miércoles, 2 de octubre de 2019

Ángeles Custodios

La Iglesia celebra hoy a los Ángeles Custodios o Ángeles de la guarda. Esta tradición según la cual cada persona tiene un ángel que lo protege y lo acompaña encuentra sus raíces en la Biblia, concretamente en el Salmo 91, 10-12: "No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda; que Él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos. Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie". Origenes, ya en el s. II decía: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja". Para la meditación copio un fragmento de un Sermón de San Bernardo sobre los ángeles de la guarda, así como la oración más conocida que se les reza: 


"A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos". Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están presentes junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos, pues que cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes.


Ángel de la guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo
que sin ti me perdería.
Hasta que amanezca
en los brazos
de Jesús, José y María
Amén.

martes, 1 de octubre de 2019

Santa Teresa del niño Jesús

La Iglesia hace memoria hoy de Santa Teresa del niño Jesús o Teresa de Lisieux (1873-1897), santa religiosa doctora de la Iglesia del monasterio de las Carmelitas Descalzas que murió muy joven, con solo 25 años. Destacó por su sencillez y a pesar de su corta vida es patrona de las misiones, ya que su deseo fue el de ser misionera aunque no pudo cumplirlo debido a su delicada salud. Copio para la meditación unas palabras de su obra autobiográfica "Historia de un alma":


Soy un alma muy pequeña, que sólo puede ofrecer cosas muy pequeñas a Nuestro Señor, pero quiero buscar un camino nuevo hacia el cielo, muy corto, muy recto, un pequeño sendero…Estamos en la era de los inventos. Me gustaría encontrar un elevador para ascender hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir los empinados escalones de la perfección…. Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra. El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirvendo a los demás. Para mí, orar consiste en elevar el corazón, en levantar los ojos al cielo, en manifestar mi gratitud y mi amor lo mismo en el gozo que en la prueba. Te ruego que poses tus divinos ojos sobre un gran número de almas pequeñas.