA VOLUNTAD DE DIOS NO LA MIA, PERO NO SE QUE HACER CUANDO ESO SUCEDA? COMO PORTARME? QUE HARE CUANDO LLAME Y EL YA NO ME CONTESTE, NOS DESPEDIMOS EN DICIEMBRE CUANDO FUI A VERLE , ME DIJO QUE ME QUEDARA PERO YO TENGO MI MATRIMONIO EN OTRO PAIS, TOME UNA MALA DECISION Y LOS ABANDONE POR EL DESEO EGOISTA DE FORMAR UNA FAMILIA? NO ORE LO SUFICIENTE A DIOS? ES UN CASTIGO POR HABERME IDO Y DEJARLOS? ME ESTOY VOLVIENDO LOCA CON TANTAS PREGUNTAS Y NO ENCUENTRO RESPUESTAS. AUXILIOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Jaime Salado de la Riva dijo...

A anónima. En primer lugar decirte que Dios no castiga, y menos aún va a castigar a tu papá por una decisión tan sana como la tuya de formar una familia... En la vidda hay que tomar decisiones dolorosas, y sí en aquel momento creíste que era lo mejor no sirve de nada mirar al pasado y automachacarse pensando que te equivocaste. A lo hecho, pecho. Ahora mismo, lo mejor que puedes hacer es orar sin desfallecer, que es la manera de estar más unida a tu padre ya que la distancia y los kilómetros os separan. Mucho ánimo y rezaré para que Dios te conceda serenidad, y a tu padre, salud, si es su voluntad. Un saludo

Anónimo dijo...

A Jaime Salado .Estoy totalmente de acuerdo con esta gran reflexión. Los creyentes, a la hora de perder a un ser querido, nos sostenemos en pie muchas veces gracias a la fe en Dios, lo que significa que a la hora de la despedida se nos hace menos dolorosa debido a la esperanza en la otra vida.(la vida eterna).

ALEJANDRO OSBORNE
3ESOB

Jaime Salado de la Riva dijo...

Buena reflexión Alejandro, la tendré en cuenta.... un saludo!

Anónimo dijo...

PUEDO DECIRTE POR MI EXPERIENCIA QUE SE SIENTE AL PERDER UN SER QUERIDO: PERDI A MI PAPA A MIS 19 AÑOS Y FUE TERRIBLE PERO MAS DOLOR FUE PERDER MI UNICA HERMANA A TENER SOLO 36 AÑOS...
LUCHO 3 AÑOS CON UNA ENFERMEDAD Y CUANDO CREIMOS QUE YA TODO LO PEOR HABIA PASADO FUE SU PARTIDA, GRAN PARTE DE MI SE FUE CON ELLA Y LO QUE ME CONSUELA ES LA PROMESA DE MI PADRE CELESTIAL, SE QUE VOLVEREMOS A ESTAR JUNTAS Y VIVE EN MI CORAZON, AUNQUE NO ME RESIGNO A SU AUSENCIA, NO HAY PALABRAS NI VERSICULO QUE TE CALME SOLO EL ESPIRITU SANTO TE CONSUELA, CUANDO EL MORA EN TI.