domingo, 9 de junio de 2013

Juan José Padilla, un torero católico y testigo de la fe

Lo primero que quiero dejar claro es que esta entrada no responde a mis aficiones taurinas. De hecho, no me gustan los toros. Pero no, tampoco me encasilléis como antitaurino. No me posiciono ni a favor de unos ni de otros, respeto a quienes son aficionados y sinceramente, me parece que hay muchas cosas que arreglar en este mundo antes que prohibir un espectáculo en el que a fin de cuentas, lo que sufre es un animal. Yo sería partidario de abolir los toros en el momento en que se alcanzara una justicia social equitativa. Mientras la humanidad no alcance ese grado de madurez, no veo como prioritario el suprimir este tipo de espectáculos. Me preocupa más el sufrimiento de las personas y me consterna aún más tener la certeza de que quienes critican los toros o protegen a las focas del Ártico no mueven un solo dedo por solucionar el hambre en el mundo. Así es que quiero que quede claro que no quiero polemizar ni entrar en un debate del que me mantengo al margen: ¿Es compatible ser torero y cristiano? Supongo que aquellos que entienden la tauromaquia como una tortura animal responderán que no, mientras que los que afirman que es un arte afirmarán que sí. Yo, como digo, expresada mi humilde e ignorante opinión en un campo que no domino, doy un paso al lado y me centro en el testimonio de fe de la persona, Juan José Padilla.

Y lo hago por dos motivos. En primer lugar porque Juan José es mi paisano, lo conozco personalmente (no tanto como mi hermano) y pertenecemos a la misma Hermandad de San Mateo en Jerez de la frontera. No es, por lo tanto, un post “de oídas”, sino un post del que certifico que cuanto se dice en él es real y verídico. En segundo lugar, porque polémicas aparte, ser torero significa estar hecho “de otra pasta”. Todos los días se juegan la vida, ven a la muerte cara a cara y se enfrentan a ella con pasmosa naturalidad. Un sentimiento que debería ser común en todos los cristianos y que por el contrario, a menudo -me incluyo- esquivamos. Preferimos pensar en fútbol, en política, en televisión, en toros, en viajes, en dinero, en nuestras relaciones… o en cualquier otro tema menos en la muerte. Un torero, no. Un torero convive con la presión de que hoy puede ser su último día, que sólo existe el ahora porque el afilado asta de un morlaco puede ser lo último que vea y que sienta unas horas más tarde. Desde que se levanta hasta que se acuesta tiene en mente que las cosas a las que el resto de los mortales concedemos demasiada importancia son, en realidad, relativas, y que quizás está viviendo el último día o la última faena de su vida. Las cicatrices de su cuerpo se lo recuerdan cada vez que se mira al espejo. Muchos compañeros y amigos suyos han perdido la vida en el intento y por ello son conscientes del peligro real que los acecha.

Por todo lo anteriormente dicho, el mundo del toro es un mundo donde religiosidad y superstición son muy difíciles de separar. Ambas se dan la mano y encuentran un lugar común en la Religiosidad Popular. Lejos de los libros y los tratados de Teología, lejos de la Liturgia Romana pero cercana a las Capillas que existen en todos los cosos y a los altares que casi todos los toreros tienen en sus casas. El torero es por ello religioso por devoción y casi por obligación. 

Juan José Padilla (Jerez de la frontera, 23-05-1973), en concreto, es costalero del Paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas (del que lleva una imagen en el interior de su montera y otra en su capote de paseo) y muy devoto de la Virgen del Rocío, donde cada otoño, al terminar la temporada, acude a darle gracias a la Virgen por los favores concedidos. Juan José Padilla, “El Ciclón de Jerez”, ha sufrido dos graves percances. El primero de ellos el 14 de julio de 2001 en La Monumental de Pamplona. Una cornada de un Miura en su cuello estuvo a unos centímetros de acabar con su por entonces apenas comenzada carrera. La segunda cogida, más mediática, fue el 7 de octubre de 2011, cuando en el coso de La Misericordia de Zaragoza un toro de la ganadería de Ana Romero lo corneaba desde la mandíbula hasta la órbita ocular izquierda. A consecuencia de esta segunda cogida pierde el ojo izquierdo para el resto de su vida, y su nombre artístico tras su reaparición es para muchos el de “El Pirata Padilla”. la imagen que os pongo habla por sí sola de la gravedad de la cornada.

Cuentan quienes presenciaron la cogida que tras el “…No veo, no veo…” inicial fue trasladado a la enfermería de la plaza. Durante el camino sólo se le oyó decir varios dramáticos “…mis hijos, mis hijos…”. Allí ya sí le dijo al médico que le asistía “En sus manos estoy y en las de Dios”. En sus propias palabras, su siguiente recuerdo es despertar en la UCI, “dándole las gracias a la Virgen del Pilar por haberme echado su manto y poder ver de nuevo a mi familia y a Dios porque me permitió seguir con vida”. A partir de ese momento su fe se acrecentó, comenzó a ir a retiros espirituales y a conocer a través de amigos comunes la figura de San José María Escrivá de Balaguer.

Tras una rehabilitación durísima, el 3 de marzo de 2012 reapareció en Olivenza (Badajoz). Antes de volver a los ruedos quiso recibir la bendición de un sacerdote. Llamó a mi hermano Luis, a quien ya conocía de la Hermandad y de sus años como Sacerdote en Sanlúcar de Barrameda, y mantuvieron una profunda e interesante charla espiritual. Mi hermano bendijo el traje verde (esperanza) bordado de laurel con el que triunfó aquella tarde. Orgulloso de su parche -“herida de guerra”- mi hermano lo describe como una persona sencilla, humilde, creyente, honrada y honesta. Cualidades que hoy, desgraciadamente, no abundan.

Cabe destacar del mismo modo que Juan José Padilla fue uno de los impulsores de la Parroquia de San Pedro -de nueva creación- existente en La Jara (Sanlúcar de Barrameda), de la que es feligrés. Allí es uno más y trabajó a destajo recaudando fondos para su construcción, incluyendo la coordinación de un festival taurino que fue todo un éxito suyo y de mi hermano. “El movimiento se demuestra andando”, dicen, y Padilla no es sólo de los que hablan sino de los que actúan.

Recientemente, en un libro homenaje a Benedicto XVI, Juan José ha escrito: “Ser hombre de fe es saberse hijo, sentirse hijo del Padre celestial, al que debemos la existencia, y quien nos espera al final del tortuoso camino. Un camino en el que no faltan las penalidades, los reveses. Reveses que se superan mejor desde esta vivencia de la fe. En la prueba que he pasado, yo abracé la verdad más profunda de mi vida: la fe y mi familia”. 

Padilla es un hombre que vive para su familia. Que curioso -no tan curioso, diría yo- que fe y familia van siempre de la mano. Hace unos días, en el post de Vicente del Bosque veíamos ese mismo testimonio: la fe lleva a la familia y la familia es transmisora de la fe. A propósito de la familia, y para concluir el post, rescato otra perla del libro anteriormente mencionado que no tiene desperdicio:

Mi mujer y mis dos hijos son para mí el mayor orgullo. Ahora, como hicieron mis padres, me ocupo de sus estudios, de su educación, y tengo una familia feliz. Mis padres y mis hermanos han dado siempre mucho apoyo en mi carrera. El poder contar con unos padres y unos hermanos que te ayudan, y una mujer y unos hijos, es para mí de un gran valor. Como dice Benedicto, contar con la familia es lo más importante para una persona”.

Para que más. Como dijo un colega suyo de profesión, en un lapsus que será eternamente recordado: "En dos palabras: Im-presionante…"





11 comentarios :

  1. Antonio Vélez9 jun. 2013 13:18:00

    Jaime:
    Leo con interés todo lo que publicas desde hace muchos años,pues para mí es son experiencias enriquecedoras.

    Me gusta tu prosa, el juego de palabras que usas en este comentario, pero yo estoy totalmente en desacuerdo con esta mal llamada fiesta, y creo que la Iglesia también, pues me remito a la bula que el Papa San Pío V promulgó llamada ´´De Salute gregis Dominici´´ (1 de noviembre de 1567)

    Lo malo es que cada uno hace de su capa lo que quiere, y en la Iglesia, pues también.

    Y seguro que los muy taurinos dicen que eso está pasado de moda.

    Según esta bula, la iglesia está en contra de todo esta mal llamada fiesta... sancionando a los que la siguen.

    No quiero polemizar pero te dejo el enlace y a todo aquel que lo quiera leer.

    http://es.wikisource.org/wiki/De_salutis_gregi_Dominici

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  2. Querido Antonio: El enlace es muy interesante, y francamente, lo desconocía por completo. Serán los taurinos los que tengan que tirar de Magisterio para rebatirlo, no seré yo quien lo haga... Lo que sí me extraña es que estando está excomunión oficialmente en vigor, los propios Papas reciban a toreros, y no para excomulgarlos, sino para intercambiar presentes....
    Juan Pablo II y Jesulín de Ubrique: http://www.abc.es/especiales/beatificacion-juan-pablo-II/imagenes/juan-pablo-cultura-deporte-77.html
    En fin, que a lo mejor no sabía ni a quien estaba recibiendo, que todo puede pasar...

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  3. Estimado D. Antonio Velez:

    Soy un sacerdote taurino hasta la medula y devoto de San Josemaria Escrivá de Balaguer porque me ha hecho mucho bien. Soy conocedor de la teología católica porque la he estudiado e imparto clases sobre la misma.
    Primero Decir no se puede señalar un documento del magisterio fuera de un contexto en pleno siglo XXI. Hay documentos magisteriales que prohiben la luz y el ferrocarril como obra del demonio.
    Segundo si conoce la hsitoria de la tauromaquia ni si le asoma lo que hoy conocemos como una corrida de toros hoy en día a las que se celebraban en el XVI, si fuesen ahora como en el XVI yo seria antitaurino se lo aseguro. Pero el hombre como es un ser en evolución, la Iglesia también evoluciona excepto en lo divinamente revelado conservado en el deposito de la fe.
    Esta usted utilizando un documento magisterial para justificar un actitud o espectáculo de hoy que no tiene que ver con aquel entonces, que el buen Papa San Pío V prohibió, es como si ahora juzgásemos las cruzadas o la inquisición o cuando hay documento del magisterio donde se dice que los de raza negra no tenían alma. estudie como eran los toros en el siglo XVI y son ahora en el XXI y vera que poco nada tiene que ver. Un saludo

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    Respuestas
    1. Efectivamente padre, el hombre es un ser de evolución.

      Es una lástima que personas con su vocación estén estancadas en ese proceso evolutivo al asistir y apoyar este tipo de eventos.

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  4. Los animales tambien son creación de Dios. Y sienten el mismo tipo de dolor que nosotros, claro que nosotros nos diferenciamos por nuestra inteligencia. Pero ellos sienten: hambre, frio, dolor, etc. Y la tortura que sufren es inhumana.

    Yo estoy a favor de la justicia social, los seres humanos tenemos dignidad. Pero los animales tambien son seres vivos. Acuerdense de San Francisco de Asis y San Roque.

    Firma: un joven catolico

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  5. ¡Excelente testimonio de fe! Gracias. 

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  6. Anrtonio Vélez16 jun. 2013 13:57:00

    Estimado pobrecito hablador...

    Hasta hoy no he podido, por avatares del tiempo, entrar en el blog del amigo Jaime para contestar a su respuesta.

    Yo soy antitaurino, seguidor de San Francisco y un simple seglar, en mis ratos libres, catequista, a lo mejor desde antes que usted fuese sacerdote.

    No es ánimo de polemizar con un documento, no es ánimo de indicar si está dentro o fuera de contexto lo que he expuesto, pero
    por mis conocimientos muy vagos de zoología, creo que los toros siguen siendo animales, con cuatro patas, mamíferos y que están en el campo... y sobre todo son criaturas de Dios.

    Me refiero a los toros, animales, que de los otros, salen donde uno menos se lo espera, Sr. pobrecito hablador.

    Yo no tengo culpa de que la iglesia, o parte de la iglesia, o de la gente que está dentro de la iglesia, haga de la iglesia de Cristo, que es única, lo que le plazca y salga a su antojo..., e interprete las escrituras como le den la gana, cuando quiera, como quieran y para acallar más de una vez sus propias conciencias.

    Y si Dios es amor y el mensaje de Cristo es amar, no entiendo la violencia hacia ningún ser vivo, hacia el hermano toro como diría Francisco de Asis, pues creo que en el primer libro de la Biblia, voy a omitir el nombre, no vaya a ser que me equivoque de nombre, se habla de la creación del mundo en un tiempo, donde entrarían los toros..., y nos hablaba del maltrato cruel a estos animales.

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  7. Antonio Vélez16 jun. 2013 13:58:00

    Seguimos por aquí el anterior comentario...
    No soy entendido en teología, Dios me libre, que para equivocarme me valgo yo solo, pero si me ha gustado leerla más de una vez..., en más de mi medio siglo de vida, anotando y sacando distintas citas y reflexiones.

    Y existen textos llenos de interés...

    Los toros, estimado pobrecito hablador son un auténtico holocausto... de una especie que se considera superior, EL MAYOR ANIMAL, el hombre, sobre otra...

    ¡El Génesis!, ese era el nombre del libro que antes no quería mencionar al poder equivocarme dice:

    "Entonces Dios dijo:
    He aquí que os doy
    toda planta que da semilla,
    que existe sobre la faz de la Tierra
    y todos los árboles portadores
    de frutos que dan semillas.
    Estos deben serviros de alimento.

    Y a todos los animales del campo,
    a todas las aves del cielo
    y a todo cuanto se mueve
    sobre la tierra y que posee aliento vital,
    les doy toda hierba verde como alimento.
    Y así sucedió. Entonces vió Dios todo cuanto había hecho:
    Y he aquí que estaba muy bien“.

    Génesis 1,29-31

    Y no se dice nada del maltrato a los animales...

    O en las siguientes:

    ”Sabemos que también toda la creación gime y sufre hasta el momento presente. Las criaturas esperan ansiosas a que los hombres se muestren como hijos de Dios. ( Aqui creo que hablaba el representante sindical de los toros ) Pues también la creación debe ser liberada, de la esclavitud del círculo de lo efímero a la libertad originaria de los hijos de Dios“.

    Pablo, en Rom. 8, 22. 19. 21

    O esta otra:

    “Quien inmola a un toro es como quien ma­ta a un hombre; quien sacrifica a una oveja es como si estrangula a un perro; quien presenta víctimas para alimento es como el que ofrece sangre de cerdo; quien quema incienso es como si ensalza a un ídolo. Estas cosas eligen en sus caminos y sus almas se complacen en sus abominaciones”.
    Isaías 66,3

    “Sus sacrificios de animales y el consumo de la carne me son abominables y el Señor no se complace en ello, sino que se acordará de su iniquidad y los castigará por sus pecados“.
    Oseas 8, 13

    “Y cuando me extendéis vuestras manos, aparto mis ojos de vosotros; y aunque mul­tipliquéis las plegarias, no os escucho, pues vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad vuestra maldad de delante de mis ojos, cesad de obrar mal, aprended a obrar bien, aspirad a la Justicia y ayudad a los oprimidos ”.
    Isaías 1, 15 – 17

    En fin voy a seguir con mis quehaceres diarios... Me despido, sin ánimo de haber ofendido, estimado pobrecito hablador, con mi saludo franciscano de Paz y Bien.

    PD. Ya he encontrado la solución a todo este entuerto. La culpa es de NOE, por haber subido a su arca una pareja de esta noble especie animal.

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  8. Ignacio Garrido25 jun. 2013 22:55:00

    Una historia bien machacada por los cuernos de los toros en realidad la fe y amor, por lo que hace lo salvó; Dios le dio otra oportunidad mas

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  9. no me gustan los toros pero este muchacho es un ejemplo de superación y de confianza en Dios

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